sábado, 28 de marzo de 2009

Ecos de la Plaza Alta





Hace tiempo que ya no se oyen los sonidos del flamenco por la Plaza Alta, antes presente en cada rincón, en cada casa, como perfumando de melodía la parte antigua. Los payos dejaron de cantar y los gitanos se llenaron de falso cante y ritmos extranjeros. Pero a veces, sólo a veces, te parece escuchar, a lo lejos, acompañado por la brisa de la Alcazaba a Porrina de Badajoz.

martes, 24 de marzo de 2009

Rafael Montesinos (1920-2005)



“¡Si hubiésemos sabido que el amor era esto!”
Balada número dos (1949-1951)


Descubrí a Rafael Montesinos en una época horrible de mi vida, a través de una antología de sus poemas que compré en Rayuela, una librería de viejo que había en Badajoz, y de la que sería para escribir largo. Antes de vivir mi propia Sevilla, ya había vivido la de Montesinos. Una vez en ella, el increíble influjo de esta ciudad disolvió todos mis malos recuerdos, permitiéndome la relectura más limpia que he hecho nunca de un libro. Antes se lo había prestado a dos amigas, que me lo devolvieron con sorna: tu poeta es un blando y un quejica. La mayoría de las chicas no soportan a los tipos melancólicos −“No voy porque eres un cara larga y me aburres”, le dijo a Pavese una de las mujeres a quienes telefoneó antes de pegarse un tiro en la habitación del Albergo Roma−. Yo tampoco tuve suerte con aquellas dos amigas; claro que no era para pegarse un tiro. En cambio −no sé si bueno o malo− sigo leyendo a Montesinos, porque nos entendemos, porque me encanta oírle hablar de Sevilla, una Sevilla que los dos gozamos y perdimos, cada uno en su momento y a su modo.


Texto: Diego

viernes, 20 de marzo de 2009

¿Retrató Cartier-Bresson el entierro de Franco y su dictadura?


Franco dentro de un Cadillac "cady 55 fleetwood limousine"
en una
visita a Villanueva de la Reina y La Quintería a mediados del siglo XX.

Querido Pepe Aranda: Tú recuerdas bien que España, en la mitad del siglo XX, entró en la etapa consumista del desarrollo. La Dictadura del general Franco presumía de haber acabado con el hambre y la miseria de los españoles; se habían construido magníficas universidades laborales para los hijos de los obreros; los jubilados, por vez primera en este país, cobraban una paga del Estado; la Seguridad Social cubría todos los gastos de enfermedad de los trabajadores, y en una pirueta política por la que habría que calificarlo de trilero, le quitó un montón de tierras a los ricos que le habían ayudado a acabar con la República, y se las dio a los campesinos. Dicen los historiadores que Franco cometió un tremendo error: creyó que todo aquello era fruto de la paz, cuando en realidad era consecuencia del orden.
A mediados del siglo XX, Franco pasó por Villanueva de la Reina y La Quintería. Fue a visitar las obras de ingeniería rural que se hacían en el valle del Guadalquivir, y de esa visita quedan numerosos testimonios gráficos.
Querido amigo, mira con atención esta joya que te envío. En el cajón de la cómoda de un villanovero me he encontrado esta foto donde se recoge al dictador dentro de un coche –probablemente un Cadillac cady 55 blindado–, que destaca sobre una serie de objetos parásitos –un arco triunfal, un guardia de seguridad, espectadores…–. Si te fijas con atención, verás que las dos figuras destacadas de la foto, Franco y el militar que le acompaña, aparecen dentro del coche, pero el mensaje que realmente nos llega es el de “un féretro con el dictador y el militar dentro” ¡Increible! ¿Se estaba anticipando este fotógrafo al entierro del dictador y su ejército vencedor?
A mí esta foto me parece genial, Pepe. ¿Tú crees que podría deberse a Cartier? Espero con impaciencia tu análisis que, como siempre, será acertado.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

jueves, 19 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

El final del invierno, momento clave para prevenir las enfermedades del olivo.


Hoja de olivo con síntomas típicos
de "Repilo" (Spilocaea oleagina)

El hongo Spilocaea oleagina provoca en el olivo una enfermedad (el Repilo) que se manifiesta por una caída desmesurada de hojas, defoliación que produce, a su vez, una disminución importante de la vitalidad del árbol y, consecuentemente, de los kilos de aceitunas. Esta enfermedad se produce en todos los países donde se cultiva el olivo.
Durante el invierno, el hongo permanece en las hojas en forma de micelio, y al llegar la primavera, con lluvia y subida de temperaturas, ese micelio produce numerosas conidias que son transportadas por el agua y el viento a hojas sanas, en las cuales se produce la infección.
Si al final del invierno-inicio de primavera se tratan los árboles con un terapéutico adecuado (sales de cobre, ditiocarbamatos, mezcla de ambos…) se limita la capacidad de producir conidias de los micelios durmientes –éstos mueren por plasmolisis– y se protegen a las hojas sanas contra las nuevas infecciones. Tiene este tratamiento otro aliciente, y es que con el mismo se preserva también al olivo de otras enfermedades, tales como la Cercosporosis (Pseudocercospora cladosporioides) o la Tuberculosis (Pseudomonas syringae pv. savastanoi).


(Para más información consultar el libro “La Sanidad de los Vegetales Cultivados”)

Fig. de José Del Moral Martínez
Texto de José Del Moral De la Vega

sábado, 14 de marzo de 2009

En México dicen “mano”


Castillo de Feria (Extremadura, España) con el pueblo a sus faldas

Para Beatriz, que vive con su familia en EE. UU,
pero tiene su alma en México

Cuando yo era niño me encantaban las películas de Cantinflas, aquel cómico mexicano que, más que otra cosa, filosofaba. Y una de sus expresiones que llamaban mi atención era su constante “manito” al hablar con alguien.
En Extremadura (España), los pueblos de Feria, Almendral y Barcarrota marcan los vértices de un triángulo mágico donde la historia y la naturaleza nos sorprenden, y en cuyo lugar hubo castillos-monasterios de la orden de los templarios, orden de monjes caballeros que se dirigían unos a otros llamándose hermano –hermano Rodrigo, hermano Pedro…–. Esa costumbre subsiste todavía entre las personas mayores, aunque habiendo transformado “hermano” en “mano”.
Es un hecho conocido que de estos lugares, a partir de 1492, partieron para América una gran cantidad de aventureros, comenzando por Hernán Cortés, el primer europeo que llegó a México.
¿Estará en los caballeros templarios extremeños la razón filológica del “mano” o “manito” que utilizan frecuentemente los mexicanos?
Es curioso, mientras más “nos globalizamos”, más nos damos cuenta de que el mundo no es otra cosa que un patio de vecinos, y la historia de la Humanidad, la de una familia donde sus miembros, unas veces se aman, y otras andan a la gresca.
¿Nos convenceremos algún día, –como hace nuestro cerebro primitivo–, de que lo mejor es olvidar nuestras miserias y recordar sólo los tiempos de amor?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

martes, 10 de marzo de 2009

Cuando vivías aquí


"Las casas están asociadas a la vida y a las personas"
E. Hooper


“Las imágenes, los olores... son los recuerdos que nos quedan de una casa cuando alguien vivía en ella. Dar vida mediante un olor a un espacio deshabitado fue el propósito de la instalación a la que todos llamábamos "lo de los limones".
Este espacio es una chimenea ya cegada en la cocina de lo fue la Fundación Casa Spínola. No sé a qué olía esa casa ni quién vivió allí pero la idea de enfrentar el hueco oscuro y cálido de una chimenea con el color ácido de doscientos kilos de limones me pareció una buena manera de tocar los sentidos del espectador.
Y así empezó todo. Y así empezamos Diego, Almudena, Rafa y yo a colgar limones de un alambre. Hubo algún inconveniente como la falta de tiempo para trabajar ante la inminente apertura de la exposición, o la escasez de limones que teníamos, que quizá no permitieran del todo el resultado que imaginé al principio.
Para quienes dicen no entender este tipo de obras artísticas les digo: quedaos sólo con el amarillo sobre el blanco, con una cascada manando de la angostura de una chimenea y con el color ácido en los dientes. Ya está”.


Elena León Romero


Esto fue en abril de hace dos años, en el Museo Casa Spínola, de Azuaga. Nos habíamos encariñado con una de las salas, la que fuera cocina de la antigua casa solariega. En aquel pequeño espacio abovedado, abierto a un pasillo, con sólo una gran chimenea y una hornacina de azulejos, quisimos hacer magia. Únicamente dos obras: uno de esos misteriosos y poéticos relicarios de Lola Lugo, y la instalación de Elena, a la que puso un título muy sugerente: Cuando vivías aquí. A los pocos días, como era previsible, hubo que retirar el montaje; y Lola hizo bien en llevarse su obra. La habitación volvió a quedar desnuda. La mayoría de los que participamos en aquello no vivimos ya en Azuaga. Para Elena fue, en realidad, una forma de despedida. Y a pesar de la acidez del asunto, puso en ello mucha dulzura, esa dulzura que ella lamentaba no tener. Cierto que es una chica dura, una guapa, morena andaluza… Y dulce, Elena, dulce también.


Textos: Elena León Romero; Diego. Imágenes: Elena León Romero.

lunes, 9 de marzo de 2009

La cultura de las habilidades


Ancianos sentados en la puerta de la iglesia de
Garrovillas (Extremadura,España)

En la cultura mediterránea, hasta no hace mucho, los ancianos eran manantiales de conocimiento adonde acudían los jóvenes para impregnarse de sabiduría.
En el momento actual, la felicidad se alcanza con el consumo, y el consumo con mucho dinero, que se gana mediante la adquisición de habilidades –objetivo de la Universidad–. La creatividad se ha cambiado por la decoración; el pensamiento por el método, y en lugar de palabras hay ruido…
En la cultura mediterránea actual, a los ancianos sólo los escuchan las piedras.
¿Habrá alguien que diseñe todo esto?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega