viernes, 25 de diciembre de 2009

NAVIDAD, LA FIESTA DEL PUEBLO


Grupo de personas cantando villancicos por las calles en Villanueva de la Reina, Jaén, España)

En las zonas rurales del sur de España, hace cuarenta años, la Navidad se empezaba a preparar por la Inmaculada, y la anunciaban grupos de niños cantando villancicos de puerta en puerta. Por aquellos días se mataba el marrano que la familia había criado con desperdicios de comidas y rebuscos de hierbas y cosechas. De este animal se aprovechaba todo, y con sus piezas nobles o su casquería se preparaban platos exquisitos, formando parte principal de los cocidos de garbanzos de todo el año.
La Nochebuena era una llamada, con tantos decibelios que los miembros de la familia la oían en cualquier parte del mundo, y a ella acudían para congregarse alrededor de los abuelos. La cena de aquella noche era mágica, finalizando con postres caseros fabricados con las almendras del huerto, la manteca del cochino y las hierbas aromáticas del campo.
La alegría del encuentro familiar de la Nochebuena se exaltaba con el vino de la pitarra recién abierta y con las uvas en aguardiente que se servían de postre. Y a la medianoche, toda la familia, desde el abuelo hasta el nieto recién nacido, se iba a la iglesia para celebrar la Misa del gallo, una misa donde la liturgia, con tanta alegría, se convertía en puro folclore.
Ese fenómeno religioso –la conmemoración del nacimiento de Jesús de Nazaret–, celebrado durante dos mil años, con distintos matices según el tiempo y el lugar, ha nutrido la cultura de Europa, que posteriormente se ha extendido a todo el mundo, principalmente a América. De la Navidad nace una gran parte de nuestra música, desde la clásica hasta el flamenco. La literatura se sirve de ella para crear bellísimas obras –Gerardo Diego decía: la Navidad es ya la poesía–. En realidad, todo el arte está lleno de referencias magistrales a esta fiesta, y aunque a partir del Renacimiento se hace profano, en el siglo XX aparecen obras, como La Puerta de la Natividad, de la Sagrada Familia, en Barcelona, reconocida como una obra genial de la arquitectura de todos los tiempos, y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Al margen del sentido religioso que la Navidad tiene para los cristianos, esta celebración está situada en los cimientos de nuestra civilización, y cuando desde el nihilismo se quiso sustituir con un “superhombre” el símbolo que representaba ese niño –el amor entre los hombres como instrumento para regresar al paraíso, de donde la evolución de nuestra corteza cerebral nos ha expulsado–, lo que realmente apareció fue un canalla con gorra, pistola al cinto y una nueva religión (el nazismo). De aquel intento por destruir el símbolo de la Navidad, resultó una catástrofe de la cual la Humanidad todavía no se ha recuperado. Algunos, en su afán anticlerical, están empeñados en eliminar cualquier símbolo religioso, y es evidente su interés por convertir esta fiesta en una diversión, y nada más. De lograrlo, se habrá mutilado seriamente una de las raíces más profundas de nuestra cultura.
La Navidad nace en Europa como fruto del cristianismo, y es una fiesta del pueblo, por ello, en España, las canciones que se cantan en el tiempo que se desarrolla se llaman villancicos –lo cantaban los villanos, y de hecho Felipe II los prohibió dentro de las iglesias–, poemas con la frescura de lo auténtico, entre los cuales encuentro éste del siglo XVII, bellísimo, que se canta en mi pueblo: En el portalico, el niño duerme/ San José vela./ Del seno de la Virgen/ se ha caído un clavel./ Qué orgulloso que está el heno/ porque ha caído sobre él.




Plaza de Villanueva de la Reina (Jaén, España) iluminada con motivo de la Navidad

Imágenes y texto originales de José Del Moral De la Vega (Artículo publicado en el periódico HOY el 22 de diciembre de 2009)

domingo, 20 de diciembre de 2009

LOS NIÑOS NOS SALVAN (Cuentecico de Navidad –pero de verdad–)


El siglo XVIII fue terrible para la Humanidad. Las personas morían a miles a consecuencia de la enfermedad conocida como viruela.
El médico Jenner descubrió que las ordeñadoras de vacas tenían sus manos llenas de pústulas de la viruela, pero nunca contraían severamente la enfermedad. Al inocular a un niño aquellas pústulas, ellas se reprodujeron en el chiquillo, y éste, al igual que las ordeñadoras, resultó inmune al mal. –Se había descubierto “la vacunación”, uno de los procedimientos más potentes para la prevención de enfermedades–. Jenner publicó sus experimentos en 1798, y después de poco más de un año, ya se estaba aplicando en España.
Constatado el éxito de la vacuna, el médico del rey Carlos IV, el doctor Balmis, le propuso al monarca que se organizase una expedición por todos los territorios de la Corona (España, América y Filipinas), a fin de preservar a sus habitantes de la viruela mediante una campaña de vacunación masiva. El rey accedió, pero había un problema: para obtener la reproducción de las pústulas infectivas era necesario inocular a un niño, y como a los siete o diez días éste vencía la enfermedad, sus pústulas ya no eran infectivas, por lo que había que infectar a otro. ¿Cómo resolver el problema para llevar la vacuna de España a América, donde la travesía era de bastantes semanas?
El doctor Balmis solucionó el problema contando con 22 niños huérfanos gallegos. Ellos serían infectados, sucesivamente, a lo largo de la travesía, a fin de llegar a América con las pústulas de la viruela infectivas.
En noviembre de 1803, médicos, enfermeros, sirvientes de los niños y la rectora del orfelinato partían del puerto de La Coruña, rumbo a América, para combatir contra aquel jinete del Apocalipsis.
A partir de la Navidad de 1803, cientos de miles de personas, desde San Francisco hasta la Patagonia, fueron preservadas de la enfermedad gracias a aquella aventura de unos locos españoles; y desde América, 25 mexicanitos llevaron la medicina viviente a Filipinas, desde donde otra expedición llegó hasta China.
–¡Otra vez la historia de David contra Goliat! Los más débiles son los que siempre derrotan al monstruo. En 1814, aquella cruzada terminó: el amor, la ilusión y la ciencia habían vencido.
Este es, probablemente, el capítulo más bello de la historia de la medicina.
En estas fechas conmemoramos el nacimiento de un niño, símbolo del amor como instrumento para regresar al Paraíso, de donde la evolución de nuestra corteza cerebral nos expulsó. Y es que, aunque resulte paradójico, los niños son siempre los que nos salvan.


Rutas de la campaña contra la viruela (1803-1814) desde España a América y, desde allí, a Asia.


Composición de josé del moral de la vega

martes, 15 de diciembre de 2009

LA DEHESA ARBOLADA SE MUERE (La muerte silenciosa de los árboles, “la Silenciosa”) 2*


Fig. 1 En numerosas comarcas de la Península Ibérica es frecuente que, después de fuertes vientos, se produzca caída de ramas y árboles, fenómeno que preocupa seriamente a los agricultores y causa alarma social.

*Debido a la extensión de este tema, se presenta en sucesivos spots con el mismo título, y numerados de forma correlativa.

Desde finales del siglo pasado, en numerosas comarcas de la Península Ibérica es frecuente que, después de que se produzcan fuertes vientos o nevadas, aparezcan caídos árboles enteros o ramas principales (Fig. 1).
Al observar la madera de los elementos caídos se puede apreciar que el corazón de la madera (duramen), cuya función es servir de esqueleto al árbol, está agujereado como si se tratara de un queso “Gruyere” (Fig. 2), razón por la que, al perder su potencia, cualquier meteoro con una cierta intensidad (viento fuerte o nieve) provoca la caída de los órganos afectados.
El fenómeno es bastante similar a la enfermedad de los humanos conocida como osteoporosis –los huesos están tremendamente agujereados por falta de calcio, y pierden su función de sostén del cuerpo–, enfermedad que no produce síntomas en la persona que la padece, hasta que un día, de manera imprevista y sin causa aparente, esa persona se cae al suelo con la cadera rota. Es por ello que los médicos definen a esa enfermedad como “silenciosa”; y un médico extremeño, propietario de una dehesa afectada por estos síntomas, definió así la alteración que presentaban sus árboles, nombre vernáculo que ha sido aceptado para definir este fenómeno parasitario.


Fig. 2. Al realizar una inspección en los órganos caídos se puede observar que los troncos, aparentemente sanos, tienen su interior agujereado.

Texto e imágenes de José Del Moral De la Vega

viernes, 11 de diciembre de 2009

LA DEHESA ARBOLADA SE MUERE. (La muerte silenciosa de los árboles, “La Silenciosa”) 1*


Fig. 1. El Bosque mediterráneo es una formación vegetal natural en donde la cobertura arbórea está constituida, principalmente, por especies del género Quercus spp (encina, alcornoque, roble, quejigo…).
Vista de Bosque mediterráneo en Las Villuercas (Extremadura).


*Debido a la extensión de este tema, se presenta en sucesivos spots con el mismo título, y numerados de forma correlativa.

El Bosque mediterráneo (Fig. 1), formación vegetal natural que se corresponde con el clima Mediterráneo, ha sido transformado por el hombre, desde hace miles de años, en un agrosistema para la obtención de madera, corcho, redileo de especies animales…Ese agrosistema se llama Dehesa arbolada (Fig. 2), y la FAO lo ha declarado “uno de los bienes más preciados de la humanidad”.
La Península Ibérica, con unos 4 millones de hectáreas, es la depositaria de esa joya de la naturaleza, siendo Extremadura, Alentejo, Andalucía y Castilla donde más predomina.
Actualmente, la Dehesa arbolada está gravemente amenazada, existiendo enclaves donde más del 90% de sus árboles están parasitados; pero investigadores del INIA y de la Junta de Extremadura están obteniendo resultados muy prometedores para restituir la salud de los árboles afectados.
Con el interés de dar a conocer este problema vamos a ir presentado, de manera resumida y en spots sucesivos, los estudios y resultados que se están obteniendo.


Fig. 2. Cuando en el Bosque mediterráneo se elimina la cobertura arbustiva, manteniendo la herbácea y la arbórea, se produce un agrosistema llamado Dehesa arbolada -en España-, y Montado -en Portugal-, que ha sido calificado por la FAO como “uno de los bienes más preciados de la humanidad”.
Vista de una Dehesa arbolada (Fig. M. Espejo)


josé del moral de la vega

domingo, 22 de noviembre de 2009

El patio en la cultura mediterránea


Rincón de un patio de Villanueva de la Reina (Andalucía, España)


A mi amiga Lola Ortega, directora de PHYTOMA ESPAÑA,
para que conozca el rincón por donde llegan algunas de las ideas
que luego aparecen publicadas en su revista.

Uno de los elementos más originales de la cultura mediterránea es el patio.
En él coincide la familia para solazarse o para realizar pequeñas faenas domésticas. Esta estancia es un lugar de aislamiento o de encuentro. En él se halla el pozo, si hay agua en el subsuelo, y en él está el aljibe, para recoger la lluvia. En el patio los niños aprenden a andar y corretear durante sus primeros años. Las plantas, en macetas, adornan sus paredes y perfuman la casa. Sombreado por parrales, en el verano es el lugar ideal para esconderse del sol. Y en las noches sin luna, con buen tiempo, tumbado boca arriba, se puede disfrutar del espectáculo que ofrece el cielo estrellado.
En unos estudios realizados sobre más de treinta mil páginas de legajos de Villanueva de la Reina (Andalucía, España), en el siglo XVIII, pude comprobar que sus casas, según el número de habitaciones, la superficie, la forma constructiva… se podían agrupar en cinco categorías, pero todas, hasta las más pobres, poseían un patio. Probablemente, la gente de aquel tiempo pensaba que tener una casa sin patio era como no tener casa.
Las ruinas romanas nos hablan de su importancia y su belleza, y en Andalucía existe una historia, preciosa, sobre el deseo de un rey poeta en la Edad Media.
–Alarife, quiero que me construyas un nuevo palacio.
–¿Y cómo quieres que lo haga, señor?
–Haz un gran patio, y si te sobra espacio, construye algunas habitaciones.
Es muy probable que esta estancia sea uno de los símbolos más potente del claustro materno, que perdemos al nacer, y del jardín del Edén, del que fuimos expulsados. El patio es el paso del artificio (construcción) a la naturaleza, el nexo entre lo abierto y lo cubierto…
Don Antonio Machado decía: Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla/y un huerto claro donde madura el limonero/…
Y es que los patios andaluces son como un inmenso escenario –auténtico–, donde se escenifica la vida –de verdad–.
El patio de mi casa es particular…” es la letra de una canción que cantaban los niños españoles hace mucho tiempo. Porque en España, cada uno tenía su patio, y el que no, no tenía nada.
«¡Ay, el patio de mi casa!»

Imagen y texto de José Del Moral de la Vega

sábado, 14 de noviembre de 2009

Terapéutica contra una enfermedad del trigo



Semillas de trigo afectadas por el Carbón; sobre las mismas, una espiguilla desprendida de una espiga mostrando el falso grano que contiene.


La historia de nuestra civilización y la del trigo van de la mano, sin que sepamos muy bien cuál de los dos, hombres o plantas, tomaron la iniciativa de caminar juntos. Pero acompañando al trigo vienen también unos hongos entre los cuales se encuentran diversas especies del género Tilletia, microorganismos que provocan enfermedades en los trigales, y a las que los labradores dan el nombre de “Carbones o Tizones”, debido al color negro que adquieren los granos, rellenos de esporas del patógeno.
Las esporas de estos hongos se encuentran en el suelo o adheridas a la cubierta de las semillas. Cuando éstas se siembran, el hongo germina e infecta los tejidos de la planta. Durante el desarrollo del cultivo la planta no muestra síntoma alguno de la enfermedad, pero cuando aparecen las espigas podemos comprobar, en las espiguillas, que los granos de trigo no son tales, sino que, realmente, son bolsas negras repletas de esporas del hongo. Y si aplastamos un grano entre los dedos nos mancharemos de un polvo negro, constituido por las esporas del microorganismo, y con olor a pescado podrido debido a la trimetilamina que contiene.
La forma de evitar la aparición de esta enfermedad es fácil, eficaz y barata. Consiste en impregnar las semillas que se vayan a sembrar con un fungicida específico. Los formulados a base de carboxina, tiram o mancoceb han demostrado ser muy eficaces, evitando la aparición de la enfermedad prácticamente al 100%.

Esporas del hongo Tilletia foetida, causante del Carbón del trigo, vistas al microscopio.

(Para más información consultar el libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Figs. y texto de José Del Moral De la Vega

lunes, 26 de octubre de 2009

El amor trasciende las ideologías


En el camino del hombre, a lo largo del tiempo, aparecen instrumentos que, en un momento, son útiles, y en otros despreciables; pero hay asideros absolutamente imprescindibles, y uno de ellos es el amor. Sustituirlo por cualquier artefacto conduce, inexorablemente, al abismo.

A mi amigo Arturo, que motivó esta reflexión.

Hace algún tiempo, todos pudimos ver una grandiosa película (Mar adentro) de un gran director (Amenábar). A esa película le dieron un Oscar. Dentro de ella, escondido, había un mensaje envuelto con la palabra mágica de ”progresista”: la eutanasia es el mejor y más “amoroso” procedimiento para que los tetrapléjicos y otros enfermos terminales dejen de sufrir.
Pero la concepción “progresista” o “regresiva” de las actitudes del hombre suele cambiar con el paso del tiempo, y lo que en un momento parece innovador, en otro es retrógrado.

La historia que aparece en este video es verídica
http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=8cf08faca5dd9ea45513
y ella cuestiona, radicalmente, la concepción “progresista” de la eutanasia, dejándola reducida a un procedimiento de interés social.
Ese video no tiene interés comercial, ni es el tema de ninguna novela ni, por supuesto, recibió ningún Oscar, ni se publicitó en millones de salas de cine, ni se escribió sobre él en las páginas de los mejores periódicos y revistas del mundo.

La historia que precede y justifica el video es la siguiente:
El hijo le preguntó a su padre:«¿Papá, formarías parte en el maratón conmigo?»
El padre respondió, si.
Fueron al maratón y lo completaron juntos.
Padre e hijo fueron juntos a otros maratones, el padre siempre decía 'si' a las solicitudes de su hijo de ir juntos en las carreras.
Un día, el hijo le preguntó a su padre: «¿Papá, vamos a participar juntos en el 'Ironman'?»
El padre también le dijo si.
El triatlón Ironman abarca 2,4 millas (3,86 kilómetros) nadando en los océanos, seguida por una 112 millas (180,2 kilómetros) paseo en bicicleta, y terminando con un 26,2 millas (42,195 kilómetros) maratón a lo largo de la costa de Big Island.

Imagen y reflexión de José Del Moral De la Vega



domingo, 18 de octubre de 2009

Why don´t you do right?




El otoño avanza, y de los estantes de la biblioteca empiezan a bajar los viejos amigos: Chandler, Dashiell Hammett, W. R. Burnett, William Iris, John F. Bardin… Incluso Conan Doyle y Chesterton, que suelen visitarme en verano, aparecen ahora por mi cuarto. Junto con la novela, el cine negro se presenta como un plan muy sugerente para estas noches que empiezan demasiado pronto. El halcón maltés, Laura, El sueño eterno, La mujer del cuadro, Perdición, La senda tenebrosa … El claroscuro, las luces indirectas, el paisaje nocturno, lleno de anuncios luminosos, de las grandes ciudades norteamericanas de los años treinta y cuarenta… El otoño vuelve, y vuelven el crimen y el misterio como un cálido lenitivo para la melancolía. Por eso esta noche he rechazado una invitación a salir, no estoy con ánimos de soportar una compañía demasiado alegre; y he ido a refugiarme en uno de mis garitos preferidos, a tomarme una copa mientras me derrito contemplando sobre el escenario a la sublime Peggy Lee. No sé si hago bien, pero esta noche desde luego, no voy a hacerlo mejor.


Texto: Diego

domingo, 4 de octubre de 2009

EL FALO QUE ADORNABA EL CUELLO DE LA EMPERATRIZ


Gazpacho al poleo con su huevo escalfado. Imagen de Teresa Benítez

Hay un relato en las memorias inéditas del señor de Miramontes (don Alvaro de Azuaga), que figura como un hecho milagroso atribuido a la Virgen de Guadalupe.
Doña Bárbara de Zúñiga, esposa del de Miramontes, sufría de un mal sin tratamiento alguno. De su noveno parto le quedó un flato engolfado en el bajo vientre que la obligaba a marchar muy estirada, como con altivez, y cuando se sentaba o levantaba, le salían unas ventosidades incontenibles, agudas y muy armoniosas, casi aflautadas. Ruidos que provocaban en los presentes, al principio, asombro y, después, una risa incontenible.
Este mal hizo que doña Bárbara estuviera cada vez más aislada, incluso de su propia ayuda de cámara.
Está minuciosamente descrito en estas memorias el viaje que el señor de Miramontes y su esposa flautista –a su pesar- hicieron a Guadalupe, por cuya Virgen sentían gran devoción, y a donde se dirigieron para rogar por la curación de tan indiscreto mal.
Permanecieron en aquel lugar más de un mes, siguiendo las estrictas devociones marcadas por un monje oidor del caso, y durante ese tiempo se alojaron en casa de Mariana, posadera que algunos decían era hija del fraile boticario del monasterio; una moza de buena presencia, discreta en el trato, bien informada en brebajes y, por demás, excelente cocinera, por lo cual supo ganarse la confianza y el afecto de los de Miramontes.
Mucho tuvieron que cambiar los hábitos aquellos señores en el tiempo que permanecieron por tierras de las Villuercas, y lo que más trabajo les costó fue habituarse a unas comidas en las que faltaban asados y sobraban sopas de yerbajos, como el poleo, planta abundante por la ribera del Ruecas y con las que la posadera preparaba unos caldos a los que doña Bárbara se acabó acostumbrando.
Estaban concluyendo los señores el primer novenario a la Virgen, cuando a doña Bárbara se le disolvió aquel flato musiquero, y don Álvaro, agradecido, encargó a un platero de Córdoba un exvoto a proporción del milagro, y cuya forma habría de servir para mostrar a los peregrinos el prodigio.
Un mes empleó el artista cordobés en fabricar el exvoto, un globico redondo con una flauta en su boca, todo realizado en oro de muchos quilates y pedrería fina. Fue depositado el exvoto en una hornacina en la pared cerca del baptisterio de Guadalupe; aunque de él sólo queda memoria, porque en la guerra con el francés fue robado por un gabacho, y hay quien dice haberlo visto colgado del cuello de la emperatriz Josefina en un retrato que le hizo Prud´hon, probablemente porque la emperatriz pensó que se trataba de un símbolo fálico.
Hoy sabemos que el poleo contiene, además de pulegona, otras sustancias, tales como piperitenona, mentona, limoneno…, cuya capacidad para eliminar flatulencias está demostrada, y es más que probable que fueran las sopas extremeñas de poleo las que curaran a doña Bárbara, y no la Virgen, como creyeron los señores de Miramontes.
Pero la ciencia es, como decía el maestro Popper, falsable y laberíntica. Y tenemos noticias de que anda ahora por aquí un equipo de investigadores de la universidad de Berkeley, empeñados en averiguar mediante física cuántica la relación que Jung comenzó a estudiar: correspondencia entre los estados de adivinación y la mística. –¿Adquirirían los frailes sus conocimientos rezando a la Virgen?–
A lo mejor, dentro de poco, los físicos nos sorprenden diciéndonos que la mejor manera de prevenir las enfermedades es ir en peregrinación a Guadalupe y rezar, tal y como hace ahora cuatrocientos años hicieron los señores de Miramontes. Mientras tanto, lo más recomendable parece ser disfrutar con las buenas sopas extremeñas, como las de poleo.

(Del libro "COMERPORPLACER" (Ed. Diputación de Badajoz) del que José Del Moral De la Vega es autor de los textos)

jueves, 24 de septiembre de 2009

LA MIRADA DE UN NIÑO


Imagen de Gil Azouri


Llegó la luz
y era hermosa.
Llegó la lluvia
y vivificaba.
Llegó la palabra
y era sabia.
Llegó la música
y emocionaba.

Llegó la mirada de un niño
y descubrí cómo mira Dios

josé del moral de la vega

jueves, 17 de septiembre de 2009

Solo los poetas conocen las emociones de las plantas


Aunque no podamos saber si es de tristeza o de alegría, lo que no podemos negar es que las encinas, en las mañanas del otoño, tienen lágrimas.

Para Angélica Beatriz,
que siempre está hablando de emociones
y sentimientos



Los álamos de plata se inclinan sobre el agua:
ellos todo lo saben, pero nunca hablarán…/
…/ ¡Hay que ser como el árbol que siempre está rezando,
como el agua del cauce fija en la eternidad!.../
Federico García Lorca


En la última parte del pasado siglo se descubrió que las plantas tenían un sistema hormonal de origen genético y funcionamiento similar al de un animal; distinto, pero complicado y perfecto. Lo que aún no sabemos es si las plantas sienten emociones. No hay ninguna base científica que nos permita sospechar de su existencia; pero, a veces, es tanto y tan bello lo que manifiestan, que sólo desde la emoción que pudieran sentir se puede explicar.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 13 de septiembre de 2009

AUGUSTO DONAIRE




¡Qué hueca cosa es una señora!
Si yo mandara
las llenaba de gas y las lanzaba…

Javier de Winthuysen. El parque (1920)


Algunas veces coincidíamos en el jardín de la Casa Rosa. Él se dedicaba a hacer cuadritos de flores, que luego exponía en los escaparates de los almacenes Peyré. Todo le había ido más o menos bien, hasta que conoció a la señorita L. Esta señorita, que todavía conservaba una gran belleza, había tenido fama de aventurera en su juventud, pero ahora vivía dedicada únicamente a sus gatos y a su tertulia artístico-literaria de los miércoles. En estas reuniones, quizá las dos mejores personas eran el poeta Rafael Porlán y el dibujante Laffita; los demás, la mayoría iban allí a merendar y a criticar a los ausentes. Allí fue donde oí por primera vez cantar al malogrado Corujo de Almansilla, y asistí a la famosa disputa entre Isaac del Vando Villar y el pintor Eugenio Hermoso, que en realidad se encontraba allí por casualidad. Augusto era el más jóven de todos nosotros, y para la señorita algo así como un hijito atolondrado, al que debía querer más que a los demás. El problema fue que éste no se limitó, como los otros, a tomar lo que le daban, sino que se enamoró. Tardó bastante en descubrir que, fuera de los productos del arte, los gustos de la dama eran más bien vulgares, incluso muy vulgares. Tuvo que ser un furriel del cuartel de la Carne, poeta aficionado que por entonces se juntaba con nosotros, quien lo despabilara. Quizá el furriel-poeta se pasara de grosero, pero lo cierto es que acabaron a puñetazos, llevándose Augusto, que era el más enclenque, la peor parte. Éste anduvo mohíno una temporada, pero no dejó de acudir a merendar cada miércoles. Una mañana lo encontré muy alterado. Me contó que la señorita le había hecho un encargo especial, un paisaje, para colgarlo en su salita turquesa, un paisaje sereno y apacible donde reposar su espíritu por las tardes, recostada en su diván damasquino. Augusto, viendo una luz de esperanza, se puso entusiasmado a la tarea. Pero el resultado no fue del agrado de la señorita. Por entonces Augusto trataba de seguir a Matisse, sólo que a un Matisse muy suyo. Lo intentó de nuevo, poniendo en ello todo su discreto talento, pero sin éxito. Esta vez, la piadosa condescendencia que vió pintarse en el rostro de su amada lo puso furioso. Anduvo desaparecido una semana. El día que al fin empujó la puerta del café Barrera, estaba sucio y demacrado como si hubiera pasado todo ese tiempo a la intemperie. Bajo el brazo traía un pequeño lienzo. “Tengo la impresión de haber pintado mi obra maestra”, nos dijo con ojos alucinados. La verdad es que aquel paisajito, con sus árboles, su río, su sol arrebolado, tenía cierto encanto. A la señorita le entusiasmó, colocándolo inmediatamente en la salita turquesa, frente al diván damasquino. Se pasaba horas allí tumbada, contemplando el cuadro. “Eleva el alma”, decía suspirando a las visitas.

Pobre Augusto, cómo iba a imaginarlo. A nadie más que a un loco se le ocurriría pensar que aquel cuadro tendría algo que ver con la extraña y sonada desaparición de la señorita, que tuvo en vilo a la policía durante meses, sin llegar a esclarecerse, y que, ahora estoy seguro, nunca lo hará. Y sin embargo, yo no creo estar loco. Fue hace unos días, visitando el Palacio de Lebrija en busca de recuerdos de aquellos buenos días de doña Mergelina. Allí, en el ahora llamado “Salón de los bargueños”, volví a encontrarme con el cuadro de Augusto. Sabe Dios cómo llegaría a las manos de esa venerable dama. Y sin embargo los colores todavía seguían frescos, tan vivos como cuando fue pintado, hace ya casi noventa años. Pero había algo más, algo que me llamó la atención, algo en lo que nunca antes había reparado y que me llenó de horror. Allí, en el ángulo superior derecho, una pequeña mancha blanca enredada entre las ramas de los árboles más altos, como esos globos de helio que dejan escapar los niños…



Diego. Amigos de aquella vida (1808-2008)
Imagen: Leon Jeschke, Retrato de Augusto Donaire, 1921


Eric Satie-Gnossienne, nº6

viernes, 4 de septiembre de 2009

Los fitosanitarios, un instrumento útil de la agricultura



Los fitosanitarios son tan necesarios en la agricultura, como los medicamentos en la medicina humana o veterinaria. (Para más información consultar el libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

La agricultura productivista, también llamada Revolución Verde, consiguió acabar con el hambre de zonas superpobladas del planeta como India, Pakistán…a finales del pasado siglo; pero como inconvenientes produjo la contaminación del medio ambiente. La contestación de determinados grupos sociales de opinión a esa contaminación ha provocado, en Europa, una legislación extraordinariamente restrictiva al uso de fertilizantes y fitosanitarios (plaguicidas o pesticidas). José Del Moral ha publicado un artículo en la revista PHYTOMA ESPAÑA donde reflexiona sobre este tema, y advierte de los riesgos de una agricultura diseñada desde el oportunismo político, en lugar de por principios científicos y sociales.

Para bajar el artículo completo, pinchar en Los fitosanitarios. Aparecerá el cuadro de MediaFire; a la izquierda de la pantalla hay un recuadro grande (Click here to start dowload). Pincha ahí, y se abrirá el texto publicado en la revista.

Fig. y texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 30 de agosto de 2009

En torno a una pregunta (y III)



Si a unos padres se les pidiese que, una vez terminada la crianza, para que su hijo fuese auténticamente libre aprendiendo por sí mismo, lo soltasen en plena naturaleza y que solo lo viesen de vez en cuando, -si no padecen de ninguna psicopatología reconocida- les resultaría una auténtica locura. Sin embargo, si los hijos pasan en los centros educativos, formativos y de ocio todo el día, para que sean más autónomos dentro del entorno social, juntándose en familia para cenar y acostarse, se asume porque están controlados. ¿Y quién mantiene los por qué de esos niños? ¿Quién los coordina en el momento en que hay que hacerlo? Solo hay dos salidas, o se van agotando o se van concluyendo en falso, y en el peor de los casos sus padres fueron unos ejes de referencia que formaban solo una de las partes de un grupo amplio y heterogéneo, por lo que el que socialmente queden desautorizados al hijo no le resulta extraño ni doloroso, porque simplemente no le sirvieron. Y si los ejes de referencia fueron esos, ¿Cómo establece ese niño sus amistades? ¿No serán solo reflejo de sí mismo? ¿Puede tu reflejo responderte, acompañarte en tus preguntas o te devolverá tus respuestas sobadas? Y si así conformó sus amistades ¿Cómo manejará sus enamoramientos? ¿No serán tal vez preguntas demasiados largas para alguien que está acostumbrado a recibir respuestas acortadas e incluso las suyas mismas de vuelta? Sus enamoramientos dependerán de lo que se mantenga el misterio desde fuera, él no va a mantener sus preguntas porque nunca las ha tenido tan vertiginosas, y poco tiene de sí mismo para arriesgarse a perderlo; el dolor de una frustración no es asumible… (Me sorprende la cantidad de diagnósticos a niños y a adolescentes de: “baja tolerancia a la frustración”…O tal vez ya no). Cada vez los pasos son más alejados de sí mismo, no puede proyectarse, y sorprendentemente más centrado en sí mismo, porque su única referencia es ese individuo chato en el que ha quedado la formación de su persona, toda su selección de acompañantes de vida han sido espejos para él.

La biología ha aportado a varias áreas de conocimiento, entre ellas la psicología, la teoría de sistemas, en la que defiende que toda la realidad se establece en ciclos interrelacionados, y que un pequeño giro en otro sentido, la generación de otro nuevo o la recolocación de uno ya existente, provoca un cambio en la totalidad de la realidad. Si queremos cambiar algo, cuanto más nos aproximemos al ciclo o ciclos que los mueven, más cerca estaremos de cambiar la realidad, y en una persona el primer ciclo en el que se mueve es la familia, desde donde es generada al mundo, y en los primeros años de formación, los centros educativos. Es en estos dos ciclos, los que en teoría están más a nuestro alcance, donde nos jugamos la formación de las personas, y son desde luego, los que más se están redefiniendo sin detenerse en los últimos años por leyes de Estado. ¿Se puede construir a una persona cuando sus referencias están en continua redefinición, en continuo movimiento? Si las referencias son inconstantes la persona ¿No será también inconstante? Y si llega al momento de generar nuevas personas ¿No le infringirá más movimiento inasumible a estos ciclos?

Desde los años sesenta no hemos dejado de hablar de solidaridad, tolerancia y paz, y todo dentro del mismo discurso de necesitar “nuevos valores para nuevos tiempos”…Y si en la formación de la persona hubiésemos cuidado la confianza, la confidencia, la fidelidad, la coherencia y el perdón… ¿Tendríamos que revindicar la tolerancia, la solidaridad, la paz…?

Podemos construir cerrando preguntas o generándolas, podemos generar individuos o personas. Podemos asumir un modelo social, o podemos obligarlo a ser lo que nosotros decidamos que sea; pero las decisiones que dejemos de tomar, las tomarán otros por nosotros.
Texto: Jerónimo Del Moral Martínez. Fotografía: Marta Copé Gómez-Aguado

viernes, 28 de agosto de 2009

¿SERÍA LA PSICOLOGÍA EL ARMA SECRETA DE CARTIER-BRESSON?


Fotografía sobre un acto social en Villanueva de la Reina (1940), en la cual se aprecia una perfecta simetría de las figuras que aparecen en ella. Del libro Protagonistas de un mundo rural.

A mi profesor don Fernando Cueto, que
me descubrió el interés de mirar por detrás

y por dentro de los retratos de la historia.

Amigo Pepe Aranda, aquí tienes otra joya recuperada de una caja de zapatos en Villanueva de la Reina.
Es la feria de septiembre de 1940, y los protagonistas de la fotografía son un grupo de guardias civiles, una señorita y un político que parecen estar participando en un acto oficial. También hay unos niños, ajenos a la escena; y unas señoras, como de otro mundo, contemplan alucinadas el cortejo.
Estoy convencido que de esta obra de arte se podría hacer un libro. Si se analiza la simetría, se concluye que Leonardo no habría distribuido mejor las imágenes: en el centro está el político; a su derecha, la fuerza y la belleza; a su izquierda, los espectadores. El relieve está exaltado con cuatro planos sucesivos, destacando extraordinariamente el primero, donde la figura del político tiene tanta vida que parece como si de un momento a otro fuera a extender su mano para saludarnos.
¡Fíjate, querido amigo!: la exaltación de la figura del político es tan perfecta que ni los tricornios de los guardias, ni la mantilla de la bella, consiguen disminuir la atención que suscita su cabeza.
Si Barthes analizara esta foto, seguro que haría énfasis en la semiología, y nos descubriría los símbolos que emanan de las manos: el militar lleva un bastón (el símbolo del mando), la bella se agarra al misal (la religión), mientras que el político aparece con las manos libres –¿será que todo él es un símbolo, el del poder?–. De cualquier forma, lo que a mí me fascina es lo que traducen las pisadas de los personajes: seguridad (militares), coquetería (señorita), empaque y soltura (político); valores que contrastan con la poquedad de los pies “alpargatados” de las señoras espectadoras. –¿Tendrá que ver el alma de las personas con los zapatos que usan?–
Esta fotografía parece una lección magistral de psicología y sociología, aunque a mí, sobre otra cosa, me parece bellísima.
Querido amigo, ¿tú crees que esta obra podría ser atribuida a aquel fotógrafo que, pañuelo al cuello y cámara en ristre, andaba por Villanueva a mediados del siglo pasado, y que muchos aseguran se trataba de Cartier-Bresson?. Espero tu análisis que, como siempre, será perfecto.


Parte baja recortada de la foto anterior con el fin de destacar los pies
de las personas que aparecen en la misma.

Texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 23 de agosto de 2009

Permiso para vivir


“(…) Por ahí va la cosa, y si acaso insisto en un pensamiento, una idea, una actitud que realmente me pertenecen, la gente huye despavorida, como de un ser extraño y peligroso cuyos gestos mismos lo han conducido a la idiotez, la locura o la inanidad. Y así, a menudo, para tener amigos y ser querido, no me queda más remedio que representar un papel (¿tendrá esto algo que ver con el “me pongo la corbata y vivo”, de Vallejo?). Un papel que, además, me resulta muy triste, porque todos sabemos que el placer de la verdadera amistad, como el del amor verdadero, consiste en mostrarse tal como uno es. Pero en mi caso, muy a menudo, todo sale patas arriba. No bien un amigo o una mujer me conocen como realmente soy, los pierdo. “Alfredo, al rincón.” François George ha escrito con triste belleza sobre estas cosas terribles. Y así resulta que no hay nada tan doloroso como un ser que se distancia de nosotros, precísamente porque acaba de conocernos. No sé, pero en mi caso es como si al cabo de un proceso realmente endemoniado, terminase hundido siempre en unas profundidades sin nombre, en aquellos rincones de los que he venido hablando, y en los que nadie soporta hacerme una visita prolongada.”

Alfredo Bryce Echenique
Permiso para vivir (Antimemorias)


Bryce Echenique es de esos amigos a los que uno acude en esas ocasiones en que, por una cosa o por otra, anda uno desorientado; y es que la idea que, de manera provisional y precaria, se había hecho uno de sí mismo, se ha enredado peligrosamente con la que tienen los demás de uno; con la que uno cree que tienen los demás de uno; con la que uno desearía que tuvieran los demás de uno; con la que uno aspira a tener de uno… y así; con la consecuente desesperación y el bloqueo que esto ocasiona, claro –o más exactamente: obscuro−. Y todo porque a la necesidad de ser uno mismo le ganan las ganas de que le quieran a uno, y esto no puede ser siempre, y casi es mejor muchas veces que no lo sea, porque luego pasa lo que en la mayoría de las novelas de Bryce Echenique, aunque él lo cuenta de manera que te partes de risa, pero en realidad es para llorar, y es precísamente esta tristeza, remontada con tantísimo humor, lo que hace de Alfredo Bryce uno de mis mejores compañeros de camino.


Texto: Diego

viernes, 21 de agosto de 2009

EL COMIENZO DE LAS ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS (Si queremos evitarlas, es imprescindible conocerlo)



Fig. 1. Fruto de melocotón con síntomas de Oidio

Las enfermedades de las plantas que son ocasionadas por un agente patógeno comienzan cuando la presencia de éste coincide con otras variables; y esas variables, hasta no hace mucho, se había supuesto que eran exclusivamente meteorológicas (humedad, temperatura, luz…); pero en la actualidad, se ha ampliado el rango de esas variables.
Una de las enfermedades más frecuentes de las plantaciones de melocotoneros y nectarinas es el Oidio (Sphaerotheca pannosa (Waller.) Lév.), y los síntomas que produce son brotes y frutos cubiertos por una pulvurulencia blancuzca (Fig. 1); síntomas que cuando son graves provocan pérdida de cosecha o depreciación de la misma, afectando, incluso, al vigor de los árboles enfermos.
Generalmente, la aparición del primer síntoma es el indicador que suelen utilizar los fruticultores para aplicar un terapéutico adecuado; pero algunas veces, ese criterio es incorrecto, porque la aparición de los primeros síntomas se produce en hojas afectadas por otra enfermedad del mismo árbol.
Los frutales de hueso son muy sensibles a la Lepra, enfermedad provocada por el hongo Taphrina deformans (Berk.) Tulasne, y que se manifiesta por la aparición de hojas retorcidas y de color rojizo (Fig. 2) que caen al poco tiempo de aparecer; aunque antes de caer, en las pequeñas oquedades que se producen en los retorcimientos del limbo, se dan unas condiciones de humedad, luz y temperatura que son idóneas para que las esporas del Oidio se desarrollen ahí antes que en ningún otro sitio, saltando el hongo, desde esas hojas, al resto de la vegetación.
Por ello, cuando en una plantación de frutales de hueso aparecen hojas retorcidas y de color rojo -enfermas de Lepra-, es ahí donde primero se debe observar la aparición de los primeros síntomas del Oidio.
Por la razón anterior, para evitar, o al menos dificultar, la aparición del Oidio en los frutales de hueso, es recomendable desarrollar una terapéutica adecuada contra la Lepra.






Fig. 2. Brote de melocotonero enfermo de Lepra

(Para más información consultar el libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

lunes, 17 de agosto de 2009

LA AGRICULTURA, ALGO MÁS QUE UN SECTOR PRODUCTIVO


Labradores plantando patatas en Villanueva de la Reina (Jaén, España)

A los labradores con los que me encuentro todas
las mañanas en mi paseo por los meandros del Guadalquivir,
en Villanueva de la Reina (Jaén, España)


La agricultura marca el final del nomadismo de las tribus mesopotámicas y el comienzo de la civilización. Ella ha sido el alfar donde se ha cocido, durante once mil años, lo que somos, y ha influido no solo en los artefactos que nos rodean, sino en lo más sagrado de la estructura humana: en la propia mente. La agricultura es el origen de la cultura, y ésta es el elemento que retroalimenta la corteza cerebral y provoca la cerebrización –justo lo que nos diferencia del resto de los animales-.
Pero en la sociedad de la opulencia, las decisiones son estrictamente económicas, y como es más rentable fabricar modas, formas de ocio, comunicación, baratijas… que plantar patatas, o cultivar olivos, el resultado es la sustitución, lenta, pero paulatina, de unas actividades por otras –En muchos países de la UE el ministerio de agricultura ha sido sustituido por otro de medio ambiente-.
Ahora, al pasar por el campo es frecuente observar que una gran parte de los labradores ya son septuagenarios -los que van quedando-, y al verlos con una azada en la mano lo menos que se experimenta es un sentimiento de ternura.
Parece evidente que para alcanzar mayores cotas de bienestar es necesario abandonar la agricultura, pero las consecuencias no son tan fácilmente predecibles. -¿Estaremos pagando la opulencia, como el Fausto de Goethe, con nuestra alma?-

Figura y texto de José Del Moral De la Vega

sábado, 15 de agosto de 2009

LAS CAMPANAS SIEMPRE TOCAN POR ALGO




Para Carla, que le gustan los
relatos trágicos y misteriosos


En Villanueva de la Reina, las campanas tocan siempre al anochecer, y entonces los ancianos se descubren, y entre dientes se les oye mascullar una oración.
La cabeza del cura con los ojos abiertos estaba en un rincón de la sala parroquial. La criada, con los pechos cortados, aparecía desnuda sobre la mesa.
El crimen conmocionó a la comarca, pero los facinerosos que lo hicieron fueron apresados y ahorcados; sus cuerpos, cortados en cuatro partes, permanecieron colgados en la picota, junto al camino antiguo de los romanos, hasta que los depredadores los hicieron desaparecer.
Pero a la aldea no había llegado la tranquilidad, y el prior viejo lo sabía. Al confesionario se habían acercado doncellas desasosegadas por un sueño común y recurrente: un inmenso gato negro, con una mancha amarilla en la frente, se les metía en la cama pretendiendo violarlas. Al despertar de la pesadilla ellas estaban desnudas, y por el suelo de la alcoba había un rastro de cagadas de gato.
Una tarde, al anochecer, un monaguillo llegó a la sacristía despavorido y gritando: «A la entrada del campanario hay un gato negro más grande que un perro y con los pelos erizados»
El prior se temió lo peor. Se colgó una estola, cogió el acetre, y a grandes zancadas se plantó frente a la bestia.
–No cabe duda, este es el gato del sueño.
El prior se santiguó y, temblando, empezó el “Pater noster qui es in caelis…”; sumergió el hisopo bien dentro del acetre, y haciendo una inmensa cruz en el aire, roció con fuerza a aquel monstruo que, al notar el agua bendita, dio un descomunal alarido y desapareció, dejando como muestra de su presencia el olor a azufre que da el pelo quemado.
Al instante, sin que nadie se lo explicara, las campanas comenzaron a repicar.
Nunca más han ocurrido en este lugar hechos tan desgraciados como aquellos.
La Gumersilda, que es tenida por bruja, le dijo a mi amigo Luis “el Cabrero” que por eso en este pueblo tocan las campanas todos los días al anochecer; que se lo había leído el sacristán de las Benditas Ánimas del Purgatorio de un legajo que había dentro de un baúl, con dos cerrojos, lleno de papeles viejos.
–Las campanas espantan los demonios–. Seguro que mi amigo Luís no miente, aunque es probable que nunca sabremos cuántas historias reales, o no, hay detrás del toque de estas campanas, pero es innegable que las campanas siempre tocan por algo.

Figura y texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 9 de agosto de 2009

EL CORTIJO ANGULO (Una catedral del aceite en Villanueva de la Reina)


En el interior del molino, la luz entra por una lucerna y lo ilumina todo.

El aceite de oliva de Villanueva de la Reina (Jaén, España) es cita obligada en cualquier referencia que se haga a este producto en el mundo.
Hasta estos parajes, desde el Atlántico, llegaban por el río Guadalquivir arriba, las barcazas romanas para comprar plata y aceite, como lo demuestran las numerosas ánforas romanas encontradas en las orillas del río. Y en el Cortijo Angulo, una de los numerosas caserías que pueblan esta zona, se han encontrado restos de un molino romano de aceitunas, precisamente en un lugar ligado a uno de los momentos históricos más antiguos y esenciales de nuestra civilización: la cristianización de España, piedra angular de la posterior cristianización de América, Asia y África –en esta zona, en el sitio llamado Cuevas de Ilituergo, hoy conocido como Las Cuevas, comenzó San Eufrasio (siglo I) su acción evangelizadora, un lugar que por fuera es todo olivar y por dentro todo historia–.
En el Cortijo Angulo se ha construido, sobre el primitivo molino romano, otro ecológico, y en la construcción, el ingeniero ha integrado el elemento más esencial de las aceitunas y el aceite, la luz, que es lo que en definitiva, al final, nos alimenta. Toda la arquitectura de esta fábrica está orientada a la captación de la luz, que penetra por una gran lucerna a un vaso transparente –la tolva– donde las aceitunas se mezclan con el agua en el primer paso de la fabricación del aceite; los techos, de metal reflectante, llenan de claridad el interior de la factoría; y las ventanas, con forma de ojos y de triángulos equiláteros, tienen más funciones que las de un elemento constructivo; ellas son, como las vidrieras de un templo, los símbolos que, en este caso y según la semiología, representan la visión del creyente y a Dios.
Este molino de aceite es mucho más que una fábrica, es como una inmensa catedral que transforma la luz que viene de lo alto, o mejor de lo Altísimo, en los símbolos más profundos de nuestra cultura, produciendo un aceite que, como un milagro, sirve para alimentar el cuerpo y el alma.


Las ventanas, como las vidrieras de una catedral, impregnan el molino de símbolos de nuestra cultura.

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

domingo, 2 de agosto de 2009

Aetas carmen melodiae

Desde que en la primera mitad de 1500 Juan Vázquez preparase a sus cantorcitos dentro del claustro de la Catedral de Badajoz, parece que la música polifónica hubiese muerto con el siglo en Extremadura. En los años ochenta del siglo pasado D. Carmelo Solís Rodríguez con su magisterio y colaboradores consiguió despertar una actividad coral en los pueblos de la región y liderarlos con el Coro del Conservatorio Superior de Música de Badajoz, recuperando un siglo XVI polifónico en el que siempre se cuidaba la interpretación con criterios históricos que no adulterasen lo que un público de la talla de Luis de Morales o el obispo Juan de Ribera (posteriormente San Juan de Ribera) pudieran disfrutar escuchando su misa en la Catedral de Badajoz.

Poco a poco, y ya fallecido Carmelo Solís, la estructura de la música polifónica de Extremadura ha ido creciendo y madurando, llegando a niveles impensables al inicio de nuestra democracia. Coros extremeños que interpretaron junto a Alfredo Kraus y Renata Scotto, como el que fundara Carmelo Solís, otros que ganan concursos internacionales, como el Coro de la Universidad de Extremadura, o que se alzan con el Gran premio de Canto Coral, máximo galardón a nivel nacional para coros no profesionales. En este último caso obtenido en dos ocasiones, en el 2005 por el Coro Amadeus de Puebla de la Calzada y en este mismo año por el Coro Arte Vocal de Villanueva de la Serena.

Aetas carmen melodiae, es una obra del compositor valenciano Albert Alcaraz escrita en el año 2005 para la boda de la soprano Carmen Solís González con el director de coro y tenor Víctor Sordo Vicente, siendo estrenada en ese momento por coralistas de gran parte de la geografía española dirigidos por el actual director del Coro del Conservatorio Superior de Música de Badajoz: D. Alonso Gómez Gallego. Esta obra ha sido una de las presentadas al Gran Premio de Canto Coral de este año en la que el Coro Arte Vocal de Villanueva de la Serena, dirigido por Manuel Guisado Rodrigo, se ha alzado con el primer premio.

Aetas, carmen melodiae
Psallat, laudem in Messiae,
Cantico laeticiae.

Numque dignus est honore,
Qui placavit passione,
Patrem omnis gratiae.

Permite a los hombres cantar
un melodioso himno.
Orad al Mesías con un
cántico de júbilo.

Porque es digno de ese honor
quien reconcilió, por su pasión,
el Padre de toda la gracia.




Texto: Jerónimo Del Moral Martínez

lunes, 27 de julio de 2009

En torno a una pregunta (II)


Protegimos a nuestros por qué con la confianza y la confidencia, pero son siempre exigentes y necesitaron de otra compañera más: la fidelidad. Policía que por muy amable que intente mostrar su gesto siempre cuestiona todos nuestros planteamientos con preguntas que golpean la base de lo que construimos, y para que no nos termine de derribar nos protegemos de manera inmediata de otra compañera más: la coherencia, ese repelente de insectos que no evita el que se te acerquen, pero sí el que te piquen, y el día que se te olvida, una roncha te recuerda que en ese momento renunciaste a ella. El niño madura sin renunciar a su origen, a su alumbramiento inicial, a su por qué que le abrió todos los demás. Tal vez ése sea el secreto de Sócrates con su Mayeútica (atribución tradicional, que no real), término griego que se traduce por “la partera”, sabía que el conocimiento no se impone, se descubre o no se descubre, y siempre llega a través de lo que somos capaces de preguntarnos y aguantarnos las preguntas. El maestro no tenía que dar ningún conocimiento, no es suyo, simplemente ayudar a que llegase al final de su gestación y en la persona diese a luz. Así nos encontraríamos de parto continuo, desplazándonos de un parto a otro, siendo seres con capacidad de proyectar, de crear –construir de la nada-, por eso cuando dejamos de parir tal vez nos convertimos en una parida, dejamos el infinitivo y lo transformamos en un participio, de crear –infinitivo- a creado –definitivo- (qué sorprendente es el lenguaje), y en ese momento renunciamos a nuestro eternidad que ni la manzana nos quitó…Solo nosotros mismos tenemos la capacidad de negárnosla. “Elí, Elí lama sabactani (Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)”…Jesús muere con un por qué a su Padre…Le devuelve la pregunta que le dio un camino…Jamás renunció a ella…No podía ser de otra manera: el amor no puede renunciar a ella.

Pero si el por qué ha de mantenerse con la coherencia que soporta una fidelidad para proteger a la confidencia y la confianza que le dieron autonomía, un error muy pequeño de cualquiera de nuestras múltiples interacciones puede hacer caer este pequeño castillo de naipes, el por qué sigue siendo un desprotegido muy débil, como esa molécula autorreplicativa que dio origen a lo que hoy llamamos vida. Necesitamos abrirle un seguro de vida: el perdón…Y “quien esté libre de culpa que tire la primera piedra”. Lo pregunta se ha hecho tan pobre que necesita de todos; sin desprenderse salió ya tanto de nosotros que se hizo débil, y la que salió para darse, si quiere regresar necesita aprender a recibir…Y agachando la cabeza en el hombro del otro le permite volver a levantarla para dejar su propio hombro abierto para el siguiente, con la misma fuerza que le da la coherencia restaurada, su fidelidad confiada y su confidencia de nuevo reconocida…Y múltiples nuevos por qué que no se han cerrado en falso porque no hay motivos exculpantes, solo perdón…E intentar comprender sin buscar hacerlo…Solo querer que podamos seguir preguntando, amando…Creando.

¿No será que el por qué no se puede seguir formulando si no se asume la realidad de equivocarse?

¿No será que no puede haber por qué si no hay perdón?

Y ¿No será el perdón la clave que nos hace mantener la percepción de lo trascendente?

Tal vez haya que volver a fijarse en esos niños que se abrazan después de haberse magullado con saña y dicen a sus padres: “es mi amigo”, aquellos mismos que en la noche de Reyes no son capaces de dormir porque, quizás…Ya están en su sueño.
Imagen: Álvaro Martín Morillo. Texto: Jerónimo Del Moral Martínez.

domingo, 26 de julio de 2009

EL VINO SAGRADO DE LOS TEMPLARIOS


Pozo descubierto en la iglesia de Villanueva de la Reina (Jaén, España), en 2008,
junto a elementos mudéjares.

El cuatro de abril de 1271 fue un día glorioso para la orden del Temple. Frey Práxedes consiguió, bien que a cambio de un dineral, “El Excelso” –un botecico de oro y pedrería fina que contenía un poco de vino que quiso guardar la Virgen, como recuerdo, de las Bodas de Canaán–. De manera laberíntica, la reliquia pasó a poder de los jesuitas, y al igual que la Mesa del Rey Salomón, o el Arca de la Alianza, su posesión ha sido la razón vital de casi todos los poderosos del mundo, en todos los tiempos.
La Gumersinda, que es bruja y sabe muchas cosas del trasmundo, me contó una tarde, que el sacristán que fue de las Benditas Ánimas del Purgatorio tenía un baúl lleno de papeles viejos, y en un legajo que apenas se podía leer, se relataba una historia que tiene que ver con la reliquia.
Era la hora del Ángelus de un día de la Candelaria de 1767 cuando todas las gentes de la ciudad de Andújar se echaron a la calle gritando «Terremoto, terremoto». Un potentísimo estruendo, que parecía salir del fondo de la tierra, sacudió casas y enseres. Aquello tuvo su origen en la iglesia de Santa María, y fue que durante la celebración de la misa, de manera repentina, todos los presentes, bancos, ornamentos, y hasta los santos de las capillas, levitaron. Se elevaron más de media vara sobre el suelo, y al caer todo de golpe, se formó el estruendo.
A lo que parece, aquello se debió a que el cura que celebraba –un jesuita que burló el mandato de expulsión de España¬- decidió poner una gotilla del vino de aquella reliquia –El Excelso- en el cáliz donde iba a consagrar, a fin de rogar que se detuviera la bula que se estaba preparando en Roma para disolver a la Orden. Debió surtir efecto aquella rogatoria, porque el Papa Clemente XIII murió a los pocos días, interrumpiéndose, por el momento, la disolución que preparaba; si bien es verdad que, al poco tiempo, aquel fraile fue apuñalado por unos facinerosos en un camino de Villanueva de la Reina –por entonces aldea de Andújar-. Un mulero que socorrió al moribundo recogió una frase a la que, por entonces, nadie dio importancia: «El Excelso, en el pozo».
Ahora, al descubrirse en la iglesia de Villanueva de la Reina un pozo, junto a diversos signos templarios, dice la Gumersinda que, para ella, que esa reliquia tan principal está en el pozo que se acaba de descubrir; sin embargo, mi amigo Luis el Cabrero, que es perito en veredas y caserías arruinadas, opina que El Excelso debe estar, más bien, en el cortijo llamado Pozo Viejo, que era de los jesuitas en el siglo XVIII.
Hay en todo esto mucho misterio, aunque es un hecho que el prior de la parroquial de Villanueva ha ordenado cerrar el pozo recién descubierto con una poderosa reja, y parece ser que ello ha sido a petición de gente importante, que la Iglesia cuida mucho no mezclar doctrina con superchería, de donde viene el significado del dicho: No confundir el culo con las témporas.


Cortijo Pozo Viejo (Vva de la Reina), propiedad de los jesuitas de Andújar en el siglo XVIII, hoy arruinado.

Texto e imágenes de José Del Moral De la Vega

martes, 21 de julio de 2009

En torno a una pregunta (I)



“¿Para qué?” siempre puede tener una respuesta muro: “para nada”; pero si a “¿por qué?”, se responde de la misma manera: “porque sí”, ya no es muro, es abismo…Un asesino puede darse la misma respuesta, o peor aún: “porque me gusta”; y es que esa pregunta tal vez no tenga cierre, y cuando lo damos quizás hayamos comenzado a cambiar el ser (proyección) por el estar (establecimiento). Si un “¿por qué?” no lleva a otro más, se acabó la indagación, y por lo tanto asumimos certezas recortadas, y así, la verdad, de disminuida, se hace absoluta y restrictiva, un enano cascarrabias.

Desde niño la pregunta nos define: “Papá, ¿por qué…?...y…¿por qué?...ahhhh…y ¿por qué?...ummm, vale…um…Mamá ¿por q…?” Buscamos las respuestas fuera, de quien tenemos seguridad no nos va a engañar. Hasta que un día damos un paso y comenzamos a buscarlas en nosotros; como una piñata de cumpleaños se disparan las preguntas multiplicadas por mil y comenzamos a investigar otra vez fuera. Sin embargo, como lo sorprendente fue el descubrir muchas más preguntas en lugar de respuestas, buscamos a otro que se encontrase en la misma situación para que nos enseñase por dónde se dirigía. En esta ocasión tuvimos que construir unas referencias fuera de nosotros, que equivocadas o no, confiásemos en que no nos engañasen en sus respuestas: los amigos: Un espejo de las respuestas de nuestros padres y de nuestras mismas preguntas -que absurdo identificar paternidad con amistad-, y le enganchamos a la confianza un nuevo compañero: la confidencia. Un día cualquiera encontramos un por qué al que no queremos darle respuesta, y sin embargo, se nos hace imposible el no investigar: nos enamoramos. Soportar esa situación supone un esfuerzo de vértigo, de riesgo muy elevado de no saber mantener nuestro yo, y comenzamos a decir qué es lo que nos enamora, definimos sustantivando, añadimos con comas hasta detenernos en un punto, punto final. Se acaba el misterio y las preguntas, y por lo tanto, el conocimiento del otro, siempre en continuo cambio, y por lo tanto, el amor.

Todo lo que hizo evolucionar al niño fue el preguntarse, el ser capaz de interiorizar el por qué, el que si lo hacía se multiplicaba y se podía compartir, y que de la mano de la confianza y la confidencia de vez en cuando aparecían preguntas especiales que si solo se respondían con más preguntas nos impedían verle el fin a nada…

¿No será que la incapacidad de entender lo trascendente sea porque hemos dejado de enamorarnos?

¿Y no será que no nos enamoramos porque hemos dejado de preguntarnos:
“¿por qué?”

Texto e imagen: Jerónimo Del Moral Martínez

sábado, 11 de julio de 2009

Los pulgones


Pulgón de frutales de hueso que aparece
en
La Sanidad de los Vegetales Cultivados

El premio nóbel Maeterlink es autor de una obra, bellísima, sobre la vida de las abejas. Basándose en ella, José Del Moral ha escrito un artículo en la revista PHYTOMA ESPAÑA, en el cual especula con la posibilidad de que los sentimientos pudieran ser un elemento importante en la evolución de las especies.

Para bajar el artículo completo, pinchar en Los Pulgones. Aparecerá el cuadro de MediaFire; a la izquierda de la pantalla hay un recuadro grande (Click here to start dowload). Pincha ahí, y se abrirá el texto publicado en la revista.

Imagen de Diego Del Moral Martínez

domingo, 5 de julio de 2009

Bagdad Cafe

Enlace video

Una película deliciosa, una canción mítica. Y el desierto. El desierto como lugar propicio a los grandes encuentros. Una fábula, bueno; pero ¿quién no, alguna vez, en ese “desierto” al que por decisión o por azar hemos ido a parar, no ha encontrado amistades maravillosas o uno de esos amores que no se olvidan? Es saludable preguntarse a veces por la calidad de nuestras emociones, ya que las buscamos tan desesperadamente. No sería raro descubrir que cuando más valor y más fuerza han tenido ha sido en mitad de alguno de esos supuestos “desiertos”.


Texto: Diego

martes, 30 de junio de 2009

LOS ARGENTINOS Y JULIÁN MARÍAS


Trasatlántico Valbanera que hacía el trayecto entre España (Almería) y Argentina en 1913.
Imagen de Protagonistas de un Mundo Rural

Ni América ni España pueden ser comprendidas en profundidad si se prescinde de una u otra. Es la eterna historia de los grandes amores; desde dentro: en unos momentos se adoran, en otros se odian; desde fuera: se admiran.
Hay quien al hablar de esa historia (América-España), siempre ve lo negativo, mientras que para otros todo es excelente.
Hay canallas empeñados en mantener vivo un memorial de agravios, presentándose como los guardianes de no sé cuales esencias, que les permite convertirse en caudillos –siempre con sueldo y honores de emperador– de una masa de agraviados.
Hay otros que, al igual que se comporta la memoria, se olvidan de lo negativo, y dejan para los historiadores los encontronazos, mientras que ellos sólo se quedan con lo bueno de los encuentros.
Mi abuelo, en los comienzos del siglo XX, se marchó a “encontrarse” con los Argentinos de Córdoba; allí nació mi madre, que años después se vino a España a “encontrarse” con mi padre. De estos encuentros nací yo y, en mí, un amor –¿inexplicado?– por todo lo argentino.
Mi amiga María Arias me ha pasado un documento sobre la opinión que Julián Marías* tenía de los argentinos. Esto era lo que pensaba: “No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad.
Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura.
Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas. Ellos mismos no se conocen.
Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero todo al mismo tiempo.
Tratan a Dios como 'El Barba' y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral.
No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. No discutáis con ellos jamás!!! Los argentinos nacen con sabiduría !!!
Saben y opinan de todo!!! En una mesa de café y en programas de periodistas o políticos arreglan todo.
Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Hermanos, ellos son 'El Pueblo Elegido'... por ellos mismos.
Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia. En grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento.
Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunirlos, pero unirlos... imposible.
Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otro argentino.
No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones. Cuando discuten no dicen: no estoy de acuerdo, sino: Usted está absolutamente equivocado.
Aman tanto la contradicción que llaman 'Bárbara' a una mujer linda; a un erudito lo bautizan 'Bestia', a un mero futbolista 'Genio' y cuando manifiestan extrema amistad te califican de 'Boludo'. Y si el afecto y confianza es mucho más grande, 'Eres un Hijo de Puta'.
Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente 'Si', sino 'Como No'.. Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien les agradece, dicen: 'NO, de nada' o 'NO'.... con una sonrisa.
Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en USA.
Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman... 'Rebalanceo de Ingresos', a un incremento de impuestos... 'Modificación de la Base Imponible' y a una simple devaluación... 'Una Variación Brusca del Tipo de Cambio. Un Plan Económico es siempre... 'Un Plan de Ajuste' y a una Operación Financiera de Especulación la denominan... 'Bicicleta'.
Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Tienen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.
Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismo como liberados.
Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes.
Son racistas al punto de hablar de.... 'cabecitas Negras'.
En definitiva:
LOS ARGENTINOS SON ITALIANOS QUE HABLAN EN ESPAÑOL.
PRETENDEN SUELDOS NORTEAMERICANOS Y VIVIR COMO INGLESES.
DICEN DISCURSOS FRANCESES Y VOTAN COMO SENEGALESES.
PIENSAN COMO ZURDOS Y VIVEN COMO BURGUESES.
ALABAN EL EMPRENDIMIENTO CANADIENSE Y TIENEN UNA ORGANIZACIÓN BOLIVIANA.
ADMIRAN EL ORDEN SUIZO Y PRACTICAN UN DESORDEN TUNECINO.
O sea... Son Un Misterio!! “

(*) Julián Marías (1914-2005), pensador español profesor en Wellesley College, Indiana, California, Harvard, Yale…; académico de la RAE, premio Príncipe de Asturias, Kennedy, Fastenrath, Gulbeenkian…;escribió durante décadas en el periódico LA NACIÓN, de Argentina, país al que amaba profundamente.

Texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 28 de junio de 2009

Rolando Campos


De Rolando Campos ahora sé un poco más. Cuando llegué a Sevilla lo único que conocía de él era esa deliciosa escultura de Mozart frente al Teatro de la Maestranza. Después seguí descubriendo obras suyas en exposiciones colectivas y fondos de galería. Me atraían, y quizá por eso nunca quise enterarme mucho de quién era su autor, que me representaba envuelto en el misterio. Oía hablar de él, veía algunas pocas obras suyas en exposiciones, pero nunca me quedó claro en qué plano de la realidad, o más bien, en qué lado de la vida se hallaba. Siempre me pareció estar confundiendo a dos autores, uno de ellos fallecido y del cual no podía recordar el nombre. Un año después de su muerte, me sorprendió escuchar, en la facultad de Bellas Artes, a dos profesores hablar de él como si hubieran estado juntos el día anterior. Era una extraña sugestión la que rodeaba su nombre. No hace mucho, en la galería Birimbao de Sevilla, me lo nombraban, y otra vez esa extraña impresión de continuidad, como si hubiera sido casualidad no habérmelo cruzado al entrar. Ahora que estaba seguro de que Rolando Campos ya no vive en este mundo, me encuentro con esta especie de blog póstumo… Y no sé qué pensar.


Texto: Diego

domingo, 14 de junio de 2009

Suspiros de España

Durante mucho tiempo estuve confundiendo a mi abuela con Estrellita Castro −tenía que haber empezado diciendo que yo era un niño bastante raro−. Lo cierto es que, no sé por qué, mi abuela, en su foto de la mesilla y en la voz que de cuando en cuando me llegaba de la cocina, se me parecía casi en todo a Estrellita Castro; y como no podía enamorarme de mi abuela, a la que adoraba, me enamoré de Estrellita Castro. Desde entonces –es admirable lo arraigado de los amores de la infancia− no ha habido música que me llegue tan hondo como este pasodoble; tanto, que es casi lo único que, de vez en cuando, consigue “nacionalizarme” el alma.

Texto: Diego

jueves, 11 de junio de 2009

De la romana y los vientres "un poco salidos"


“(...). Mi madre decía que, si mi cara era bonita, mi cuerpo era cien veces más bello. Un cuerpo como el mío, según ella, no se encontraba en toda Roma. Pero entonces yo no me preocupaba de mi cuerpo, me parecía que toda la belleza estaba en la cara, pero hoy puedo afirmar que mi madre tenía razón. Mis piernas eran firmes y derechas, las caderas redondas, el tronco largo, estrecho en la cintura y ancho en los hombros. Tenía el vientre, como siempre lo he tenido, un poco prominente, con el ombligo que casi no se veía de tan hundido como estaba en la carne; pero mi madre decía que eso era más bonito aún, porque el vientre debe ser un poco salido, y no liso como hoy se usa. También era prominente mi pecho, duro y alto, capaz de mantenerse sin necesidad de sostén, y lo mismo que con el vientre, si me lamentaba de que mi pecho era demasiado voluminoso, mi madre replicaba que era hermoso de veras, y que el pecho de las mujeres, hoy día, no vale nada. Desnuda, como se me hizo notar más tarde, aparecía corpulenta y llena, formada como una estatua, pero vestida parecía una muchachita menuda, y nadie hubiera podido pensar que estaba hecha de aquel modo. Aquello dependía de la proporción de las partes, como me dijo el pintor para el cual empecé a posar.”

La romana (1947). Alberto Moravia



De La romana lo que mejor recuerdo es su comienzo, que fue lo que me hizo leerla, ya que aun no conocía a Moravia, y a mi edición de saldo le faltaba la sobrecubierta, donde podría haberme enterado del argumento. Fue una suerte, ya que si únicamente me basara en las sinopsis de las contraportadas para elegir mis lecturas, creo que no hubiera leído más de cuatro o cinco libros en mi vida. Y éste mereció la pena. El caso es que recuerdo muy bien ese comienzo. Es, además, lo primero que se me viene a la mente cada vez que a alguna mujer que me gusta le da por hacer uno de esos malditos regímenes. Entonces cobra un nuevo sentido, casi de dolorosa súplica, aquel piropo tan certero que escuché una vez: “Adriana, tú eres de esas mujeres que nos gustan a los hombres”.


Texto: Diego

domingo, 7 de junio de 2009

Retrato de un dictador de espaldas



Franco, de espaldas, visita las inundaciones que ha producido el Guadalquivir en
Villanueva de la Reina, a mediados del siglo XX. En primer término, de perfil,
el ministro Secretario General del Movimiento, José Solís.
Imagen del libro Protagonistas de un Mundo Rural


Amigo Pepe Aranda, fíjate en esta fotografía-crónica que he encontrado en Villanueva de la Reina (Jaén, España).
Tu sabes bien que Franco fue un general que gobernó España desde 1939 hasta su muerte, en 1976. Su forma de gobierno fue la dictadura, y aunque durante la misma España entró en la fase consumista de los países desarrollados, su ilegitimidad desacredita los logros sociales que su gobierno pudo alcanzar.
En las dictaduras, todo está construido sobre el dictador, al que se considera “casi” un enviado de Dios; y en España, durante ese periodo, al solo nombre de Franco temblaban grandes y pequeños, pobres y poderosos, cuerdos y locos…
La fotografía que he encontrado recoge el momento en que el dictador visita las inundaciones que ha sufrido el pueblo de Villanueva de la Reina a mediados del siglo XX. La ruina ha llegado a muchas familias, y su alcalde tiene que conseguir ayuda para las mismas.
Fíjate, amigo Pepe Aranda. El fotógrafo está situado de tal forma que Franco aparece de espaldas, y el alcalde frente a él. Es como si el artista hubiese querido, más que registrar la cara del dictador, captarla reflejada en la del alcalde. El resultado es, sensu stricto, genial. La cara del alcalde lo dice todo –magnífico retrato para un estudio psicológico–.
¿Se le habría ocurrido a cualquier fotógrafo retratar a un dictador de espaldas? ¿Tú crees, amigo Pepe, que ese maestro podría ser el “retratista” que entonces andaba por Villanueva, y que algunos opinan que era, realmente, Cartier-Bresson?
Tu criterio, como siempre, será para mí definitivo.


Ampliación del retrato anterior para mostrar la cara del alcalde de Villanueva de la Reina, frente a Franco.

Texto de José Del Moral De la Vega

miércoles, 3 de junio de 2009

Las moscas y su forma de parasitar a los vegetales



Hojas de garbanzo con el parénquima destruido por la acción del "Submarino del garbanzo" (Liriomyza cicerina)

Para Silvia Beatriz, a la que le resulta raro
este mundo de los parásitos de las plantas.

El deseo sexual y el de comer nacen en la boca cuando somos bebés, y ellos son los compañeros de toda nuestra vida –al menos de la parte más prosaica de ella–, constituyéndose en los motores de la misma.
Eso es, al menos, lo que dice Freud. Y es muy probable, si este psiquiatra hubiese sido aficionado a los artrópodos, que nos hubiese regalado otra verdad: las moscas son los primeros insectos que aparecen en nuestra memoria. –Junto al recuerdo del primer pastel que comimos en nuestra vida, seguro que habrá una mosca, pesadísima, empeñada en ponerse sobre la crema o el merengue de la golosina–.
Y esa obstinación de estos insectos por lo dulce, lo blando, lo jugoso…no es más que su necesidad de tener que alimentarse absorbiendo sustancias, porque carecen de mandíbulas con las que morder.
Por ello viven las moscas, cuando son vegetales de los que se alimentan, en la pulpa madura de los frutos. Aunque hay algunas que –Dios sabrá por qué– han elegido la hoja de las plantas para alimentarse, y como aquí la única parte blanda es el parénquima -la zona finísima que queda entre las dos caras de éste órgano-, pues no han tenido más remedio que instalarse en ella, viviendo en el interior de galerías delgadísimas, donde se pueden ver fácilmente mirando al trasluz las hojas parasitadas.
Hay muchas especies de moscas que han elegido esta forma de vivir, para desgracia de los labradores. En el cultivo del garbanzo existe la Liriomyza cicerina, y los agricultores del sur de España, con esa chispa ocurrente que tienen, les llaman “submarinos”.
Esa característica obliga a que los terapéuticos recomendables contra las plagas de estas moscas deban estar formulados con insecticidas que actúan penetrando mucho en los tejidos del vegetal (piretroides), o los que se incorporan a la savia del mismo (sistémicos).

(Para más información consultar el libro Programa sanitario para el control de la Rabia del garbanzo y La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Figs. y texto de José Del Moral De la Vega

martes, 26 de mayo de 2009

¿Dónde estará la belleza?




Para Asun, que le gusta fisgonear
por los entresijos del alma

En Sevilla, los mediodías de feria son una metáfora real de la alegría y, sobre ella, la luz deja de ser razón física y se convierte en una inmensa mano que abraza a todos. El olor del aire, embriagador, más que de azahar es otra cosa: el aire de Sevilla; y el trasiego de la gente, las voces, la música y los caballos son la representación de una ópera gigante donde todos tienen un único papel: el del ser feliz.
Juan estaba recién llegado de Berkeley, a donde había ido a estudiar la relación de los nematodos del género Xiphinema spp. con determinados virus.
El regreso a la ciudad después de varios meses, y el paseo por el ferial, le producían una alegría que se desbordaba en besos y galanterías exagerados para todos.
–¡Qué sorpresa, Ana. Si estás más delgada, y mucho más guapa que cuando tenías dieciocho años…!
–¡Hay que ver, Paco, lo bien que te sienta el traje de corto. Eres el tío más elegante de la feria….!
Juan era como un mago que con sus halagos a la belleza y juventud de unos y otros iba sacando las sonrisas hasta de las piedras, cuando, ante sí, apareció una viejecita encorvada que, apoyada en una joven, apenas si podía andar.
–¡Pero si es Manuela! –se dijo Juan –La criada vieja de la casa de mis abuelos.
Se plantó frente a ella, agachó su cara hasta enfrentar su mirada con la mirada azul de la anciana que, por su sonrisa, supo que le había conocido.
Juan quiso sacar de su sombrero de mago el mejor piropo a la belleza de los que estaba repartiendo; pero ante una mujer llena de arrugas y encorvada, su chistera estaba vacía. En cambio, aquella imagen tenía una solemnidad que hacía insignificantes los cumplidos. Juan tomó con sus manos las manos de la anciana, y silabeando las palabras dijo: «Manuela, te quiero».
–¡Increible! –exclamó Juan. Al oír aquellas palabras, y como un “abracadabra”, la figura de la anciana se transformó. En donde hacía un instante sólo había decrepitud, aparecía ahora una hermosura difícil de describir.
–¿Cuál será la naturaleza de esta belleza, y por qué sentido me habrá llegado?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega