miércoles, 6 de julio de 2011

Arqueología del mundo rural ordenada en el calendario: julio


Hasta mediados del pasado siglo, las mujeres españolas tenían gran protagonismo en las faenas agrícolas del verano, y para preservarse del sol y poder lucir una piel blanca –la blancura era un signo inequívoco de distinción–, tapaban su cabeza, tanto como podían, con sombreros y pañuelos.

¿Hay una palabra que atesore más gozo, tanto sol y tanta vida como verano? Un dios de luz es, coronado de espigas y frutos. –Del libro “Voces del Campo”–

Imágenes y texto de José Del Moral De la Vega

1 comentario:

Carla Kowalski dijo...

Hermosa la frase.
Algo sabía de lo del tema de no broncearse, que hace ya tiempo era mal visto estar bronceado.

Muy interesante como siempre!

P.D: Ando desaparecida porque estoy estudiando.