domingo, 28 de febrero de 2010

LA DEHESA ARBOLADA SE MUERE (La muerte silenciosa de los árboles, “la Silenciosa”) 5*


Fig. 1. Los adultos del insecto Cerambyx welensii salen de sus refugios durante las noches cálidas del verano.

*Debido a la extensión de este tema, se presenta en spots sucesivos con el mismo título, y numerados de forma correlativa.


Cerambyx welensii pasa la mayor parte de su vida en forma de larva dentro de galerías que son construidas por el insecto en el interior de los troncos de encinas y alcornoques, galerías que funcionan como si fuesen cámaras acorazadas frente a sus enemigos naturales. Los adultos del coleóptero se forman dentro de las galerías, abándonándolas para reproducirse, y una vez que han logrado ese objetivo se mueren.
La salida de los adultos, la cópula, la puesta de huevos, el nacimiento de las larvitas y la introducción de éstas en el interior de los troncos se realiza en las primeras horas de las noches cálidas del verano (Fig. 1).
¿Cómo se podía intervenir para evitar las plagas de un insecto que pasa la mayor parte de su vida en el duramen de arboles, y sólo durante un brevísimo periodo de su vida, y por la noche, sale al exterior?
Afortunadamente, se pudo descubrir que los adultos de C. welensii sienten una gran atracción por el melón, y utilizando recipientes con trozos de su pulpa (Fig. 2), colocados desde primavera hasta final del verano, en años sucesivos, se ha podido determinar que la época en que se produce esta salida, en Extremadura, es durante los meses de junio-julio.
Conocer con precisión la época de la salida de los adultos -momento en que se realiza la reproducción del insecto- es fundamental para el diseño de un programa eficaz contra las plagas de Cerambyx welensii.




Fig. 2. Recipientes de plástico con trozo de pulpa de melón, colocados en el tronco de árboles parasitados por C. welensii, constituyen una trampa eficaz para capturar adultos del insecto.

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

5 comentarios:

Carla dijo...

Muy interesante el artículo, fue llevadero leerlo, lo escribiste muy bien!

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias, Carla. Me alegra que este tema, tan alejado de tus intereses literarios, no te resulte "un peñazo"
Un abrazo

Carla dijo...

Para nada José, me interesa muchísimo, siempre es bueno aprender!
Espero ansiosa tus artículos!

Ángel dijo...

Estais equivocados. Cerambyx sp. no es el causante del declive de las dehesas, sino que sólo es un síntoma más. La causa del declive de la dehesa es la actividad humana. Durante siglos, cada generación de personas lega a la siguiente un entorno más empobrecido. Los cerambyx ya existían antes que las personas y no devastaron nada.
La solución no es matar cerambyx.
La solución es clara, sólo hay una y es evidente: enriquecer en lugar de empobrecer.
La solución es......(repique de tambores, suspense)...
Plantar árboles, claro está !!
¿A que es fácil de entender?

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita al blog y tu opinión, Angel, aunque sea crítica con nuestro trabajo.
La etiología de este fenómeno parasitario es de tipo antrópico, y eso lo hemos presentado en foros y revistas científicas desde los años ochenta del pasado siglo, pero si no reducimos la actual población del insecto, la superficie actual de dehesa se verá cada vez más afectada, como hemos comprobado estudiando la evolución de 20.000 árboles a lo largo de veinte años.
Plantar árboles, o cualquier otra medida rejuvenecedora del arbolado, es una medida que venimos recomendando desde el comienzo de nuestras investigaciones; pero no disminuir la población actual del insecto sería catastrófico para la conservación de la dehesa actual, que es uno de los tesoros de la Humanidad. De ahí que una de nuestras líneas de trabajo para la conservación de la dehesa arbolada sea el desarrollo de un sistema de control biológico de C. welensii.
En lo que si estoy de acuerdo contigo es de que "Estamos equivocados". La ciencia es en si misma falsable, y precisamente por ese principio es por lo que avanza. Los que nunca se equivocan son los que opinan desde el dogmatismo o las ideologías, pero ese no es el terreno de los trabajadores de la ciencia.
Saludos cordiales