jueves, 17 de septiembre de 2009

Solo los poetas conocen las emociones de las plantas


Aunque no podamos saber si es de tristeza o de alegría, lo que no podemos negar es que las encinas, en las mañanas del otoño, tienen lágrimas.

Para Angélica Beatriz,
que siempre está hablando de emociones
y sentimientos



Los álamos de plata se inclinan sobre el agua:
ellos todo lo saben, pero nunca hablarán…/
…/ ¡Hay que ser como el árbol que siempre está rezando,
como el agua del cauce fija en la eternidad!.../
Federico García Lorca


En la última parte del pasado siglo se descubrió que las plantas tenían un sistema hormonal de origen genético y funcionamiento similar al de un animal; distinto, pero complicado y perfecto. Lo que aún no sabemos es si las plantas sienten emociones. No hay ninguna base científica que nos permita sospechar de su existencia; pero, a veces, es tanto y tan bello lo que manifiestan, que sólo desde la emoción que pudieran sentir se puede explicar.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

10 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Querido José,

¡Qué bella entrada me has regalado!

Quién mejor que tú para hacernos reflexionar en la delicada esencia de las plantas, que como regalo del cielo, seguramente lloran de alegría al sentirse arropadas con la luz de un nuevo amanecer...

Permíteme, amigo querido, que traiga otras líneas de ese precioso poema del Maestro García Lorca que hoy nos compartes.

.../El silencio profundo de la vida en la tierra,
nos lo enseña la rosa abierta en el rosal.../

.../¡Hay que dar el perfume que encierran nuestras almas!
Hay que ser todo cantos, todo luz y bondad.../

Muchísimas gracias José. Me conoces y sabes que este regalo me ha llegado al alma.

Un beso para ti.

José Del Moral De la Vega dijo...

Me alegra que te haya gustado esta entrada, aunque como siempre que haces un comentario, éste supera con creces lo comentado.
Muchas gracias por tu visita y tus palabras.
Un abrazo

BEATRIZ dijo...

Querido Pepe,

Es una delicia esa sensibilidad que manifiestan las plantas, esté sabido o simplemente lo perscibamos en la vida de las mismas. Ya he notado algunas lagrimas en el temprano Otoño.

Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Como ya decía doña María Zambrano, los poetas sois capaces de conocer muchas más cosas que las que nos revela la ciencia.
Muchas gracias por tu visita, Beatriz.
Un abrazo

lully desnuda dijo...

Me uno al homenaje que has hecho a la naturaleza a través de esta entrada. Yo adoro mis plantas y todas... son regalitos de Dios que hay que saber disfrutar, y que conste, no soy poeta, o hmmm ¿Quízás sí?
Besitos amistosos!

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Fíjate que curioso, Lully! Las personas pueden sentir un cariño especial por una planta -lo mismo que por un animal de compañía-, pero...¿por qué no damos nombre a las plantas?
Muchas gracias por tu visita y tus palabras, Lully.
Un abrazo

Silvia Beatriz Giordano© dijo...

Creo José, que las plantas sí tienen emociones y las demuestran de forma muy evidente: Hace algunos años, cuando me mudé de casa, traje conmigo un cactus - había estado en la vieja casa toda su vida - que cada primavera me regalaba 3 ó 4 flores, hermosas flores que a la noche se cerraban. Busqué en mi nuevo hogar un lugar con la misma orientación y a la misma altura (en una ventana)que tenía antes de mudarlo. Le prodigué y le prodigo las mismas atenciones... Se encuentra bien de aspecto. Está sano. Pero no volvió a florecer. ¿Tienen o no emociones?
Estoy convencida que sí.
Besos!

José Del Moral De la Vega dijo...

Es muy probable que un día la física cuántica nos desvele en forma lógica-matemática lo que empíricamente comprobamos con frecuencia, como en tu caso.
¿Tú crees que tu cactus sería tan desagradecido como para no darte una flor si le dedicas uno de esos poemas tan bellos que compones?
Muchas gracias por tu visita, Silvia
Un abrazo

Silvia Beatriz Giordano© dijo...

José: hoy descubrí que tiene 5 pimpollos.
Besos!

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Ves, Silvia! En cuanto vio que hablabas de él se sintió importante. Tu cactus es como un niño, necesita que se le tenga en cuenta, aunque sea para reprenderle.
Un abrazo