sábado, 25 de abril de 2009

With a little help from my friends

Creo que en google se pueden encontrar al menos siete interpretaciones distintas de esta canción, por el mismo Joe Cocker en diferentes épocas, desde el año sesenta y nueve hasta ayer mismo. Sólo a un obseso se le ocurriría escucharlas todas seguidas, y no una vez sólo… Pero hay cierta música que, repetida, sienta mejor que un mantra –para los que no hemos repetido nunca un mantra, o (te estoy oyendo reír, Amor) un “chantra”−.

miércoles, 22 de abril de 2009

La Araña Roja


Dibujo de Panonychus ulmi que aparece en el
libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados

En un artículo sobre La Araña roja publicado en la revista PHYTOMA ESPAÑA, y aprovechando determinadas características biológicas de esta especie, el autor conduce al lector a una reflexión tan alejada de los ácaros como es la espiritualidad.

Para bajar el artículo completo, pinchar en La Araña roja. Aparecerá el cuadro de MediaFire; a la izquierda de la pantalla hay un recuadro grande (Click here to start download). Pincha ahí.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

sábado, 18 de abril de 2009

PRIMEROS SINTOMAS DE LAS ENFERMEDADES DE UN VEGETAL. DETECCIÓN Y TRATAMIENTO


Campo de garbanzos con un primer foco bien visible
de Rabia (Didymella rabiei)

El desarrollo generalizado de una enfermedad en el cultivo de una planta, cuando está ocasionada por un patógeno, no suele ser un proceso repentino, ni afectar por igual a toda la parcela donde se desarrolla el vegetal.
En la mayoría de los casos, el comienzo de la enfermedad exige la coincidencia de una serie de variables (humedad, temperatura, presencia del patógeno, estado receptivo del vegetal…), que sólo se producen en puntos concretos de la parcela (en las partes bajas, en determinadas orientaciones, en zonas de la parcela donde apareció la enfermedad en cultivos anteriores…). Las primeras plantas enfermas constituyen lo que se denominan focos primarios, y suelen ser pocos y de escasa importancia. Es a partir de estos primeros puntos desde donde la enfermedad suele contaminar el resto del cultivo.
En estos casos, la extensión de la enfermedad se suele impedir evitando las infecciones secundarias a partir de los focos primarios. Para ello, es necesario visitar el cultivo con periodicidad semanal, y aplicar un fitosanitario adecuado en el foco y alrededor del mismo.
En el caso de la Rabia del garbanzo (Didymella rabiei), los primeros síntomas de la enfermedad aparecen como rodales de plantas amarillentas. En este caso, se ha demostrado que un tratamiento a base de sales de cobre, clortalonil, ditiocarbamatos (maneb, mancoceb…) suele ser eficaz para impedir la extensión de la enfermedad.

Hoja de garbanzo con clorosis y puntitos negros,
primeros síntomas de Rabia

(Para más información consultar los libros Programa sanitario para el control de la Rabia del garbanzo, La Sanidad de los Vegetales Cultivados

Figs. y texto de José Del Moral De la Vega

jueves, 16 de abril de 2009

Tabaco, amor y photoshop



En 1889 mi tía Emilia Pardo Bazán se lamentaba de uno de sus personajes: “No tenía el recurso del cigarro, porque pertenecía a esa generación reciente que no fuma, y que llegará, si Dios no lo remedia, a desmayarse con el olor del habano, ni más ni menos que las damas británicas”. Cómo le hubieran gustado a mi tía aquellas actrices de Hollywood. Acqua di Parma y aroma de tabaco mezclados en la negra cabellera de Ava Gardner… Puaj, qué asco. Ahora, en las películas, si alguien fuma, o es un criminal o un desequilibrado. Ava Gardner era una desequilibrada. Y luego a Sartre se le desvanece el cigarrillo de los dedos. Ciertas cosas empiezan a desvanecerse sospechósamente, como en las novelas de Philick K. Dyck. Salud y paranoia. Hitler atribuía su éxito a haber dejado el tabaco. Y era discreto. Ahora es peor, ahora el éxtasis consiste en mear muy clarito. En eso pensaba Bernini cuando esculpía su Santa Teresa. Santa Teresa se salva porque no era fumadora, aunque consumía drogas, dicen. Bernini también se salva, de momento. Ya ni siquiera la belleza se perdona. Friné se libró por su belleza. Nadie del tribunal le preguntó si seguía una dieta equilibrada. Tal vez se habría hecho justicia. A las mujeres hay que mirarles al hígado antes que nada. Hoy, al reo, si hace huelga de hambre le aplazan la ejecución. Al sacrificio hay que llegar sano y en paz consigo mismo, eso lo sabe cualquier cerdo, o cualquier pavo. Los cerdos comen hongos. Pero los hongos son algo in, o cool, la gente va a Ámsterdam sólo a comer hongos. Fumar tabaco no, sólo hachis. Ni alcohol. Batidos y zumitos. Pobre Gambrinus, así está últimamente de delgado. A ver quién es el cutre que saca ahora la litrona al parque. Otro ritual que desaparece. Los espartanos se emborrachaban cada vez que debían tomar una decisión importante; al día siguiente, serenos, analizaban lo decidido el día antes. Por eso, por miedo a los troyanos, el Poder prefiere las drogas, y a todo lo llama drogas, incluido el vino de misa, si pudiera bendecirlo. La ayahuasca convierte al indio amazónico en un hombre, y a Borroughs lo convierte en un yonki. Los Borrachos de Velázquez es un anuncio de ahora: al feliz dios de Tiziano lo sustituye un mancebo rodeado de viejos proxenetas −escribe Ortega−. Antes la ebriedad era un don, ahora es neurosis, y a los neuróticos hay que perseguirlos y reprogramarlos. Bienestar y armonía, ¡arr! Al pobre Dionisos no han hecho más que darle palos, desde el puritanismo a la OMS, pasando por Nietzsche. ¡Tiempos de Grecia! De tanto evocarlos, Hölderlin se volvió loco. Y es que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver, como dice el Sabina. Pero no importa. Es seguro que uno de estos días, inadvertidamente, ese cigarrillo desaparecerá de las manos de Marilyn. Siglos después, en ese futuro benéfico y saludable donde la gente muere en perfecto estado, alguien reparará en el curioso gesto de su mano, llamará la atención sobre esa sonrisa beatífica y, reuniendo pruebas, la declararán santa. Esa será nuestra venganza.


Texto: Diego. Imagen: vía Shangri-la

domingo, 5 de abril de 2009

Los ecos de las palabras



En el colegio, cada uno de los niños está situado frente a su ordenador.
El profesor está empeñado en aumentar la potencialidad espiritual de los niños; la formación sobre la instrucción, el pensamiento sobre la habilidad.
–Sacad un folio liso y otro verjurado. Coged un lápiz. Pegad una oreja al pupitre, y mientras estáis así escribid una palabra en uno de los folios. Poned mucha atención en lo que oís. Luego haced lo mismo con el otro papel.
Los niños han terminado y se muestran sorprendidos por el resultado.
–Todos habéis podido comprobar que de una misma realidad –la palabra que cada uno ha escrito–, el oído os ha dado una información distinta con sólo cambiar el papel. Conclusión: los sentidos nos pueden dar informaciones muy distintas de cada realidad. El conocimiento que tenemos de las cosas es poliédrico, con “muchos puntos de vista”.
Marina es una de las niñas que tiene mayor cara de asombro.
–A ver, Marina. ¿Qué palabra has escrito?
–Andrés.
–¿Y qué has oído?
–Te quiero –responde la niña, muy segura.
Ahora, el sorprendido es el profesor, que explica: «Bueno, lo que Marina ha descubierto es el amor. Una realidad absoluta, sin puntos de vista.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega