domingo, 4 de octubre de 2009

EL FALO QUE ADORNABA EL CUELLO DE LA EMPERATRIZ


Gazpacho al poleo con su huevo escalfado. Imagen de Teresa Benítez

Hay un relato en las memorias inéditas del señor de Miramontes (don Alvaro de Azuaga), que figura como un hecho milagroso atribuido a la Virgen de Guadalupe.
Doña Bárbara de Zúñiga, esposa del de Miramontes, sufría de un mal sin tratamiento alguno. De su noveno parto le quedó un flato engolfado en el bajo vientre que la obligaba a marchar muy estirada, como con altivez, y cuando se sentaba o levantaba, le salían unas ventosidades incontenibles, agudas y muy armoniosas, casi aflautadas. Ruidos que provocaban en los presentes, al principio, asombro y, después, una risa incontenible.
Este mal hizo que doña Bárbara estuviera cada vez más aislada, incluso de su propia ayuda de cámara.
Está minuciosamente descrito en estas memorias el viaje que el señor de Miramontes y su esposa flautista –a su pesar- hicieron a Guadalupe, por cuya Virgen sentían gran devoción, y a donde se dirigieron para rogar por la curación de tan indiscreto mal.
Permanecieron en aquel lugar más de un mes, siguiendo las estrictas devociones marcadas por un monje oidor del caso, y durante ese tiempo se alojaron en casa de Mariana, posadera que algunos decían era hija del fraile boticario del monasterio; una moza de buena presencia, discreta en el trato, bien informada en brebajes y, por demás, excelente cocinera, por lo cual supo ganarse la confianza y el afecto de los de Miramontes.
Mucho tuvieron que cambiar los hábitos aquellos señores en el tiempo que permanecieron por tierras de las Villuercas, y lo que más trabajo les costó fue habituarse a unas comidas en las que faltaban asados y sobraban sopas de yerbajos, como el poleo, planta abundante por la ribera del Ruecas y con las que la posadera preparaba unos caldos a los que doña Bárbara se acabó acostumbrando.
Estaban concluyendo los señores el primer novenario a la Virgen, cuando a doña Bárbara se le disolvió aquel flato musiquero, y don Álvaro, agradecido, encargó a un platero de Córdoba un exvoto a proporción del milagro, y cuya forma habría de servir para mostrar a los peregrinos el prodigio.
Un mes empleó el artista cordobés en fabricar el exvoto, un globico redondo con una flauta en su boca, todo realizado en oro de muchos quilates y pedrería fina. Fue depositado el exvoto en una hornacina en la pared cerca del baptisterio de Guadalupe; aunque de él sólo queda memoria, porque en la guerra con el francés fue robado por un gabacho, y hay quien dice haberlo visto colgado del cuello de la emperatriz Josefina en un retrato que le hizo Prud´hon, probablemente porque la emperatriz pensó que se trataba de un símbolo fálico.
Hoy sabemos que el poleo contiene, además de pulegona, otras sustancias, tales como piperitenona, mentona, limoneno…, cuya capacidad para eliminar flatulencias está demostrada, y es más que probable que fueran las sopas extremeñas de poleo las que curaran a doña Bárbara, y no la Virgen, como creyeron los señores de Miramontes.
Pero la ciencia es, como decía el maestro Popper, falsable y laberíntica. Y tenemos noticias de que anda ahora por aquí un equipo de investigadores de la universidad de Berkeley, empeñados en averiguar mediante física cuántica la relación que Jung comenzó a estudiar: correspondencia entre los estados de adivinación y la mística. –¿Adquirirían los frailes sus conocimientos rezando a la Virgen?–
A lo mejor, dentro de poco, los físicos nos sorprenden diciéndonos que la mejor manera de prevenir las enfermedades es ir en peregrinación a Guadalupe y rezar, tal y como hace ahora cuatrocientos años hicieron los señores de Miramontes. Mientras tanto, lo más recomendable parece ser disfrutar con las buenas sopas extremeñas, como las de poleo.

(Del libro "COMERPORPLACER" (Ed. Diputación de Badajoz) del que José Del Moral De la Vega es autor de los textos)

14 comentarios:

Gargantúa dijo...

Sepa usted, D.José, que también puede difrutar de otra elaboración aromatizada con poleo -¡y de qué manera!- en el Bar Los Caracoles, en la Calle Ancha de Punta Umbría. En esta ocasión se trata de unas "Habas ensapatás", que podrá acompañar con un tercio de cerveza, helada, procedente de la cámara frigorífica que utilizan, en exclusiva, para tal menester.
Cocina de siempre, simple, pero no por ello menos gustosa.

lully desnuda dijo...

Una lectura deliciosa y con moraleja y final feliz. Qué dificultad Bárbara.

Un abrazote!

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por ese apunte, señor Gargantúa. Lo pasaré de inmediato a la base de datos.Espero sus magníficas aportaciones a los próximos "spots"

José Del Moral De la Vega dijo...

Me alegra que te haya gustado, Lully. Prometo "daros la vara" con más temas de gastronomía fantástica.
Un abrazo

angélica beatriz dijo...

¡Me encanta esta historia! Y más me gusta la manera en que mezclas la fantasía con los conocimientos gastronómicos de tu país, querido José.

Por algo dice el refrán que "panza llena, corazón contento", ¿no crees?

Esperaré con impaciencia tu próximo relato.

Un beso y un abrazo para ti.

Silvia Beatriz Giordano© dijo...

Te comento José, que el poleo es uno de los "yuyos" más usados para saborizar nuestro autóctono mate. Le da un sabor muy especial y además contrarresta la acidez que a veces, el mate provoca al tomarlo con azúcar.
Además, no debemos olvidar que LA FE MUEVE MONTAÑAS. Un flato, por más persistente que sea, en relación a la montaña, es pequenito.
Me encantó tu leyenda,logró una sonrisa en esta noche de lluvia.
Besos, amigo!

José Del Moral De la Vega dijo...

Me alegra que te encante este relato, Angélica.
Procuraré ir trufando fantasía con ciencia en los próximos relatos de gastronomía.
Muchas gracias por tu visita y tu comentario.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Qué alegría me das, Silvia! Provocar una sonrisa en alguien es un inmenso regalo.
Muchas gracias por tu visita y tu comentario.
Un abrazo

Iván dijo...

Me encanto este relato!
Muy bueno!

BEATRIZ dijo...

Exquisito y perfumado plato.
No imagino ese gaspacho puesto que en Michoacán -Morelia para ser exactos- el gaspacho es de frutas: mango,jicama,piña,queso añejo,jugo de naranja, un toque de limón y polvo de chile negro;salvo algunas variantes, es lo tradicional, se come fresco en cualquier puesto de calle...mmm! ya sentí nostalgia.

Respecto a la narración es agil y amena, me gustó.

Saludos grandes Pepe.

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias, Iván, por tu visita y tus palabras.
Saludos afectuosos

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita, Beatriz. Seguro que ese gazpacho mexicano del que hablas está delicioso.
Un abrazo

Carla dijo...

Interesante leyenda, mira como descubrieron como sanar su mal, Muy bueno este relato

José Del Moral De la Vega dijo...

La cocina está llena de saberes...
Muchas gracias, Carla.
Un abrazo