jueves, 20 de septiembre de 2018

SANIDAD DEL CULTIVO DEL OLIVO




El cultivo del olivo es, actualmente, el de mayor expansión en todo el mundo.

Para preservar la salud del cultivo, mi hijo Jerónimo y yo hemos elaborado un libro que recoge las 345 especies de fitoparásitos y fitopatógenos que han sido identificadas en los diversos continentes donde este vegetal se cultiva.

Este libro, ilustrado con 243 grafitos elaborados por mis hijos Diego y José, es fruto de investigaciones realizadas en Extremadura (CICYTEX), así como de una revisión de más de 500 publicaciones científicas y tecnológicas con el interés de describir la morfología de las distintas especies, su biología, epidemiología y terapéutica, a fin de que los olivareros puedan obtener buenas producciones de aceitunas.

“Sanidad del Cultivo del Olivo”, editado por “Phytoma-España”, pretende ser un servicio a los agricultores.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

MIRAR PARA VER



Dice el maestro Vives que se aprende a amar aprendiendo a mirar. Mirar lo que está delante y ver lo que hay detrás, que no se ve. 

Casi todo el mundo mira las obras geniales y se extasía. Hay otros que se quedan en lo inocente: ver como vuela una libélula, cómo zurea un palomo, como va y vuelve una hormiga, como juega un perrillo con un trapo. Y hay otros para los que su disfrute está en mirar a la gente, sin más: como camina un niño por el borde de una acera, la forma en que una anciana pone las manos sobre el regazo, la gesticulación de un adolescente contando cosas de amor, la blusa de una joven que, al andar, enseña o esconde su pecho, bellísimo.

Para acercarse a la esencia de las cosas hay que desaprender todo, volver para atrás y mirar como lo hace un niño, sin más principio que ver.

¿Qué estaría mirando esta inglesa, ensimismada, que por casualidad descubrí con mi cámara este verano en la Axarquía?

Texto e imagen de José Del Moral De la Vega

domingo, 16 de septiembre de 2018

Neyen Morra, una argentina que canta "Cristo del Remanso" como los ángeles




Jorge Fandermole compuso esta canción (Cristo del Remanso), que más que una canción es una oración, una oración con letra y melodía bellísimas.

Neyen Morra, con una voz espléndida, hace una interpretación que parece que rezara, del fervor que pone. Excelente canción y excelente cantante para guardar en nuestro archivo.

viernes, 14 de septiembre de 2018

MESTIZAJE DEL FLAMENCO




Desde hace más de 2500 años, Andalucía ha estado haciendo nuevos planteamientos culturales y liderando etapas en la carrera de la civilización occidental. Entre esas propuestas ha estado el flamenco, un arte declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, pero el flamenco no ha estado circunscrito exclusivamente a Andalucía, habiendo existido cantaores y guitarristas excepcionales en otras regiones españolas.  La propuesta musical del flamenco de esta niña –Rosalía–, es creación “sensu stricto”, y el hecho de que haya nacido en Cataluña muestra, una vez más, la excelencia que surge del mestizaje entre especies o culturas, contrapunto de la pureza racial o cultural que propugnan los nacionalismos.   

Desgraciadamente, no tengo formación para analizar esta música con criterios académicos, pero al escucharla, como escarpias se me pone el vello. Es muy probable que estemos asistiendo al nacimiento de una figura genial del flamenco.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

LAZOS AMARILLOS DE CATALUÑA Y METÁFORAS




Respecto a la problemática de los lazos amarillos de Cataluña, dice el Consejero de Interior de la Generalidad que no es lo mismo poner que quitar, y utiliza una bella metáfora diciendo que todo el mundo sabe que no es lo mismo poner que quitar flores, y es cierto; pero es muy fácil descubrir su trampa al más puro estilo gobeliano: el lazo amarillo es un símbolo intimidatorio contra la justicia, conminando a saltarse la legalidad, algo totalmente opuesto a la flor, símbolo perfecto de la belleza.

Realmente, la metáfora adecuada para comprender ese problema habría sido: todos sabemos que no es lo mismo cagar en la vía pública que quitar la mierda.

domingo, 9 de septiembre de 2018

LO QUE NO VEMOS Y ESTÁ



Porque tenemos sentidos creemos que lo conocemos todo, pero dentro de las cosas hay mucho más de los colores que vemos, de los ruidos que escuchamos, de los aromas que olemos, de lo que saboreamos o de lo que tocamos. A veces apreciamos armonía o desorden y todo nos lleva a la atracción, la indiferencia o el asco; pero hay mucho más. En la bufanda que nos abriga el cuello hay vivencias de ovejas que redilearon por praderas, pastores que las llevaron y trajeron, obreros que cardaron la lana, muchachas que envolvieron primorosamente la prenda. En el papel que escribimos, en el libro que leemos, en el vino que bebemos hay una infinitud de cosas que están y a las que somos ciegos y, de estas, la más valiosa, para mí, es el esfuerzo del hombre con voluntad de conseguir la excelencia para que los demás disfruten, que es el amor, porque como dice el poeta: «Todo lo mueve algo que, de no ser el amor, no sería nada».

Texto de josé del moral de la vega, imagen del fondo documental del MAPAMA

jueves, 6 de septiembre de 2018

ESPAÑA, LA MÚSICA Y LA DOPAMINA





Es normal que los habitantes de una determinada época no seamos conscientes de la importancia del momento en que vivimos hasta mucho tiempo después. Ahora, los españoles estamos inmersos en unos acontecimientos de una extrema gravedad de los cuales parece que casi no nos demos cuenta: independencia de Cataluña, demografía negativa que junto a una deuda pública monstruosa puede reducir extraordinariamente las pensiones, xenofobia derivada de una inmigración desordenada, políticos mediocres pensando en su partido y poco más….

Frente a este ambiente, es necesario defenderse para no caer en depresión, y uno de los procedimientos más eficaces es escuchar música.

No hay calificativos para valorar la interpretación que hace Elsa Benoit de esta canción: sencillamente perfecta. 

Unos buenos cascos, un volumen equivalente al de la sala de conciertos, cerrad los ojos, y la dopamina, con su efecto relajante, inundará nuestro cerebro. Si hace falta se repite una o dos veces más y seguro, seguro, que la sonrisa aparecerá en nuestra cara –a algunos se les eriza el vello–

sábado, 1 de septiembre de 2018

LAS ALPARGATAS Y LA DIGNIDAD


En esta foto, realizada por los años cincuenta en un cortijo de Villanueva de la Reina (Andalucía), aparece un grupo de mujeres y niños de distinta edad.

Si había algo que definía a la gran mayoría de los españoles de entonces era la pobreza, característica que se evidencia en las humildes sandalias o alpargatas que llevan estas mujeres vestidas “de domingo”. Su calzado es humilde, aunque la sencillez de esas zapatillas contrasta vivamente con sus peinados bien elaborados –el calzado les era impuesto por la ruindad del momento, pero el cuidado y la gracia de su peinado dependía enteramente de ellas, del valor que estas mujeres se daban a sí mismas–.

Kant distingue entre lo que tiene precio –se compra y se vende– y lo que tiene dignidad. En estas mujeres la pobreza se evidenciaba por las alpargatas que llevaban, pero sus peinados nos desvelan el altísimo sentido que ellas tenían de su dignidad.

Texto de José Del Moral De la Vega


sábado, 25 de agosto de 2018

EL AGRADECIMIENTO, UNA RAZÓN PODEROSA PARA PROGRESAR

En Sevilla, cada rincón tiene una historia que todos conocen, y la ciudad entera es como un cuerpo vivo.

Sevilla es una de las ciudades referentes en el mundo por su cultura y su belleza. Encontrar la razón de esa preeminencia es fundamental para copiar el procedimiento y poder adquirir, como ella, la admiración de los demás.

Sería ingenuo creer que esa excelencia se debe a una sola razón, pero para mí, que he vivido mucho tiempo en Sevilla, lo que diferencia a esta ciudad de las demás es el recuerdo que los sevillanos tienen de la vida de sus ascendientes. Si se quiere conocer la historia de la ciudad solo hay que pasear placenteramente por sus calles y, a cada paso, se van viendo mosaicos con leyendas como estas: «En esta casa se juntaban, cada jueves, los poetas “Amigos del Baratillo”». «En esta taberna, Antonio Pavón, entre copa y copa, improvisaba bulerías por soleá con su primo Antonio». «En este lugar, en la Semana Santa de 1885, resucitó Paca Rodríguez, que llevaba muerta casi medio día, al pasar “El Cachorro” por delante de su puerta» …
 
Esa admiración –devoción más bien– que los sevillanos tienen por los que los precedieron hace que se trasmita, de generación en generación, un culto a su ciudad que la engrandece y, sobre todo, le da vida –las ciudades que admiramos, más que monumentos, tienen vida: Sevilla, Granada, Lisboa…–.

Los pueblos que progresan son pueblos agradecidos a las buenas personas que los precedieron, y el mejor agradecimiento que podemos tener con ellos es recordarlos y trasmitir su memoria.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

viernes, 24 de agosto de 2018

EL TRABAJO DE LA MUJER


Los que ya vivíamos en los años cincuenta guardamos imágenes de mujeres participando en una de las labores más sacrificadas del campo: la siega y agavillado del trigo. Afortunadamente, eso es solo un recuerdo, pero todos los que disfrutamos ahora de un ilimitado bienestar deberíamos pensar que si ello es posible se debe a una abuela, bisabuela, o aún más lejana en el tiempo… que alternaba la dureza del trabajo en el campo con la dulzura del cuidado de sus bebés.
Al margen de su valor biológico, es probable que la Humanidad, sin la participación de la mujer en su cultura, no habría pasado de la utilización de la piedra como herramienta.
En la antigüedad, ella ha sido la autora de maravillosas recetas culinarias a partir de los más humildes alimentos; en el cuidado de los niños y los mayores siempre estaba ella; en el arreglo de los desacuerdos familiares estaba ella; en el canto y la oración y en los más duros trabajos del campo estaba la mujer... y, actualmente, ella lidera las actividades más difíciles o hermosas de nuestra civilización. 
Conferir a la mujer idénticos derechos que al hombre es algo incuestionable, pero su utilización por gente de la política, el espectáculo o los famosillos, creando una guerra de competencias con el hombre, con el interés disimulado del poder es, probablemente, una utilización perversa cuyas consecuencias tendrán un efecto terrible en las diversas formas de convivencia entre el hombre y la mujer.



Nuestra cultura está llena de elementos referentes al trabajo de las espigadoras, como en la zarzuela “La rosa del azafrán” –A propósito, muchas felicidades a todas las Rosas–.

Texto e imagen de José Del Moral De la Vega

miércoles, 15 de agosto de 2018

METAMORFOSIS DE LOS ÁTOMOS AL TRIGO



No hay idea de calma y plenitud como la que evoca un campo de trigo ya recolectado, paisaje sin sombras donde todo no es más que recuerdo de una fertilidad que ya no está.

Un campo de trigo ya recolectado es una oración de grillos, chicharras y libélulas en silencio.

Un campo de trigo ya recolectado es una metáfora perfecta de la metamorfosis que cualquier forma de vida requiere.

Un campo de trigo ya recolectado es el rastro de un turbión de átomos que llegaron como vibraciones y se convirtieron en espigas, en pan, canción y alegría.

Un campo de trigo ya recolectado es, más que nostalgia por lo que se fue, esperanza por lo que, a ciencia cierta, volverá.

José Del Moral De la Vega






lunes, 13 de agosto de 2018


Muchachas de Villanueva de la Reina (Andalucía) participantes en una recolección de uvas en el “Labrao”, por los años cincuenta.



“Pa Santiago y Santa Ana pintan las uvas y, pa la Virgen de Agosto, ya están maduras”.

Por los años cincuenta, en los pueblos del mundo rural español, el trabajo y la diversión estaban marcados, principalmente, por las faenas agrícolas. La recolección de la vid era la menos sacrificada de todas las recolecciones y, muchas veces, el trabajo coincidía con la diversión.
En mi pueblo ­–Villanueva de la Reina (Andalucía)– el Guadalquivir pasa lamiendo sus casas y uno de los meandros que forma el río está ocupado por parcelitas donde la vid convive con almendros, nogales, higueras, olivos, perales…que forman un paisaje delicioso y cuyos frutos, hasta el final del siglo pasado, constituían la principal fuente de supervivencia de muchas familias.  
La recolección de las uvas –blancas y de la variedad Airén– se hacía al atardecer. Los racimos se limpiaban cuidadosamente de los gajos picados y se colocaban, bien dispuestos, en canastas para que, al día siguiente, de madrugada, mediante mulas se llevaran a la plaza de Andújar para su venta.  
Esa tarea la solía realizar la familia del labrador, aunque muchas veces, los parientes y amigos también participaban.
Para los jóvenes del pueblo, aquella “tarea” era un acontecimiento alegre y divertido que comenzaba al atravesar el río en las barquillas que Diego y Manuel gobernaban con la autoridad y pericia de un almirante. La recolección se hacía entre cantos y bromas y la faena solía terminar con un banquete de aquellas uvas turgentes, blancas y jugosas y con olor a pámpano.

Texto e imagen de José Del Moral De la Vega

sábado, 11 de agosto de 2018


Parece difícil superar la fuerza de atracción que una mujer tiene sobre el hombre y esta soprano, interpretando a Puccini, lo evidencian.

Descubrir secretos es apasionante, pero contarlos lo es aún más. Es en eso donde se apoyan los medios de comunicación para atar delante de la TV a millones de personas con obviedades, escándalos u ordinarieces.
Hoy día, la telemática le ha comido el terreno a la prensa, y el ambiente está lleno de personas enviándose mensajes, sentimientos, imágenes, consejos…, por ese gusto primario de ser mensajero, aunque ni todos los mensajes nos interesan, ni todos los mensajeros están definidos por la excelencia.
Pero junto a los correos sin sustancia, también hay muchos que nos cuentan el paisaje que han descubierto, el recuerdo que han revivido, el vino que han disfrutado, el libro que les ha entusiasmado…Y el valor de estos mensajes es tan importante, que si Jesús nos  hubiera contado hoy las Bienaventuranzas habría añadido:  «Bienaventurados los que cuentan lo bueno que descubren, porque ellos recibirán besos de agradecimiento por toda  la eternidad».
Yo he tropezado esta mañana con esta joya de Benedetti y vengo corriendo a contarla:
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos,
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro.
Una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende,
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente.
Una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.


“Que las puristas del feminismo cambien mujer por hombre y los rigurosos de lo legal que no vean “utilidad” donde el poeta solo ha visto amor”

martes, 5 de julio de 2016

LAS SOMBRAS



Observar a un niño jugar con las sombras en una pared induce una ternura que esponja el alma -¡Las sombras!-
Lo que no tiene sombra no parece existir, y quizá por eso la adquisición de conocimientos es como andar persiguiendo sombras creyendo que, observándolas, conocemos lo que hay detrás.
Nuestros sentidos tienen escasa capacidad para descubrir la realidad de la materia así como los fenómenos derivados de esta, y lo que sabemos de ellos no es sino  ”la sombra” que proyectan. Vivimos rodeados de gravedad, magnetismo, electricidad…y todos creemos conocerlos, pero lo que en realidad sabemos de ellos son sus efectos, porque ni la gravedad, ni el magnetismo, ni la electricidad… son captados por nuestros sentidos –solo sentimos “el rastro” que van dejando–.
Los científicos trabajan como hormiguitas para descubrir poco a poco la naturaleza de los fenómenos que nos rodean, pero creer que estamos a punto de desvelar la razón primera que los produce es como pensar que conocemos todo sobre el mar porque hemos sacado un dedalico de agua de su orilla.
Desde la candidez infantil hasta el ingenio del científico, las  vidas más profundamente vividas  parecen reducirse a perseguir sombras ¿Descubriremos algún día lo que de verdad hay detrás?


Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega

martes, 19 de abril de 2016

LA ALEGRÍA DE LOS NIÑOS


Por los años cincuenta, los niños que vivíamos en las zonas rurales andaluzas éramos felices con muy pocas cosas. De las suelas de alpargatas hacíamos ruedas para los cochecitos, que no eran más que latas vacías de sardinas, los caballitos los construíamos con el palo de una escoba y los disfraces los elaborábamos con ropas viejas, cortinas desechadas y gorros de papel de periódico.  Prueba inequívoca de que la felicidad de un niño no está tanto en las fruslerías que tiene, como en el cariño de las personas que le rodean.
Pero los momentos no eran siempre igual de placenteros, y uno de los que más nos gustaba era la feria del pueblo –las plazas iluminadas por las noches, los altavoces de las atracciones, los gigantes, fuegos artificiales…–. Por la feria, los niños de entonces estrenábamos vestido, teníamos algún dinerillo para golosinas y la disciplina de horarios se relajaba, pudiendo regresar a casa mucho más tarde que de costumbre. 
Como bandadas de palomicos íbamos los chiquillos de aquí para allá persiguiéndonos o abrazándonos, unidos por esa alegría primaria y contagiosa que produce el sentirse miembro de un grupo.
Por los años cincuenta, los niños de mi pueblo (Villanueva de la Reina) éramos felices en medio de la pobreza, evidencia de que, en el hombre, lo verdaderamente importante está en su alma.


Texto de José Del Moral De la Vega

sábado, 27 de febrero de 2016

EL CAMINO A LA FELICIDAD PASA POR EL SILENCIO


Cuando joven, el hombre se afana tras objetivos lejanos, músculos y sentidos son entrenados para alcanzar pequeños logros y grandes satisfacciones, sucesión de éxitos que lo distraen de sí mismo. Pero en el hombre, esas reiteradas voluntades no tienen siempre correlación con las capacidades. A partir de un momento, los músculos se reducen, la vista difumina los objetos, los sonidos son ruidos, el calor y el frío se parecen, lo que antes era próximo y fácil se vuelve lejano y difícil, y la tristeza enseñorea el alma.
 “No corras. Ve despacio/ que donde tienes que ir/ es a ti mismo…” –dice Juan Ramón Jiménez. Y cuando esto se ha aprendido y llega el momento en que se afloja el músculo y los sentidos desaparecen, el alma se va reduciendo a un punto oscuro y silencioso del cual los místicos afirman que surge la luz verdadera, el encuentro con uno mismo y la ansiada plenitud.
–Pablo d´Ors ha escrito la obrita “Biografía del silencio”,  una linternica que nos puede servir para encandilar la vida.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega.

lunes, 15 de febrero de 2016

LA VIAGRA QUE UTILIZABA LA GUMERSINDA

Vaina de garbanzo afectada de Rabia, una enfermedad provocada por el hongo Mycosphaerella rabiei 


El garbanzo es un cultivo que aún perdura en Extremadura, y la Rabia una de las enfermedades que le afectan. Aparece ésta en primavera, después de unos días de lluvia y otros seguidos de sol, y para impedir que se adueñe del garbanzal está recomendado visitar los campos con frecuencia y aplicar un terapéutico cuando se vean las primeras manchas que la delatan.
Ahora es primavera, y  las parcelas de cultivo forman un inmenso mosaico sobre los alcores de la Campiña Sur de Extremadura. Pasear por sus veredas es como entrar a un espectáculo y pasar del aburrimiento a la emoción: el viento del Guadalquivir o del Guadiana –que ésta es una tierra donde nacen fuentes a uno u otro río– llega cargado de vilanos que se pegan, obstinados, a la ropa; bandadas  de coleópteros de color esmeralda revolotean por entre las flores amarillas –mi amigo Pedro Del Estal, que habla las lenguas de los insectos, dice que se llama: Psilothrix viridicoerulea –, y el cielo, lleno de cantos y piruetas de pájaros, recuerda la alegría que, de súbito, se forma a la salida de una escuela.
Buscando referencias antiguas sobre la Rabia, me topé con uno de los episodios más hermosos de la historia de nuestra cultura: transcurría el siglo X y Abderramán III, que había fundado en Córdoba la primera academia de medicina, deseaba poseer un ejemplar del libro “De materia médica”, un tratado de botánica escrito en el siglo I por el griego Dioscorides en el que se indica la utilidad de numerosas plantas contra las enfermedades del hombre. En un intercambio de embajadores, el emperador de Bizancio le regala al califa un ejemplar del pretendido libro, y éste, inmediatamente, ordena traducirlo al árabe; pero al comenzar la tarea, los lingüistas comprueban que pueden transcribir todo el texto menos el nombre de las plantas, que desconocen. De nuevo pidió ayuda Abderramán al emperador, y éste le envió al monje Nicolás, que  resolvió el problema y vivió felizmente en la ciudad de Córdoba hasta el final de su vida.
Mucho me temo que la humanidad no haya dado suficientes gracias al monje Nicolás por habernos permitido leer párrafos tan sugerentes como éste: “…majados los garbanzos con miel y aplicados en forma de emplasto, tienen gran poder de mundificar y deshacen todas las manchas del rostro. Engendran los garbanzos muchas ventosidades y son productivos de esperma, por donde no es maravilla que inciten a fornicar”.
Contaba mi madre que su tío abuelo, que era  canónigo en el cabildo catedralicio de Badajoz, andaba siempre en alabanzas de los cocidos de garbanzos de su hermana Isabel, pero ésta, mujer culta y recatada, y conocedora del Dioscórides, no hacía sino prometérselos –forma elegante de darle largas–, para así –creía ella– evitar la promiscuidad del clérigo.
La ciencia no ha probado todavía –al menos, no tengo yo noticia de ello– la relación del garbanzo con la lujuria; pero “la Gumersinda”, que curaba el “Mal de ojo” en mi pueblo, me contó un día que la mujer de Amador –la bruja oficial de la comarca– hacía unos cocidos con los garbanzos que se dejaban en el campo por haber “rabiado”, con los que, quien los comía, “rabiaba de amor”.
–¡Ah!, ese es el origen verdadero del nombre de Rabia que dan los labradores a esta enfermedad del garbanzo –pensé.
Ahora, no sé yo muy bien si “la Gumersinda” y su amiga habían deducido, sólo por el nombre, que si se comen garbanzos “rabiados”, se “rabia de amor”; o es que, con igual intuición con la que el hombre desvela la verdad oculta de las cosas –lo sagrado–, las brujas de mi pueblo han descubierto, de verdad, que es en esta enfermedad del garbanzo donde está escondida “la Viagra” que El Creador puso en El Paraíso.

Artículo publicado por josé del moral de la vega en el n.º 201 de la revista de ingeniería PHYTOMA ESPAÑA.

viernes, 12 de febrero de 2016

UNA CULTURA DARWINIANA

En 1958, en un pueblecito de Andalucía (Villanueva de la Reina), un grupo de jóvenes provistos de botijos se disponen a formar un corro para echárselo unos a otros, juego que se hacía por San Blas, en un tiempo en el que se cantaban canciones carnavaleras –Y verás y verás y verás/ lo que a tí te va a pasar/ que por tonta y orgullosa el novio te va a dejar/...– ­

Entre los jóvenes de algunos pueblos de Andalucía y Extremadura existía, hasta no hace mucho, un juego consistente en que estos formaban un corro y se pasaban un  botijo de unos a otros hasta que a alguno de ellos se le caía y se rompía, lo que motivaba que a este se le ridiculizara.
En la España rural del pasado siglo todo se reutilizaba: las cajas de zapatos servían para enviar paquetes al familiar que estaba fuera; la piel del conejo de la comida del día de fiesta, para cambiarlo en el trapero por un polo; las botellas de “Anís del Mono”, para llenarlas de vino y consumirlo guiados por el número de cuadraditos, etc. Era una época de pobreza y ella lo marcaba todo. ¿Pero para qué se guardaban los botijos que no iban a poder ser utilizados más?, para nada, aunque antes que tirarlos se jugaba con ellos hasta que se rompían, porque probablemente la esencia del comportamiento del ahorro está en nuestro DNA, es herencia darwiniana, diría Mark Nelissen: “el que guarda sobrevive”. Actualmente, nuestra cultura está definida por lo efímero, y la riqueza crece más mientras más consumimos, mientras más derrochamos. Desde un punto de vista moral, esto es una falta que nos conduce al “infierno”, desde un punto de vista científico esto es una aberración contra las leyes de la termodinámica que solo nos puede llevar a la desaparición de la especie.

Texto e imagen de josé del moral de la vega.