domingo, 26 de agosto de 2012

EROTISMO VERSUS ANIMALIDAD

 Los zapatos de tacón que usa la mujer alargan las piernas, marcan las pantorrillas y provocan una ligera inclinación del cuerpo, que exalta sus nalgas. Los zapatos de tacón -desaconsejados por médicos y fisioterapeutas–  son un poderoso elemento de la moda femenina actual.


El placer sexual es una de las causas de lo que somos, como individuos y como sociedad. En la mayoría de los animales la reproducción está auspiciada por el placer, pero en el hombre ese placer está modificado por el deseo de descubrir y por la cultura. Descubrir lo que está oculto –el misterio–, desvelar lo íntimo es un fenómeno ligado a la adquisición de la racionalidad, y en el sexo, la acción de descubrir puede llegar a ser tan placentera como el mismo descubrimiento, de ahí que la insinuación tenga tanto valor en la sexualidad. De la misma fuente de la racionalidad, del neo-córtex, también surge la cultura, por la cual todo puede ser representado por símbolos con la misma o incluso más intensidad que aquello a lo que representan. Y la insinuación y los símbolos sexuales son caminos que conducen al amor sensual, caminos cuya perfección, precisamente, definen el erotismo –aquello que estimula el amor sensual–.                                                                                                                                                                                                                                                                  
La “desanimalización” del amor físico condujo al erotismo, en el cual está el origen de algunas de las obras más sublimes de la civilización y una de las mayores fuentes de placer humano; pero actualmente, una corriente de opinión supuestamente progresista pretende eliminar el misterio y símbolos utilizados en el amor físico, con el interés de conseguir una naturalidad de la sexualidad –las clases de masturbación en los programas de educación de Extremadura y Andalucía, por ejemplo–. ¿Podría ocurrir que ese camino a una sexualidad natural condujera, muy a pesar de sus promotores, a su “animalización”? Y es que, como dice mi amigo el profesor Lorite: El hombre es un animal paradójico.

La falda que deja ver solo una parte de las piernas de una mujer, lo que realmente muestra es todo un hermoso cuerpo desnudo, que quien las contempla se imagina descubrir.


 La canción “Bésame mucho” de la mexicana Consuelo Velázquez ha sido interpretada por los mejores intérpretes, desde que se compusiera en el siglo pasado (1940). Las cadencias de los sonidos y las inflexiones de voz que la keniata Valeri Kimani le da a la canción hacen de ella una sensualísima pieza musical.
 Texto e imágenes originales de José Del Moral De la Vega

domingo, 12 de agosto de 2012

Los caminos de Extremadura


Si supiéramos valorar realmente lo que nos rodea, los rebaños de ovejas en Extremadura quizá tendrían otro valor, además del ganadero.

Caminar detrás de un rebaño de ovejas en la Campiña de Extremadura, con el calor de un día cualquiera del verano, es una vivencia en la cual los ruidos, la luz, el polvo del camino… te conducen a ti mismo, primero, y después, mucho más alto.

Texto y figura originales de José Del Moral De la Vega


domingo, 5 de agosto de 2012

La belleza de la Virgen desnuda

En la mitología, el desnudo fue utilizado por los artistas para exaltar la belleza de los personajes representados, costumbre que no fue asumida por las religiones posteriores (Escultura de Pradier).

En la naturaleza, los animales están desnudos, y la ocultación del cuerpo es un fenómeno que tiene una finalidad defensiva. El hombre descubrió el vestido para protegerse de las adversidades, y paralelamente a la evolución de su cerebro apareció el pudor, un sentimiento que le impide mostrar su desnudez a otros hombres –en el Génesis, el pudor es inmediato al conocimiento–.  Quizá sea esta la razón por la cual los católicos han estado obsesionados con “vestir” las figuras de la Virgen, llegando a cubrir imágenes de extraordinaria belleza y gran valor artístico.
La Virgen de la Cabeza, de cuya veneración se tiene conocimiento desde el siglo XIII, ha llegado a ser una de las romerías más populares de España y, probablemente, la más antigua de todas. Actualmente, la imagen de esta Virgen aparece cubierta por sallas, manto, rostrillo y corona que ocultan la verdadera imagen, una obra de arte del escultor José Navas Parejo.


Imagen de la Virgen de la Cabeza, tal y como se muestra actualmente en su Santuario de Sierra Morena (Andalucía).

Cuando la imagen de la Virgen de la Cabeza es desnudada de ropajes y abalorios se contempla su verdadera gracia, sencillez y belleza (Obra del escultor Miguel Peinado Blanco).

Texto y figuras de José Del Moral De la Vega