sábado, 7 de mayo de 2011

Arqueología del mundo rural ordenada en el calendario: mayo


Cortijadas, alquerías y aldeas, las comunidades más pequeñas y entrañables del mundo rural español han desaparecido o están a punto de ello. ¿Habrá que reinventarlas algún día como hospitales terapéuticos para los desquiciados habitantes de las ciudades?

Aquel jolgorio juvenil se apagó en los pueblos. Mudos quedaron, y silencioso el campo. Ya nadie canta: mozos, pájaros ni grillos. De aquella lista de pájaros e insectos vibradores que hacían vivo al campo, cuántos se han caído: el alcaraván, el triguero, las chirlonas, el arreaburros, la abubilla, la siseante lechuza…

–Del libro “Voces del Campo”–

Imágenes y texto de José Del Moral De la Vega

8 comentarios:

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, José:

Tienes mucha razón, los pequeños pueblos y los campos están quedando solos por aquí también, ya la juventud solamente desea vivir en las ciudades.

Mi Pueblo natal cada día se ve más triste, pero yo sigo visitándolo frecuentemente y hasta he pensado en regresarme a vivir en él.

Abrazos.

José Del Moral De la Vega dijo...

Hola Rafael, anoche contesté a tu comentario, pero ahora compruebo que no ha sido publicado.
Te decía que yo estoy convencido de que la tendencia actual a abandonar el campo se invertirá, y más pronto que tarde, los jóvenes valorarán la felicidad que comporta vivir en la naturaleza.
Un abrazo

BEATRIZ dijo...

los ruidos del campo me son abrumadores Pepe, hace poco estuve sentada bajo la sombra de un árbol, en el pasto y muchos ruidos de insectos se hicieron estruendos.

Te saludo.

José Del Moral De la Vega dijo...

Justo ese es el trasfondo del texto, Beatriz.
El hombre surge de la naturaleza, y el campo es el primer escalón en su escala civilizadora; pero a medida que va subiendo peldaños se va haciendo más "urbanita", y se va "desnaturalizando", de tal manera que puede llegar a un punto en que ya no reconozca a esa naturaleza de la cual procede; y eso es muy peligroso porque nos puede llevar a negar nuestra realidad, o lo que es lo mismo, a la destrucción.
Yo tengo sobrinos, Beatriz, que han nacido y viven en la ciudad, y al llegar al campo sienten asco de la leche recién ordeñada de las vacas, sufren ataques de histeria si se les suben las hormigas por las piernas...
Bueno, no pretendo echarte una bronca; solo he querido reflexionar contigo sobre la experiencia que nos has contado, aunque te confieso que a mí también me molesta la crepitación de algunos grillos.
Un abrazo

Recorré Argentina dijo...

Excelente post. Todos podemos aprender de él.

José Del Moral De la Vega dijo...

Este blog, "Recorré Argentina", quiere ser como una mesa de camilla donde, de manera amigable, se traten de temas muy variados, igual que la vida misma.
Muchas gracias por tu visita.

Carla Kowalski dijo...

Que pena que las comunidades pequeñas vayan desapareciendo. Esperemos que la situación se revierta porque significan la historia de un pais.

José Del Moral De la Vega dijo...

Estamos obligados a hacerlo, Carla.
Un abrazo