domingo, 29 de enero de 2012

LA CIUDAD DE COLOR ROJO


En Badajoz, las puestas de sol constituyen un espectáculo natural e inigualable, y  todas las tardes, siguiendo una liturgia mágica y exacta, los cormoranes las contemplan  desde una pajarera del río con esa reverencia natural y elegante que solo muestran las aves.

Las ciudades están hechas por el hombre, y es este el que decide qué es lo que las distingue; pero hay algunas que, como si de un regalo de los dioses se tratara,  tienen  una cualidad excepcional. Badajoz es una de ellas, y todos los días, al atardecer, se viste de rojo.


Imagen y texto originales de josé del moral de la vega

6 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Como para retocar la creación del hombre, para alagarla y engrandecer el don de la arquitectura humana, la naturaleza le tiende la mano, qué fortuna.

Saludos Pepe.

José Del Moral De la Vega dijo...

Es cierto, Beatriz, la salud y la fortuna solo las entendemos cuando se pierden, por eso hay que hacer, de vez en cuando, un esfuerzo y reconocerlas. Vivir en esta tierra es una fortuna.

Luis Fernández dijo...

Querido Pepe, las imágenes de atardeceres en Badajoz cautivan al que lo contempla por primera vez. Lentos, luminosos y envolventes.
Un abrazo
Luis

José Del Moral De la Vega dijo...

Cierto, amigo Luis.La ciudad se hace íntima, entrañable.
Un abrazo

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Hermosos atardeceres los que disfrutan allá, bella y cautivante imagen que parece una obra impresionista.

Abrazos.

José Del Moral De la Vega dijo...

Es cierto Rafael, la ciudad se tiñe de colores puros, preferentemente primarios, como los que utilizaron los impresionistas.
Un abrazo