domingo, 17 de mayo de 2009

Todas las mañanas del mundo


- ¿Por qué crees que tocamos?
- Por el Rey.
- ¿Por el Rey? Qué tontería.
- ¡Por la Corte!
- ¡No, hombre, no!
- Para nosotros.
- Tocamos para hablar con los muertos.



La dialéctica entre el severo y obscuro maestro de Sainte-Colombe y su brillante y ambicioso discípulo Marín Marais, es la del ensimismamiento frente a la alteración; de la autenticidad frente a la impostura; del orgullo frente a la vanidad; de la integridad frente al oportunismo… Tal vez a muchos este discurso les suene caduco; a mí me parece refrescante.

5 comentarios:

Carla dijo...

Me gusto mucho tu post. Muy interesante

Diego dijo...

Muchas gracias, Carla. Para mí, esta película es un verdadero tesoro; ya sólo el título es un hallazgo. Saludos!

angélica beatriz dijo...

Hola querido Diego. No he visto esa cinta, pero créeme que después de ver el video, me he quedado con las ganas. La voy a buscar.

¡Mil gracias!

Un beso para ti.

tino dijo...

Creo que también voy a buscar la película para verla. Muy oportuno tu posteo en estos tiempos de raras políticas y crisis que nos empujan a una actitud más valiente. Un abrazo, Tino

Diego dijo...

Estoy seguro de que la disfrutaréis. Angélica, Tino, un abrazo muy fuerte a los dos.