sábado, 31 de diciembre de 2011

EL VILLANCICO, UN CANTO DEL PUEBLO


La cantante americana Lhasa de Sela, con el conjunto de cuerda que la acompaña, ha sabido captar la frescura y encanto de este villancico español y presentarlo como una pieza de su destacada oferta musical.

Los españoles solemos mostrar un complejo extraño, una supervaloración de lo extranjero, y casi como consecuencia de lo anterior, una especie de chovinismo al revés: nos parecen carentes de valor muchos de los elementos o símbolos de nuestra cultura.
La Navidad nace en Europa  como fruto del cristianismo, y es una fiesta del pueblo. En España, las canciones que se cantan en ese tiempo se llaman villancicos –lo cantaban los “villanos”, y de hecho Felipe II los prohibió dentro de las iglesias–, poemas con la frescura de lo auténtico, entre los cuales encuentro éste del siglo XVII, bellísimo, que se canta en mi pueblo: En el portalico, el niño duerme/ San José vela./ Del seno de la Virgen/ se ha caído un clavel./  Qué orgulloso que está el heno/ porque ha caído sobre él.
El villancico es una pieza esencial en el acervo musical del flamenco, que está considerado patrimonio cultural de la Humanidad, pero para los cantantes españoles actuales de la autodenominada progresía, es una “cutrería”, y o bien lo ignoran o lo ridiculizan. Y tiene que ser una cantante americana de primera fila, Lhasa de Sela, –desaparecida no hace mucho- la que haga una magnífica interpretación de uno de los villancicos más populares que se cantan en España.

Enrique Morente, sin otra cosa que su voz y su mano, interpreta un villancico con el que nos toca el fondo del alma, provocándonos un turbión de emociones. –¿Hay alguien que, desde una supuesta progresía, pueda creerse con razones intelectuales suficientes para calificar esta joya del folklore español como “cutre”?–

Texto de josé del moral de la vega




sábado, 17 de diciembre de 2011

LA FIESTA DE TODOS


A Alfonso Cantero y Pedro Polo, que todos los años, al anochecer de estos días,
cantaban canciones de Navidad por las calles de mi pueblo
.


Entre Belén y el Gólgota se desarrolla la vida de Jesús, una invitación al amor como razón suprema de convivencia, y en la cual el discurso y la acción son una sola cosa.
«El amor nos salva» es la propuesta, y la Navidad la celebración de ese comienzo.


La vida de Jesús ha inspirado las obras cumbres del arte y, por ello, la Humanidad no puede ser entendida sin conocer esa vida. Esta canción –Noche sagrada- es, para muchos, la canción más bella y, al oírla, sin razón aparente alguna, se siente como si el alma quisiera volar a Dios sabe dónde.

Imagen y texto de josé del moral de la vega