jueves, 11 de octubre de 2012

De lo infinito a la belleza

El científico actual se asombra al desvelar el poder de una planta para transformar lo infinito en finito, pero mucho antes, el labrador descubrió que esa planta era bella, y nada más. ¿Será tan  valiosa la eficacia como la belleza, o serán dos caras de la misma esencia?


La planta, merced a su DNA, cambia lo infinito de la naturaleza –el aire, el agua, los minerales y la luz– en materia finita. La vaca se nutre de la planta,  el hombre se come a las dos, y el alimento se transforma en pensamiento, palabra y hechos buenos o bellos que nos emocionan, sin que alcancemos nunca  a descubrir cuánta es su energía ni a dónde irá esta a parar. 


La maceta que ha colocado mi hermana al borde del mirador del jardín, con el sol de las once haciendo sombras en la cal de la pared, crea un cuadro que emociona ¿De dónde vendrá y adonde irá esta belleza sencilla y gratuita del patio de mi casa?

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega

4 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Hola, querido José.

No sé contestarte esas preguntas que planteas, ni lo intento, no vaya yo a hacer el ridículo ante la sabiduría que exhala la naturaleza. Lo que sí puedo decirte es que, aún hoy, me extasío ante la belleza y sencillez de tu rosa, engalanada con perlas del más puro rocío.

Gracias por compartirnos siempre tu sensibilidad y ternura.

Un beso.

José Del Moral De la Vega dijo...

Querida Angélica, tu nunca haces el ridículo, y a esas preguntas no puede contestar nadie porque ellas forman parte lo lo sagrado.
Un beso

BEATRIZ dijo...

Uno simplemente se maravilla primero, luego viene la ciencia a hacer las preguntas, que personalmente, creo que también acarrean la belleza de ese infinito por descubrir!

Saludos José,

pd, mi hermana mayor siempre se asegura de poner plantas con flores por doquier!

José Del Moral De la Vega dijo...

Es cierto, Beatriz, primero funciona la intuición, y después, a veces, llega la ciencia.
Un saludo