miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un lugar mágico


Plaza de Villanueva de la Reina (Jaén, España)
donde hay esculpido un ángel guardián con una
espada de fuego y la inscripción: terribilis locus iste est.


Para Inmaculada y Yolanda,
que les gusta bailar entre ángeles, palmeras y leyendas

La plaza de Villanueva de la Reina (Jaén, España) es un lugar mágico.
En los Vasos de Vicarello, donde está grabado el itinerario que desde Cádiz iba hasta la Roma imperial, hace ahora dos mil años, hay un lugar “Ad Noulas” que corresponde a este sitio fantástico, uno de los lugares a los que, desde el Atlántico, subían las barcazas romanas para mercadear con aceite, vino, plata…Más tarde, fue elegido por los templarios, y hay estudiosos que lo relacionan con uno de los territorios donde está oculto el tesoro del Rey Salomón… Reconquistadas estas tierras a los musulmanes (año 1225), por este pueblo han cruzado el Guadalquivir los rebaños de ovejas que iban y venían entre las dehesas cálidas del sur y las tierras frescas de Toledo y Cuenca. Y cuando en España los libros sólo se componían en sus cuatro o cinco Universidades, y poco más, en una casa de esta plaza, el doctor Juan Acuña montó una imprenta y editó un libro, guardado hoy como una joya en las mejores bibliotecas del mundo.
Cuentan los abuelos que hace mucho, cuando por primavera los mozos paseaban en esta placita –¡como un milagro!– nacía el amor…; y si algún niño tocaba aquí un instrumento musical o cantaba un palo de flamenco, con el tiempo se convertía en un virtuoso…Por eso ahora, los mayores llevan los niños a bailar a este lugar mágico, convencidos de que, un día, se convertirán en una Carmen Amaya o en un Alexander Prokofiev…


Imágenes y texto de José Del Moral De la Vega

jueves, 25 de diciembre de 2008

Cuatro momentos para el poema


En la poesía de Faustino Lobato echo en falta a veces un poco de ironía. Cuestión de gustos. Pero él es demasiado noble para eso. Entre el Amor y la rebelión oscila su alma, completamente expuesta. Quién sería capaz de/ mercadear con el infinito/ sin quemarse el alma. Y lo asombroso es que, a pesar de todo, su bondad sigue intacta. Eso es un don. Sólo de vez en cuando su poesía me suena demasiado literaria, impostada. Efecto inevitable de las muchas lecturas del autor, que además tiene una densa formación filosófica, y se le nota. Por fortuna su intuición acierta casi siempre, cuando se abandona, y deja resbalar por las cosas esa mirada comprensiva, delicada, profunda, que es la suya.


Texto: Diego. Imagen: IMCREA

El parasitismo de los insectos de vegetales, cuestión compleja



Grupo de termitas Coptotermes formosanus
parasitando a la madera. Imagen publicada
en la revista Science. Vol 322, nº 5904.

El profesor Yuichi Hongoh, junto a diversos investigadores colaboradores de centros de investigación japoneses, ha publicado recientemente un interesante artículo en la revista Science (nº 5904), donde se pone en evidencia la cooperación entre diversas especies procariotas y eucariotas. En el intestino de la termita Coptotermes formosanus (insecto del Orden Isoptera parásito de la madera), vive el protozoo Pseudotrichonynpha grassii y una bacteria. La termita realiza, entre otras funciones, la labor mecánica de destrucción de la madera. Acopladas al metabolismo del insecto, y viviendo principalmente de él, están las otras dos especies. El protozoo extrae azúcares a partir de la celulosa que, por fermentación anaerobia, se transforma en energía. Ésta es aprovechada por la bacteria para fijar nitrógeno de la atmósfera, nitrógeno que sumado al que obtiene por degradación de compuestos nitrogenados del protozoo, es utilizado por la bacteria para fabricar aminoácidos esenciales para su propio crecimiento, el del protozoo y el de la termita. El resultado final de este concierto parasitario es una altísima eficacia de la termita para vivir dentro de la madera, parasitismo que en los EE.UU causa pérdidas estimadas en 1 billón de dólares.
El artículo nos sirve para evidenciar, entre otras cuestiones, que el parasitismo de un insecto sobre un vegetal no es tan simple, biológicamente, como aparece a simple vista.

viernes, 19 de diciembre de 2008

CUENTECICO DE NAVIDAD PARA FITOPATÓLOGOS Y OTROS EXTRAVAGANTES


Panorámica de Sierra Morena en Azuaga (Badajoz)


Para Angélica Beatriz, que ha decidido hacer
de toda su literatura un canto al amor.


«En la Sierra Morena de Extremadura hay un triángulo mágico donde coinciden características biológicas y antrópicas (endemismos, cultivos naturales, yacimientos…) que definen una cultura en la cual sus habitantes hablan con los árboles, y se llaman unos a otros “hermano”.
Para intentar averiguar el origen de esta especie de “Paraíso” se ha analizado la relación de más de trescientas variables entre sí, y se ha podido concluir que hay cuatro entidades biológicas cuya existencia simultánea define ese fenómeno, con tal rotundidad que, si falta una sola de ellas, tendremos la seguridad de estar situados fuera de ese triángulo mágico. Esos indicadores biológicos son el olivo y los géneros de nematodos Aphelenchus, Merlinius y Rotylenchus, lo que demuestra que en la génesis de este “Paraíso” está la presencia, simultánea, de tres géneros de nematodos –los formadores del suelo, origen de la vida– y el olivo –el símbolo de la paz–»
Esto era parte del texto que un investigador redactaba para un artículo que debería publicar la revista Science mientras, a su alrededor, sus nietos Ángel y Juan coloreaban un dibujo-felicitación de Navidad en el cual unos niños llevaban una pancarta donde destacaba la palabra AMOR.
De pronto, el investigador miró el dibujo de los niños y los nombres de las especies de su artículo: Aphelenchus, Merlinius, Olea europea y Rotylenchus: –¡Increíble! Las iniciales de estos cuatro nombres forman la palabra “AMOR”.
– ¿Existirán otras razones, además de las científicas, que nos acerquen a la verdad de las cosas? Y no puedo evitar aquel pensamiento de Muñoz Rojas: Todo lo mueve algo, que de no ser el amor, no sería nada.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Marina Núñez



Descubrí la obra de Marina Núñez a través de un reportaje de televisión. Acababa de exponer en el Reina Sofía su serie Locura (1996). Yo conocía las míticas fotos de La Salpêtrière, que me habían atraído siempre, por el morbo, más que nada. Me sorprendió que aquella chica tan dulce −al menos así la recuerdo− hubiera creado algo tan delicadamente, tan socarronamente macabro. Siniestro, Monstruas, Ciencia ficción, Error… Toda su obra nos lleva por una monstruosa, cruel y continua metamorfosis. El cuerpo humano y sus posibilidades de transformación y manipulación; desde lo conceptual e imaginario a lo físico y palpable. Hay aquí mucho de discurso postmoderno. Pero nos resulte ya plomizo o no ese discurso, coincidamos o no con los planteamientos de la autora, lo cierto es que su obra señala un rasgo de nuestro tiempo, crisálida, no sabemos si de una mariposa o de un monstruo. Entramos en la Ciencia-ficción.


Texto: Diego

lunes, 15 de diciembre de 2008



En este corrillo también hay hombres, pero es la voz de las mujeres la que se oye. Siempre han sido ellas las encargadas de “la lumbre”. Alumbrar, dar la luz, la vida. Y cómo brilla aquí la Macanita, está guapa.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El bostezo de un joven rodeado de mujeres, ¿razón biológica o cultural?


Grupo de jóvenes paseando (1957) en Villanueva de la Reina (Jaén, España)
Imagen del libro "Protagonistas de un Mundo Rural"
Fotografía que podría ser atribuida a Cartier-Bresson

En los mamíferos, el deseo sexual está propiciado por una complicada y precisa producción enzimática donde intervienen factores fenológicos, climáticos, olorosos…que conducen al emparejamiento: la monogamia, la poligamia o la poliandria. Muchos han dicho que el estado natural del hombre era la poligamia. ¿Eso será una verdad científica o, más bien, una quimera?

José Del Moral De la Vega

martes, 9 de diciembre de 2008

SANIDAD VEGETAL. Las enfermedades de los frutales. El otoño, una estación peligrosa. Terapéutica recomendable en esta época.


La caida de las hojas de los árboles es un indicador recomendable
para aplicar fungicidas en frutales y evitar, así, la aparición de
enfermedades peligrosas en primavera y verano.

El otoño es una de las estaciones más peligrosas para el desarrollo de enfermedades de frutales, y por ello, en esta época, es preciso pulverizarlos con terapéuticos específicos para evitar que luego, en primavera o verano, aparezcan enfermedades difíciles de controlar.
Los fitosanitarios recomendables son los derivados de cobre (carbonato, oxicloruro, sulfato…de cobre). Estos productos se adhieren al vegetal de forma parecida a una pintura, tapizan las superficies de los distintos órganos, se introducen entre las resquebrajaduras más estrechas, y actúan como protectores frente a los patógenos; por ello se recomienda mojar muy bien el árbol, a fin de que éste “chorree” por el vegetal de arriba abajo. No obstante, estos derivados cúpricos tienen una débil acción fungicida contra algunos patógenos (Phomopsis amygdali, Monilia spp….), en cuyos casos se recomiendan otros fitosanitarios (captan, mancoceb, maneb…); por lo que si no hay un especialista cerca a quien recurrir, lo más práctico es elegir un formulado que contenga ambos productos (derivado cúprico+mancoceb…).
En frutales de hoja caduca se suele utilizar una solución de urea (10 kg de urea del 46% en 100 l de agua), pulverizando, además de la copa del árbol, las hojas que ya han caído al suelo. Con esto se acelera la descomposición de las hojas en el suelo, evitándose la formación de la fase telúrica de los hongos.
El momento recomendable para aplicar estos fitosanitarios es, en el caso de frutales de hoja perenne (olivo, cítricos, chirimoyo…) antes de que se generalicen las lluvias, en el caso de hoja caduca (cerezo, ciruelo, manzano…) cuando hay un 50% de hojas caídas y cuando ya lo han hecho todas (en el caso de que sólo se pueda intervenir una sola vez, es recomendable hacerlo con el 75% de hojas en el suelo).
(Para más información consultar el libro "La Sanidad de los Vegetales Cultivados")

Fig. y texto de José Del Moral De la Vega

Carita Boronska



Y es profesora en la Escuela de Música Creativa de Madrid…. Puede que sea el momento de retomar aquellas clases de solfeo…

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Carlos Oquendo de Amat (1905-1936)


“Tengo diecinueve años / y una mujer parecida a un canto”, dejaba Oquendo como única biografía. Yo, a los dieciséis, suscribía por entero esos versos. Y también quería escribir poemas que cupieran en una mano, que se pudieran llevar encima como un objeto precioso. “Para ti / tengo impresa una sonrisa en papel japón”. Lo mejor del amor y de la poesía casi se me quedan en esos años. Uno llega a pensar que nunca volverá a estar a la altura del que fue, que “el canto” será en los dientes. Pero un día regresa a los poemas de Oquendo, y descubre haber sido plenamente lo que leyó, y se siente un poco redimido, e infinitamente agradecido al poeta, al amigo. El libro original de Oquendo, el único que publicó, 5 metros de poemas (1927): una hoja de papel, de casi cinco metros, plegada como un acordeón. Diez y ocho poemas. Diez y ocho poemas estupendos, concentrados, perfectos. “Déjame que bese tu voz / Tu voz / QUE CANTA EN TODAS LAS RAMAS DE LA MAÑANA”. El saldo de una vida breve y empecinada, treinta y un años. “Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”. Huidobro creería que estaba descubriendo algo. Pero fue un nuevo aliento, un nuevo juego. Ultraísmo, Creacionismo, Estridentismo. La Vanguardia. Y, a veces, auténtica poesía, como en Oquendo.



Texto: Diego

lunes, 1 de diciembre de 2008

El ladrón de libros



Juan del Nogal era un bibliófilo con más de treinta mil volúmenes en su biblioteca. En su juventud, y hasta que marchó a la Universidad, tenía un amigo llamado Benigno, un joven analfabeto porque desde muy niño tuvo que cambiar la escuela por el trabajo en el campo.
Benigno no tenía sentido alguno de la propiedad y sustraía todo aquello que necesitaba: dulces, castañas, bolígrafos…Y como era también muy generoso, robaba para Juan los libros que a éste le gustaban y no podía comprar.
Muchos años después, cuando Juan era ya un célebre profesor, tuvo noticia de que su amigo había muerto de Sida. Entristecido, marchó a su biblioteca y buscó uno de aquellos libros robados.
Detrás de la tapa, en la primera página y debajo del título (Al Oeste del Pecos), aparecía escrito, con una caligrafía bellísima: Regalo de tu amigo Benigno de la Inmaculada. Rincón de los Atarfes, otoño de 1962.

José del Moral De la Vega