domingo, 14 de junio de 2009

Suspiros de España

Durante mucho tiempo estuve confundiendo a mi abuela con Estrellita Castro −tenía que haber empezado diciendo que yo era un niño bastante raro−. Lo cierto es que, no sé por qué, mi abuela, en su foto de la mesilla y en la voz que de cuando en cuando me llegaba de la cocina, se me parecía casi en todo a Estrellita Castro; y como no podía enamorarme de mi abuela, a la que adoraba, me enamoré de Estrellita Castro. Desde entonces –es admirable lo arraigado de los amores de la infancia− no ha habido música que me llegue tan hondo como este pasodoble; tanto, que es casi lo único que, de vez en cuando, consigue “nacionalizarme” el alma.

Texto: Diego

5 comentarios:

Carla dijo...

Me gusto este texto Diego, con recuerdos de la infancia y el primer amor...

Mar y ella dijo...

Nustros ojosa de niño se enamoraban de esencias tan hermosas que perduran aun en nuestra adultez....mmmm que lindo paso doble..

Mariella

Diego dijo...

Más que primero...¡histórico! Jaja. Muchas gracias, Carla; me alegro de que te haya gustado. El amor, sí, y muchas sensaciones, ambientes, instantes... Cuántas cosas no vivimos sino desde la infancia, Mariella.¡Un abrazo a las dos!

Mar y ella dijo...

Hola....
Te dejo mis deseo que tengas un gran fin de semana.


Mariella

Diego dijo...

Muchas gracias, Mariella. Ojalá sea así. Iguales deseos para tí!