sábado, 4 de septiembre de 2010

EL ACEITE DE OLIVA



La vida, en síntesis, no es más que un ir y venir de la energía a las moléculas, de la radiación a la materia. El aceite de oliva es una parábola de esas metamorfosis, en cuya esencia queda mucho recuerdo de la luz primera, y por ello, antes que el sabor o el olor, nada hay tan propio a él como el brillo.
Por Villanueva de la Reina, en los meandros que el río Guadalquivir va formando entre La Campiña y el zócalo de Sierra Morena, se producen los mejores aceites del mundo, y desde antes de Cristo, muchas de las cántaras del Monte Testacio se llenaron con ellos para colmar las exigencias de emperadores y pontífices romanos.
El flavor de estos aceites es único, y al saborearlos se vive el milagro de captar unos aromas indescriptibles, justo los mismos que impregnan las orillas y juncales por donde el Guadalquivir pasa.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega

8 comentarios:

Matilde dijo...

El poeta Pablo Neruda dice que els aceite es "inagotable paz, esencia verde" y lo define como un "colmado tesoro que desciende desde los manantiales del olivo"
Todo es poco para ponderar la belleza de su color, la suavidad de su gusto y las innumerables ventajas que nos aporta a nuestra salud este maravilloso prodigio de la naturaleza que los hombres han sabido pacientemente elaborar.
Añado un enlace con la "Oda al aceite" de Pablo Neruda: http://www.poemas-del-alma.com/pablo-neruda-oda-al-aceite.htm

Un abrazo

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, José:

Los aromas de los olivares son indescriptibles, por aquí hay muy pocos y los que aún se conservan son verdaderos tesoros que la naturaleza nos ofrece.

Abrazos.

José Del Moral De la Vega dijo...

Gracias por tu visita y tu aportación, Matilde. Visitas como la tuya son todo un lujo para este rinconcito.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, Rafael, regalo de dioses son los olivos, y obligados estáis a conservarlos ¿Son espontáneos, o plantados por alguien?
Un abrazo

Carla dijo...

NO sabia que era tan asi
Pero te queria comentar que es maravilloso como escribis sobre algo muy poéticamente.

angélica beatriz dijo...

Querido José, cuentas tan bellamente las bondades del aceite de oliva, que al escucharte, uno no puede dejar de -sentir- ese aroma extraordinario que deja en los caminos del Guadalquivir, por donde pasear debe ser algo parecido a hacerlo en el Paraíso.

Gracias por tus palabras y por la imagen, realmente bella.

Un beso.

José Del Moral De la Vega dijo...

Cuando se descubre la cultura del aceite, Carla, escribir de cualquier cosa sobre él, te aparece bonito.
Un abrazo

José Del Moral De la Vega dijo...

Efectivamente, Angélica, pasear por esos meandros es como volver al paraiso.
Un abrazo