jueves, 12 de febrero de 2009

¿Cartier-Bresson en un molino de aceite?


Molineros en Villanueva de la Reina (Jaén), a mediados del siglo XX.
Imagen del libro "Protagonistas de un Mundo Rural"
Foto que podría ser atribuida a Cartier-Bresson


Querido Pepe Aranda: Entre las fotos encontradas en Villanueva de la Reina está ésta, bastante deteriorada, por cierto, que he tenido que restaurar con un programa de procesado de imágenes.
La foto recoge a un grupo de trabajadores en un molino de aceite. Los hombres aparecen sucios de grasa y ligeros de ropa porque la temperatura dentro del molino puede estar próxima a los cuarenta grados.
Esta imagen es todo un manantial de ideas: fuerza, virilidad, sacrificio…Y entre tanta mancha mugrienta se contempla, sobre todo, la belleza salvaje del hombre. Aquí no hay aditamento alguno, aunque tampoco desnudez, y precisamente por ello toda la atención del espectador se puede concentrar en la potencia espiritual que surge del grupo humano.
Dos figuras rompen la monotonía, un hombre que parece ajeno al trabajo y una niña –en las zonas rurales los niños están por todas partes-. Y esto añade un detalle de ternura.
Aparentemente, la foto no está bien enfocada, los blancos no son puros, no hay contrastes ni gradientes de luces…, es como si su autor, para mimetizarse con el espectáculo que contempla y recoger ese ambiente, tal cual, hubiera querido enturbiar la imagen. Aquí no hay más que el alma pura de un grupo de molineros.
Esta foto, querido amigo, tiene características de auténtico maestro, ¿podríamos atribuirla a Cartier-Bresson?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

10 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Querido José, está imagen guarda un verdadero tesoro.

No sé mucho de contrastes, brillos y enfoques, pero me parece que estos hombres nos entregan su vida en esta fotografía.

El alma se templa en el crisol del trabajo, árduo y purificador, noble y solidario... y esta gente nos transmite la nobleza de su esfuerzo, que solo se paga con la satisfacción de haber cumplido hasta el final la tarea encomendada.

Realmente, el autor de esta imagen sabía captar magistralmente la esencia del ser humano, y dejarla plasmada perpetuamente en un lienzo.

Gracias de nuevo José querido. Tus fotografías nos alimentan y reconfortan el corazón.

Un beso muy grande.

Pepe Aranda dijo...

Querido Pepe: Impresionante foto e impresionante relato, el tuyo.
Estoy de acuerdo en todo lo que dices.Esta foto tiene una fuerza tremenda en todos los aspectos. Los que somos aficionados a este arte, siempre estamos buscando esa foto que te haga sentirte orgulloso y…, cómo la lotería, nunca llega.

Esta fotografía es de las que enamora a primera vista.

Ha sabido conjugar antagonismos, a los que tanto la sociedad nos tiene acostumbrados Negro-Blanco, Rudeza-Ternura, con una composición maestra. La niña ocupa el espacio central y la volvemos a tener de un blanco que atrae la mirada; lo mismo que un potente imán puede atraer una diminuta punta.

Amigo Pepe, esta foto es el sueño de cualquier fotógrafo. Si no es suya, de Cartier-Bresson, estoy completamente seguro que no le hubiese importado firmarla (a mí, ni te cuento).
Un abrazo y gracias por dejarnos ver este tesoro.
Pepe Aranda

José Del Moral De la Vega dijo...

Es cierto, Angélica. En las zonas rurales, es más fácil descubrir la espiritualidad porque la esencia de las cosas aparece muy cercana. En esta foto, el alma de estos molineros es tan evidente, que casi se puede coger con la mano.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Tu comentario, querido Pepe Aranda, es de maestro de crítica fotográfica.
Con tanto instrumento y tanta potencia digital, muchos confunden la fotografía con la decoración -la pintura ya pasó el sarampión- y se olvidan que el objetivo principal de este arte consiste en saber descubrir la esencia de las imagenes que muestra.
Esta fotografía es un ejemplo de ello, y los maestros de este arte son los que conocen ese principio y lo utilizan en su obra. Cartier-Bresson es, probablemente, el primero, aunque como tu bien dices, nunca podremos saber si fue él, precisamente, el autor de esta joya que andaba perdida por el cajón de una cómoda en Villanueva de la Reina.
Muchas gracias por tu comentario.
Un fuerte abrazo

goyo dijo...

cuanta verdad amigo del otro lado del charco.
Yo que giro por zonas rurales, todavia encontramos cierta pureza de conceptos de vida..
pero la vida es vida, las comunicaciones han mejorado bastante, y el leon negro llega a todos lados, por lo tanto, la miseria humana tambien.
un abrazo amigo
te espero con un asadito

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita, Goyo.
No sabes cuánto me gustaría probar ese asadito al que me invitas.
Un abrazo

Gaudiosa dijo...

Qué impresionante: hacer siete retratos en una sola foto, captar a cada persona en un mismo instante. Es algo casi mágico.
Preciosa foto y preciosa explicación.
Un abrazo.

José Del Moral De la Vega dijo...

Gracias por tus palabras, Asun, aunque de esa entrada solo es mía la interpretación.
Un abrazo

Alodia dijo...

Una fotografía muy interesante que enseña el alma de aquellas gentes, llenas de hambre, luchando por su propia supervivencia. Un abrazo.

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, Micky, aquellos hombres tenían una hambre tremenda, aunque no era principalmente hambre de alimentos -probablemente estos molineros comían mejor que cualquier obrero de la Ría de Bilbao-, era hambre de libertad, de ser personas...
Muchas gracias por tu visita.
Un abrazo