domingo, 21 de agosto de 2011

LA FÍSICA CUÁNTICA Y LOS DEMONIOS


La Gumersilda me contaba, muy convencida, que el demonio se mete por las rendijas y se esconde en los rincones, y para espantarlo nada mejor que las campanas, y ello, según decía el prior viejo, porque les recordaban los golpes de escudos y espadas de aquella feroz batalla que perdieron contra San Miguel y sus legiones.

A todos aquellos que han colaborado
en la visita del Papa a España
y han demostrado, una vez más, que
este es un país generoso con los visitantes
y respetuoso con las ideas de los otros.


Me contaba la Gumersilda, de quien se decía que estuvo de criada con un judío de Toledo, y de donde volvió al pueblo con la gracia de poner a la gente en contacto con sus muertos, que a lo que más temen los demonios es al toque de campanas, y es por eso que todas las iglesias cristianas tienen un campanario desde donde espantan a los malos espíritus. Y para dar crédito a lo que aseguraba, me decía que los mayores crímenes siempre se realizan de noche, cuando los sacristanes duermen, y los campanarios callan.
Y con esa razón me secreteaba que la causa de tanta atrocidad como se cometió en este pueblo de Vva. de la Reina durante la última guerra, se debió a que al principio de la contienda, alguien tiró las campanas al río. Desde entonces, los demonios señorearon por el lugar entre aquellas buenas gentes que, confundidas, se mataron unos a otros.
Con la ausencia de campanas desaparecieron las cigüeñas que siempre habían vivido en la torre, y un día alguien se dio cuenta de que un enorme pajarraco había ocupado aquel nido. La Gumersilda no tuvo duda alguna: Satanás nos acompaña.
Para resolver aquello se le encomendó al Grajo, un albañil temerario, que subiera allí adonde anidaba “El Enemigo”. Encaramado en todo lo alto, el Grajo encaró la bestia y le arrojó el agua bendita que la Gumersilda le había preparado en una botellica que había sido de jarabe para la tos. Los que presenciaron desde el suelo la operación lo aseguran: Se vio un fogonazo, y un olor a pescado podrido lo impregnó todo.
El Grajo colgó allí mismo un trozo de vía del tren para que hiciera de campana, y a la hora del Ángelus, un monaguillo le dio doce golpes a la viga con una barra de hierro. El sonido llegó a todas las casas, y el vecindario salió a la calle convencido de que un milagro había devuelto las campanas a su lugar.
Me contaba la Gumersilda que, con el tiempo, llegó la paz. Se compraron cuatro hermosas campanas, y a los pocos días volvieron las cigüeñas al lugar.
El cura joven que hay ahora, más partidario de la física que de los ensalmos, no se cree del todo esta historia, pero como es hombre de pensamiento, dice que la duda es el cimiento de la verdad, y “por si acaso”, nada más llegar instaló un sistema eléctrico para tocar las campanas a cada instante: los cuartos, las medias, las enteras, al Ángelus, a las Animas…
Dice mi amigo Luis el Cabrero que nunca podremos saber la certeza de esto que contaba la Gumersilda, pero lo que es innegable es el descubrimiento que surgió poco después de tanto campaneo: al hacer unos remiendos en una capilla sin mucho valor, escondida debajo de ella apareció una iglesia mudéjar de una extraordinaria elegancia, prueba inequívoca de la importancia del demonio que allí se debía ocultar.
Casi todo lo que me ha contado la Gumersilda ha ocurrido de verdad, otra cosa es la razón que ella quería darle a sus historias; aunque ahora, al oír campanas, me siento seguro. –¿Nos desvelará un día la física cuántica que las campanas sirven también para espantar demonios?–


En los pueblos, a las cigüeñas les gusta vivir en lo más alto, junto a las campanas, y ellas son, en nuestra cultura, un símbolo de paz y fertilidad, por eso, en aquellos lugares donde habitan cigüeñas predomina la gente feliz.

Imágenes y texto originales de José Del Moral De la Vega

domingo, 14 de agosto de 2011

SANTO PADRE, ESCUCHA



Cuando yo era un niño, a comienzos de los sesenta, oí comentar un día a un profesor, que el Papa acababa de anunciar un concilio que serviría para renovar la Iglesia Católica. Años más tarde, junto a otros jóvenes, pasé muchas jornadas reflexionando a la luz del capítulo Gadium et Spes –Gozo y esperanza– del Concilio Vaticano II. Aquello sirvió para “aggiornar” la Iglesia, aunque en opinión de muchos católicos, se quedó muy lejos de lo que esperábamos; incluso le salíó un furúnculo, la llamada teología de la liberación, que ni es teología ni libera de nada.
Es incuestionable que la espiritualidad derivada del mensaje evangélico ha producido los más altos niveles en la excelencia de la humanidad (Francisco de Asís, Juan de la Cruz, Teresa de Avila, etc.); actualmente, como señala la profesora americana Patricia Aburdene, existe una potentísima corriente de espiritualidad que se manifiesta con un aumento del consumo de libros de autoayuda, yoga, visitas a templos budistas, tantra, etc; aunque no parece que esa corriente pase, precisamente, por la Iglesia Católica.
Desde hace mucho tiempo, un gran científico y pensador, el profesor Panikkar, ha venido apuntando la necesidad de que la Iglesia necesita de una gran reflexión, y para ello él sugería regresar al principio, a un concilio “Jerusalén II”.
Y en esa misma dirección, no hace mucho, se ha manifestado Henri Boulad, jesuita egipciolibanés de rito melquita, rector del colegio de los jesuitas en El Cairo, profesor de teología, vicepresidente de Caritas International para Oriente Medio y África del Norte. Un gran intelectual que ha dado conferencias en las más prestigiosas universidades del mundo y ha publicado unos treinta libros en unas quince lenguas, sobre todo en francés, árabe, húngaro y alemán.
Este jesuita ha enviado una carta al Papa, que se ha hecho pública, y aprovechando la visita a España de Benedicto XVI quizá sea conveniente volver a ella.
Esa carta, extraordinariamente crítica con la Iglesia Católica, está redactada con rigor intelectual, desde un profundo sentido de la responsabilidad y con la obediencia que un jesuita debe al Papa, pero sin que ella ahogue la libertad de todo cristiano. Ese escrito parece tener el estilo de “un hombre de Dios”.

–Santo Padre, escucha.


Para bajar la carta completa, pinchar con el ratón aquí: CARTA DE HENRI BOULAD. Aparecerá el cuadro de “MediaFire”; en medio de la pantalla hay un recuadro grande (Click here to start dowload). Pincha ahí con el ratón, y se abrirá la carta íntegra.

Imagen y texto original de José Del Moral De la Vega

martes, 2 de agosto de 2011

¿El 15M, un movimiento simpático?




Las cabeceras de los periódicos no paran de publicar tragedias:

El ejército sirio ha entrado con tanques en la ciudad de Hama, y los heridos pasan ya del millar, habiéndose contabilizado hasta el momento más de 100 muertos.

Decenas de miles de personas sufren una terrible hambruna en Senegal. Por toda acción, la FAO, la ONU, el G7 y otros organismos internacionales no han hecho otra cosa que elaborar planes para indicar a los senegaleses “ qué hacer para evitar el hambre”.

Al igual que en Irak, los países democráticos de Occidente han invadido Libia con objeto de deponer al dictador, para lo cual han desencadenado una guerra en el país.

La situación es tan crítica que el movimiento 15M, junto a otros movimientos con gran predicamento pacifista, han organizado todo un programa de acción consistente en manifestaciones públicas y acoso al gobierno, en todo el territorio nacional, con la misma contundencia que ya hicieron en 2003 contra la guerra de Irak.

–Se te ha caído el periódico –Es lo que dice mi hijo, mientras despierto de la siesta sin saber muy bien si esas noticias las he leído, o todo ha sido un sueño.
Desgraciadamente ha sido un sueño donde el deseo se ha mezclado con la realidad. Las cabeceras de los periódicos son rigurosamente ciertas, pero la reacción de los grupos progresistas no tiene nada que ver con las tragedias publicadas; su próxima acción será boicotear la visita oficial del Papa a España.
Desconozco la causa por la que el 15M y otros grupos intitulados progresistas quieren boicotear la visita del Papa a España, una institución que, aparte de su sentido religioso, mantiene una incuestionable y magnífica obra social:

En España, en cuentas presentadas ante los organismos fiscales y expuestas públicamente (2010), el gasto de Cáritas al año es de 155 millones de euros; el de Manos Unidas, 43 millones; el de las Obras Misionales Pontificias, 21 millones, dinero que sale directamente del bolsillo de los católicos españoles.

Los centros españoles para reeducación de marginados sociales, ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos, acogen a unas 53.100 personas permanentemente, gastos que son abordados con el dinero de los católicos.

Se estima que el 80% del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio Histórico-Artístico español lo cubre la Iglesia Católica con las limosnas y donaciones de sus fieles, habiéndose calculado un ahorro aproximado al Estado de entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año.
….

De pequeño, yo tenía un amigo cuyo padre era un canalla maltratador. Y cuando aquel hombre sufría un problema laboral, en lugar de enfrentarse a él, se emborrachaba y pegaba a su mujer, una desgraciada sin otro delito que trabajar como una bestia para cuidar a la prole. Era evidente que aquel insensato, incapaz de afrontar sus verdaderos problemas, y resolverlos, dirigía su violencia contra una víctima que era, precisamente, quien más le ayudaba.
Ahora, después de conocer la protesta del movimiento 15M contra la visita del Papa a España, acción que contrasta con su “pasotismo” ante los graves y verdaderos problemas de los españoles, no puedo evitar acordarme del padre de aquel amigo mío de la infancia.
¿Se habrán quitado la máscara estos jóvenes del 15M que se nos mostraban como unos modernos “Robin Hood”?

Imagen y texto originales de José Del Moral De la Vega