domingo, 5 de julio de 2009

Bagdad Cafe

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Una película deliciosa, una canción mítica. Y el desierto. El desierto como lugar propicio a los grandes encuentros. Una fábula, bueno; pero ¿quién no, alguna vez, en ese “desierto” al que por decisión o por azar hemos ido a parar, no ha encontrado amistades maravillosas o uno de esos amores que no se olvidan? Es saludable preguntarse a veces por la calidad de nuestras emociones, ya que las buscamos tan desesperadamente. No sería raro descubrir que cuando más valor y más fuerza han tenido ha sido en mitad de alguno de esos supuestos “desiertos”.


Texto: Diego

3 comentarios:

Mar y ella dijo...

Cómo dices tú mítica canción.......cualquier lugar es propicio para encontrar lo que a veces tanto buscamos......

Un abrazo
Mariella

Carla dijo...

Diego, no conocia la pelicula, asi que gracias por la recomendacion.
Con respecto a tu refleccion,muy buena, concuerdo con vos.
Muy buen post.
Y buena semana!

Matilde dijo...

Me encantó esa película. Me queda el recuerdo de su música y de que era una bellísima historia de amistad y solidaridad entre dos mujeres. Tu post me ha dado ganas de volverla a ver.
Es verdad que el desierto puede ser un lugar de felices encuentros... pero hay más. El tren, por ejemplo.