viernes, 19 de diciembre de 2008

CUENTECICO DE NAVIDAD PARA FITOPATÓLOGOS Y OTROS EXTRAVAGANTES


Panorámica de Sierra Morena en Azuaga (Badajoz)


Para Angélica Beatriz, que ha decidido hacer
de toda su literatura un canto al amor.


«En la Sierra Morena de Extremadura hay un triángulo mágico donde coinciden características biológicas y antrópicas (endemismos, cultivos naturales, yacimientos…) que definen una cultura en la cual sus habitantes hablan con los árboles, y se llaman unos a otros “hermano”.
Para intentar averiguar el origen de esta especie de “Paraíso” se ha analizado la relación de más de trescientas variables entre sí, y se ha podido concluir que hay cuatro entidades biológicas cuya existencia simultánea define ese fenómeno, con tal rotundidad que, si falta una sola de ellas, tendremos la seguridad de estar situados fuera de ese triángulo mágico. Esos indicadores biológicos son el olivo y los géneros de nematodos Aphelenchus, Merlinius y Rotylenchus, lo que demuestra que en la génesis de este “Paraíso” está la presencia, simultánea, de tres géneros de nematodos –los formadores del suelo, origen de la vida– y el olivo –el símbolo de la paz–»
Esto era parte del texto que un investigador redactaba para un artículo que debería publicar la revista Science mientras, a su alrededor, sus nietos Ángel y Juan coloreaban un dibujo-felicitación de Navidad en el cual unos niños llevaban una pancarta donde destacaba la palabra AMOR.
De pronto, el investigador miró el dibujo de los niños y los nombres de las especies de su artículo: Aphelenchus, Merlinius, Olea europea y Rotylenchus: –¡Increíble! Las iniciales de estos cuatro nombres forman la palabra “AMOR”.
– ¿Existirán otras razones, además de las científicas, que nos acerquen a la verdad de las cosas? Y no puedo evitar aquel pensamiento de Muñoz Rojas: Todo lo mueve algo, que de no ser el amor, no sería nada.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

2 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Hola querido José.

Qué hermoso relato. No dudo que en esa tierra de Dios, debe abundar el AMOR.

Ojalá toda la tierra tuviera la misma suerte, y pudieran crecer por doquier las cuatro especies. Seríamos todos muy felices.

Te agradezco que me dedicaras este cuento. La verdad, aunque existen personas que lo dudan, trato de entregar en cada palabra un poquito del amor que Dios me ha dado.

Un beso muy grande José.

Gaudiosa dijo...

Todos los caminos van a Roma...
En español tenemos la suerte de poder leer Roma al revés y sacar de este dicho algunas enseñanzas.
Felicidades y gracias por el cuentecico.