domingo, 15 de marzo de 2009

El final del invierno, momento clave para prevenir las enfermedades del olivo.


Hoja de olivo con síntomas típicos
de "Repilo" (Spilocaea oleagina)

El hongo Spilocaea oleagina provoca en el olivo una enfermedad (el Repilo) que se manifiesta por una caída desmesurada de hojas, defoliación que produce, a su vez, una disminución importante de la vitalidad del árbol y, consecuentemente, de los kilos de aceitunas. Esta enfermedad se produce en todos los países donde se cultiva el olivo.
Durante el invierno, el hongo permanece en las hojas en forma de micelio, y al llegar la primavera, con lluvia y subida de temperaturas, ese micelio produce numerosas conidias que son transportadas por el agua y el viento a hojas sanas, en las cuales se produce la infección.
Si al final del invierno-inicio de primavera se tratan los árboles con un terapéutico adecuado (sales de cobre, ditiocarbamatos, mezcla de ambos…) se limita la capacidad de producir conidias de los micelios durmientes –éstos mueren por plasmolisis– y se protegen a las hojas sanas contra las nuevas infecciones. Tiene este tratamiento otro aliciente, y es que con el mismo se preserva también al olivo de otras enfermedades, tales como la Cercosporosis (Pseudocercospora cladosporioides) o la Tuberculosis (Pseudomonas syringae pv. savastanoi).


(Para más información consultar el libro “La Sanidad de los Vegetales Cultivados”)

Fig. de José Del Moral Martínez
Texto de José Del Moral De la Vega

2 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Por demás interesante artículo, es sólo que, para los que no estamos familiarizados con los tecnisismos propios de la ciencia, es complicado hasta pronunciar esas palabras,jeje.

Un saludo

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita, Beatriz.
Entiendo tu extrañeza con esas "palabrotas" que se inventan los fitopatólogos; pero esta entrada está dirigida a los olivareros, a fin de ayudarles a mejorar sus cosechas.
Un abrazo