viernes, 19 de febrero de 2010

Un ramito de violetas



A mi profesor don Fernando Cueto,
que cuando tenía catorce años,
en la SAFA de Úbeda, me enseñó a mirar
lo que hay detrás de los retratos



Las fotografías pueden tener muchas finalidades: ilustrar un texto, mostrar un detalle, decorar…y, lo más importante, representar símbolos.
En esta foto –Un ramito de violetas– aparecen tres elementos principales ¬–una persona mayor, un niño y unas florecillas– que, aparentemente, no tienen mucha significación. Técnicamente, la instantánea es bastante vulgar: sin contrastes de luces, ni de planos, sin efectos especiales…; aunque tan cargada de símbolos –las manos, el ramito de flores…–, que seguro que podría hacer las delicias de Saussure o Barthes.
No obstante, para mí, su interés es bien distinto a la semiótica.
Los dos protagonistas, ajenos a la cámara, observan atentamente un ramito de violetas, y cualquiera que contemple la foto puede conocer esa realidad –una persona mayor le enseña a un niño unas flores, que ambos miran atentamente-; pero además de ello, el espectador tiene la certeza de que entre ambos personajes hay una trama, una historia, que solo ellos conocen; y al ver la instantánea, lo que aquel contempla son dos historias (la que aparece en la fotografía, elemental, objetiva) y otra, la que están viviendo los personajes de la foto, que sólo puede imaginar.
La esencia de la racionalidad, la almendrilla de lo que somos, está en la atracción irresistible que sentimos por conocer aquello que intuimos que existe, pero que aparece velado ante nosotros –el interés por desvelar, por desnudar, por descubrir “sensu stricto” lo que está oculto, lo sagrado-.
Esta imagen, más que una fotografía efectista –para adornar–, podría servir como sutil lección de psicología –o quizá mejor, de antropología–.

Figura y texto de José Del Moral De la Vega

13 comentarios:

Silvia Beatriz Giordano© dijo...

No tiene grandes contraste, ni luces especiales, pero es toda una historia: hizo volar mi imaginación. Es una imagen muy tierna!. Gracias por darme el alerta de la publicación.
Un abrazo. ¡ah!. German Maldonado (se que vas a preguntarte en algun momento del día de hoy quién es)es mi hijo.
Saludos!

Pepe Aranda dijo...

Me gusta esta foto, es más, te sugiero que la memorices porque mi secreto mejor guardado lo pienso poner a la luz el 1 de Mayo del 2012.
Ese día puede que te arranque una leve sonrisa y... algo más.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Muchas gracias por tu visita y tus palabras, Silvia. Me has dejado intrigado con esa observación sobre tu hijo.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Amigo Pepe Aranda, me has dejado planchado. ¿Hasta el 2012 me vas a tener intrigado?
Bueno, esperaré paciente.
Un fuerte abrazo

Fco. Manuel dijo...

Gracias Pepe. Ya te dije que de vulgar nada, al menos para mí,es una gran instantánea. Como dijo Henri Cartier-Bresson 'No hay nada en este mundo que no tenga su instante decisivo'.....gran verdad!

José Del Moral De la Vega dijo...

Me alegra que te guste, Fran. Quizá algún día, cuando pase mucho tiempo, y ese niño contemple de nuevo la instantánea, comprenda de dónde le viene a él esa extraordinaria sensibilidad -que seguro tendrá- por todo lo bello.
Un abrazo

Pepe Aranda dijo...

Ya ves, amigo Pepe del Moral, suspense e intriga al estilo de Alfred Hisckot. Con una salvedad: El suspense de Hisckot encogía el corazón y mi intriga pretende alegrar el alma. Quizás, por eso, se ponga tan “largo” plazo.
Otro fuerte abrazo.

Matilde dijo...

Me tocan especialmente las historias de abuelos y nietos. Soy afortunada, puedo vivir este flujo de ternura y complicidad que en la fotografía reflejan las caras y miradas de las dos protagonistas.

BEATRIZ dijo...

Es como un juego de cubos, ver la historia reflejada en la imagen y a la vez imaginar la historia sucediendo entre los personajes...me deja pensando que a la mejor también existe la historia del observador entremezclada...sugerente entrada Sr.Pepe, me gustó.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Qué suerte la tuya, Matilde, de poder cruzar miradas cómplices con los niños! ¿Serán así las miradas de los ángeles?

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, Beatriz. Los hechos lineales son aburridos, primarios; mientras que los complejos, con multitud de matices y sugerencias son los que nos seducen y más nos interesan.
Un abrazo

Silvia Beatriz Giordano© dijo...

Usé la foto para un cuento corto que ella me inspiró, o sea que te la robé aunque aclaré todo en el pie (autor y blog). ¿Ya descubriste el por qué del nombre de mi hijo?.
Un abrazo, amigo!

José Del Moral De la Vega dijo...

Las fotos que yo publique las puedes utilizar como te parezca oportuno, soy yo el que te tengo que dar las gracias por ello.
Un abrazo