martes, 19 de abril de 2016

LA ALEGRÍA DE LOS NIÑOS


Por los años cincuenta, los niños que vivíamos en las zonas rurales andaluzas éramos felices con muy pocas cosas. De las suelas de alpargatas hacíamos ruedas para los cochecitos, que no eran más que latas vacías de sardinas, los caballitos los construíamos con el palo de una escoba y los disfraces los elaborábamos con ropas viejas, cortinas desechadas y gorros de papel de periódico.  Prueba inequívoca de que la felicidad de un niño no está tanto en las fruslerías que tiene, como en el cariño de las personas que le rodean.
Pero los momentos no eran siempre igual de placenteros, y uno de los que más nos gustaba era la feria del pueblo –las plazas iluminadas por las noches, los altavoces de las atracciones, los gigantes, fuegos artificiales…–. Por la feria, los niños de entonces estrenábamos vestido, teníamos algún dinerillo para golosinas y la disciplina de horarios se relajaba, pudiendo regresar a casa mucho más tarde que de costumbre. 
Como bandadas de palomicos íbamos los chiquillos de aquí para allá persiguiéndonos o abrazándonos, unidos por esa alegría primaria y contagiosa que produce el sentirse miembro de un grupo.
Por los años cincuenta, los niños de mi pueblo (Villanueva de la Reina) éramos felices en medio de la pobreza, evidencia de que, en el hombre, lo verdaderamente importante está en su alma.


Texto de José Del Moral De la Vega

sábado, 27 de febrero de 2016

EL CAMINO A LA FELICIDAD PASA POR EL SILENCIO


Cuando joven, el hombre se afana tras objetivos lejanos, músculos y sentidos son entrenados para alcanzar pequeños logros y grandes satisfacciones, sucesión de éxitos que lo distraen de sí mismo. Pero en el hombre, esas reiteradas voluntades no tienen siempre correlación con las capacidades. A partir de un momento, los músculos se reducen, la vista difumina los objetos, los sonidos son ruidos, el calor y el frío se parecen, lo que antes era próximo y fácil se vuelve lejano y difícil, y la tristeza enseñorea el alma.
 “No corras. Ve despacio/ que donde tienes que ir/ es a ti mismo…” –dice Juan Ramón Jiménez. Y cuando esto se ha aprendido y llega el momento en que se afloja el músculo y los sentidos desaparecen, el alma se va reduciendo a un punto oscuro y silencioso del cual los místicos afirman que surge la luz verdadera, el encuentro con uno mismo y la ansiada plenitud.
–Pablo d´Ors ha escrito la obrita “Biografía del silencio”,  una linternica que nos puede servir para encandilar la vida.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega.

lunes, 15 de febrero de 2016

LA VIAGRA QUE UTILIZABA LA GUMERSINDA

Vaina de garbanzo afectada de Rabia, una enfermedad provocada por el hongo Mycosphaerella rabiei 


El garbanzo es un cultivo que aún perdura en Extremadura, y la Rabia una de las enfermedades que le afectan. Aparece ésta en primavera, después de unos días de lluvia y otros seguidos de sol, y para impedir que se adueñe del garbanzal está recomendado visitar los campos con frecuencia y aplicar un terapéutico cuando se vean las primeras manchas que la delatan.
Ahora es primavera, y  las parcelas de cultivo forman un inmenso mosaico sobre los alcores de la Campiña Sur de Extremadura. Pasear por sus veredas es como entrar a un espectáculo y pasar del aburrimiento a la emoción: el viento del Guadalquivir o del Guadiana –que ésta es una tierra donde nacen fuentes a uno u otro río– llega cargado de vilanos que se pegan, obstinados, a la ropa; bandadas  de coleópteros de color esmeralda revolotean por entre las flores amarillas –mi amigo Pedro Del Estal, que habla las lenguas de los insectos, dice que se llama: Psilothrix viridicoerulea –, y el cielo, lleno de cantos y piruetas de pájaros, recuerda la alegría que, de súbito, se forma a la salida de una escuela.
Buscando referencias antiguas sobre la Rabia, me topé con uno de los episodios más hermosos de la historia de nuestra cultura: transcurría el siglo X y Abderramán III, que había fundado en Córdoba la primera academia de medicina, deseaba poseer un ejemplar del libro “De materia médica”, un tratado de botánica escrito en el siglo I por el griego Dioscorides en el que se indica la utilidad de numerosas plantas contra las enfermedades del hombre. En un intercambio de embajadores, el emperador de Bizancio le regala al califa un ejemplar del pretendido libro, y éste, inmediatamente, ordena traducirlo al árabe; pero al comenzar la tarea, los lingüistas comprueban que pueden transcribir todo el texto menos el nombre de las plantas, que desconocen. De nuevo pidió ayuda Abderramán al emperador, y éste le envió al monje Nicolás, que  resolvió el problema y vivió felizmente en la ciudad de Córdoba hasta el final de su vida.
Mucho me temo que la humanidad no haya dado suficientes gracias al monje Nicolás por habernos permitido leer párrafos tan sugerentes como éste: “…majados los garbanzos con miel y aplicados en forma de emplasto, tienen gran poder de mundificar y deshacen todas las manchas del rostro. Engendran los garbanzos muchas ventosidades y son productivos de esperma, por donde no es maravilla que inciten a fornicar”.
Contaba mi madre que su tío abuelo, que era  canónigo en el cabildo catedralicio de Badajoz, andaba siempre en alabanzas de los cocidos de garbanzos de su hermana Isabel, pero ésta, mujer culta y recatada, y conocedora del Dioscórides, no hacía sino prometérselos –forma elegante de darle largas–, para así –creía ella– evitar la promiscuidad del clérigo.
La ciencia no ha probado todavía –al menos, no tengo yo noticia de ello– la relación del garbanzo con la lujuria; pero “la Gumersinda”, que curaba el “Mal de ojo” en mi pueblo, me contó un día que la mujer de Amador –la bruja oficial de la comarca– hacía unos cocidos con los garbanzos que se dejaban en el campo por haber “rabiado”, con los que, quien los comía, “rabiaba de amor”.
–¡Ah!, ese es el origen verdadero del nombre de Rabia que dan los labradores a esta enfermedad del garbanzo –pensé.
Ahora, no sé yo muy bien si “la Gumersinda” y su amiga habían deducido, sólo por el nombre, que si se comen garbanzos “rabiados”, se “rabia de amor”; o es que, con igual intuición con la que el hombre desvela la verdad oculta de las cosas –lo sagrado–, las brujas de mi pueblo han descubierto, de verdad, que es en esta enfermedad del garbanzo donde está escondida “la Viagra” que El Creador puso en El Paraíso.

Artículo publicado por josé del moral de la vega en el n.º 201 de la revista de ingeniería PHYTOMA ESPAÑA.

viernes, 12 de febrero de 2016

UNA CULTURA DARWINIANA

En 1958, en un pueblecito de Andalucía (Villanueva de la Reina), un grupo de jóvenes provistos de botijos se disponen a formar un corro para echárselo unos a otros, juego que se hacía por San Blas, en un tiempo en el que se cantaban canciones carnavaleras –Y verás y verás y verás/ lo que a tí te va a pasar/ que por tonta y orgullosa el novio te va a dejar/...– ­

Entre los jóvenes de algunos pueblos de Andalucía y Extremadura existía, hasta no hace mucho, un juego consistente en que estos formaban un corro y se pasaban un  botijo de unos a otros hasta que a alguno de ellos se le caía y se rompía, lo que motivaba que a este se le ridiculizara.
En la España rural del pasado siglo todo se reutilizaba: las cajas de zapatos servían para enviar paquetes al familiar que estaba fuera; la piel del conejo de la comida del día de fiesta, para cambiarlo en el trapero por un polo; las botellas de “Anís del Mono”, para llenarlas de vino y consumirlo guiados por el número de cuadraditos, etc. Era una época de pobreza y ella lo marcaba todo. ¿Pero para qué se guardaban los botijos que no iban a poder ser utilizados más?, para nada, aunque antes que tirarlos se jugaba con ellos hasta que se rompían, porque probablemente la esencia del comportamiento del ahorro está en nuestro DNA, es herencia darwiniana, diría Mark Nelissen: “el que guarda sobrevive”. Actualmente, nuestra cultura está definida por lo efímero, y la riqueza crece más mientras más consumimos, mientras más derrochamos. Desde un punto de vista moral, esto es una falta que nos conduce al “infierno”, desde un punto de vista científico esto es una aberración contra las leyes de la termodinámica que solo nos puede llevar a la desaparición de la especie.

Texto e imagen de josé del moral de la vega.

sábado, 31 de octubre de 2015

LA COLABORACIÓN NOS INTERESA


Este grupo musical brasileño tiene unas canciones bonitas, llenas de ritmo y musicalidad, pero por su forma de interpretar, a mí me produce algo más que el disfrute de una bonita canción, me sugiere la felicidad que conlleva cualquier actividad armoniosa que se realiza con la colaboración de varias personas, una idea que, entre tanta exaltación actual del individualismo, es como un vientecillo fresco en tarde de verano.
Mi generación es hija de un mensaje educativo dirigido al individualismo, la heroicidad o el liderazgo –tienes que ser el mejor era la cantinela que oíamos a cada paso en nuestra niñez–, probable consecuencia  de la cultura del siglo XX en la que Nietzsche era el referente ideológico –su propuesta era el superhombre–, así como de una horrible interpretación de la teoría darwiniana de la competitividad –la mejor forma de progreso social–; pero los que estudiamos fenómenos biológicos somos testigos de que mientras el progreso individual por competitividad ha conducido a muchas especies a su desaparición, la sinergia entre especies ha sido extraordinariamente positiva en la evolución de la biosfera.
Es incuestionable que, a nivel social, las comunidades en las que predomina la colaboración son las que más evolucionan, mientras que aquellas otras que propugnan el elitismo son, paradójicamente, las más atrasadas.
Los pueblos donde se conjugan muy frecuentemente los verbos agruparse, participar, colaborar, ayudar, auxiliar…son pueblos prósperos y de gente feliz, y por ello, quizá, a mí me gustan los grupos de jóvenes que cantan.

Texto original de José Del Moral De la Vega. 

jueves, 29 de octubre de 2015

A LA SABIDURÍA DESDE LA NADA

Los niños miran desde el asombro que les produce todo cuanto les rodea, religión de la que era un ferviente seguidor Einstein.

El misterio que descubre el físico en la naturaleza nos lo muestra mediante algoritmos que muy pocos entienden. El poeta y el músico, por el contrario, sí presentan el misterio que ellos han desvelado con procedimientos que nos emocionan. ¿Existen más formas de aproximación al misterio?
Los místicos y los budistas, al margen de las matemáticas, la poesía o la música, se acercan a lo oculto mediante el silencio. La ausencia de voz o el olvido de sí que practican los budistas y los místicos conduce a una oscuridad o empobrecimiento interior, a un vaciamiento de la mente desde la que, paradójicamente, al contemplar la naturaleza se experimenta una emoción que alucina, sin explicación alguna.
Los místicos y los budistas saben muy bien que a la Luz solo se llega desde el silencio y el deseo, y es por  ello que el más ignorante puede llegar a ser el más sabio. Metafísica que nos explica de manera breve y bellísima el poeta:
De noche, iremos de noche
que para encontrar la Fuente
solo la sed nos alumbra.

Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega

sábado, 17 de octubre de 2015

Contra las enfermedades cerebrales

Hojas de Ginkgo biloba en otoño

Las enfermedades neurológicas son cada vez más frecuentes y, de estas, el Alzhéimer es, probablemente, la más odiosa, no solo por el sufrimiento que produce en el paciente, sino también en los que lo rodean, por la inexorable y progresiva pérdida de su conciencia y su duración. Su curación no es posible todavía, pero desde hace milenios existen conocimientos empíricos que retardan o mitigan algunas de estas enfermedades cerebrales.
El ginkgo biloba es la especie arbórea viva más antigua que se conoce. Sus hojas tienen una característica única, al distribuirse sus nervios de igual forma a los de un abanico; pero lo que realmente lo distingue es su contenido en flavonas, lactonas y fitosteroles, sustancias que le dan un extraordinario poder vasolidatador y antiplaquetario que favorece la circulación sanguínea, y por lo cual en Oriente se utilizan infusiones de sus hojas contra enfermedades cerebrales y varices en personas con hábitos sedentarios.  
En otoño, las hojas de ginkgo adquieren un bellísimo color amarillo que las distingue de las demás especies caducifolias.
Imagen y texto originales de josé del moral de la vega

domingo, 11 de octubre de 2015

El color que transforma el alma

Ginkgo biloba otoñal en un parque de Badajoz

Se piensa que el otoño es un tiempo de melancolía, pero hay algunos para los cuales es momento de profunda actividad del espíritu, de reflexión. El  repentino cambio de decorado ambiental propicia replantearse muchas de las rutinas que nos amodorran para redescubrir todo lo bueno y bello que, de manera gratuita, nos da la vida: el abrazo de un niño, el agua que salta de una fuente, el olor de hierba fresca…
Uno de los árboles que marca con rotundidad el equinoccio es el Ginkgo biloba, la especie arbórea más antigua que existe – decía mi amigo el botánico Pedro Gómez que era un fósil viviente–, y ese cambio lo hace mudando el color verde de sus hojas a un amarillo inigualable y bellísimo. Contemplar esa transformación de color en los ginkgos bilobas de nuestro parque es un espectáculo que nos llena de alegría.
La situación actual de los españoles es bastante triste, estamos rodeados de "cultureta", banalidades, insidias y rufianismo político. Defenderse de tanta miseria no es fácil, pero la vida tiene muchos descansaderos que, si se saben encontrar, vigorizan nuestra alma y nos dan alas para escapar a la tristeza, principal aliado del mal –Sursum corda–.  La melodía y letra de “Nella Fantasia” es uno de esos remansicos.


sábado, 3 de octubre de 2015

El otoño, una invitación al recuerdo


En el otoño, las hojas verdes y brillantes que desde la primavera nos han dado sombra, oxígeno y humedad, se visten de amarillo y ocre, bajan a la tierra, cambian su estructura y, a través de una larguísima cadena de organismos,  regresan  al origen cósmico de donde vinieron.
El otoño es una recreación, bellísima, del mismo viaje que un día también nosotros haremos, para que se cumpla ese orden implicado del que nos hablan, en clave de física cuántica, Pauli, Heinderberg y Bohm.   

Los buenos cantantes utilizan su voz y a veces también el gesto, pero hay algunos que cantan con el alma. Ellos impregnan de sentimiento sus baladas y, al oírlas, se escucha un mensaje que nos zarandea.  El cantante Gabby Pahinui es uno de ellos, y su canción Ka Makani Ka'ili Aloha suena a tierra mojada en el otoño.  


martes, 23 de junio de 2015

UNA FARSA... CONVENIENTE



Aun cuando esto sea una pantomima, su significado tiene un alcance que va mucho más allá de los propios intereses del PSOE; va tanto más allá, que es de las pocas, poquísimas veces en nuestra historia reciente, que una operación de marketing de partido podría beneficiar a todos los españoles. ¿Y dónde está el beneficio? En que, con un solo gesto, se ha terminado con décadas de apropiación de la bandera, −y del mismo término “patriotismo”− por parte de la Derecha; significa la posibilidad de que desaparezcan al fin los últimos restos hediondos de ese fraude catastrófico de “las dos Españas”; significa un paso diminuto hacia el logro − ¿utópico?− del sentido de la colectividad, de la hermandad, que aquí tanto nos faltan…

Por supuesto, que los principales partidos de Izquierda y Derecha se exhiban a partir de ahora ante la misma bandera, compitiendo en patriotismo, no deja de ser una farsa, o más exactamente, un número de esa farsa mayor que empieza con que dos partidos en decadencia sigan ostentando unas ideologías de las que en realidad carecen… tanto como de patriotismo.  Y eso reduce mucho el efecto ejemplar que este gesto puede tener  en los demás partidos, especialmente los de izquierda… Pero fuera del juego político, en la realidad de la sociedad, entre los ciudadanos, quizá esta vez la farsa tenga consecuencias más beneficiosas de lo que nos pensamos… si ponemos nuestra voluntad en ello, claro. 


Diego del Moral Martínez

miércoles, 1 de abril de 2015

LA SEMANA SANTA ESPAÑOLA

El Cristo de Orea en la SAFA de Úbeda es, probablemente, la mejor representación del significado profundo del cristianismo para el tercer milenio. Toda la escultura, incluso la belleza, está subordinada a la espiritualidad.

Dice mi amigo Juan Ramón, después de asistir a un concierto de tema religioso: –En esta época del año abro un paréntesis para el espíritu. Lo haría incluso si fuese ateo, porque una vez al año hay que mirarse adentro buscando el propio equilibrio, la desconexión con la materia, el alimentar a un componente tan esencial de nuestro ser como es el alma. Evidentemente, son muy sabios los ciclos litúrgicos.
Es incuestionable el valor artístico de la Semana Santa española y, coincidente con él, el valor socioeconómico, frutos derivados de unas representaciones que tenían, en un principio, interés catequético. Pero lo que yo más admiro de esa manifestación artística-religiosa es la participación del pueblo, una cooperación sacrificada, auténtica, desinteresada, respetuosa, donde todos colaboran independientemente de su ideología o clase social –Como si de un milagro se tratara, la Semana Santa española no ha necesitado de las instrucciones de un concilio para funcionar con pautas de comportamiento auténticamente cristiano: aquí participan por igual ricos y pobres, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, listos y torpes y, en el colmo de su profundo cristianismo, hasta creyentes y ateos–
El Papa Francisco ha dicho que más importante que la religiosidad es la espiritualidad –esa facultad que nos permite intuir la esencia de las cosas–. Juan de la Cruz sentía a Dios en el balanceo de las florecillas por el campo y Teresa de Ávila afirmaba que hasta entre los fogones encontraba a Dios.  
El hombre de hoy vive “entretenido” en futilidades que le impiden “tenerse” a sí mismo, sumergirse en el silencio y escuchar las voces que vienen de nadie sabe dónde, y que conducen al sosiego.
En esta época del año, como afirma mi amigo Juan Ramón, es muy bueno abrir un paréntesis para el espíritu.
Los artistas tienen la capacidad de descubrirnos a los demás cosas que escapan a nuestros sentidos y esta bellísima composición que hizo Tchaikovsky para la liturgia ortodoxa rusa –Himno de los Querubines– es un ejemplo de ello. Al escucharla se puede descubrir una dimensión que no figura en los cánones de la física.
Texto original de josé del moral de la vega

sábado, 21 de marzo de 2015

ANDALUCÍA, DESDE TARSIS HASTA AHORA, MÁS QUE UN MILAGRO

Composición de Lecuona que muestra, en clave musical, el alma de esta hermosa tierra.

Desde 1978, año en que los españoles aprobamos la Constitución actual, fecha que podemos considerar como el comienzo real de la democracia en España, en Andalucía se ha producido un progreso que ni en sueños imaginábamos entonces: creación de nuevas universidades, institutos, bibliotecas, mejora extraordinaria de puertos y aeropuertos, de la red de carreteras y ferroviarias, de las viviendas de sus ciudadanos, se han creado innumerables residencias de la tercera edad, estructuras deportivas populares, centros de investigación, se han organizado parques naturales en áreas de especial interés ambiental, se han promovido miles de organizaciones culturales…Todo eso se ha debido, principalmente, al marco jurídico que propicia y ampara nuestra Constitución de 1978. Muchas cosas no se han hecho -y no lo entendemos-, otras se han hecho mal –y nos duele-– y muchos políticos y no políticos se han enriquecido con el dinero que debería haber ido al pueblo –nos escuece el alma al recordarlo–. Si nada es inmutable, nuestra Constitución tampoco, por lo que habrá que corregirla para mejorarla; pero destruirla, cuando ha sido la que más frutos ha dado a los españoles en toda su historia sería, una vez más, cambiar una hermosa herencia por un plato de lentejas. Todos los pueblos andaluces deberían tener un monumento a la Constitución de 1978 –el mío lo tiene, y bien bonito; lo hizo Miguel Peinado–.

Texto original de josé del moral de la vega

martes, 17 de febrero de 2015

DONDE EL GUADALQUIVIR SE DUERME

Traje de faralaes diseñado por Inés de la Fuente en su taller de Villanueva de la Reina y presentado en un pase de modelos en Sevilla (Foto de Enrique Moya).

El valle del Guadalquivir corresponde a una depresión que fue mar en el Cenozoico, hace unos 60 millones de años, y cuyos depósitos marinos originaron el lugar actual que, con el valle del Po en Italia y las Tierras negras de Ucrania, son considerados los suelos más fértiles del planeta. A lo largo de este valle, encajado entre las cordilleras Bética y Penibética, el río no traza una línea recta, sino que en un lugar determinado, como por capricho, se empereza, y su curso traza curva tras curva formando una preciosa red de meandros donde a la fertilidad de las arcillas montmorillonitas se suman los depósitos aluviales que bajan desde las tierras altas de Cazorla y son la causa de que aquí se produzcan aceites que triunfan en cuantos certámenes mundiales participan.
A la orilla de ese río, en uno de sus meandros, está Villanueva de la Reina, un lugar donde lo mágico nace con la espontaneidad de lo salvaje. Aquí, al sepulcro de santa Potenciana, durante cientos de años han peregrinado gentes de todos los lugares a tomar tierra para curarse del mal de ciciones; de este pueblo eran famosas sus brujas, contra las que la Inquisición de Córdoba tuvo que intervenir; por la iglesia de este lugar se interesó, en el siglo XIX, la logia templaría Los Doce Apóstoles, en la creencia de que en ella está oculta la Mesa de Salomón, reliquia que también buscó por aquí, en aquellos años, el sacerdote de Rennes le Chateau, Berenguer Sauniere –la inscripción esculpida en un ángel de su fachada es la pista: Terribilis locus iste est–.  

 Andrés de Medina, joven villanovero, de pie y marcado con una (x), junto a otros superdotados artistas becados por la Academia de Bellas Artes hace unos cien años. Sentado y marcado con una (x) aparece Dalí. (Foto cortesía de Miguel Peinado)

Santos, brujas, escritores, artistas…han salido de este pueblecito sin más razón aparente que “porque sí”. En el siglo XX, un niño villanovero fue seleccionado por sus facultades pictóricas, y junto a Dalí compartió talleres hasta su muerte, ocurrida prematuramente. En el mismo siglo un joven, mientras pastoreaba las cabras de su padre, a escondidas, sin más universidad que su creatividad y esfuerzo, aprendió electrónica y terminó siendo uno de los mayores expertos del país, llegando a dirigir los servicios técnicos de una cadena radiofónica nacional…
Lo fantástico es aquí tan natural como el río, y en un taller de diseño de modas situado en el pueblo –Modas Inés De la Fuente– se proyectan ahora los trajes de faralaes con los que, cada año, se visten y presumen muchas mujeres en las ferias más turísticas de Andalucía, como Sevilla o Málaga.
¿Qué tipo de fuerza, qué extraña razón es la que origina que en este pueblo lo extraordinario sea tan natural como el sol que sale cada día. Un lugar tan mágico que el Guadalquivir, al pasar por él, se empereza y entretiene haciendo meandros?

Pedro Cantero, en su taller de electrónica montada por él mismo, a mediados del siglo pasado (Foto cortesía de la Familia Cantero Moya)
Texto original de José Del Moral De la Vega

jueves, 22 de enero de 2015

EL ÉXITO SIEMPRE TIENE UN PRELUDIO DOLOROSO

Actuación de la cantaora villanovera Mariángeles Martínez Toledado en una de sus intervenciones en TV (Fotografía de Rosa María Canalejo)

Posado de la joven modelo villanovera María José Gallego  

Los últimos decenios vividos en España han estado definidos por un crecimiento exponencial en cotas de bienestar social, crecimiento que si lo comparamos con el bienestar de que gozábamos los jóvenes en los años sesenta, tendríamos que catalogarlo de vertiginoso. Pero como muy bien define Schopenhauer, la riqueza y la salud son estados cuya valoración personal siempre es negativa –las apreciamos cuando las perdemos, y cuando las disfrutamos asumimos su existencia como algo absolutamente natural–. Esa razón puede ser la causa de que, actualmente, una gran cantidad de jóvenes españoles, ayudados en su confusión por los medios de comunicación, piensen que el éxito es fruto del azar y, esperándolo, se mecen en brazos del alcohol, de las drogas o, en el mejor de los casos, en la rutina del aburrimiento; pero los que por razón de edad tenemos experiencia vital sabemos que detrás del éxito, salvo las correspondientes excepciones, hay un montón de sacrificio, estudio, entrenamiento, soledad, lágrimas, decepciones e, inevitablemente, fracasos puntuales llenos de dolor.
Los jóvenes españoles deberían tener muy presente que el estado del bienestar se puede mantener o aumentar, pero la Historia nos enseña que sin esfuerzo, de manera inevitable, el estado del bienestar se esfuma como una pompa de jabón.
Preciosa canción de Jehro con un claro mensaje sobre el camino del éxito.
Texto original de José Del Moral De laVega

domingo, 18 de enero de 2015

UN LUGAR MÁGICO


María José Gallego es una excepcional modelo villanovera que pasea su palmito por pasarelas y portada de revistas de moda.

Al igual que hay excepcionales concentraciones de determinados elemento en lugares concretos, sin que podamos atribuirlo más que al azar, pero sin que podamos ignorarlo, también existen enclaves donde se producen fenómenos humanos con una gran e  inexplicable frecuencia.
Hay un lugar en Andalucía por donde san Eufrasio comenzó la cristianización de España que parece mágico, precisamente un lugar por el que pasaba la vía Apia, según constatan los vasos de Vicarello, y en el cual el profesor Barrionuevo (siglo XVI) situó una de las últimas novelas de caballería que se publicaron en España, el mismo donde el doctor Acuña instaló una de las primeras imprentas, justamente por los años en que Cervantes editaba el Quijote que, por cierto, estuvo también en esa aldea comprando garbanzos y cebada para la Armada.
Su iglesia tuvo la dignidad de priorato, y la patrona (santa Potenciana) era de allí, culto que se le da desde el siglo XIII, siendo su romería, probablemente, la única que  procesiona sobre el Guadalquivir.
Cuando las tropas del emperador Napoleón que habían triunfado en Jena, Marengo, Austerlitz, fueron humilladas en Bailén, las capitulaciones de la rendición se firmaron –¡qué casualidad!– en una casa de ese lugar –Casa de Postas–.  
A finales del siglo XIX, en España se empezó a construir el ferrocarril entre las ciudades más importantes y, como por ensalmo, ese sitio tuvo una estación. En ese tiempo, también, se copiaron los modelos agrícolas que desarrollaban las granjas inglesas, siendo un cortijo de ese lugar –Rincón de san Ildefonso– el que recibiera el título de “finca modelo de España” por el alto nivel de sus innovaciones. Y por el mismo tiempo, un maestro de allí,  por su ejemplar comportamiento, recibió de la Real Academia de la Historia el premio a la Virtud.
¿Acaso no parece increíble que en cinco ocasiones, desde que en España comenzaron las loterías, les haya tocado el primer premio a paisanos de ese sitio?  
Allí  han nacido ingenieros, científicos, profesores, artistas…muy bien considerados por su profesionalidad. Y para que no faltara de nada, una jovencísima cantaora de ese pueblo actuará próximamente en California y otra pasea ahora su palmito por pasarelas y portada de revistas como modelo distinguida.
Ese lugar es Villanueva de la Reina, un pueblecito de poco más de tres mil habitantes situado a orillas del Guadalquivir.
Los descubrimientos de Einstein, Bohm, Putof y otros físicos están sugiriendo la existencia de un campo energético –akásico- que explicaría la existencia de fenómenos donde se conjuga lo espiritual y lo material, y que la ciencia occidental, ignorante de recursos, los ha atribuido al azar.  ¿Podremos comprender entonces las “aparentes” excepcionalidades que surgen en este pueblecito?


María Angeles Martínez Toledano es una jovencísima cantaora de Villanueva que próximamente llevará su arte a California (Foto de Rosa María Canalejo)

Texto original de José Del Moral De la Vega


sábado, 10 de enero de 2015

LA POESÍA DE ANGÉLICA BEATRIZ BACA

Portada del poemario Tarde Azul

La poesía, como la ciencia, suele ser el ámbito propio de las personas con la mente más privilegiada, pero la poesía, a diferencia de la ciencia, carece de normas, y por ello el poeta es, esencialmente, un aventurero, un viajero sumergido en el complejo mundo de las palabras y obsesionado en descubrir ideas bellas con las que sorprendernos.
La editorial culBuks acaba de publicar un poemario de la mexicana Angélica Beatriz Baca Pérez, profesora del prestigioso Instituto Tecnológico de Monterrey, cuyo título es: Tarde Azul
La obra consta de setenta y dos poemas, y en su prólogo ha escrito el escritor mexicano, Felipe Montes, lo siguiente: la poesía de Angélica Beatriz goza de un brillo que convierte en una travesía cada uno de sus versos; Angélica escribe con el alma, Angélica ama lo que escribe.
En la introducción de la obra, José Del Moral ha dicho: no sé yo si cualquiera que lea estos poemas participará de esa emoción que manifiesta Angélica, pero nadie podrá negar la dulzura y calidez de los versos que los componen, tan vivos, que parece estuvieran hechos para abrazar.
Sirva como ejemplo de estos poemas el siguiente:

ME GUSTA

Me gusta cuando me hablas,
y escucho tus latidos y los míos,
y me hago tuya y te haces mío
sin palabras,
como el rayo de sol se hace agua
en la inmensidad del  mar.

Me gusta la dulce confidencia
de tu aliento,
la sombra de tus manos
en las mías
y  el amanecer que nace
con tu voz.

Me gusta deletrear tu nombre
cuando duermes
y comer la fruta de tu boca,
aprender  el camino
de tus huellas en la noche
y decirnos todo,
y guardarnos  nada.

El texto es de José Del Moral. La figura es de Diego Del Moral y Susana Mera. 

sábado, 3 de enero de 2015

REGALO DE REYES, DE VERDAD.

La sonrisa de los niños que acompañan a Josh Groban en su canción “You Raise Me Up” es, realmente, emocionante.

Nuestros sentidos son muy limitados para captar la realidad de absolutamente todo lo que nos rodea, y lo que conocemos es un continuo ejercicio de fe: creemos en la gravedad porque comprobamos sus efectos, pero no la podemos ver, lo mismo sucede con la electricidad, los átomos, etc. Oímos una canción –la sentimos–, y nos emociona, pero ¿cuál es la naturaleza de su energía, y de dónde viene? Aceptar uno u otro origen es un ejercicio de fe.
Es innegable que ahora somos más rápidos, nuestra vida es más larga y vivimos mejor, pero es incuestionable que somos menos eficaces con la energía que utilizamos, arrastramos llenos de dolencias la vida que tenemos de más y hemos cambiado las enfermedades infecciosas por otras psicopáticas y más dolorosas aún. Confundimos el bienestar con el “bienser“, y la consecuencia es que en lugar de felicidad tenemos tristeza o, en el mejor de los casos, aburrimiento –realmente, hemos perdido la esperanza–
Pero hay veces, como cuando contemplamos la sonrisa de un niño que, sin saber muy bien por qué, de lo más hondo, súbitamente, aparece la emoción y, con ella, la esperanza.
Texto original de José Del Moral De la Vega

jueves, 18 de diciembre de 2014

LA NAVIDAD, FIESTA DE LA HUMANIDAD

Silent night –Noche de paz– es, probablemente, la canción representativa de la Navidad, y los coros de voces blancas los que mejor la interpretan.

Afirma el profesor Gomá Lanzón que el profeta de Galilea –Jesús– muerto y resucitado, es el modelo de ejemplaridad perfecta.
La Navidad es la fiesta  por el comienzo de la vida de ese personaje y, quizá por ello, el pueblo llano, consciente de su valor, ha exaltado históricamente esa conmemoración.
Ahora, la glotonería, lo libidinoso, el ruido y las baratijas –el consumismo alienador–  con que el poder desarma al hombre, han conducido, paralelamente y quizá de manera interesada, a una devaluación de la figura de Jesús.
Para los que somos cristianos, Jesús es el  “Verbum caro factum est et habitavit in nobis et vidimus gloriam eius”, y la Navidad el recuerdo de un hermoso misterio. Para cualquier persona, ante la miseria moral actual de una gran parte de los gobernantes, la figura de Jesús es el paradigma de ejemplaridad en la historia de la civilización.

José Del Moral De la Vega