lunes, 9 de marzo de 2009

La cultura de las habilidades


Ancianos sentados en la puerta de la iglesia de
Garrovillas (Extremadura,España)

En la cultura mediterránea, hasta no hace mucho, los ancianos eran manantiales de conocimiento adonde acudían los jóvenes para impregnarse de sabiduría.
En el momento actual, la felicidad se alcanza con el consumo, y el consumo con mucho dinero, que se gana mediante la adquisición de habilidades –objetivo de la Universidad–. La creatividad se ha cambiado por la decoración; el pensamiento por el método, y en lugar de palabras hay ruido…
En la cultura mediterránea actual, a los ancianos sólo los escuchan las piedras.
¿Habrá alguien que diseñe todo esto?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

9 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Lo triste es que no solamente en la cultura del Mediterráno sucede así.

Las culturas de habla hispana y de lenguas romance, que se reconocían por la característica de acercamiento familiar, ahora estan distanciandose y olvidando lo que tanto las caracterizó por siglos.

Excelente tema, siga publicando cosas así.

Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita y tu comentario, Beatriz.
Esa acción actual destructiva de la familia desde multitud de frentes, no parece que sea fruto del azar, más bien es como si fuera una acción diseñada en gabinete... Si reflexionamos pacientemente sobre ello, quizá decubramos algo.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita y tu comentario, Beatriz.
Esa acción actual destructiva de la familia desde multitud de frentes, no parece que sea fruto del azar, más bien es como si fuera una acción diseñada en gabinete... Si reflexionamos pacientemente sobre ello, quizá decubramos algo.
Un abrazo

angélica beatriz dijo...

Hola querido José.

Hablas en esta entrada de temas interesantes y diferentes.

Coincido contigo en que las personas ancianas, llamadas ahora -de la tercera edad- fueron, son y seguirán siendo una fuente inagotable de sabiduría, tesoro desdeñado por aquéllos que no han alcanzado la madurez emocional suficiente para reconocerlo, perdiéndose así de siglos acunados en los testimonios y las experiencias conjuntas de estos hombres.

Ahora bien. Tienes razón cuando dices que la cultura hedonista de nuestro tiempo "engaña" a quienes piensan que la felicidad se logra a base de dinero. Sin embargo, yo añadiría a esta valiosa reflexión, que la adquisición de habilidades de las que hablas, y que son ofrecidas a quienes tienen el privilegio de acuidr a la universidad, no garantizan per se el éxito en la vida. Se necesitan valores suficientemente fuertes para lograrlo, como la responsabilidad, el tesón, la solidaridad, la tolerancia, el compromiso y un espíritu desprendido, humano y también ecológico, donde prime el alma antes que la razón, en pos del bien personal y social de todo ser humano.

Gracias por esta entrada. Ha valido la pena vestirse de ella.

Un beso.

Gaudiosa dijo...

Hola Pepe, interesante reflexión sobre cómo en el tipo de desarrollo que hemos estado siguiendo últimamente desaprovecha la experiencia y el conocimiento de nuestros mayores.
Me vienen a la memoria anécdotas jugosas, como cuando hicieron, hace ya algunos años, el nuevo puerto de Luarca. Los marineros del lugar, empezando por los más viejos, les decían a los ingenieros, políticos y a todo el que les quisiera escuchar, que estaba mal diseñado; que ellos conocían cómo entraba el mar allí todos los días en las distintas épocas del año, con las diferentes lunas-mareas de muchos años -los propios vividos y los de sus antepasados marinos- y que el planteamiento debería ser otro. Claro está que no les hicieron caso y después de su inauguración, tuvieron que seguir arreglándolo y gastando mucho más dinero público porque se agrietaba peligrosamente como les habían predicho los que sabían. Estaba mal hecho, pero tirando de dinero ajeno, ¡qué más da!.
Yo creo que esta crisis nos va a devolver muchas cosas buenas. Una de ellas espero y deseo que sea esta: respetar a y aprender de nuestros ancianos. Sería lo inteligente.
Un abrazo.

José Del Moral De la Vega dijo...

Angélica, estoy de acuerdo contigo en la importancia de esos valores que citas, pero la realidad es que, en estos momentos, el director absoluto de la orquesta socieconómica mundial es "el capitalismo" -al margen de derecha, centro o izquierda con los que se alía, según conveniencia-. Y ese capitalismo se rige, a su vez, por otro principio absoluto: no existe más razón de progreso que la competencia.
El resultado es que una persona hábil, aunque sin ningún valor moral, tiene todas las posibilidades de triunfar en la vida, porque justo eso es lo que quiere el capitalismo: personas muy capaces y sin conciencia.
Lo terrible de todo es que, actualmente, al menos en España, al margen de algunas instituciones privadas, no hay ninguna institución estatal educativa que promueva la formación en valores de la persona. ¿La Universidad...? justo lo contrario: los alumnos no se prestan los apuntes, los profesores están enfrentados unos con otros -muy frecuentemente peleados-...
Ese es el mundo de la instrucción (habilidades) en lugar del mundo de la formación (valores).
Bueno, cuando me pongo profesoral me huelo a cursi. Perdona.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Hola Asun, has puesto un ejemplo que parece una metáfora. Los directores socioeconómicos de esta orquesta en la que todos somos músicos, sólo entienden de resultados -los términos equilibrio, respeto, felicidad... los han sustituido hábilmente por victoria, competencia, placer...-
y sólo reaccionarán y los cambiarán "cuando se les caiga el puente", como en Luarca.
Ahora el puente se les ha empezado a caer -¡y de que manera!-
¿Qué harán estos directores? En principio parecen muy perdidos.
Me ha encantado el ejemplo que has traído y la conclusión a la que llegas.
En la historia, muchas veces ha sido necesario que se caiga un puente, para aprender a construirlo bien.
Un abrazo

Silvia Beatriz dijo...

José: se destruye la familia, un bien que es la base de una sociedad ordenada y además crece escalonada a esta destrucción la violencia contra nuestros ancianos, tanto física como emosional. Nuestra sociedad retrocede a pasos agigantados.
Besos

José Del Moral De la Vega dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Silvia.
Lo que parece extraño es que los mayores ataques a la familia parecen venir de las ideologías de izquierda, cuando la familia ha sido siempre uno de los pilares del mundo obrero.
Un abrazo