domingo, 5 de abril de 2009

Los ecos de las palabras



En el colegio, cada uno de los niños está situado frente a su ordenador.
El profesor está empeñado en aumentar la potencialidad espiritual de los niños; la formación sobre la instrucción, el pensamiento sobre la habilidad.
–Sacad un folio liso y otro verjurado. Coged un lápiz. Pegad una oreja al pupitre, y mientras estáis así escribid una palabra en uno de los folios. Poned mucha atención en lo que oís. Luego haced lo mismo con el otro papel.
Los niños han terminado y se muestran sorprendidos por el resultado.
–Todos habéis podido comprobar que de una misma realidad –la palabra que cada uno ha escrito–, el oído os ha dado una información distinta con sólo cambiar el papel. Conclusión: los sentidos nos pueden dar informaciones muy distintas de cada realidad. El conocimiento que tenemos de las cosas es poliédrico, con “muchos puntos de vista”.
Marina es una de las niñas que tiene mayor cara de asombro.
–A ver, Marina. ¿Qué palabra has escrito?
–Andrés.
–¿Y qué has oído?
–Te quiero –responde la niña, muy segura.
Ahora, el sorprendido es el profesor, que explica: «Bueno, lo que Marina ha descubierto es el amor. Una realidad absoluta, sin puntos de vista.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

7 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Estimado Pepe,

Me gusta el sonido "poliédrico" me gusta el alcance sonoro de esa palabra.

Bunisima entrada, descubrir el amor por medio del oído
¿Existe música más hermosa?

Un fuerte abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Me alegra que te haya gustado, Beatriz.
Desde hace algún tiempo estoy muy preocupado. Nuestra sociedad actual está empeñada en que los niños adquieran habilidades para utilizar "artefactos", en lugar de adquirir destrezas para manejar su alma -sensibilidad,valores...-; de forma que ahora tenemos personas habilísimas en el manejo de un espectrofotómetro, por ejemplo, pero absolutamente incapaces de sentir nada al mirar una puesta de sol, la sonrisa de un niño...
Un abrazo

Silvia Beatriz dijo...

Jósé: bienvenido mi sensible y romántico escritor!!! Es verdad que cada vez la educación se automatiza más y que ya están desapareciendo los libros tradicionales reemplazados por una pantalla, pero también es verdad que algo nunca va a desaparecer y es la candidez y la dulzura de los niños.
Cierto que los aparatos desvían la atención hacia el motivo para lo que fueron creados, y se convierten en el centro único de atención, pero todavía quedamos muchos, como tú o como yo, que estamos atentos para señalar las cosas realmente importantes. Me extendí mucho, pero tu entrada valió la pena. Saludos de tu admiradora y amiga

tino dijo...

Precioso juego de los sentidos que Hume subrayaría con gusto. la experiencia siempre nos lleva, más allá de la razón, a expresiones como la de esta chiquilla. Encantador. Un abrazo. Tino

Carla dijo...

Me encanto esta entrada... los niños nos pueden dejar sin palabras...

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias, Silvia, Tino y Carla por vuestra visita y vuestras amables palabras.
Un abrazo

angélica beatriz dijo...

Los niños son el instrumento más bello de que se vale Dios para mostrarnos la existencia del amor, querido José.

Gracias por este bello regalo que nos haces al dibujarnos la imagen tan pura y diáfana del alma infantil.

Un beso para ti.