lunes, 26 de octubre de 2009

El amor trasciende las ideologías


En el camino del hombre, a lo largo del tiempo, aparecen instrumentos que, en un momento, son útiles, y en otros despreciables; pero hay asideros absolutamente imprescindibles, y uno de ellos es el amor. Sustituirlo por cualquier artefacto conduce, inexorablemente, al abismo.

A mi amigo Arturo, que motivó esta reflexión.

Hace algún tiempo, todos pudimos ver una grandiosa película (Mar adentro) de un gran director (Amenábar). A esa película le dieron un Oscar. Dentro de ella, escondido, había un mensaje envuelto con la palabra mágica de ”progresista”: la eutanasia es el mejor y más “amoroso” procedimiento para que los tetrapléjicos y otros enfermos terminales dejen de sufrir.
Pero la concepción “progresista” o “regresiva” de las actitudes del hombre suele cambiar con el paso del tiempo, y lo que en un momento parece innovador, en otro es retrógrado.

La historia que aparece en este video es verídica
http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=8cf08faca5dd9ea45513
y ella cuestiona, radicalmente, la concepción “progresista” de la eutanasia, dejándola reducida a un procedimiento de interés social.
Ese video no tiene interés comercial, ni es el tema de ninguna novela ni, por supuesto, recibió ningún Oscar, ni se publicitó en millones de salas de cine, ni se escribió sobre él en las páginas de los mejores periódicos y revistas del mundo.

La historia que precede y justifica el video es la siguiente:
El hijo le preguntó a su padre:«¿Papá, formarías parte en el maratón conmigo?»
El padre respondió, si.
Fueron al maratón y lo completaron juntos.
Padre e hijo fueron juntos a otros maratones, el padre siempre decía 'si' a las solicitudes de su hijo de ir juntos en las carreras.
Un día, el hijo le preguntó a su padre: «¿Papá, vamos a participar juntos en el 'Ironman'?»
El padre también le dijo si.
El triatlón Ironman abarca 2,4 millas (3,86 kilómetros) nadando en los océanos, seguida por una 112 millas (180,2 kilómetros) paseo en bicicleta, y terminando con un 26,2 millas (42,195 kilómetros) maratón a lo largo de la costa de Big Island.

Imagen y reflexión de José Del Moral De la Vega



8 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Pepe,
En cuanto al video, no lo entendí muy bien, pero la película sí que la he visto y puedo decir que es una hombra de arte, sensible y sugerente, digna de un premio por sus particulares características y la calidad de su producción.
En cuanto al tema de la eutanasia, es delicado y creo que cada uno debe hacer, lo que le dice su corazón al respecto, para lo que las leyes deben mostrar algo de flexibilidad...
el aspecto religioso, nunca debe olvidar su finalidad, la humanidad ya sea en este mundo o en la posteridad. No creo que la Eutanasia sea sólo un caso de interés social, más bien es un acto de voluntad en circunstancias dolorosas, el mundo debería entenderlo así, aún cuando fuera nuestro padre, o nuestro hijo quien solicitara poner fin a su dolor.
Me voy pensando mucho a cerca del tema, de hecho tengo un monodiálogo viejo al respecto.
Gracias por plantear el tema, un abrazo

Arturo Andújar Cobo dijo...

Creo que has utilizado dos actitudes muy trascendentes en el camino hacia el morir, que es la vida: de una parte el amor (evidentemente referido a la entrega amorosa, al amor que se da gratuitamente =padre) que hace feliz a quien lo regala, de otra la eutanasia como modo de resolver el sufrimiento ante una vida no deseada (representada por el protagonista de "Mar adentro"). Además introduces "el progresismo" como ironía de que llegáramos a pensar (es cierto que algunos lo piensan, la mayoría lo acatan)
que la eutanasia forma parte del progreso.
Todo esto es válido, pero has dejado a un lado, quizá voluntariamente, no lo sé, el mensaje sin envoltorio que transmite la cara del hijo: la felicidad. Ahí es donde radica el progreso, en que el hombre de estos tiempos pueda decidir su manera de sentirse feliz. No nos cabe duda de que el joven del vídeo muestra la mayor expresión de felicidad que sus gestos y su rostro son capaces de transmitir. Claro que para eso ha podido contar con un padre enorme, rebosante de amor.
¿Qué ocurriría si no hubiera existido esa persona que tanto lo ama?
¿Y si no tuviera a nadie que lo amase? Yo no sé cuál es la antítesis a "felicidad", y no me refiero a los antónimos, que hay muchos.
¿Es posible que... no sufrir la soledad, la falta de autonomía, la ausencia de ilusión, no tener fuerzas para arrastrar tu vida, negarte a amar a otra persona para no hacerle sufrir,...? En fin, desear la paz y el descanso, sentirte dueño de tu propio destino, ¿acaso no es otra manera de buscar la felicidad?
Retomo la idea anterior: el progreso para el hombre es que pueda elgir sin imposiciones (no sin reglas) su camino a la felicidad (¿eterna?).

José Del Moral De la Vega dijo...

Querida Beatriz, si no has entendido bien el vídeo, no es fácil desentrañar mi planteamiento.
Personalmente, yo no entiendo la eutanasia, igual que no entiendo el suicidio, aunque no cuestiono la libertad de hacerlo. ¿Serías capaz de suministrar cianuro a tu hijo si, sumido en una depresión profunda, te lo pidiera?
Y al fondo de todo, un terrible miedo: se empieza a "entender" la eutanasia por amor, y el "Estado" puede terminar por organizar "amorosamente" la tarea...
En lo que si estoy de acuerdo contigo es que el tema no es fácil.
Un abrazo

angélica beatriz dijo...

Hola querido José.

El video que nos presentas es maravilloso. En él se conjuga el amor a la vida de una forma extraordinaria. No hay tiempo para preguntas, ni para pensar en lo que se debe o no hacer. Ese joven y su padre nos dan una enseñanza única... Cuando se ama la vida, hasta las arenas del desierto se hacen a un lado, para dejar el camino abierto al corazón agradecido a Dios por el regalo de sentirse vivo.

Yo tampoco soy partidaria de la eutanasia. Sin embargo, respeto y trato de comprender a los pacientes terminales, cuyas vidas son prolongadas a petición de sus familiares, en un intento amoroso por darles más cantidad de vida, que no calidad.

Estoy contigo... El amor jamás podrá ser sustituido por algo que no sea el mismo amor...

Un beso, José querido.

José Del Moral De la Vega dijo...

Querido amigo Arturo: El vídeo de ese hijo tullido y su padre deportista me ha sugerido muchas cosas, pero lo más significativo que he sido capaz de ver, además del amor, ha sido "la esperanza" -El amor del padre aparece como un canto solemne de esperanza en la vida-. Precisamente por ello, ese vídeo me llevó a la película de Amenabár, donde el amor que aparece en la película es un canto tristísimo que conduce a la muerte -eutanasia-.
Yo no cuestiono la libertad del hombre, que considero sagrada; precisamente, y por esa consideración, me da vértigo que desde cualquier ámbito se empiece a "propagar" la idea de la excelencia de la eutanasia, presentando esa muerte como "digna", con lo cual se está definiendo las otras "subliminalmente" como indignas.
En el primer caso, el amor esperanzado mantiene la vida; en el segundo, la desesperanza y el amor conducen a la muerte.
Con la perspectiva "histórica" de mis cuarenta años de trabajo alrededor de la ciencia y la tecnología, te puedo asegurar que la mayoría de los descubrimientos que he conocido, han surgido de la esperanza; pero los más "progresistas" han sido fruto del amor y la esperanza.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Querida Angélica, muchas gracias por tu opinión coincidente con la mía, y por tu visita. Sabes que tu visita a este "cuartito de estar" es siempre una alegría.
Un abrazo

Carla dijo...

No vi la pelicula, pero se que se trata.
Es una interesante reflexión la que has hecho José.

José Del Moral De la Vega dijo...

Creo que debes ver la película porque es muy buena; pero también creo que es claramente manipulante.
Muchas gracias por tu visita, Carla.