domingo, 30 de agosto de 2009

En torno a una pregunta (y III)



Si a unos padres se les pidiese que, una vez terminada la crianza, para que su hijo fuese auténticamente libre aprendiendo por sí mismo, lo soltasen en plena naturaleza y que solo lo viesen de vez en cuando, -si no padecen de ninguna psicopatología reconocida- les resultaría una auténtica locura. Sin embargo, si los hijos pasan en los centros educativos, formativos y de ocio todo el día, para que sean más autónomos dentro del entorno social, juntándose en familia para cenar y acostarse, se asume porque están controlados. ¿Y quién mantiene los por qué de esos niños? ¿Quién los coordina en el momento en que hay que hacerlo? Solo hay dos salidas, o se van agotando o se van concluyendo en falso, y en el peor de los casos sus padres fueron unos ejes de referencia que formaban solo una de las partes de un grupo amplio y heterogéneo, por lo que el que socialmente queden desautorizados al hijo no le resulta extraño ni doloroso, porque simplemente no le sirvieron. Y si los ejes de referencia fueron esos, ¿Cómo establece ese niño sus amistades? ¿No serán solo reflejo de sí mismo? ¿Puede tu reflejo responderte, acompañarte en tus preguntas o te devolverá tus respuestas sobadas? Y si así conformó sus amistades ¿Cómo manejará sus enamoramientos? ¿No serán tal vez preguntas demasiados largas para alguien que está acostumbrado a recibir respuestas acortadas e incluso las suyas mismas de vuelta? Sus enamoramientos dependerán de lo que se mantenga el misterio desde fuera, él no va a mantener sus preguntas porque nunca las ha tenido tan vertiginosas, y poco tiene de sí mismo para arriesgarse a perderlo; el dolor de una frustración no es asumible… (Me sorprende la cantidad de diagnósticos a niños y a adolescentes de: “baja tolerancia a la frustración”…O tal vez ya no). Cada vez los pasos son más alejados de sí mismo, no puede proyectarse, y sorprendentemente más centrado en sí mismo, porque su única referencia es ese individuo chato en el que ha quedado la formación de su persona, toda su selección de acompañantes de vida han sido espejos para él.

La biología ha aportado a varias áreas de conocimiento, entre ellas la psicología, la teoría de sistemas, en la que defiende que toda la realidad se establece en ciclos interrelacionados, y que un pequeño giro en otro sentido, la generación de otro nuevo o la recolocación de uno ya existente, provoca un cambio en la totalidad de la realidad. Si queremos cambiar algo, cuanto más nos aproximemos al ciclo o ciclos que los mueven, más cerca estaremos de cambiar la realidad, y en una persona el primer ciclo en el que se mueve es la familia, desde donde es generada al mundo, y en los primeros años de formación, los centros educativos. Es en estos dos ciclos, los que en teoría están más a nuestro alcance, donde nos jugamos la formación de las personas, y son desde luego, los que más se están redefiniendo sin detenerse en los últimos años por leyes de Estado. ¿Se puede construir a una persona cuando sus referencias están en continua redefinición, en continuo movimiento? Si las referencias son inconstantes la persona ¿No será también inconstante? Y si llega al momento de generar nuevas personas ¿No le infringirá más movimiento inasumible a estos ciclos?

Desde los años sesenta no hemos dejado de hablar de solidaridad, tolerancia y paz, y todo dentro del mismo discurso de necesitar “nuevos valores para nuevos tiempos”…Y si en la formación de la persona hubiésemos cuidado la confianza, la confidencia, la fidelidad, la coherencia y el perdón… ¿Tendríamos que revindicar la tolerancia, la solidaridad, la paz…?

Podemos construir cerrando preguntas o generándolas, podemos generar individuos o personas. Podemos asumir un modelo social, o podemos obligarlo a ser lo que nosotros decidamos que sea; pero las decisiones que dejemos de tomar, las tomarán otros por nosotros.
Texto: Jerónimo Del Moral Martínez. Fotografía: Marta Copé Gómez-Aguado

viernes, 28 de agosto de 2009

¿SERÍA LA PSICOLOGÍA EL ARMA SECRETA DE CARTIER-BRESSON?


Fotografía sobre un acto social en Villanueva de la Reina (1940), en la cual se aprecia una perfecta simetría de las figuras que aparecen en ella. Del libro Protagonistas de un mundo rural.

A mi profesor don Fernando Cueto, que
me descubrió el interés de mirar por detrás

y por dentro de los retratos de la historia.

Amigo Pepe Aranda, aquí tienes otra joya recuperada de una caja de zapatos en Villanueva de la Reina.
Es la feria de septiembre de 1940, y los protagonistas de la fotografía son un grupo de guardias civiles, una señorita y un político que parecen estar participando en un acto oficial. También hay unos niños, ajenos a la escena; y unas señoras, como de otro mundo, contemplan alucinadas el cortejo.
Estoy convencido que de esta obra de arte se podría hacer un libro. Si se analiza la simetría, se concluye que Leonardo no habría distribuido mejor las imágenes: en el centro está el político; a su derecha, la fuerza y la belleza; a su izquierda, los espectadores. El relieve está exaltado con cuatro planos sucesivos, destacando extraordinariamente el primero, donde la figura del político tiene tanta vida que parece como si de un momento a otro fuera a extender su mano para saludarnos.
¡Fíjate, querido amigo!: la exaltación de la figura del político es tan perfecta que ni los tricornios de los guardias, ni la mantilla de la bella, consiguen disminuir la atención que suscita su cabeza.
Si Barthes analizara esta foto, seguro que haría énfasis en la semiología, y nos descubriría los símbolos que emanan de las manos: el militar lleva un bastón (el símbolo del mando), la bella se agarra al misal (la religión), mientras que el político aparece con las manos libres –¿será que todo él es un símbolo, el del poder?–. De cualquier forma, lo que a mí me fascina es lo que traducen las pisadas de los personajes: seguridad (militares), coquetería (señorita), empaque y soltura (político); valores que contrastan con la poquedad de los pies “alpargatados” de las señoras espectadoras. –¿Tendrá que ver el alma de las personas con los zapatos que usan?–
Esta fotografía parece una lección magistral de psicología y sociología, aunque a mí, sobre otra cosa, me parece bellísima.
Querido amigo, ¿tú crees que esta obra podría ser atribuida a aquel fotógrafo que, pañuelo al cuello y cámara en ristre, andaba por Villanueva a mediados del siglo pasado, y que muchos aseguran se trataba de Cartier-Bresson?. Espero tu análisis que, como siempre, será perfecto.


Parte baja recortada de la foto anterior con el fin de destacar los pies
de las personas que aparecen en la misma.

Texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 23 de agosto de 2009

Permiso para vivir


“(…) Por ahí va la cosa, y si acaso insisto en un pensamiento, una idea, una actitud que realmente me pertenecen, la gente huye despavorida, como de un ser extraño y peligroso cuyos gestos mismos lo han conducido a la idiotez, la locura o la inanidad. Y así, a menudo, para tener amigos y ser querido, no me queda más remedio que representar un papel (¿tendrá esto algo que ver con el “me pongo la corbata y vivo”, de Vallejo?). Un papel que, además, me resulta muy triste, porque todos sabemos que el placer de la verdadera amistad, como el del amor verdadero, consiste en mostrarse tal como uno es. Pero en mi caso, muy a menudo, todo sale patas arriba. No bien un amigo o una mujer me conocen como realmente soy, los pierdo. “Alfredo, al rincón.” François George ha escrito con triste belleza sobre estas cosas terribles. Y así resulta que no hay nada tan doloroso como un ser que se distancia de nosotros, precísamente porque acaba de conocernos. No sé, pero en mi caso es como si al cabo de un proceso realmente endemoniado, terminase hundido siempre en unas profundidades sin nombre, en aquellos rincones de los que he venido hablando, y en los que nadie soporta hacerme una visita prolongada.”

Alfredo Bryce Echenique
Permiso para vivir (Antimemorias)


Bryce Echenique es de esos amigos a los que uno acude en esas ocasiones en que, por una cosa o por otra, anda uno desorientado; y es que la idea que, de manera provisional y precaria, se había hecho uno de sí mismo, se ha enredado peligrosamente con la que tienen los demás de uno; con la que uno cree que tienen los demás de uno; con la que uno desearía que tuvieran los demás de uno; con la que uno aspira a tener de uno… y así; con la consecuente desesperación y el bloqueo que esto ocasiona, claro –o más exactamente: obscuro−. Y todo porque a la necesidad de ser uno mismo le ganan las ganas de que le quieran a uno, y esto no puede ser siempre, y casi es mejor muchas veces que no lo sea, porque luego pasa lo que en la mayoría de las novelas de Bryce Echenique, aunque él lo cuenta de manera que te partes de risa, pero en realidad es para llorar, y es precísamente esta tristeza, remontada con tantísimo humor, lo que hace de Alfredo Bryce uno de mis mejores compañeros de camino.


Texto: Diego

viernes, 21 de agosto de 2009

EL COMIENZO DE LAS ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS (Si queremos evitarlas, es imprescindible conocerlo)



Fig. 1. Fruto de melocotón con síntomas de Oidio

Las enfermedades de las plantas que son ocasionadas por un agente patógeno comienzan cuando la presencia de éste coincide con otras variables; y esas variables, hasta no hace mucho, se había supuesto que eran exclusivamente meteorológicas (humedad, temperatura, luz…); pero en la actualidad, se ha ampliado el rango de esas variables.
Una de las enfermedades más frecuentes de las plantaciones de melocotoneros y nectarinas es el Oidio (Sphaerotheca pannosa (Waller.) Lév.), y los síntomas que produce son brotes y frutos cubiertos por una pulvurulencia blancuzca (Fig. 1); síntomas que cuando son graves provocan pérdida de cosecha o depreciación de la misma, afectando, incluso, al vigor de los árboles enfermos.
Generalmente, la aparición del primer síntoma es el indicador que suelen utilizar los fruticultores para aplicar un terapéutico adecuado; pero algunas veces, ese criterio es incorrecto, porque la aparición de los primeros síntomas se produce en hojas afectadas por otra enfermedad del mismo árbol.
Los frutales de hueso son muy sensibles a la Lepra, enfermedad provocada por el hongo Taphrina deformans (Berk.) Tulasne, y que se manifiesta por la aparición de hojas retorcidas y de color rojizo (Fig. 2) que caen al poco tiempo de aparecer; aunque antes de caer, en las pequeñas oquedades que se producen en los retorcimientos del limbo, se dan unas condiciones de humedad, luz y temperatura que son idóneas para que las esporas del Oidio se desarrollen ahí antes que en ningún otro sitio, saltando el hongo, desde esas hojas, al resto de la vegetación.
Por ello, cuando en una plantación de frutales de hueso aparecen hojas retorcidas y de color rojo -enfermas de Lepra-, es ahí donde primero se debe observar la aparición de los primeros síntomas del Oidio.
Por la razón anterior, para evitar, o al menos dificultar, la aparición del Oidio en los frutales de hueso, es recomendable desarrollar una terapéutica adecuada contra la Lepra.






Fig. 2. Brote de melocotonero enfermo de Lepra

(Para más información consultar el libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

lunes, 17 de agosto de 2009

LA AGRICULTURA, ALGO MÁS QUE UN SECTOR PRODUCTIVO


Labradores plantando patatas en Villanueva de la Reina (Jaén, España)

A los labradores con los que me encuentro todas
las mañanas en mi paseo por los meandros del Guadalquivir,
en Villanueva de la Reina (Jaén, España)


La agricultura marca el final del nomadismo de las tribus mesopotámicas y el comienzo de la civilización. Ella ha sido el alfar donde se ha cocido, durante once mil años, lo que somos, y ha influido no solo en los artefactos que nos rodean, sino en lo más sagrado de la estructura humana: en la propia mente. La agricultura es el origen de la cultura, y ésta es el elemento que retroalimenta la corteza cerebral y provoca la cerebrización –justo lo que nos diferencia del resto de los animales-.
Pero en la sociedad de la opulencia, las decisiones son estrictamente económicas, y como es más rentable fabricar modas, formas de ocio, comunicación, baratijas… que plantar patatas, o cultivar olivos, el resultado es la sustitución, lenta, pero paulatina, de unas actividades por otras –En muchos países de la UE el ministerio de agricultura ha sido sustituido por otro de medio ambiente-.
Ahora, al pasar por el campo es frecuente observar que una gran parte de los labradores ya son septuagenarios -los que van quedando-, y al verlos con una azada en la mano lo menos que se experimenta es un sentimiento de ternura.
Parece evidente que para alcanzar mayores cotas de bienestar es necesario abandonar la agricultura, pero las consecuencias no son tan fácilmente predecibles. -¿Estaremos pagando la opulencia, como el Fausto de Goethe, con nuestra alma?-

Figura y texto de José Del Moral De la Vega

sábado, 15 de agosto de 2009

LAS CAMPANAS SIEMPRE TOCAN POR ALGO




Para Carla, que le gustan los
relatos trágicos y misteriosos


En Villanueva de la Reina, las campanas tocan siempre al anochecer, y entonces los ancianos se descubren, y entre dientes se les oye mascullar una oración.
La cabeza del cura con los ojos abiertos estaba en un rincón de la sala parroquial. La criada, con los pechos cortados, aparecía desnuda sobre la mesa.
El crimen conmocionó a la comarca, pero los facinerosos que lo hicieron fueron apresados y ahorcados; sus cuerpos, cortados en cuatro partes, permanecieron colgados en la picota, junto al camino antiguo de los romanos, hasta que los depredadores los hicieron desaparecer.
Pero a la aldea no había llegado la tranquilidad, y el prior viejo lo sabía. Al confesionario se habían acercado doncellas desasosegadas por un sueño común y recurrente: un inmenso gato negro, con una mancha amarilla en la frente, se les metía en la cama pretendiendo violarlas. Al despertar de la pesadilla ellas estaban desnudas, y por el suelo de la alcoba había un rastro de cagadas de gato.
Una tarde, al anochecer, un monaguillo llegó a la sacristía despavorido y gritando: «A la entrada del campanario hay un gato negro más grande que un perro y con los pelos erizados»
El prior se temió lo peor. Se colgó una estola, cogió el acetre, y a grandes zancadas se plantó frente a la bestia.
–No cabe duda, este es el gato del sueño.
El prior se santiguó y, temblando, empezó el “Pater noster qui es in caelis…”; sumergió el hisopo bien dentro del acetre, y haciendo una inmensa cruz en el aire, roció con fuerza a aquel monstruo que, al notar el agua bendita, dio un descomunal alarido y desapareció, dejando como muestra de su presencia el olor a azufre que da el pelo quemado.
Al instante, sin que nadie se lo explicara, las campanas comenzaron a repicar.
Nunca más han ocurrido en este lugar hechos tan desgraciados como aquellos.
La Gumersilda, que es tenida por bruja, le dijo a mi amigo Luis “el Cabrero” que por eso en este pueblo tocan las campanas todos los días al anochecer; que se lo había leído el sacristán de las Benditas Ánimas del Purgatorio de un legajo que había dentro de un baúl, con dos cerrojos, lleno de papeles viejos.
–Las campanas espantan los demonios–. Seguro que mi amigo Luís no miente, aunque es probable que nunca sabremos cuántas historias reales, o no, hay detrás del toque de estas campanas, pero es innegable que las campanas siempre tocan por algo.

Figura y texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 9 de agosto de 2009

EL CORTIJO ANGULO (Una catedral del aceite en Villanueva de la Reina)


En el interior del molino, la luz entra por una lucerna y lo ilumina todo.

El aceite de oliva de Villanueva de la Reina (Jaén, España) es cita obligada en cualquier referencia que se haga a este producto en el mundo.
Hasta estos parajes, desde el Atlántico, llegaban por el río Guadalquivir arriba, las barcazas romanas para comprar plata y aceite, como lo demuestran las numerosas ánforas romanas encontradas en las orillas del río. Y en el Cortijo Angulo, una de los numerosas caserías que pueblan esta zona, se han encontrado restos de un molino romano de aceitunas, precisamente en un lugar ligado a uno de los momentos históricos más antiguos y esenciales de nuestra civilización: la cristianización de España, piedra angular de la posterior cristianización de América, Asia y África –en esta zona, en el sitio llamado Cuevas de Ilituergo, hoy conocido como Las Cuevas, comenzó San Eufrasio (siglo I) su acción evangelizadora, un lugar que por fuera es todo olivar y por dentro todo historia–.
En el Cortijo Angulo se ha construido, sobre el primitivo molino romano, otro ecológico, y en la construcción, el ingeniero ha integrado el elemento más esencial de las aceitunas y el aceite, la luz, que es lo que en definitiva, al final, nos alimenta. Toda la arquitectura de esta fábrica está orientada a la captación de la luz, que penetra por una gran lucerna a un vaso transparente –la tolva– donde las aceitunas se mezclan con el agua en el primer paso de la fabricación del aceite; los techos, de metal reflectante, llenan de claridad el interior de la factoría; y las ventanas, con forma de ojos y de triángulos equiláteros, tienen más funciones que las de un elemento constructivo; ellas son, como las vidrieras de un templo, los símbolos que, en este caso y según la semiología, representan la visión del creyente y a Dios.
Este molino de aceite es mucho más que una fábrica, es como una inmensa catedral que transforma la luz que viene de lo alto, o mejor de lo Altísimo, en los símbolos más profundos de nuestra cultura, produciendo un aceite que, como un milagro, sirve para alimentar el cuerpo y el alma.


Las ventanas, como las vidrieras de una catedral, impregnan el molino de símbolos de nuestra cultura.

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

domingo, 2 de agosto de 2009

Aetas carmen melodiae

Desde que en la primera mitad de 1500 Juan Vázquez preparase a sus cantorcitos dentro del claustro de la Catedral de Badajoz, parece que la música polifónica hubiese muerto con el siglo en Extremadura. En los años ochenta del siglo pasado D. Carmelo Solís Rodríguez con su magisterio y colaboradores consiguió despertar una actividad coral en los pueblos de la región y liderarlos con el Coro del Conservatorio Superior de Música de Badajoz, recuperando un siglo XVI polifónico en el que siempre se cuidaba la interpretación con criterios históricos que no adulterasen lo que un público de la talla de Luis de Morales o el obispo Juan de Ribera (posteriormente San Juan de Ribera) pudieran disfrutar escuchando su misa en la Catedral de Badajoz.

Poco a poco, y ya fallecido Carmelo Solís, la estructura de la música polifónica de Extremadura ha ido creciendo y madurando, llegando a niveles impensables al inicio de nuestra democracia. Coros extremeños que interpretaron junto a Alfredo Kraus y Renata Scotto, como el que fundara Carmelo Solís, otros que ganan concursos internacionales, como el Coro de la Universidad de Extremadura, o que se alzan con el Gran premio de Canto Coral, máximo galardón a nivel nacional para coros no profesionales. En este último caso obtenido en dos ocasiones, en el 2005 por el Coro Amadeus de Puebla de la Calzada y en este mismo año por el Coro Arte Vocal de Villanueva de la Serena.

Aetas carmen melodiae, es una obra del compositor valenciano Albert Alcaraz escrita en el año 2005 para la boda de la soprano Carmen Solís González con el director de coro y tenor Víctor Sordo Vicente, siendo estrenada en ese momento por coralistas de gran parte de la geografía española dirigidos por el actual director del Coro del Conservatorio Superior de Música de Badajoz: D. Alonso Gómez Gallego. Esta obra ha sido una de las presentadas al Gran Premio de Canto Coral de este año en la que el Coro Arte Vocal de Villanueva de la Serena, dirigido por Manuel Guisado Rodrigo, se ha alzado con el primer premio.

Aetas, carmen melodiae
Psallat, laudem in Messiae,
Cantico laeticiae.

Numque dignus est honore,
Qui placavit passione,
Patrem omnis gratiae.

Permite a los hombres cantar
un melodioso himno.
Orad al Mesías con un
cántico de júbilo.

Porque es digno de ese honor
quien reconcilió, por su pasión,
el Padre de toda la gracia.




Texto: Jerónimo Del Moral Martínez