miércoles, 17 de febrero de 2010

LA DEHESA ARBOLADA SE MUERE (La muerte silenciosa de los árboles, “la Silenciosa”) 4*


Fig. 1. Los adultos de Cerambyx welensii salen de las galerías en verano; pero en ciertas ocasiones, cuando algunos de ellos retrasan su aparición, permanecen como tales dentro de las galerías hasta el próximo verano, y si las ramas donde viven son podadas, pueden salir al exterior antes de la fecha habitual.

*Debido a la extensión de este tema, se presenta en sucesivos pots con el mismo título, y numerados de forma correlativa.


¿Y quién es el responsable de los troncos de encinas y alcornoques taladrados, y de las ramas principales agujereadas y caídas por golpes de viento o nevadas, tan frecuentes en las dehesas arboladas de la Península Ibérica?
Hasta hace bien poco, el hombre de campo no era capaz de responder a esa pregunta porque el insecto causante de esos daños ¬–el coleóptero Cerambyx welensii– ha desarrollado un extraordinario procedimiento de ocultación. Los adultos (Fig. 1), que pueden medir más de 60 milímetros de longitud, son negros, y salen al exterior tan solo durante las noches de los meses de verano ¬–¿qué labrador va al campo en las noches de verano a mirar los árboles con una linterna…?–. Las larvas (Fig. 2) se desarrollan, durante toda su vida –3 ó 4 años– alimentándose de la madera del árbol en el interior del tronco o duramen, sin salir para nada al exterior. La ninfosis también se realiza en el interior de las galerías donde vive la larva. Los huevos, parecidos a granos de arroz, los pone la hembra en las resquebrajaduras de la corteza, y las larvitas, recién nacidas, excavan una galería, se cubren con el serrín que producen al perforar la madera y se introducen rapidísimamente en el interior de los árboles.
Conociendo la biología de este insecto productor de “La Silenciosa”, es explicable comprender por qué los labradores no conocían este parásito que ha vivido, probablemente siempre, en las dehesas arboladas de España y Portugal, y que ahora forma plagas importantes.


Fig. 2. Las larvas del insecto, del tamaño de un dedo gordo, son blancas, ápodas y musculosas. En algunas ocasiones, al podar las ramas donde viven, aparecen al exterior.


Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

6 comentarios:

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, José:

Me pregunto: ¿Qué medidas se están implementando para controlar tan devastadora plaga?

Sería una verdadera lástima que se prdieran tan bellas arboledas.

Saludos.

BEATRIZ dijo...

Interesantes palabras: ninfosis,duramen,coleóptero...hasta parece mentira que esos mundos sean reales, con ese sonido tan hermoso podrían ser algo onírico.
Me ha gustado esta entrada Pepe, siempre se aprende algo nuevo, un abrazo.

José Del Moral De la Vega dijo...

Estimado Rafael, actualmente trabajo en un proyecto, financiado por la Unión Europea y el Reino de España, que tiene como objetivo principal resolver esta plaga tan peligrosa. Creo que estamos en el buen camino, y las soluciones que estamos encontrando os las contaré más adelante. Para no daros el peñazo con una entrada muy larga, pensé que lo mejor sería iros contando todo esto por partes. Y en ello estoy.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Como siempre, Beatriz, tus comentarios son muy generosos, muchas gracias.
Tienes toda la razón, toda mi vida entre esas palabras y no me había dado cuenta ¡Es maravilloso comprobar cómo los poetas tenéis una capacidad de análisis sutilísima!
Un abrazo

Matilde dijo...

Ejércitos de seres subterráneos perfectamente camuflados que devoran incesante y silenciosamente árboles más que robustos.
¿Relato de terror o de inquietante ciencia ficción?
Sigue contando... ¡nos tienes en ascuas!

José Del Moral De la Vega dijo...

Cierto, Matilde. Una historia más, verídica y apasionante, que descubrimos al estudiar la naturaleza. Ve preparando la pluma porque te puede salir un bestseller.
Un abrazo