martes, 26 de mayo de 2009

¿Dónde estará la belleza?




Para Asun, que le gusta fisgonear
por los entresijos del alma

En Sevilla, los mediodías de feria son una metáfora real de la alegría y, sobre ella, la luz deja de ser razón física y se convierte en una inmensa mano que abraza a todos. El olor del aire, embriagador, más que de azahar es otra cosa: el aire de Sevilla; y el trasiego de la gente, las voces, la música y los caballos son la representación de una ópera gigante donde todos tienen un único papel: el del ser feliz.
Juan estaba recién llegado de Berkeley, a donde había ido a estudiar la relación de los nematodos del género Xiphinema spp. con determinados virus.
El regreso a la ciudad después de varios meses, y el paseo por el ferial, le producían una alegría que se desbordaba en besos y galanterías exagerados para todos.
–¡Qué sorpresa, Ana. Si estás más delgada, y mucho más guapa que cuando tenías dieciocho años…!
–¡Hay que ver, Paco, lo bien que te sienta el traje de corto. Eres el tío más elegante de la feria….!
Juan era como un mago que con sus halagos a la belleza y juventud de unos y otros iba sacando las sonrisas hasta de las piedras, cuando, ante sí, apareció una viejecita encorvada que, apoyada en una joven, apenas si podía andar.
–¡Pero si es Manuela! –se dijo Juan –La criada vieja de la casa de mis abuelos.
Se plantó frente a ella, agachó su cara hasta enfrentar su mirada con la mirada azul de la anciana que, por su sonrisa, supo que le había conocido.
Juan quiso sacar de su sombrero de mago el mejor piropo a la belleza de los que estaba repartiendo; pero ante una mujer llena de arrugas y encorvada, su chistera estaba vacía. En cambio, aquella imagen tenía una solemnidad que hacía insignificantes los cumplidos. Juan tomó con sus manos las manos de la anciana, y silabeando las palabras dijo: «Manuela, te quiero».
–¡Increible! –exclamó Juan. Al oír aquellas palabras, y como un “abracadabra”, la figura de la anciana se transformó. En donde hacía un instante sólo había decrepitud, aparecía ahora una hermosura difícil de describir.
–¿Cuál será la naturaleza de esta belleza, y por qué sentido me habrá llegado?

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 24 de mayo de 2009

Las Cochinillas de los vegetales


Dibujo de Aonidiella aurantii, Cochinilla
que los agricultores españoles conocen
como Piojo rojo de California, y que aparece
en el libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados

En un artículo publicado en la revista PHYTOMA ESPAÑA sobre los insectos denominados por los agricultores Cochinillas, el autor conduce al lector a aquellas reflexiones de Jung en las que éste especuló con la posibilidad de que la mente, fuera del tiempo y el espacio, fuera capaz de crear sucesos físicos.

Para bajar el artículo completo, pinchar en Las Cochinillas. Aparecerá el cuadro de MediaFire; a la izquierda de la pantalla aparecerá un recuadro grande (Click here to start dowload). Pincha ahí.

Imagen de Diego Del Moral Martínez; Texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 17 de mayo de 2009

Todas las mañanas del mundo


- ¿Por qué crees que tocamos?
- Por el Rey.
- ¿Por el Rey? Qué tontería.
- ¡Por la Corte!
- ¡No, hombre, no!
- Para nosotros.
- Tocamos para hablar con los muertos.



La dialéctica entre el severo y obscuro maestro de Sainte-Colombe y su brillante y ambicioso discípulo Marín Marais, es la del ensimismamiento frente a la alteración; de la autenticidad frente a la impostura; del orgullo frente a la vanidad; de la integridad frente al oportunismo… Tal vez a muchos este discurso les suene caduco; a mí me parece refrescante.

sábado, 16 de mayo de 2009

Romería de Santa Potenciana


La romería de santa Potenciana discurre por uno de los parajes más bellos del Guadalquivir
(Foto de José Del Moral De la Vega)


La imagen de santa Potenciana es llevada a hombros por mujeres.
(Foto de Fco. López Sánchez)


Las romerías son manifestaciones de sentimiento religioso que, en España, tienen una gran importancia cultural.
La de santa Potenciana, que tiene lugar en Villanueva de la Reina (Jaén) en el mes de mayo es, probablemente, la más antigua que se celebra a orillas del Guadalquivir. Citada ya en los viejos libros de caballería, el cardenal humanista Moscoso le dio carácter oficial participando en ella, y el pueblo ha mantenido como una joya esta tradición religiosa.
La imagen de la santa es llevada a hombros por mujeres que atraviesan con ella el Guadalquivir, y una gran procesión de romeros a pie y a caballo recorren uno de los parajes más bellos del río, hasta llegar al lugar conocido como El Batanejo, donde después de celebrar la eucaristía, los romeros comen, beben y cantan en una explosión de alegría compartida.
El creyente que participa en esta Romería experimenta un sentimiento religioso difícil de explicar, aunque cualquiera que se acerque a ella va a poder sumergirse en el túnel del tiempo, recorrer uno de los parajes más bellos del Guadalquivir y sentir la emoción que se desprende cuando un pueblo comparte la alegría.


La procesión de romeros, a pie y a caballo, discurre por los meandros
del Guadalquivir. (Foto Fco. López Sánchez)


Los romeros celebran la eucaristía dentro de una catedral
de elementos naturales (Foto Fco. López Sánchez)

José Del Moral De la Vega

jueves, 14 de mayo de 2009

La Seca (Fusarium spp.) del garbanzo


Síntomas de La Seca (Fusarium spp): aparición,
cuando las temperaturas primaverales
comienzan a subir, de plantas marchitas salpicadas
por la superficie del garbanzal.

Cuando, desde lejos, los campos de garbanzo aparecen como alfombras verdes. Y cuando las temperaturas del final de la primavera empiezan a subir, es frecuente que se manifieste en las plantas una enfermedad cuyo nombre vernáculo es La Seca –en España–.
Los síntomas de esta enfermedad consisten en la presencia de algunas plantas amarillentas y marchitas que aparecen en los sembrados de garbanzos y que, en unas semanas, se extienden a la totalidad del garbanzal.
Está provocada por un complejo de hongos que habitan en el suelo y que pertenecen al género Fusarium spp. Estos hongos viven en los tejidos conductores –por donde circula la savia– del cuello y raíces del vegetal, y forman unos tapones que impiden que el agua y las sales extraídas del suelo por las raíces lleguen a la parte aérea de la planta, razón por la cual los síntomas se manifiestan cuando suben las temperaturas, y el garbanzo demanda mucha agua, cuya circulación está impedida, o dificultada, por los tapones del hongo.
Actualmente, y una vez que la enfermedad ha hecho su aparición, no se conoce ningún terapéutico eficaz contra ella, aunque sí existe un valioso programa de sanidad contra la misma, que es necesario desarrollar desde el principio del cultivo, y que expondremos en otro spot.


Cuando una planta enferma por
La Seca (Fusarium spp) se arranca,
se pueden apreciar ennegrecimientos
en la raíz.

(Para más información consultar el libro Programa sanitario para el control de la Rabia del garbanzo y La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Figs. y texto de José Del Moral De la Vega

viernes, 1 de mayo de 2009

La fotografía como instrumento de la psicología


Niñas disfrazadas de cupletistas en un Carnaval de Villanueva de la Reina
(Andalucía, España), 1952. Foto del libro Protagonistas de un Mundo Rural.

Querido amigo Pepe Aranda: Lo que realmente estoy descubriendo en Villanueva de la Reina, al rescatar un montón de fotografías olvidadas por cajones y armarios, es algo parecido a una novela de Conan Doyle.
Hablando con un amigo de Villanueva sobre las fotos de niños realizadas por la famosa fotógrafa america Helen Levitt, le enseñé un libro con sus obras, y cuando vio su figura en la portada me dijo, para mi sorpresa, que él estaba convencido de que esa mujer acompañaba algunas veces al retratista francés que solía venir al pueblo, y que muchos siempre han creído se trataba de Cartier-Bresson. Ahora nos enteramos, en un reportaje sobre su obra que, efectivamente, Helen Levitt era muy amiga de Cartier, y también del español Luis Buñuel.
Amigo Pepe, fíjate en esta foto rescatada de una caja de zapatos –Carnaval de Villanueva de la Reina, año 1952–
Tú sabes bien que la Andalucía de los años cincuenta era una región donde predominaban el remiendo, la pobreza y los sucedáneos; pero en la recolección de la aceituna, aunque fuera brevemente, todo cambiaba; los jornaleros tenían trabajo y ganaban bastante dinero y, a su reclamo, aparecían por los pueblos unas compañías de “Cantaores” en las que, junto a una figura del flamenco –La Niña de la Puebla, Manolo Caracol…– participaban coristas con vestidos escotados y las piernas al aire; artistas que provocaban el deseo de los hombres y la envidia de las mujeres. El pueblo, por unas horas, se convertía en un lugar tan concupiscente como Las Vegas, y luego, en las fiestas de carnaval, las niñas se disfrazaban de aquellas artistas lujuriantes y admiradas.
En la fotografía rescatada, un grupo de niñas se han enmascarado de cupletistas con ropa vieja; se han llenado sus labios de carmín, y si te fijas, todas están admirando algo.
Me llama mucho la atención, querido amigo, que el autor de esa foto se ha agachado para elevar el plano de las figuras, pero además, ha hecho que las niñas miren a un objeto situado por encima de sus cabezas, con lo cual parece que ellas estuvieran viendo, cuando menos, un ángel.
A mí, particularmente, esta foto me trasmite una inmensa ternura; pero obviando cualquier subjetividad, ese grupito de niñas representa, muy fielmente, el sentimiento de admiración.
Amigo Pepe Aranda, sabes que tengo en la mayor estima tu capacidad para analizar fotografías. ¿Podríamos atribuir este retrato a la cámara de Helen Levitt?



Helen Levvit, fotógrafa americana
amiga de Cartier-Bresson, fallecida
en 2009, cuyas fotos de niños son
consideradas de una belleza inigualable.

Texto de José Del Moral De la Vega