miércoles, 23 de abril de 2014

LA RESURRECCION

La procesión del Resucitado de mi pueblo no requiere de ensayos y la imagen es llevada en andas, espontáneamente, por jóvenes.

La Semana Santa no se podría entender sin la Resurrección, el triunfo del amor sobre el mal, y el pueblo, que aparentemente no sabe de teología, de filosofía, ni de metafísica… intuye acertadamente el valor de ese momento y lo escenifica magistralmente.
En mi pueblo, la procesión del Resucitado no lo organiza ninguna cofradía y cuando esta se pone en marcha lo hace sin orden alguno, evidenciándose que es la alegría lo único importante de ese momento.


En el flamenco se produce algo que no logra ni el gregoriano, ni el jazz, ni la ópera o cualquier otra forma de canto. En el flamenco, de manera espontánea, el grito se transforma en música. Enrique Morente, al cantar este Gloria, nos llena de una espiritualidad con la que se siente una fe sencilla que emociona, la fe del pueblo. 
Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega

domingo, 13 de abril de 2014

LA SEMANA SANTA EN ESPAÑA

La luz, el colorido, los sonidos…decoran el inmenso teatro de la Semana Santa, en cuyo escenario los intérpretes participan desde un punto de vista sagrado o profano sin estorbarse  o inquirirse, en sintonía con el mensaje de profundo respeto que predica Jesús, al que se conmemora. (Soldados romanos de Vva. de la Reina)

La Semana Santa en España es, probablemente, la manifestación cultural de un pueblo –el español– más compleja y auténtica del mundo –sí, del mundo–. Sastras, bordadores, carpinteros, costureras, sochantres, escultores, periodistas, campaneros, cereros, floristas, tenderos, poetas, sacristanes, electricistas, soldados romanos, cantaoras, doradores, músicos, curas, fotógrafos, cantantes, costaleros, monaguillos, cineastas, anderas, nazarenos … participan alrededor de la conmemoración de los últimos momentos de la vida de Jesús, una figura que para todos es, como mínimo, la más auténtica personificación de la verdad que ha conocido la Humanidad.
Para algunos, esta fiesta tendrá un sentido religioso, para otros será, solo, un fenómeno cultural, pero todos, incluidos los simplemente espectadores, participan en ella con un profundo respeto, sentimiento recibido de los mayores con tanta o más fidelidad que se hereda el ADN.

La Semana Santa es un buen momento para reflexionar sobre el amor a la naturaleza, sentimiento que exhibe Jesús a lo largo de su vida.

Imágenes y texto originales de José Del Moral De la Vega

miércoles, 9 de abril de 2014

CAMPESINOS

Cuadrilla de aceituneros en Vva de la Reina (1960)

En muchos escenarios representa el hombre su obra: El gran teatro del mundo. El más apropiado, el campo. No necesita bambalinas ni efectos especiales. Ni académicos saberes los artistas… Sencillez y sensibilidad les sobra para contemplar admirados, boquiabiertos, el vuelo de un águila o el de una mariposa.
¡Ah, los hombres del campo…! ¿Qué son? ¿De qué están hechos? Por sus andanzas, dependencia, amores y desamores con la tierra, de tierra parecen estar hechos. Por la hebra que los sostiene, resecos, duros, macizos ¿no serán un sarmiento, un tronco humanizado?
¿Un encino sin otra fronda que dos ramas de acero hechas para trabajar y abrazar?
Más allá del sol, el viento y las lluvias ¿qué buriles lo esculpieron? Ni un gramo de grasa le dejaron. Un manojo de músculos y nervios montado sobre un espíritu irrompible. Una bestia divinizada es, que vive el drama de la tierra en lucha y amor permanentes, tensos.
Suyos son por conquista el cielo y la tierra, el lenguaje de las bestias y de las plantas. Ellos le dictan su calendario. Y, por bien entenderlo, espiando el tiempo ha de vivir. En ellos tiene su universidad. Tal vez sea analfabeto. Pero de corrida sabe leer el gran libro: la Naturaleza. Dividido en cuatro partes. Y a cada una de las cuatro les rebusca y halla duende para vivirlas con gozo y provecho.
No sabe álgebra. Pero sabe que en el campo hay que vivir en disposición de siembra y trabajo permanente. Y sabe que, a la hora de arrojar la semilla, ha de predominar la esperanza sobre el riesgo.
Una enciclopedia es. Sabe cuándo el níscalo es más sabroso y acoge menos arena. Y que, si al ajo no lo siembras por San Martín, será escaso y ruin. Predice la lluvia en el pelo de las bestias, en el vuelo de las aves y en el ritmo de la ringlera de las hormigas.
Y persuadido está de que la lidia con la tierra es lucha y amor.

Imagen y texto del libro Voces del Campo (Jesús Burgos, J.M. Berzosa, J. Del Moral)

lunes, 31 de marzo de 2014

LA POLÍTICA INTELIGENTE

La magnífica escultura realizada por Miguel Peinado Blanco en Vva de la Reina (Andalucía) para simbolizar la Constitución de 1978 se superpone sobre las piedras del templo. El resultado es bellísimo.

Somos cultura y esta se estructura mediante un sistema de símbolos –nuestro nombre, nuestra  lengua, nuestro arte, nuestras recetas culinarias, nuestro folklore, etc.– Sin ellos no somos nada. Decía Jung: el que habla con símbolos habla mil lenguas. Por ello, los mayores criminales, antes que a los hombres matan los símbolos –los nacionalistas están permanentemente empeñados en destruir los símbolos del Estado contra el que luchan –en nuestro país: contra la monarquía, la bandera y hasta el mismo nombre (España)–.
En mi pueblo (Vva de la Reina), un pequeño lugar de Andalucía, existía un monumento en memoria de personas asesinadas por una de las facciones contendientes en la guerra civil española del 1936. Evidentemente, era un símbolo de los ganadores, cuya forma de gobierno fue la dictadura. Alcanzada en España la democracia, la  mayoría del pueblo estaba de acuerdo en destruir ese símbolo, que solo representaba a una parte de las víctimas de una guerra tan cruel, o bien construir otro para los demás inmolados. Y  los socialistas que en esos momentos lideraban la corporación tuvieron una idea inteligente: cualquier símbolo de la guerra de 1936 es una mirada para atrás, es un recuerdo, para unos o para otros, a la violencia, la miseria, la venganza… Y se dijeron: cambiemos el monumento de los vencedores por otro nuevo que exalte la paz, la concordia, el progreso. Sustituyamos el pasado por el futuro. Utilicemos la historia, no para recrearnos morbosamente en las heridas, sino para no volver a repetir errores y para diseñar un futuro en Paz de unos con otros.
El símbolo creado: una mujer –la fecundidad–, sostiene un ejemplar de la Constitución de 1978 –la concordia– y de su mano sale una paloma –la paz que vuela al progreso–. Ahora, la sombra de ese símbolo se superpone sobre las piedras centenarias del templo y, como si de un milagro se tratara, se funde con su arquitectura; pero mucho más profundamente que sobre las piedras del templo, ese símbolo de concordia, de paz y progreso, penetra día a día en el alma de las nuevas generaciones.
Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega

lunes, 27 de enero de 2014

SOMOS RICOS SIN SABERLO

El atardecer en las dehesas extremeñas del valle de Carrión es un espectáculo grandioso y gratuito que produce una profunda paz en todo aquel que, simplemente, es capaz de detenerse y mirar.


Lo que la civilización actual nos enseña para alcanzar la felicidad es que a ella se llega con la posesión de mercancías, a estas por el éxito, que se alcanza con la eficacia, para lo cual es necesario adquirir capacidades… para las matemáticas, el arte, la ingeniería, las ideas, el deporte. Y en ese afán por ser muy capaz se pierde de vista lo que nos rodea, y no oímos al pájaro que canta cerca de nosotros, ni nos damos cuenta de las florecillas que pisamos, ni sentimos el silencio envolvente del crepúsculo, y uno recuerda aquella parábola bíblica de alguien que, confundido por sus instintos, cambió una enorme herencia por un insignificante plato de lentejas.

Si los maestros enseñaran en sus escuelas a admirar una puesta de sol, a sentir el pálpito de un pajarillo dentro del hueco de nuestra mano, a embriagarse con la fragancia que surge a la orilla de un arroyo…Si desde niños aprendiéramos a disfrutar lo que la naturaleza nos regala a cada instante, es probable que descubriéramos que somos inmensamente ricos, y que es casi nada lo que no tenemos y obstinadamente  queremos poseer.
Fig. y texto originales de José Del Moral De la Vega

miércoles, 15 de enero de 2014

EL ACEITE DE OLIVA, PILAR DE LA SOSTENIBILIDAD DEL MUNDO RURAL

Parajes concretos de Andalucía, como los montes de Vva. de la Reina (Jaén), están produciendo aceites que son la admiración del sector mundial de la restauración,  manjares fundamentales en la sostenibilidad del mundo rural que estamos obligados a catalogar para su justa valoración.


El aceite de oliva, mucho más que un alimento, constituye uno de los elementos con los que se ha edificado la cultura mediterránea. Ungidos con él son bautizados los cristianos cuando entran a su fe, con él son despedidos de la vida en la extremaunción, y el símbolo de la paz es una rama de olivo.

Este aceite ha sido, durante miles de años, sustento de pobres y medicina de enfermos; él fue, hasta el descubrimiento de la electricidad, fuente de iluminación;  con él se han conservado alimentos cuando no se conocía la industria del frío y, gracias a él, sin que tuvieran conocimiento de ello, sus consumidores han tenido la tasa mundial más baja de cardiopatías. 

El olivo es fundamental en el equilibrio agroecológico de la agricultura mediterránea, genera oxígeno, fija dióxido de carbono y evita la erosión del suelo; con sus hojas han ramoneado rebaños y con su madera se han mantenido hasta antes de ayer los hornos de pan de muchos de los pueblos españoles.

El olivar es base de la principal actividad agroalimentaria de Jaén, que ha generado una importantísima riqueza y propiciado el sustento  de millones de personas durante cientos de años. La mejora del cultivo y los sistemas de extracción de aceite al final del pasado siglo ha sido extraordinaria, pero no ha sido igual la mejora de su comercialización ni la tipificación del aceite, existiendo en la actualidad diversos sistemas de producción (diferente densidad de plantación, secano/regadío, distinta recolección…) que tienen influencia en las características del aceite y de lo cual el consumidor no es informado en las etiquetas del producto elaborado.

Actualmente, en las Vegas del Guadiana, Guadalquivir, y en otras zonas del norte de África y Turquía se están implantando miles de hectáreas de olivar de cultivo superintensivo (>1400 pies/ha, >20.000 kg/ha de aceituna) y extraordinariamente mecanizado (recolección en 0,5 ha/h, con un coste aproximado de 150 €/h), sistemas de cultivo con cuyos rendimientos es imposible que los olivares tradicionales (de peana) puedan competir, si solo se valora la producción por su cantidad.

Un fenómeno similar (distintos sistemas de producción no bien descritos al consumidor) ha ocurrido en España en el sector del cerdo ibérico, y ello ha provocado, en  los últimos años, la ruina del mismo, fenómeno que de producirse en Jaén ocasionaría un desastre socioeconómico de proporciones incalculables.


Ha llegado la hora –y son menos cinco– de que todo el sector olivarero, junto al poder político, se sienten y armonicen los distintos sistemas de producción del aceite de oliva con su calidad y comercialización. 
Los olivares tradicionales –de peana le llamaban antiguamente en mi pueblo– con un extraordinario valor agroecológico, no pueden defender su viabilidad si solo se valoran por la cantidad de aceitunas producidas.
  

Figs. y texto originales de José Del Moral De la Vega

sábado, 11 de enero de 2014

Begin to begin



Cuando después de mucho trabajo todo se viene abajo, cuando las esperanzas puestas en algo o alguien no se cumplen, cuando el fruto que se esperaba recoger está vano…es cuando la voluntad tiene que enseñorear el alma y gritar: “begin to begin”. Este vídeo antiguo de esa canción, interpretado magistralmente por Mario Lanza y bailado por la mejor pareja de baile de todos los tiempos, puede ser una buena despedida del día para dejar preparado el de mañana. 
José Del Moral De la Vega

jueves, 2 de enero de 2014

LO QUE HAY DELANTE Y NO SE VE

Impresionante vista de un paisaje de Villanueva de la Reina –aparece enmarcada al fondo–  contemplado desde la mina Salas de Galiarda.

No hace mucho, un grupo de amigos hicimos una excursión para descubrir una mina de interés arqueológico con más de 2000 años de antigüedad –Salas de Galiarda–. Su hallazgo y contemplación fue un extraordinario motivo de alegría, pero lo que no sospechábamos que íbamos a descubrir era un paisaje, inédito para nosotros, del valle existente entre las cordilleras Bética y Penibética.

Durante toda mi vida, desde el mirador del patio de mi casa en Villanueva de la Reina he podido disfrutar del bonito panorama que ofrece el valle del Guadalquivir, pero ahora, observado dicho valle desde el sitio opuesto, lo que se contempla es una vista grandiosa de la misma realidad, espectáculo que produce una profunda emoción que conduce, inexorablemente, a lo reverencial.

La experiencia vivida me lleva de la emoción a la reflexión, y de esta a la física: dos resultados (paisajes) distintos de una misma esencia. Metáfora que parece propia de la física cuántica: tras la multiplicidad de las apariencias subyace la unidad de la realidad, una realidad donde se funden el observador y lo observado.


–¿Producirá, la contemplación de paisajes inmensos y bellísimos, como éste,  la magnificación del alma? ¿Llegará algún día en que el remedio a tantos desequilibrios psíquicos se produzca desde la admiración espiritual de lugares tan grandiosos y encalmados como el que se disfruta desde este lugar?
El placer que produce el turismo naturalista, arqueológico, paisajístico, etc, puede ser muy superior al turismo urbano o playero.
José Del Moral De la Vega

miércoles, 18 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD, UNA FIESTA DE TODOS


Para los cristianos, la Navidad es el recuerdo de aquella noche primera en la cual la palabra se hizo carne, la única palabra -amor-  con la cual, como símbolo mágico, solo parece que se pueda alcanzar el progreso de verdad.
Para cualquier persona culta, la Navidad es la noche en que nace Jesús, un hombre cuyo discurso de paz alcanza los mayores niveles de coherencia de toda la historia de la civilización.

Los anglosajones, que desde hace más de cien años llevan el timón de la historia, cantan unas canciones bellísimas para celebrar esta noche, y “Holy Night”, una canción de origen francés, es una de ellas. En un concierto realizado en 1988 en la catedral de Ely, del condado de Cambridgeshire, la soprano Jessye Norman canta un Holy Night como solo los ángeles lo podrán hacer. Y debe ser esto bastante cierto porque si al escucharlo se cierran los ojos, el cuerpo parece que perdiera peso y, más que levitar, se puede volar.
Feliz Navidad

viernes, 13 de diciembre de 2013

LA CULTURA PRODUCE CUENTOS

 
Escuela de niñas en Villanueva de la Reina a principios del siglo XX.

A Miguel Peinado, por su generosidad, y a Isabel Casado, que con su cuento nos ha transportado al tiempo ingenuo y dulcísimo de la adolescencia.
 
Villanueva de la Reina es un pequeño pueblo andaluz a orillas del Guadalquivir, un lugar donde se crearon las primeras escuelas a comienzos del pasado siglo.
Por aquellos tiempos, su población se podía clasificar muy fácilmente: una pequeñísima parte eran labradores propietarios, otros pocos ejercían como artesanos, y la mayoría trabajaban como jornaleros del campo. El nivel de instrucción de su gente se correspondía bastante bien con las profesiones que ejercían: solo algunas personas poseían un discreto nivel cultural, los artesanos leían y escribían deficientemente y tenían escasos conocimientos de aritmética; la mayoría de la población era analfabeta y, las mujeres, casi todas.
Hace unos meses, en ese lugar, un escultor afamado, biznieto de aquellos antiguos propietarios, decidió organizar un concurso literario y premiar la mejor composición con una obra suya. El certamen ha sido todo un éxito, y una chica, biznieta de aquellos villanoveros de hace cien años, ha compuesto un original cuento  que ha merecido el premio.
Ahora, en el pueblo ya no hay mujeres analfabetas; ellas comparten con los hombres todas las profesiones; la clase media es la predominante, y es significativo el gran porcentaje de personas con título universitario. Todo un ejemplo del milagro que ha producido la cultura desde la llegada de unos pocos maestros, hace un siglo.
Gracias a la cultura, el hombre puede pasar de la bestialidad a la civilización; pero cuando ella consiste en una simple trasmisión de conocimientos su fruto es más bien efímero y el progreso que produce es decorativo. Para que esta provoque una auténtica metamorfosis del hombre es necesario que, además de la trasmisión de conocimientos, además de una disposición esforzada para aprender, exista una decisión generosa del que la da, que en clave cristiana se define como amor –“el amor nos salva” es la esencia del mensaje de Cristo-. Es evidente que en la metamorfosis de la gente de Villanueva durante estos cien años ha habido mucha cultura impartida con generosidad, y este certamen ha sido un ejemplo de ello: un cuentecico, pero real.
La margarita es una flor con la que frecuentemente juegan los adolescentes cuando se enamoran. Ella ha sido el elemento en que se apoya el argumento de la obra con la que Isabel Casado ha ganado el I Concurso de Cuentos Miguel Peinado Blanco.
José Del Moral De la Vega

domingo, 24 de noviembre de 2013

LA AGRONOMÍA, PRINCIPIO Y BASE DE LA CIVILIZACIÓN


Imagen que cualquiera podría atribuir a Asturias, Galicia, etc, aunque en realidad es un paisaje de Extremadura durante este otoño, extraordinariamente seco. Esta dehesa es el fruto de un proyecto realizado hace treinta años por el ingeniero Francisco Domínguez, todo un ejemplo de la acción agronómica que sirve para conservar el medio, generar riqueza, crear puestos de trabajo y permitir la sostenibilidad del mundo rural.


Las necesidades comunes al género humano que nos desveló Maslow, desde la supervivencia a la trascendencia, las ha alcanzado el hombre mediante la razón, los sentidos y la voluntad, facultades con las cuales ha creado, entre otras herramientas, la ciencia y la técnica.
La agronomía es la tecnología que marcó el comienzo de lo que somos desde hace 11.500 años en la cuenca del Eufrates. Su estructura está fabricada con principios científicos del campo de la biología, la química, la física y las matemáticas. Sin ella el hombre estaría en el paleolítico, y aunque en su desarrollo se han cometido errores, como en cualquier otro ámbito de la civilización, no se puede dudar de su papel fundamental para el progreso.
Actualmente, existen grupos de opinión que, basándose en esos errores, pretenden desautorizar a la agronomía, presentándola como generadora de todos los males de la civilización (cáncer, contaminación ambiental, inductora del cambio climático, extirpadora de especies, etc.), por lo cual proponen una serie de técnicas basadas en hipótesis sin contrastar científicamente que, de ser aplicadas, solo conducirían, en el mejor de los casos, a una significativa disminución de la producción de alimentos.
La dehesa arbolada es un ejemplo de la acción de la agronomía sobre el medio, al manejar científicamente la energía radiante, el suelo, las especies vegetales, el ganado y la maquinaria, y cuyo resultado, en esencia, es: conservación y equilibrio de las especies autóctonas,  incremento de fotosintetatos y mejora del suelo.
Se puede –se debe– criticar el desarrollo de la agronomía, como cualquier producto científico; pero negar su valor y pretender sustituirla por fantasías sin contrastar es, cuando menos, además de un peligro para la humanidad, un insulto a los que desde Columela se han dedicado a ella inspirados en el rigor de la ciencia.



El profesor Borlaug, premio nobel  y doctor honoris causa por numerosas universidades, ha conseguido, merced a la agronomía, que países como China, India, Pakistan, etc., hayan pasado de soportar hambrunas y ser importadores de trigo, a producir lo necesario e incluso exportar a otras naciones.

Texto e imagen original de José Del Moral De la Vega

sábado, 9 de noviembre de 2013

EL ÚLTIMO VIAJE DE UN ARISTÓCRATA ESPAÑOL


José Luis Pinillos, un intelectual que forma parte del catálogo de sabios españoles (Imagen bajada de INTERNET)

Hace unos días ha muerto el profesor José Luis Pinillos, uno de los pilares de la intelectualidad española. A finales de los sesenta del pasado siglo publicó “La mente humana”, una obra de la que se han impreso más de un millón de ejemplares y, gracias a la cual, muchos comprendimos la evolución del cerebro humano y la génesis de la cultura. Su publicación más conocida, libro de texto para estudiantes de psicología de medio mundo, es  “Principios de psicología”; pero su obra “El corazón del laberinto” ha sido, para mí,  el tratado en el que he aprendido la complicada evolución de las ideas a lo largo de la historia.

José Luís Pinillos pertenecía a esa clase de aristócratas españoles de la que también formaron parte Ramón y Cajal, Antonio Machado, Emilio García Gómez, Julián Marías, María Zambrano, etc. ¿Valoraremos algún día como catastrófica la desaparición de un intelectual de esta categoría?

Yo he pasado muchas horas a solas con las ideas del maestro, y en los márgenes de sus libros tengo anotaciones donde le hago preguntas, discuto, le alabo…Al conocer su fallecimiento he vivido un poco ese sentimiento que produce la orfandad, pero, sobre todo, he sentido una profunda y rabiosa tristeza al comparar el tiempo que ha dado la prensa a esta muerte y el que ha dado a la de Manolo Escobar, y no es que se pueda responsabilizar de ello a la prensa, ni menospreciar al cantante, el hecho es aún peor, porque si algún medio de comunicación hubiese presentado un buen reportaje sobre el profesor Pinillos, probablemente no lo hubiese visto casi nadie.

La muerte de este gran hombre no ha merecido la atención de las grandes cadenas de TV, el suceso solo ha sido recogido en revistas de escasa tirada y en blogs de sus discípulos, y es que José Luis Pinillos ha emprendido su último viaje como todos aquellos aristócratas de verdad que tan poéticamente describía Machado:  “…Y cuando llegue el día del último viaje/ y esté al partir la nave que nunca ha de tornar/ me encontraréis a bordo, ligero de equipaje/ casi desnudo, como los hijos de la mar”

 
Texto original de José Del Moral De la Vega

domingo, 27 de octubre de 2013

LA SAGRADA FAMILIA, EXÉGESIS DE GAUDÍ PARA EL HOMBRE DEL SIGLO XXI

 Contemplar el exterior de la Sagrada Familia es como leer el Evangelio, pero en relieve


A mis amigos los profesores de la Universidad de Barcelona, Fernando G. Del Pino y Ana Morton, que además de organizar un magnífico 8º Congreso Nacional de Entomología, nos han regalado una visita extraordinaria al templo de la Sagrada Familia.

Por fuera, este templo es una perfecta catequesis mediante esculturas de personas, plantas, animales y símbolos encastrados en una inmensa espiral ascendente donde el espectador, al contemplarlos, va elevando poco a poco su mirada hasta acabar con la vista dirigida al cielo, lugar de donde viene la luz, verdadero interés de esta obra en la cual la arquitectura no es más que un instrumento de la mística: la piedra y la luz tienen una misma esencia porque ambas surgen de un mismo punto.

Por dentro, esta iglesia es más que un templo. Aquí, Gaudí ha sido capaz de encerrar la luz y jugar con ella y, como si de una niña se tratara, la engaña y la pone detrás de una columna, la sube a lo alto, la baja, la comprime, la extiende. En este lugar la luz se toca, se escucha, te envuelve, te penetra y con ella dentro subes y bajas hasta quedar como ingrávido  y enceguecido, en una calma en la que, sin saber muy bien por qué, te sientes feliz.

“Yo soy la luz del mundo” dice Jesús –Juan 8–, y Gaudí, cristiano profundo, nos explica ese texto en clave física, exégesis evangélica hecha por un arquitecto genial.

Este templo es la propuesta religiosa de un arquitecto laico para que cualquier hombre, creyente o agnóstico, pueda alcanzar la espiritualidad –¿podría ser este templo un ejemplo de cómo debería ser la doctrina cristiana para el siglo XXI?–.


En el interior de la Sagrada Familia la luz aparece con tanta consistencia como la piedra  y ambas crean un espacio que sorprende y emociona.


Esta pieza musical de Morricone, bellísima, podría ser adecuada para aproximarse a la proclamación de fe que nos ha dejado Gaudí con su arquitectura.

Texto y figuras originales de José Del Moral De la  Vega

domingo, 6 de octubre de 2013

EXTREMADURA, UN LUGAR DONDE LA PAZ LO IMPREGNA TODO


La dehesa extremeña es mucho más que un paisaje

Políticos corruptos, jueces injustos, proxenetas, pederastas, traficantes de droga, violentos, mentirosos, capitalistas explotadores, sindicalistas demagogos, nacionalistas engañadores…y todos los que estén atenazados por una perversión irreprimible deben saber que  Extremadura es un lugar con una luz mágica, un aire sanador y un agua vivificante  que transforma los vicios en libélulas voladoras, dejando el alma pura como la sonrisa  de un niño.

Mi amigo Luis “el Cabrero” dice que Louis Armstrong compuso esta canción sobre un “mundo maravilloso” después de una visita que hizo al cortijo de Casas blancas en la Campiña Extremeña.

Texto e imagen original de José Del Moral De la Vega

jueves, 15 de agosto de 2013

EL DEPORTE, MUCHO MÁS QUE EJERCICIO


La nadadora catalana Mireia Belmonte debería ser todo un ejemplo para los jóvenes españoles.


El deporte es una actividad con múltiples beneficios físicos y psíquicos, particulares y sociales y por ello, desde los griegos, es considerado pieza fundamental de nuestra civilización; pero su enorme interés social genera otro económico y…el dinero todo lo corrompe.
En la actualidad, el futbol es una muestra de ello. Sus posibles consecuencias pedagógicas de cara a la juventud: compañerismo, esfuerzo, respeto por las reglas, etc. son muchas veces transformadas justo en todo lo contrario y el mensaje que le llega a los jóvenes es: lo importante es marcar goles aunque sea a costa de individualismo, drogadicción, trampa…, porque eso te conducirá a la gloria y la riqueza. Los seguidores de los equipos se comportan, más que como amantes del fútbol, como fanáticos de su club y los jugadores son comprados y vendidos de uno a otro equipo como mercenarios,  sin otra finalidad que el dinero. Para rematar el espectáculo, una gran parte de la prensa crea y exalta un chismoseo indecente sobre entrenadores, jugadores, lujo, novias, amantes… en su interés de vender,  aunque sea basura.

No hace mucho se ha celebrado en Cataluña un Campeonato Mundial de natación donde los participantes españoles han  tenido una destacada actuación, y en los cuales Mireia Belmonte ha ganado tres medallas y ha batido dos récords del mundo (800 y 400 libres en piscina corta). A pesar de su triunfo, de que este es el resultado de una gran disciplina y esfuerzo, de que tiene que pagarse de su bolsillo los gastos de participación en los campeonatos, de que su recompensa económica es nula, etc.,  Mireia se lamenta de que su triunfo ha tenido en el público menos repercusión que el teñido de pelo del futbolista del Real Madrid, Sergio Ramos.
Es posible que las consecuencias de este fenómeno sean extraordinariamente negativas: muchos padres españoles animarán a sus hijos a ser un futbolista famoso, aunque sea un indecente, antes que una deportista sacrificada, pero feliz, como Mireia.

¿Tendrá esto algo que ver, aunque sea remotamente, con la crisis socioeconómica que padecemos en España?

sábado, 27 de julio de 2013

LA CRISIS ACTUAL, ALGO MÁS QUE UN PROBLEMA ECONÓMICO


Desde la Ilustración, muchos intelectuales han estado empeñados en demostrar que somos exclusivamente, al igual que los demás seres vivos, la expresión de un programa -genoma-  recibido de nuestros progenitores, idea que la ciencia parecía avalar al poder explicar muchas de las razones físico-químicas de lo que somos y cómo nos comportamos; pero la ciencia es, según nos decía Popper, falsable y laberíntica, y, actualmente, los genetistas, neurocientíficos y antropólogos  han podido comprobar que nuestro genoma –el “softward” que establece nuestra potencialidad y comportamiento– es prácticamente idéntico que el de nuestros antepasados de hace 20.000 años, siendo la cultura la que incide sobre el hombre y, como si de una varita mágica se tratara, hace que este pueda manifestarse como lo hicieron los griegos en el siglo de Pericles, los españoles en el Califato o los alemanes en el Tercer Reich. Somos, casi todo, producto del sistema de valores que elegimos y, si establecemos como principios la trampa, el egoísmo, la violencia, etc. el resultado no será otro que nuestra propia destrucción. ¿Será la crisis actual, más que un problema de finanzas, un problema de valores?


La amistad es un valor extraordinario que enaltece a la sociedad que la cultiva, y la canción “Amigos para siempre” es una bellísima obra compuesta para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. En estos momentos, los españoles de cualquier sitio, edad o condición se han solidarizado con las víctimas del accidente ferroviario y, quizá por ello, al oír esta canción se siente una emoción especial.
 
Texto de José Del Moral De la Vega

jueves, 11 de julio de 2013

LOS NIÑOS INGENIEROS


Las inflorescencias de los cardos son muy atractivas para los insectos

En el pueblo cambiaban muchas cosas por el tiempo en que se empezaba a segar el trigo: el cine de verano iniciaba sus funciones; Cavila y el Carchelejeño sacaban a la plaza sus puestos de helado –¡al rico helado mantecado! ¡corte de fresa, nata y chocolate!...–; Benito, con su carrillo de mano, vendía polos por las calles todas las siestas, y los domingos por la noche la banda de música daba conciertos delante de la iglesia. Para los chiquillos, lo más importante era que teníamos vacaciones hasta septiembre, y sin las ataduras de la escuela andábamos todo el tiempo holgazaneando por las plazas o sus alrededores.
En las lindes de las eras donde se barcinaban las habas, se aventaba el trigo y se trillaban los garbanzos, cuando casi todo en el campo se había secado, aparecían unos cardos con flores de color purpúrea sobre las cuales se posaban unos abejorros grandes y con cuatro manchas amarillas muy vistosas. Aquellos insectos, por su tamaño y color, eran muy atractivos para ser capturados por los niños, operación que hacíamos mediante un pañuelo cuando alguno de ellos se posaba sobre un cardo cercano a nosotros. Había que tener mucho cuidado con aquella caza porque el abejorro posee un aguijón que, si te lo clavaba, sentías más dolor que el que provocan las avispas. 
Una vez el insecto en nuestro poder, en el estrechamiento que posee entre el tórax y el abdomen atábamos un hilo largo a cuyo extremo habíamos pegado un pequeño papelito. Cuando teníamos la certeza de que el hilo estaba bien atado lo soltábamos, y el potente abejorro levantaba el vuelo arrastrando el hilo con el papel. A partir de entonces, la imaginación creaba mil y una fantasías y sentías vivamente estar dirigiendo un avión de verdad: ¡Mira el mío cómo se eleva! –gritabas. –¡Este es más rápido! –replicaba tu amigo. –¡Yo tengo ya tres! –contestaba otro.  –Es posible que en una fábrica de aviones no hubiera tanta tensión como la que se generaba entre aquellos niños con sus abejorros–
Al poco tiempo los insectos, fatigados, caían al suelo, momento en que aprovechábamos para guardarlos dentro de una caja de cerillas, teniendo buen cuidado de quedar a salvo de su terrible aguijón.
Alrededor de estos artrópodos (Megascolia maculata flavifrons Fabricius) existe una extraordinaria complejidad biológica: el cardo sobre el que suelen posarse los abejorros para alimentarse de polen tiene unas extraordinarias cualidades medicinales y está considerado el mejor protector del hígado, siendo muy útil contra muchas intoxicaciones, incluidas las de alcohol y drogas, cualidades que son atribuidas a un privilegio de la Virgen María a partir de un día en que daba de mamar a Jesús y cayó sobre la planta una gota de leche. Esa es la razón de que las hojas de esta planta posean manchas blancas y que popularmente sea conocido como “Cardo mariano” (Silybum marianum L.). El abejorro (M. maculata flavifrons) que se alimenta de su polen está considerado el mayor de los himenópteros de la Península Ibérica y tiene entre sus funciones la de parasitar las larvas de algunos coleópteros, como las de “Gallinica  ciega” (Melolontha melolonta L) –muy abundantes en los estercoleros cercanos a las eras que había en mi pueblo–; para ello clava el aguijón en la larva, a fin de inmovilizarla, y deposita un huevo en su interior, del cual eclosionará una larva de abejorro que se alimentará del cuerpo de la Gallinica. Pero como estos abejorros son grandes y vistosos constituyen unas presas muy apetitosas para los abejarucos (Merops apiaster L), unos pájaros de colores vivísimos que se alimentan de himenópteros –en mi pueblo son muy frecuentes sus nidos, que fabrican en las terrazas sobre el Guadalquivir–.
Este es un proceso complicado e interesante del cual la biología nos informa sobre su desarrollo, aunque nada nos dice sobre su intencionalidad. Ahora, al recordar aquellos años en que los niños jugábamos con los abejorros, no puedo dejar de preguntarme: ¿y si el sentido de tanta complejidad fuera conseguir la felicidad de unos niños fantaseando ser ingenieros?


El himenóptero Megascolia maculata flavifrons, caracterizado por sus manchas amarillas, está considerado el mayor himenóptero de la Península Ibérica.
Texto y figura de José Del Moral De la Vega (la imagen del abejorro está bajada de Internet)

domingo, 17 de marzo de 2013

VALENCIA, UNA COMUNIDAD FANTÁSTICA


El himno de Valencia es, probablemente, el himno más bonito de las comunidades españolas.

A mis amigos valencianos que son,
como su tierra, fantásticos.
 
Cuando yo era pequeño, en mi pueblo (Vva de la Reina, Jaén) se estrenaban algunas películas de la casa CIFESA antes que en Sevilla, Jaén o Andújar, y muy poca gente conocía la causa de aquel privilegio que enfurecía a los andujeños al tener que venir al cine de mi pueblo si querían verlas. De aquellas películas yo recuerdo muy bien la imagen con la que empezaban –una torre con un sol y unos rayos– y el himno que la acompañaba.
En Villanueva hay una finca en un meandro del Guadalquivir (El Cortijuelo) que durante la primera mitad del pasado siglo fue declarada finca modelo en España y comparada, por sus adelantos en agronomía, a las mejores granjas inglesas. Su dueño era el ingeniero y ministro don José Del Prado y Palacios. Algún tiempo después fue adquirida por la familia valenciana Casanova Bonora, y aquella finca mejoró aún más: se plantaron naranjos, perales, manzanos; tenía granja de vacas lecheras y cebadero de terneros; sembraban cacahuete para alimentación del ganado; fabricaron silos para forraje; se cultivaba lino del cual extraían linaza para una fábrica de pinturas; en las márgenes del río plantaron mimbreras, de las cuales obtenían mimbre para muebles, etc. El Cortijuelo, totalmente mecanizado y bien dirigido, empleaba a cientos de trabajadores de mi pueblo y era uno de los motores de su economía, actividad que era posible por la mentalidad empresarial y calidad humana de la familia Casanova Bonora. Aquellos extraordinarios valencianos también eran dueños de la casa de películas españolas CIFESA, y esa era la razón por la que, en el cine de mi pueblo, se estrenaran películas antes que en Sevilla.
El otro día, un amigo me envió un vídeo sobre el himno de Valencia. Oír esa música es emocionante, pero mucho más para mí, al descubrir que los sones con los cuales comenzaban las películas de CIFESA, que yo veía cuando era niño, correspondían al comienzo del himno de Valencia, un himno que habla de cantos de amor, de paz, de campo… y que comienza: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya”.
La cultura es la palanca en la que se apoya la Humanidad para progresar y los símbolos los que nos informan de la marcha de ese progreso. El himno de Valencia es un magnífico símbolo, su letra y música son una medida de la sensibilidad, creatividad, voluntad y solidaridad del pueblo valenciano, un pueblo que está empeñado en ser líder en Europa y, sin lugar a dudas, y para bien de todos los españoles, lo será.

 
 

Desde los años veinte, en El Cortijuelo, una finca de la familia Casanova Bonora en Vva de la Reina (Jaén), se emplearon las técnicas más avanzadas de agronomía, razón por la cual fue declarada finca modelo en España. La imagen corresponde a un ensilado mecanizado de forraje para alimentación del ganado de la explotación.

Texto e imagen de José Del Moral De la Vega