martes, 30 de junio de 2009

LOS ARGENTINOS Y JULIÁN MARÍAS


Trasatlántico Valbanera que hacía el trayecto entre España (Almería) y Argentina en 1913.
Imagen de Protagonistas de un Mundo Rural

Ni América ni España pueden ser comprendidas en profundidad si se prescinde de una u otra. Es la eterna historia de los grandes amores; desde dentro: en unos momentos se adoran, en otros se odian; desde fuera: se admiran.
Hay quien al hablar de esa historia (América-España), siempre ve lo negativo, mientras que para otros todo es excelente.
Hay canallas empeñados en mantener vivo un memorial de agravios, presentándose como los guardianes de no sé cuales esencias, que les permite convertirse en caudillos –siempre con sueldo y honores de emperador– de una masa de agraviados.
Hay otros que, al igual que se comporta la memoria, se olvidan de lo negativo, y dejan para los historiadores los encontronazos, mientras que ellos sólo se quedan con lo bueno de los encuentros.
Mi abuelo, en los comienzos del siglo XX, se marchó a “encontrarse” con los Argentinos de Córdoba; allí nació mi madre, que años después se vino a España a “encontrarse” con mi padre. De estos encuentros nací yo y, en mí, un amor –¿inexplicado?– por todo lo argentino.
Mi amiga María Arias me ha pasado un documento sobre la opinión que Julián Marías* tenía de los argentinos. Esto era lo que pensaba: “No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad.
Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura.
Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas. Ellos mismos no se conocen.
Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero todo al mismo tiempo.
Tratan a Dios como 'El Barba' y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral.
No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. No discutáis con ellos jamás!!! Los argentinos nacen con sabiduría !!!
Saben y opinan de todo!!! En una mesa de café y en programas de periodistas o políticos arreglan todo.
Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Hermanos, ellos son 'El Pueblo Elegido'... por ellos mismos.
Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia. En grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento.
Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunirlos, pero unirlos... imposible.
Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otro argentino.
No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones. Cuando discuten no dicen: no estoy de acuerdo, sino: Usted está absolutamente equivocado.
Aman tanto la contradicción que llaman 'Bárbara' a una mujer linda; a un erudito lo bautizan 'Bestia', a un mero futbolista 'Genio' y cuando manifiestan extrema amistad te califican de 'Boludo'. Y si el afecto y confianza es mucho más grande, 'Eres un Hijo de Puta'.
Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente 'Si', sino 'Como No'.. Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien les agradece, dicen: 'NO, de nada' o 'NO'.... con una sonrisa.
Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en USA.
Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman... 'Rebalanceo de Ingresos', a un incremento de impuestos... 'Modificación de la Base Imponible' y a una simple devaluación... 'Una Variación Brusca del Tipo de Cambio. Un Plan Económico es siempre... 'Un Plan de Ajuste' y a una Operación Financiera de Especulación la denominan... 'Bicicleta'.
Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Tienen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.
Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismo como liberados.
Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes.
Son racistas al punto de hablar de.... 'cabecitas Negras'.
En definitiva:
LOS ARGENTINOS SON ITALIANOS QUE HABLAN EN ESPAÑOL.
PRETENDEN SUELDOS NORTEAMERICANOS Y VIVIR COMO INGLESES.
DICEN DISCURSOS FRANCESES Y VOTAN COMO SENEGALESES.
PIENSAN COMO ZURDOS Y VIVEN COMO BURGUESES.
ALABAN EL EMPRENDIMIENTO CANADIENSE Y TIENEN UNA ORGANIZACIÓN BOLIVIANA.
ADMIRAN EL ORDEN SUIZO Y PRACTICAN UN DESORDEN TUNECINO.
O sea... Son Un Misterio!! “

(*) Julián Marías (1914-2005), pensador español profesor en Wellesley College, Indiana, California, Harvard, Yale…; académico de la RAE, premio Príncipe de Asturias, Kennedy, Fastenrath, Gulbeenkian…;escribió durante décadas en el periódico LA NACIÓN, de Argentina, país al que amaba profundamente.

Texto de José Del Moral De la Vega

12 comentarios:

Silvia Beatriz dijo...

Bueno José: yo diría - sin desmerecer a un gran filósofo como es el genial JULIÁN MARÍAS - que somos todo eso y mucho más.
Me encantó tu entrada. Hizo brotar la más sincera de mis sonrisas.
Es obvio que este señor no ha conocido muy bien!
¡¡Besos!!

Carla dijo...

tenias razon cuando me dijiste que me iba a gustar!
Es una genialidad este texto, me rei, me indigne (porque en algunas cosas no todos somos iguales) y me emocione...
Como nos conocen, che! (Si, le falto el che)
Decimos para referirnos a alguien: Che, me alcanzas la lapicera...
y otra cosa: no diriamos: "Eres un Hijo de Puta" sino "Sos un hijo de puta".
Que increible post Jose... genial!

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita, Silvia.
Siguiendo las indicaciones de don Julián Marías, no te voy a contradecir... Ya sé que sois mucho más de lo que él dice.
Cuando yo era joven y bien zurdo -ahora soy un burgués-, me despertaba y me dormía oyendo a Larralde y a Cafrune -por ciento, me encontré con éste en Gijón-.
Ahora me fascina Borges, al que releo con veneración.
Sois maravillosos
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Me alegra mucho que te haya gustado, Carla.
A mi me cuesta mucho trabajo decirte ese "piropo". Verás, tengo como que coger carrerilla...Allá voy: "Sos una hija de puta"
Uff, ¡qué trabajo decirle ésto a una amiga!
No cambiéis, los españoles sólo nos podemos salvar si os tenemos a vosotros.
Un abrazo

Silvia Beatriz dijo...

QUERIDO JOSÉ: ¿INEXPLICABLE TU AMOR POR LO ARGENTINO?
Lo veo desde el ángulo diferente: tu mamá era argentina (¿cómo no amar la cuna de quien te dio la vida?)y aún haya llegado a España desde muy pequeña, seguía siéndolo. Y nativa de una de las provincias más bellas de nuestro País.
Un dato éste que me gustó conocer y que el texto sabio y acertado de Julián Marías hizo que pasara a segundo plano.
Así que casi compatriota, querido amigo, aquí tienes la explicación de lo inexplicable.
Un beso!!!

José Del Moral De la Vega dijo...

Querida amiga, tienes toda la razón. Entre los recuerdos de los primeros años de mi vida está un caballo que yo montaba, y que en realidad era uno de los enormes baules que se trajo mi mamá desde Argentina.
Un abrazo

Silvia Beatriz dijo...

José: en la actualidad, esa bella niña sería estrella de televisión. Es preciosa y siento que también muy despierta.
Me alegra haberla conocido.
gracias!

Anónimo dijo...

hola jose sin animo de molestar creo que te ne engañado eso fue escrito por Luis Enrique Aguilar León

1925-2008
http://www.filosofia.org/ave/001/a289.htm

Anónimo dijo...

He aquí que el Profeta hable de los cubanos
Las Américas, Miami, diciembre 1986
Desde una roca en el puerto, el Profeta contemplaba la blanca vela de la nave que a su tierra natal había de llevarlo. Una mezcla de tristeza y alegría inundaba su alma. Por nueve años sus sabias y amorosas palabras se habían derramado sobre la población. Su amor lo ataba a esa gente. Pero el deber lo llamaba a su patria. Había llegado la hora de partir. Atenuábase su melancolía pensando que sus perdurables consejos llenarían el vacío de su ausencia.
Entonces un político de Elmira se le acercó y le dijo: Maestro, háblanos de los cubanos.
El profeta recogió en un puño su alba túnica y dijo:
«Los cubanos están entre vosotros, pero no son de vosotros. No intentéis conocerlos porque su alma vive en el mundo impenetrable del dualismo. Los cubanos beben de una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen con su música. Los cubanos toman en serio los chistes y hace de todo lo serio un chiste. Y ellos mismos no se conocen.
«Nunca subestimes a los cubanos. El brazo derecho de San Pedro es un cubano, y el mejor consejero del Diablo es también cubano. Cuba no ha dado ni un santo ni un hereje. Pero los cubanos santifican entre los heréticos, y heretizan a los santos. Su espíritu es universal e irreverente. Los cubanos creen en el Dios de los católicos, en Changó, en la charada, y en los horóscopos al mismo tiempo. Tratan a los dioses de tú y se burlan de los ritos religiosos. No creen en nadie y creen en todo. Y ni renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones.
No discutáis con ellos jamás. Los cubanos nacen con sabiduría inmanente. No necesitan leer, todo lo saben. No necesitan viajar, todo lo han visto. Los cubanos son el pueblo elegido… de ellos mismos. Y se pasean entre los demás pueblos como el espíritu se pasea sobre las aguas.
Los cubanos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia, y en grupo por su gritería y apasionamiento. Cada uno de ellos lleva la chispa del genio, y los genios no se llevan bien entre sí. De ahí que reunir a los cubanos es fácil, unirlos es imposible. Un cubano es capaz de lograr todo en este mundo, menos conseguir el aplauso de otros cubanos.
No les habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura, y los cubanos son hiperbólicos y desmesurados. Si os invitan a comer, os invitan a comer no al mejor restaurante del pueblo, sino «al mejor restaurante del mundo». Cuando discuten no dicen «no estoy de acuerdo con Ud., dicen «Ud. está completa y totalmente equivocado».
Tienen una tendencia antropofágica: «¡Se la comió!», es una expresión de admiración, «comerse un cable», señal de situación crítica, y llamarle a alguien «comedor de excrementos» es su más usual y lacerante insulto. Tienen voluntad piromaniaca, ser «la candela» es ser cumbre. Y aman tanto la contradicción, que llaman a las mujeres hermosas «monstruos» y a los eruditos «bárbaros», y cuando acceden a un favor no dicen «si» o «no», sino que dicen «sí, como que no».
Los cubanos intuyen las soluciones aun antes de conocer los problemas. De ahí que para ellos «nunca hay problema». Y se sienten tan grandes que a todo el mundo le dicen «chico». Pero ellos no se achican ante nadie. Si se les lleva a visitar el estudio de un famoso pintor, se limitan a decir «a mí no me dio por pintar». Y, sin embargo, su hablar está matizado por los diminutivos. Piden «un favorcito», ofrecen «una tacita de café», visitan «por un ratico», y de los postres sólo aceptan un «pedacito».
Cuando visité su isla me admiraba su sabiduría colectiva. Cualquier cubano se consideraba capaz de liquidar al comunismo, enderezar a la América Latina, eliminar el hambre en África, y enseñar a los Estados Unidos a ser potencia mundial. Cuando quise predicarles mis ideas,

Anónimo dijo...

empezaron por enseñarme como yo podía llegar a ser un buen predicador. Y se asombran de que las demás gentes no acepten cuan sencillas y evidentes son sus fórmulas. Así, viven entre Uds. Y no acaban de entender por qué ustedes todavía no hablan como ellos».
Había llegado la nave al muelle. Alrededor del Profeta se arremolinaba la multitud transida de dolor. El Profeta tornose hacia ella como queriendo hablar pero la emoción le ahogaba la voz. Hubo un largo minuto de conmovido silencio. Entonces se oyó la imprecación del timonel de la nave: «Decídase, mi hermano, dese un sabanazo y súbase ya, que ando con el schedul retrasao». El Profeta se volvió hacia la multitud, hizo un gesto de resignación y lentamente abordó la cubierta. Acto seguido, el timonel cubano puso proa al horizonte.

sergio dijo...

el anonimo es :
soy sergio saludos

kevin lopez dijo...

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