viernes, 27 de abril de 2012

EXTREMADURA, UNA SORPRESA



Panorámica de un bellísimo valle situado en Las Villuercas, una comarca de Extremadura.

Avanzamos en el conocimiento, principalmente, memorizando generalidades. Una de esas generalidades, referidas al nivel de humedad en España, es que existe una diagonal imaginaria que marca la diferencia entre la zona húmeda, en la que predominan los bosques, al norte de esta línea, y la zona seca, al sur, donde lo que se encuentran son pastizales y superficies esteparias.
Pero la generalización nos suele ocultar la verdad de las pocas excepciones que se salen de la misma. En lo que respecta a las zonas secas y húmedas de España, la cuarta Comunidad por superficie boscosa es Extremadura, situada, paradojicamente, en la España seca.
¿A qué se debe ese fenómeno? A que el bosque existente en Extremadura es el Bosque Mediterráneo, un bosque extraordinariamente adaptado a la escasez pluviométrica, y a la transformación que ha hecho el hombre de ese bosque: la dehesa.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega


domingo, 8 de abril de 2012

HEMOS VISTO AL SEÑOR


En mi pueblo, el domingo de Resurrección es un día grande.  A la Virgen la visten de azul y la llevan a buscar a Jesús, que ha resucitado, y en el encuentro, los jóvenes elevan sobre sus cabezas la imagen de Jesús y la giran una y otra vez, representación espontánea de que el cristianismo no es otra cosa que la alegría de descubrir que la vida, con el amor, triunfa sobre la muerte.  
A decenas de miles de km., una orquesta china interpreta el “Gloria” de Vivaldi
 y las flores del patio de mi casa “que todo lo saben pero nunca hablarán” aparecen con unos colores vivísimos.

¡¡¡Gloria in excelsis Deo!!!

Imágenes y texto de José Del Moral De la Vega

domingo, 1 de abril de 2012

EL CRISTO DE OREA, MUCHO MÁS QUE UNA ESCULTURA


En este Cristo de Orea, de enormes proporciones, todo, incluso la belleza, está subordinado a la espiritualidad.

A Jesús Mendoza que, entre otras cosas,
me enseñó a mirar.

La cruz se puede relacionar con uno de los instrumentos fundamentales de nuestra civilización: la brújula, una aguja que, sobre la superficie del suelo, siempre marca el norte y, por ende, los otros tres polos geográficos; pero que si se levanta, de forma que el eje norte-sur se coloca perpendicular al suelo, el norte ya no mira al horizonte, sino al cielo, y lo que antes eran cuatro direcciones se transforman en seis, al aparecer lo elevado –lo sagrado– y lo telúrico –lo profano–. Y así, examinada a la luz de la física, la cruz se podría definir como una brújula orientada al cielo; pero Cristo murió en una cruz, y para los cristianos esta es un pilar de su religión, razón por la cual ese tema ha motivado las más grandes obras de arte de la humanidad.
No hace mucho pudimos contemplar en el Prado el Descendimiento de Cristo, de Caravaggio, un cuadro asombroso en el cual su autor ha representado un Cristo muerto, aunque sin las marcas del suplicio a que fue sometido. Cuando Orea, en el año1960, talla el crucifijo que preside la iglesia de la SAFA en Úbeda (España), también esculpe un cuerpo sin heridas, sin rastros de sangre, sin gestos de dolor. Las espinas las transforma en una corona de héroe; pero todavía da un paso más, y suprime la cruz. En este crucifijo no hay cruz, o mejor, esta ha sido sustituida por el propio cuerpo de Cristo con los brazos abiertos. La inclinación de la cabeza, hacia abajo, y los pies, sin sujeción a nada, confieren a la figura una idea de elevación. Aquí, la compasión que produce el dolor, ha sido sustituida por la admiración que suscita el triunfo: la alegría se impone al sufrimiento.
Esta imagen es una representación de la esencia del cristianismo: lo más abyecto, la cruz con la que se martirizaba al hombre, se puede transformar en lo más glorioso cuando este vive orientado al amor.
Para los creyentes del tercer milenio, el Cristo de Orea, en la SAFA de Úbeda, es una lección de cristología, para los agnósticos, esta obra de arte tiene un profundo y bellísimo valor semiótico.

Texto de José Del Moral De la Vega