miércoles, 3 de junio de 2009

Las moscas y su forma de parasitar a los vegetales



Hojas de garbanzo con el parénquima destruido por la acción del "Submarino del garbanzo" (Liriomyza cicerina)

Para Silvia Beatriz, a la que le resulta raro
este mundo de los parásitos de las plantas.

El deseo sexual y el de comer nacen en la boca cuando somos bebés, y ellos son los compañeros de toda nuestra vida –al menos de la parte más prosaica de ella–, constituyéndose en los motores de la misma.
Eso es, al menos, lo que dice Freud. Y es muy probable, si este psiquiatra hubiese sido aficionado a los artrópodos, que nos hubiese regalado otra verdad: las moscas son los primeros insectos que aparecen en nuestra memoria. –Junto al recuerdo del primer pastel que comimos en nuestra vida, seguro que habrá una mosca, pesadísima, empeñada en ponerse sobre la crema o el merengue de la golosina–.
Y esa obstinación de estos insectos por lo dulce, lo blando, lo jugoso…no es más que su necesidad de tener que alimentarse absorbiendo sustancias, porque carecen de mandíbulas con las que morder.
Por ello viven las moscas, cuando son vegetales de los que se alimentan, en la pulpa madura de los frutos. Aunque hay algunas que –Dios sabrá por qué– han elegido la hoja de las plantas para alimentarse, y como aquí la única parte blanda es el parénquima -la zona finísima que queda entre las dos caras de éste órgano-, pues no han tenido más remedio que instalarse en ella, viviendo en el interior de galerías delgadísimas, donde se pueden ver fácilmente mirando al trasluz las hojas parasitadas.
Hay muchas especies de moscas que han elegido esta forma de vivir, para desgracia de los labradores. En el cultivo del garbanzo existe la Liriomyza cicerina, y los agricultores del sur de España, con esa chispa ocurrente que tienen, les llaman “submarinos”.
Esa característica obliga a que los terapéuticos recomendables contra las plagas de estas moscas deban estar formulados con insecticidas que actúan penetrando mucho en los tejidos del vegetal (piretroides), o los que se incorporan a la savia del mismo (sistémicos).

(Para más información consultar el libro Programa sanitario para el control de la Rabia del garbanzo y La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Figs. y texto de José Del Moral De la Vega

6 comentarios:

Silvia Beatriz dijo...

Muy esclarecedor. Me encantó porque lo entendí y muy bien.
Mi geranio tiene en la "parénquima" unas decoloraciones que además se muestran más finas que el resto de la superficie. Esas máculas se secan y luego se trasladan a toda la hoja y la misma, muere. ¿me conviene un sistémico o un piretroídes (algo así, creo) para curarlo? Tengo 2 y ambos con el mismo problema.
Amigo, algo aprendí ¿verdad?. Me has desasnado y mucho.
Besos de tu amiga del alma!!!

Edgardo dijo...

Y siempre hay una “mosca en la sopa” además de entre los dulces. Los recuerdos de moscas no son tan claros en mi vida, si el de comer. No se Freud, pero cuanto hay de tantrico en nuestro sexo, cuanto de disfuncionalidad familiar y cuanto de receta psicoanalítica sin sentido.

Interesante texto sobre la vida de las moscas que se alimentan de las hojas. ¿Cuánto animal que vive como parasito? Todos entramos en esas cuestiones.

¿Y la simbiosis? Ya se… nada tiene que ver con la entrada.

Un saludo

HologramaBlanco

Mar y ella dijo...

Venir para mi es aprender siempre.Y hoy de un insecto que esta con nostros en nuestra cotidianidad y tanto daño hace..
Un abrazo.
Mariella

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por pasar por aquí, Silvia.
Efectivamente, si aplicas un piretroide, tus geranios se pondrán muy bonitos, y de sólo saberlo me sentiré feliz.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita, Edgardo. A mí también me es muy simpática la simbiosis. ¿Será un recuerdo de cuando vivíamos en el paraiso...?
Un saludo

José Del Moral De la Vega dijo...

Tu visita siempre es un regalo, Mariella.
Un abrazo