sábado, 25 de octubre de 2008

ÓSCAR BOMTEMPO

Flying concellos 1941

Óscar era mago. Un mago sin demasiada suerte. Aunque de vez en cuando nos servía de modelo a varios amigos pintores, sus medios de vida siempre fueron un misterio. El caso es que era un hombre muy alegre. Cuando los famosos Podestá-Scotti montaron su nuevo circo, le sugerí pedir trabajo. “Detesto el circo −me dijo−; del circo solo me atraen los alrededores. El campamento de caravanas; las cocinas humeantes bajo los toldos; la ropa colgando de los tendederos; esas mujeres somnolientas que canturrean en una lengua extranjera; la fisonomía, el acento de una raza turbulenta, de mil sangres. Eso es lo interesante, lo humano. De pequeño, en Rosario, cada vez que me llevaban al circo me aburría; me atraía más observar lo que ocurría en las gradas y en los laterales de la pista. Recuerdo a una trapecista que se había sentado a descansar después de su número. La forma de cruzar las piernas al sentarse; el gesto de encender el cigarrillo; el brillo del sudor sobre el maquillaje; el moratón en el muslo; los pliegues en el vestido ajustado... Nada que ver con el ángel sonriente que hacía un momento había visto girar en el aire. Y sin embargo, al contrario que nuestro amigo Oliverio, que sólo quiere mujeres que sepan volar, desde entonces a mí me gustaría de ellas todo lo que demostraba que no sabían, que no podrían nunca volar de verdad”.


Diego. Amigos de aquella vida (1808-2008)



Boomp3.com

3 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Precioso relato José querido.

En pocas palabras, el autor derrocha una vida plena, nacida de las cosas sencillas pero significativas de nuestro entorno.

Más allá de lo evidente, se encuentra el misterio y la magia de la existencia humana. Que Dios nos permita siempre "mirar" la verdadera esencia de las cosas.

Otro beso José, porque el cariño no sabe de distancias.

Diego dijo...

Gracias por tu comentario Angélica. Creo que ya se aclaró el equívoco ¿no? Jajaja. Me alegro de que estés por aquí. Besos

Diego

angélica beatriz dijo...

Hola querido Diego.

Sí, perdona que no me di cuenta de que fuiste tú el autor de esta entrada.

Otro beso grande, para desfacer este entuerto :-)