jueves, 24 de junio de 2010

EL MILAGRO DE LA VIRGEN DE KAZAN (SAN PETERSBURGO)


Jóvenes delante del Ermitage (San Petersburgo).

A todos mis amigos,
a los que no quiero darles la matraca
con miles de anécdotas
de mi viaje a Rusia


San Petersburgo es una de las ciudades más bellas del mundo. Al visitante le puede sorprender el Ermitage, sus catedrales, malecones, palacios, jardines… Todo es grande y esplendoroso, pero lo que realmente distingue a esta ciudad son sus mujeres. Es probable que las eslavas sean las más bellas del mundo, y San Petersburgo está lleno de jóvenes preciosas y con unas piernas que sus minifaldas permiten contemplar, mucho más estilizadas por los zapatos de tacón que usan.
Pasear por la avenida Nevski y encontrarse rodeado por cientos de rusas a cual más atractiva es un espectáculo para no olvidar; pero lo que no se puede ni sospechar es que, muy cerca de allí, al entrar en la Catedral de Nuestra Señora de Kazan, esas mismas jovencitas, con los cabellos cubiertos por un tul y llevando en su mano una vela encendida, se postran delante de un icono de la Virgen y besan el suelo.
Parece increíble contemplar un fenómeno de tal religiosidad ligado a la juventud en el siglo XXI. Mucho más en este país, en el cual, durante casi un siglo, la Unión Soviética tuvo como objetivo aniquilar la religión.
Tenemos numerosos casos en la historia de que un elemento fundamental en la cultura de los pueblos, como es el idioma, ha podido ser erradicado y sustituido por otro en menos de cien años de acción programada; en cambio, el sentimiento religioso de la juventud rusa no ha podido ser doblegado a pesar de las terribles persecuciones que durante el siglo XX se produjeron en la Unión Soviética.
Los especialistas en evolución cerebral no se ponen de acuerdo en determinar la etiología del sentimiento religioso. Marx dijo un día que “la religión es el opio del pueblo”, frase que a mí siempre me pareció una de esas cagaditas que suelen producir los genios, probablemente para que no olvidemos que pertenecen al género humano. Ahora, en cambio, estoy convencido de que es acertadísima. El sentimiento religioso está resultando ser una medicina salvífica elegida libremente por el pueblo contra la falsedad de las ideologías, la impudicia de los políticos y las canalladas de los poderosos.
Existe una tradición en San Petersburgo de que quien pone una vela a la Virgen de Kazan vuelve otra vez a visitarla. -¡Yo le encendí una! ¿Seguirá estando todavía la catedral llena de jóvenes rusas con minifalda?-



Icono de la Virgen en la Catedral de Nuestra Señora de Kazan (San Petersburgo).


Imágenes y texto de José Del Moral De la Vega

9 comentarios:

Fco. Manuel dijo...

Me alegro que hayas disfrutado de tan magnífica ciudad, creo que también la llaman 'La Venecia del Norte', o algo asi no?. Mis padres estuvieron hace ya 2 años por esas tierras y volvieron fascinados, con intención de volver en el futuro.
Coincido contigo, aunque yo no haya tenido la suerte de estar 'in situ' de contemplar esas 'otras' bellezas, que no tendrán mucho que envidiarle al Ermitage y otros museos o/y monumentos.

Espero que nos veamos pronto para que en persona me pongas los dientes largos con este viaje.

Un abrazo.

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, San Petersburgo tiene más de trescientos puentes, y es probable que tenga más km de canales que Venecia, aunque no se por qué razón esa característica turística no la promocionan.
Bueno, ya te contaré...
Un fuerte abrazo

Matilde dijo...

Es una de las ciudades que deseo conocer pues tiene (para mí) muchas resonancias literarias y artísticas ¡Qué suerte has tenido!

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, Matilde. San Petersburgo es una ciudad para conocer -¡Qué privilegio el ser y sentirse europeo, y qué mala suerte la nuestra, al tener que soportar a esta caterva de políticos que se encargan de exaltar y manejar los sentimientos tribales para disfrutar ellos el poder!- Ya te contaré cuando nos veamos. Un abrazo

Silvia Beatriz Giordano© dijo...

José: sana envidia de mi parte, lo admito: San Petesburgo me queda un poco lejos, pero disfruto de tu especial visión de la ciudad.
No debería sorprenderte la religiosidad de los seres humanos. Actualmente la humanidad toda está inclinándose hacia la religión, cualquiera sea su Dios. Hasta el que se llama ateo, es creyente de Algo. Tú sabes: yo soy de esas católicas que redescubrieron a Jesús y María y asi y todo, me sorprendo cada día viendo a miles de jovenes que vuelven hacia Dios.
Saludos, amigo!!!

José Del Moral De la Vega dijo...

Querida Silvia, tienes razón, el fenómeno religioso es algo que no deja de sorprenderme. Negarlo es negar la evidencia, y cuando el hombre lo utiliza adecuadamente, hasta el más vulgar de los mortales es capaz de crear obras admirables o de convertirse en un modelo de humanidad. Actualmente, el poder trata de trivializarlo -en España se hace contra el cristianismo-, y ello argumentando que produce fanatismo con el que se asesina, con cuya razón igual podían pretender amputarnos la mano derecha...
De todos modos, te voy a contar un secreto: estoy absolutamente convencido de que las piernas de las mujeres rusas son sobrenaturales -¿Las hará el arcángel San Migel en sus ratos libres? ¿Tú qué crees?
Un abrazo

Lydia dijo...

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Carla Kowalski dijo...

No conozco la ciudad pero por lo que cuentas, me dan ganas de visitarla.
Me dio mucha risa ese final.
Excelente post!

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, Carla, es una ciudad para visitar. Tiene más canales que Venecia.
¡Lo de las rusas es de verdad!
Un abrazo