miércoles, 14 de enero de 2009

La elección y preparación de una parcela para cultivar garbanzos es fundamental en la sanidad del cultivo



Alzado de una parcela con restos de la cosecha anterior
mediante arado de vertedera

El principio del invierno es un buen tiempo para la siembra del garbanzo en comarcas donde las temperaturas no son muy bajas en esta estación (por ejemplo, parte meridional de Europa, con escasa aparición de heladas). En este momento, la principal decisión a tomar es la elección de la parcela de siembra, ya que es en el suelo donde se encuentra la forma perfecta del hongo productor de la Rabia (Didymella rabiei), así como Fusarium spp., Botrytis cinerea
La mayoría de los investigadores de estas enfermedades coinciden en que es muy recomendable elegir una parcela que haya estado sin cultivar garbanzos durante, al menos, 3 años, cuando el destino del cultivo sea para consumo, y de 4 años si la producción se va a destinar a semillas de siembra. Otra recomendación importantísima en la prevención de la enfermedad es, en el otoño, alzar la parcela donde va a ir el cultivo mediante una labor profunda, con arado de vertedera. Con este enterrado (≈ 30 cm), se favorece la descomposición de los restos vegetales, se evita la formación de las formas perfectas de los hongos y, en cualquier caso, se evita que sus esporas se proyecten al aire y alcancen, en primavera, a las plantas de garbanzo.

(Para más información consultar el libro “Programa sanitario para el control de la Rabia del garbanzo”

Fig. y texto de José Del Moral De la Vega

3 comentarios:

Mar y ella dijo...

Y pensar que cuando estan en neustra mesa,no advertimos todos los cuidados,todos los detalles que sus agricultores han tenido que cuidar ,para que llegue un buen producto a nuestra mesa.....
Desconocía estos detalles...

UN saludo
Mariella

José Del Moral De la Vega dijo...

Así es Mariella. Si cuando comes un plato de garbanzos cierras un momento tus ojos, seguro que descubrirás risas, alegrías, canciones...de los agricultores que los han cultivado, con todo su amor, para que tu los disfrutes.
Un abrazo

angélica beatriz dijo...

Hola José querido.

Qué cierto es lo que dice Mariella. Uno nunca se pone a pensar en todo el esfuerzo que significa poder comer un alimento.

Y qué bello es saber que las manos que cuidaron nuestros alimentos, son manos de hombres felices, agradecidos y comprometidos con la magnífica obra de Dios.

Que Él bendiga a los campesinos y a quienes pueden hacer de la tierra, un saco inagotable de vida.

Un beso grande José.