sábado, 15 de noviembre de 2008



A mi amigo Javier Tello,
que nació en Cuenca,
la ciudad con las puertas más bellas.


Abrir la puerta del claustro de la madre y salir a la luz es lo primero. Y desde entonces, en el hombre no parece existir otro afán que el de abrir puertas, desvelar secretos, descubrir lo oculto, buscar lo sagrado. Siempre, al final, aparece una puerta. ¿Habrá una última y estará Todo detrás?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

1 comentario:

angélica beatriz dijo...

Hola mi querido Pepe.

Me gusta la bella analogía que haces del nacimiento...

Y es así como dices... la vida es un continuo abrir... entrar en nuevas sendas, cruzar nuevos puentes, adentrarnos en aquello que debemos y deseamos conocer y vivir...

Me surge en este momento una paradoja a raíz de tu pregunta final...

¿Es acaso que las puertas son entradas, o serán salidas?

Un beso muy grande para ti, desde el otro lado del mar.