domingo, 22 de noviembre de 2009

El patio en la cultura mediterránea


Rincón de un patio de Villanueva de la Reina (Andalucía, España)


A mi amiga Lola Ortega, directora de PHYTOMA ESPAÑA,
para que conozca el rincón por donde llegan algunas de las ideas
que luego aparecen publicadas en su revista.

Uno de los elementos más originales de la cultura mediterránea es el patio.
En él coincide la familia para solazarse o para realizar pequeñas faenas domésticas. Esta estancia es un lugar de aislamiento o de encuentro. En él se halla el pozo, si hay agua en el subsuelo, y en él está el aljibe, para recoger la lluvia. En el patio los niños aprenden a andar y corretear durante sus primeros años. Las plantas, en macetas, adornan sus paredes y perfuman la casa. Sombreado por parrales, en el verano es el lugar ideal para esconderse del sol. Y en las noches sin luna, con buen tiempo, tumbado boca arriba, se puede disfrutar del espectáculo que ofrece el cielo estrellado.
En unos estudios realizados sobre más de treinta mil páginas de legajos de Villanueva de la Reina (Andalucía, España), en el siglo XVIII, pude comprobar que sus casas, según el número de habitaciones, la superficie, la forma constructiva… se podían agrupar en cinco categorías, pero todas, hasta las más pobres, poseían un patio. Probablemente, la gente de aquel tiempo pensaba que tener una casa sin patio era como no tener casa.
Las ruinas romanas nos hablan de su importancia y su belleza, y en Andalucía existe una historia, preciosa, sobre el deseo de un rey poeta en la Edad Media.
–Alarife, quiero que me construyas un nuevo palacio.
–¿Y cómo quieres que lo haga, señor?
–Haz un gran patio, y si te sobra espacio, construye algunas habitaciones.
Es muy probable que esta estancia sea uno de los símbolos más potente del claustro materno, que perdemos al nacer, y del jardín del Edén, del que fuimos expulsados. El patio es el paso del artificio (construcción) a la naturaleza, el nexo entre lo abierto y lo cubierto…
Don Antonio Machado decía: Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla/y un huerto claro donde madura el limonero/…
Y es que los patios andaluces son como un inmenso escenario –auténtico–, donde se escenifica la vida –de verdad–.
El patio de mi casa es particular…” es la letra de una canción que cantaban los niños españoles hace mucho tiempo. Porque en España, cada uno tenía su patio, y el que no, no tenía nada.
«¡Ay, el patio de mi casa!»

Imagen y texto de José Del Moral de la Vega

sábado, 14 de noviembre de 2009

Terapéutica contra una enfermedad del trigo



Semillas de trigo afectadas por el Carbón; sobre las mismas, una espiguilla desprendida de una espiga mostrando el falso grano que contiene.


La historia de nuestra civilización y la del trigo van de la mano, sin que sepamos muy bien cuál de los dos, hombres o plantas, tomaron la iniciativa de caminar juntos. Pero acompañando al trigo vienen también unos hongos entre los cuales se encuentran diversas especies del género Tilletia, microorganismos que provocan enfermedades en los trigales, y a las que los labradores dan el nombre de “Carbones o Tizones”, debido al color negro que adquieren los granos, rellenos de esporas del patógeno.
Las esporas de estos hongos se encuentran en el suelo o adheridas a la cubierta de las semillas. Cuando éstas se siembran, el hongo germina e infecta los tejidos de la planta. Durante el desarrollo del cultivo la planta no muestra síntoma alguno de la enfermedad, pero cuando aparecen las espigas podemos comprobar, en las espiguillas, que los granos de trigo no son tales, sino que, realmente, son bolsas negras repletas de esporas del hongo. Y si aplastamos un grano entre los dedos nos mancharemos de un polvo negro, constituido por las esporas del microorganismo, y con olor a pescado podrido debido a la trimetilamina que contiene.
La forma de evitar la aparición de esta enfermedad es fácil, eficaz y barata. Consiste en impregnar las semillas que se vayan a sembrar con un fungicida específico. Los formulados a base de carboxina, tiram o mancoceb han demostrado ser muy eficaces, evitando la aparición de la enfermedad prácticamente al 100%.

Esporas del hongo Tilletia foetida, causante del Carbón del trigo, vistas al microscopio.

(Para más información consultar el libro La Sanidad de los Vegetales Cultivados)

Figs. y texto de José Del Moral De la Vega