miércoles, 18 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD, UNA FIESTA DE TODOS


Para los cristianos, la Navidad es el recuerdo de aquella noche primera en la cual la palabra se hizo carne, la única palabra -amor-  con la cual, como símbolo mágico, solo parece que se pueda alcanzar el progreso de verdad.
Para cualquier persona culta, la Navidad es la noche en que nace Jesús, un hombre cuyo discurso de paz alcanza los mayores niveles de coherencia de toda la historia de la civilización.

Los anglosajones, que desde hace más de cien años llevan el timón de la historia, cantan unas canciones bellísimas para celebrar esta noche, y “Holy Night”, una canción de origen francés, es una de ellas. En un concierto realizado en 1988 en la catedral de Ely, del condado de Cambridgeshire, la soprano Jessye Norman canta un Holy Night como solo los ángeles lo podrán hacer. Y debe ser esto bastante cierto porque si al escucharlo se cierran los ojos, el cuerpo parece que perdiera peso y, más que levitar, se puede volar.
Feliz Navidad

viernes, 13 de diciembre de 2013

LA CULTURA PRODUCE CUENTOS

 
Escuela de niñas en Villanueva de la Reina a principios del siglo XX.

A Miguel Peinado, por su generosidad, y a Isabel Casado, que con su cuento nos ha transportado al tiempo ingenuo y dulcísimo de la adolescencia.
 
Villanueva de la Reina es un pequeño pueblo andaluz a orillas del Guadalquivir, un lugar donde se crearon las primeras escuelas a comienzos del pasado siglo.
Por aquellos tiempos, su población se podía clasificar muy fácilmente: una pequeñísima parte eran labradores propietarios, otros pocos ejercían como artesanos, y la mayoría trabajaban como jornaleros del campo. El nivel de instrucción de su gente se correspondía bastante bien con las profesiones que ejercían: solo algunas personas poseían un discreto nivel cultural, los artesanos leían y escribían deficientemente y tenían escasos conocimientos de aritmética; la mayoría de la población era analfabeta y, las mujeres, casi todas.
Hace unos meses, en ese lugar, un escultor afamado, biznieto de aquellos antiguos propietarios, decidió organizar un concurso literario y premiar la mejor composición con una obra suya. El certamen ha sido todo un éxito, y una chica, biznieta de aquellos villanoveros de hace cien años, ha compuesto un original cuento  que ha merecido el premio.
Ahora, en el pueblo ya no hay mujeres analfabetas; ellas comparten con los hombres todas las profesiones; la clase media es la predominante, y es significativo el gran porcentaje de personas con título universitario. Todo un ejemplo del milagro que ha producido la cultura desde la llegada de unos pocos maestros, hace un siglo.
Gracias a la cultura, el hombre puede pasar de la bestialidad a la civilización; pero cuando ella consiste en una simple trasmisión de conocimientos su fruto es más bien efímero y el progreso que produce es decorativo. Para que esta provoque una auténtica metamorfosis del hombre es necesario que, además de la trasmisión de conocimientos, además de una disposición esforzada para aprender, exista una decisión generosa del que la da, que en clave cristiana se define como amor –“el amor nos salva” es la esencia del mensaje de Cristo-. Es evidente que en la metamorfosis de la gente de Villanueva durante estos cien años ha habido mucha cultura impartida con generosidad, y este certamen ha sido un ejemplo de ello: un cuentecico, pero real.
La margarita es una flor con la que frecuentemente juegan los adolescentes cuando se enamoran. Ella ha sido el elemento en que se apoya el argumento de la obra con la que Isabel Casado ha ganado el I Concurso de Cuentos Miguel Peinado Blanco.
José Del Moral De la Vega

domingo, 24 de noviembre de 2013

LA AGRONOMÍA, PRINCIPIO Y BASE DE LA CIVILIZACIÓN


Imagen que cualquiera podría atribuir a Asturias, Galicia, etc, aunque en realidad es un paisaje de Extremadura durante este otoño, extraordinariamente seco. Esta dehesa es el fruto de un proyecto realizado hace treinta años por el ingeniero Francisco Domínguez, todo un ejemplo de la acción agronómica que sirve para conservar el medio, generar riqueza, crear puestos de trabajo y permitir la sostenibilidad del mundo rural.


Las necesidades comunes al género humano que nos desveló Maslow, desde la supervivencia a la trascendencia, las ha alcanzado el hombre mediante la razón, los sentidos y la voluntad, facultades con las cuales ha creado, entre otras herramientas, la ciencia y la técnica.
La agronomía es la tecnología que marcó el comienzo de lo que somos desde hace 11.500 años en la cuenca del Eufrates. Su estructura está fabricada con principios científicos del campo de la biología, la química, la física y las matemáticas. Sin ella el hombre estaría en el paleolítico, y aunque en su desarrollo se han cometido errores, como en cualquier otro ámbito de la civilización, no se puede dudar de su papel fundamental para el progreso.
Actualmente, existen grupos de opinión que, basándose en esos errores, pretenden desautorizar a la agronomía, presentándola como generadora de todos los males de la civilización (cáncer, contaminación ambiental, inductora del cambio climático, extirpadora de especies, etc.), por lo cual proponen una serie de técnicas basadas en hipótesis sin contrastar científicamente que, de ser aplicadas, solo conducirían, en el mejor de los casos, a una significativa disminución de la producción de alimentos.
La dehesa arbolada es un ejemplo de la acción de la agronomía sobre el medio, al manejar científicamente la energía radiante, el suelo, las especies vegetales, el ganado y la maquinaria, y cuyo resultado, en esencia, es: conservación y equilibrio de las especies autóctonas,  incremento de fotosintetatos y mejora del suelo.
Se puede –se debe– criticar el desarrollo de la agronomía, como cualquier producto científico; pero negar su valor y pretender sustituirla por fantasías sin contrastar es, cuando menos, además de un peligro para la humanidad, un insulto a los que desde Columela se han dedicado a ella inspirados en el rigor de la ciencia.



El profesor Borlaug, premio nobel  y doctor honoris causa por numerosas universidades, ha conseguido, merced a la agronomía, que países como China, India, Pakistan, etc., hayan pasado de soportar hambrunas y ser importadores de trigo, a producir lo necesario e incluso exportar a otras naciones.

Texto e imagen original de José Del Moral De la Vega

sábado, 9 de noviembre de 2013

EL ÚLTIMO VIAJE DE UN ARISTÓCRATA ESPAÑOL


José Luis Pinillos, un intelectual que forma parte del catálogo de sabios españoles (Imagen bajada de INTERNET)

Hace unos días ha muerto el profesor José Luis Pinillos, uno de los pilares de la intelectualidad española. A finales de los sesenta del pasado siglo publicó “La mente humana”, una obra de la que se han impreso más de un millón de ejemplares y, gracias a la cual, muchos comprendimos la evolución del cerebro humano y la génesis de la cultura. Su publicación más conocida, libro de texto para estudiantes de psicología de medio mundo, es  “Principios de psicología”; pero su obra “El corazón del laberinto” ha sido, para mí,  el tratado en el que he aprendido la complicada evolución de las ideas a lo largo de la historia.

José Luís Pinillos pertenecía a esa clase de aristócratas españoles de la que también formaron parte Ramón y Cajal, Antonio Machado, Emilio García Gómez, Julián Marías, María Zambrano, etc. ¿Valoraremos algún día como catastrófica la desaparición de un intelectual de esta categoría?

Yo he pasado muchas horas a solas con las ideas del maestro, y en los márgenes de sus libros tengo anotaciones donde le hago preguntas, discuto, le alabo…Al conocer su fallecimiento he vivido un poco ese sentimiento que produce la orfandad, pero, sobre todo, he sentido una profunda y rabiosa tristeza al comparar el tiempo que ha dado la prensa a esta muerte y el que ha dado a la de Manolo Escobar, y no es que se pueda responsabilizar de ello a la prensa, ni menospreciar al cantante, el hecho es aún peor, porque si algún medio de comunicación hubiese presentado un buen reportaje sobre el profesor Pinillos, probablemente no lo hubiese visto casi nadie.

La muerte de este gran hombre no ha merecido la atención de las grandes cadenas de TV, el suceso solo ha sido recogido en revistas de escasa tirada y en blogs de sus discípulos, y es que José Luis Pinillos ha emprendido su último viaje como todos aquellos aristócratas de verdad que tan poéticamente describía Machado:  “…Y cuando llegue el día del último viaje/ y esté al partir la nave que nunca ha de tornar/ me encontraréis a bordo, ligero de equipaje/ casi desnudo, como los hijos de la mar”

 
Texto original de José Del Moral De la Vega

domingo, 27 de octubre de 2013

LA SAGRADA FAMILIA, EXÉGESIS DE GAUDÍ PARA EL HOMBRE DEL SIGLO XXI

 Contemplar el exterior de la Sagrada Familia es como leer el Evangelio, pero en relieve


A mis amigos los profesores de la Universidad de Barcelona, Fernando G. Del Pino y Ana Morton, que además de organizar un magnífico 8º Congreso Nacional de Entomología, nos han regalado una visita extraordinaria al templo de la Sagrada Familia.

Por fuera, este templo es una perfecta catequesis mediante esculturas de personas, plantas, animales y símbolos encastrados en una inmensa espiral ascendente donde el espectador, al contemplarlos, va elevando poco a poco su mirada hasta acabar con la vista dirigida al cielo, lugar de donde viene la luz, verdadero interés de esta obra en la cual la arquitectura no es más que un instrumento de la mística: la piedra y la luz tienen una misma esencia porque ambas surgen de un mismo punto.

Por dentro, esta iglesia es más que un templo. Aquí, Gaudí ha sido capaz de encerrar la luz y jugar con ella y, como si de una niña se tratara, la engaña y la pone detrás de una columna, la sube a lo alto, la baja, la comprime, la extiende. En este lugar la luz se toca, se escucha, te envuelve, te penetra y con ella dentro subes y bajas hasta quedar como ingrávido  y enceguecido, en una calma en la que, sin saber muy bien por qué, te sientes feliz.

“Yo soy la luz del mundo” dice Jesús –Juan 8–, y Gaudí, cristiano profundo, nos explica ese texto en clave física, exégesis evangélica hecha por un arquitecto genial.

Este templo es la propuesta religiosa de un arquitecto laico para que cualquier hombre, creyente o agnóstico, pueda alcanzar la espiritualidad –¿podría ser este templo un ejemplo de cómo debería ser la doctrina cristiana para el siglo XXI?–.


En el interior de la Sagrada Familia la luz aparece con tanta consistencia como la piedra  y ambas crean un espacio que sorprende y emociona.


Esta pieza musical de Morricone, bellísima, podría ser adecuada para aproximarse a la proclamación de fe que nos ha dejado Gaudí con su arquitectura.

Texto y figuras originales de José Del Moral De la  Vega

domingo, 6 de octubre de 2013

EXTREMADURA, UN LUGAR DONDE LA PAZ LO IMPREGNA TODO


La dehesa extremeña es mucho más que un paisaje

Políticos corruptos, jueces injustos, proxenetas, pederastas, traficantes de droga, violentos, mentirosos, capitalistas explotadores, sindicalistas demagogos, nacionalistas engañadores…y todos los que estén atenazados por una perversión irreprimible deben saber que  Extremadura es un lugar con una luz mágica, un aire sanador y un agua vivificante  que transforma los vicios en libélulas voladoras, dejando el alma pura como la sonrisa  de un niño.

Mi amigo Luis “el Cabrero” dice que Louis Armstrong compuso esta canción sobre un “mundo maravilloso” después de una visita que hizo al cortijo de Casas blancas en la Campiña Extremeña.

Texto e imagen original de José Del Moral De la Vega

jueves, 15 de agosto de 2013

EL DEPORTE, MUCHO MÁS QUE EJERCICIO


La nadadora catalana Mireia Belmonte debería ser todo un ejemplo para los jóvenes españoles.


El deporte es una actividad con múltiples beneficios físicos y psíquicos, particulares y sociales y por ello, desde los griegos, es considerado pieza fundamental de nuestra civilización; pero su enorme interés social genera otro económico y…el dinero todo lo corrompe.
En la actualidad, el futbol es una muestra de ello. Sus posibles consecuencias pedagógicas de cara a la juventud: compañerismo, esfuerzo, respeto por las reglas, etc. son muchas veces transformadas justo en todo lo contrario y el mensaje que le llega a los jóvenes es: lo importante es marcar goles aunque sea a costa de individualismo, drogadicción, trampa…, porque eso te conducirá a la gloria y la riqueza. Los seguidores de los equipos se comportan, más que como amantes del fútbol, como fanáticos de su club y los jugadores son comprados y vendidos de uno a otro equipo como mercenarios,  sin otra finalidad que el dinero. Para rematar el espectáculo, una gran parte de la prensa crea y exalta un chismoseo indecente sobre entrenadores, jugadores, lujo, novias, amantes… en su interés de vender,  aunque sea basura.

No hace mucho se ha celebrado en Cataluña un Campeonato Mundial de natación donde los participantes españoles han  tenido una destacada actuación, y en los cuales Mireia Belmonte ha ganado tres medallas y ha batido dos récords del mundo (800 y 400 libres en piscina corta). A pesar de su triunfo, de que este es el resultado de una gran disciplina y esfuerzo, de que tiene que pagarse de su bolsillo los gastos de participación en los campeonatos, de que su recompensa económica es nula, etc.,  Mireia se lamenta de que su triunfo ha tenido en el público menos repercusión que el teñido de pelo del futbolista del Real Madrid, Sergio Ramos.
Es posible que las consecuencias de este fenómeno sean extraordinariamente negativas: muchos padres españoles animarán a sus hijos a ser un futbolista famoso, aunque sea un indecente, antes que una deportista sacrificada, pero feliz, como Mireia.

¿Tendrá esto algo que ver, aunque sea remotamente, con la crisis socioeconómica que padecemos en España?

sábado, 27 de julio de 2013

LA CRISIS ACTUAL, ALGO MÁS QUE UN PROBLEMA ECONÓMICO


Desde la Ilustración, muchos intelectuales han estado empeñados en demostrar que somos exclusivamente, al igual que los demás seres vivos, la expresión de un programa -genoma-  recibido de nuestros progenitores, idea que la ciencia parecía avalar al poder explicar muchas de las razones físico-químicas de lo que somos y cómo nos comportamos; pero la ciencia es, según nos decía Popper, falsable y laberíntica, y, actualmente, los genetistas, neurocientíficos y antropólogos  han podido comprobar que nuestro genoma –el “softward” que establece nuestra potencialidad y comportamiento– es prácticamente idéntico que el de nuestros antepasados de hace 20.000 años, siendo la cultura la que incide sobre el hombre y, como si de una varita mágica se tratara, hace que este pueda manifestarse como lo hicieron los griegos en el siglo de Pericles, los españoles en el Califato o los alemanes en el Tercer Reich. Somos, casi todo, producto del sistema de valores que elegimos y, si establecemos como principios la trampa, el egoísmo, la violencia, etc. el resultado no será otro que nuestra propia destrucción. ¿Será la crisis actual, más que un problema de finanzas, un problema de valores?


La amistad es un valor extraordinario que enaltece a la sociedad que la cultiva, y la canción “Amigos para siempre” es una bellísima obra compuesta para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. En estos momentos, los españoles de cualquier sitio, edad o condición se han solidarizado con las víctimas del accidente ferroviario y, quizá por ello, al oír esta canción se siente una emoción especial.
 
Texto de José Del Moral De la Vega

jueves, 11 de julio de 2013

LOS NIÑOS INGENIEROS


Las inflorescencias de los cardos son muy atractivas para los insectos

En el pueblo cambiaban muchas cosas por el tiempo en que se empezaba a segar el trigo: el cine de verano iniciaba sus funciones; Cavila y el Carchelejeño sacaban a la plaza sus puestos de helado –¡al rico helado mantecado! ¡corte de fresa, nata y chocolate!...–; Benito, con su carrillo de mano, vendía polos por las calles todas las siestas, y los domingos por la noche la banda de música daba conciertos delante de la iglesia. Para los chiquillos, lo más importante era que teníamos vacaciones hasta septiembre, y sin las ataduras de la escuela andábamos todo el tiempo holgazaneando por las plazas o sus alrededores.
En las lindes de las eras donde se barcinaban las habas, se aventaba el trigo y se trillaban los garbanzos, cuando casi todo en el campo se había secado, aparecían unos cardos con flores de color purpúrea sobre las cuales se posaban unos abejorros grandes y con cuatro manchas amarillas muy vistosas. Aquellos insectos, por su tamaño y color, eran muy atractivos para ser capturados por los niños, operación que hacíamos mediante un pañuelo cuando alguno de ellos se posaba sobre un cardo cercano a nosotros. Había que tener mucho cuidado con aquella caza porque el abejorro posee un aguijón que, si te lo clavaba, sentías más dolor que el que provocan las avispas. 
Una vez el insecto en nuestro poder, en el estrechamiento que posee entre el tórax y el abdomen atábamos un hilo largo a cuyo extremo habíamos pegado un pequeño papelito. Cuando teníamos la certeza de que el hilo estaba bien atado lo soltábamos, y el potente abejorro levantaba el vuelo arrastrando el hilo con el papel. A partir de entonces, la imaginación creaba mil y una fantasías y sentías vivamente estar dirigiendo un avión de verdad: ¡Mira el mío cómo se eleva! –gritabas. –¡Este es más rápido! –replicaba tu amigo. –¡Yo tengo ya tres! –contestaba otro.  –Es posible que en una fábrica de aviones no hubiera tanta tensión como la que se generaba entre aquellos niños con sus abejorros–
Al poco tiempo los insectos, fatigados, caían al suelo, momento en que aprovechábamos para guardarlos dentro de una caja de cerillas, teniendo buen cuidado de quedar a salvo de su terrible aguijón.
Alrededor de estos artrópodos (Megascolia maculata flavifrons Fabricius) existe una extraordinaria complejidad biológica: el cardo sobre el que suelen posarse los abejorros para alimentarse de polen tiene unas extraordinarias cualidades medicinales y está considerado el mejor protector del hígado, siendo muy útil contra muchas intoxicaciones, incluidas las de alcohol y drogas, cualidades que son atribuidas a un privilegio de la Virgen María a partir de un día en que daba de mamar a Jesús y cayó sobre la planta una gota de leche. Esa es la razón de que las hojas de esta planta posean manchas blancas y que popularmente sea conocido como “Cardo mariano” (Silybum marianum L.). El abejorro (M. maculata flavifrons) que se alimenta de su polen está considerado el mayor de los himenópteros de la Península Ibérica y tiene entre sus funciones la de parasitar las larvas de algunos coleópteros, como las de “Gallinica  ciega” (Melolontha melolonta L) –muy abundantes en los estercoleros cercanos a las eras que había en mi pueblo–; para ello clava el aguijón en la larva, a fin de inmovilizarla, y deposita un huevo en su interior, del cual eclosionará una larva de abejorro que se alimentará del cuerpo de la Gallinica. Pero como estos abejorros son grandes y vistosos constituyen unas presas muy apetitosas para los abejarucos (Merops apiaster L), unos pájaros de colores vivísimos que se alimentan de himenópteros –en mi pueblo son muy frecuentes sus nidos, que fabrican en las terrazas sobre el Guadalquivir–.
Este es un proceso complicado e interesante del cual la biología nos informa sobre su desarrollo, aunque nada nos dice sobre su intencionalidad. Ahora, al recordar aquellos años en que los niños jugábamos con los abejorros, no puedo dejar de preguntarme: ¿y si el sentido de tanta complejidad fuera conseguir la felicidad de unos niños fantaseando ser ingenieros?


El himenóptero Megascolia maculata flavifrons, caracterizado por sus manchas amarillas, está considerado el mayor himenóptero de la Península Ibérica.
Texto y figura de José Del Moral De la Vega (la imagen del abejorro está bajada de Internet)

domingo, 17 de marzo de 2013

VALENCIA, UNA COMUNIDAD FANTÁSTICA


El himno de Valencia es, probablemente, el himno más bonito de las comunidades españolas.

A mis amigos valencianos que son,
como su tierra, fantásticos.
 
Cuando yo era pequeño, en mi pueblo (Vva de la Reina, Jaén) se estrenaban algunas películas de la casa CIFESA antes que en Sevilla, Jaén o Andújar, y muy poca gente conocía la causa de aquel privilegio que enfurecía a los andujeños al tener que venir al cine de mi pueblo si querían verlas. De aquellas películas yo recuerdo muy bien la imagen con la que empezaban –una torre con un sol y unos rayos– y el himno que la acompañaba.
En Villanueva hay una finca en un meandro del Guadalquivir (El Cortijuelo) que durante la primera mitad del pasado siglo fue declarada finca modelo en España y comparada, por sus adelantos en agronomía, a las mejores granjas inglesas. Su dueño era el ingeniero y ministro don José Del Prado y Palacios. Algún tiempo después fue adquirida por la familia valenciana Casanova Bonora, y aquella finca mejoró aún más: se plantaron naranjos, perales, manzanos; tenía granja de vacas lecheras y cebadero de terneros; sembraban cacahuete para alimentación del ganado; fabricaron silos para forraje; se cultivaba lino del cual extraían linaza para una fábrica de pinturas; en las márgenes del río plantaron mimbreras, de las cuales obtenían mimbre para muebles, etc. El Cortijuelo, totalmente mecanizado y bien dirigido, empleaba a cientos de trabajadores de mi pueblo y era uno de los motores de su economía, actividad que era posible por la mentalidad empresarial y calidad humana de la familia Casanova Bonora. Aquellos extraordinarios valencianos también eran dueños de la casa de películas españolas CIFESA, y esa era la razón por la que, en el cine de mi pueblo, se estrenaran películas antes que en Sevilla.
El otro día, un amigo me envió un vídeo sobre el himno de Valencia. Oír esa música es emocionante, pero mucho más para mí, al descubrir que los sones con los cuales comenzaban las películas de CIFESA, que yo veía cuando era niño, correspondían al comienzo del himno de Valencia, un himno que habla de cantos de amor, de paz, de campo… y que comienza: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya”.
La cultura es la palanca en la que se apoya la Humanidad para progresar y los símbolos los que nos informan de la marcha de ese progreso. El himno de Valencia es un magnífico símbolo, su letra y música son una medida de la sensibilidad, creatividad, voluntad y solidaridad del pueblo valenciano, un pueblo que está empeñado en ser líder en Europa y, sin lugar a dudas, y para bien de todos los españoles, lo será.

 
 

Desde los años veinte, en El Cortijuelo, una finca de la familia Casanova Bonora en Vva de la Reina (Jaén), se emplearon las técnicas más avanzadas de agronomía, razón por la cual fue declarada finca modelo en España. La imagen corresponde a un ensilado mecanizado de forraje para alimentación del ganado de la explotación.

Texto e imagen de José Del Moral De la Vega

domingo, 10 de marzo de 2013

Cómo acabar con la plaga del Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis L.) de los frutales

 
Los adultos del Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) se alimentan mordisqueando los brotes de las partes altas de los frutales.

Los frutales de hueso en España tienen una producción valorada en más de 1.100 millones de euros y una considerable importancia social debido a la gran cantidad de mano de obra que interviene en su producción y comercialización. Riqueza que se encuentra seriamente amenazada por la plaga del Gusano cabezudo, un coleóptero cuyo adulto se alimenta de los brotes de los árboles, mientras que sus larvas viven en las raíces de los frutales, actividad que llega a producir la muerte de los árboles parasitados.  
El control de esta plaga se hace aplicando fitosanitarios específicos (imidacloprid es un eficaz producto contra el Gusano cabezudo) en el periodo de máxima actividad del insecto, fenómeno que, España, suele ocurrir en  los meses de julio y agosto.
En investigaciones realizadas en Extremadura (España) se ha descubierto que en los días soleados y encalmados de final de invierno y principios de primavera, con los árboles sin protección foliar, los adultos invernantes suben a la parte alta de los frutales con la finalidad de solearse y mordisquear los brotes, momento idóneo para realizar un tratamiento, ya que los coleópteros  serán fácilmente impactados por el insecticida.



Investigadores españoles han desarrollado estudios sobre la forma de controlar las plagas de este insecto y el  Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, del Reino de España,  ha editado una pequeña monografía con las conclusiones obtenidas.

Texto y figuras originales de José Del Moral De la Vega

domingo, 10 de febrero de 2013

LA PRIMAVERA QUE LLEGA A CUBA


Cuba es un extraordinario ejemplo de mestizaje cultural



La música es un lenguaje difícil de explicar, pero con una capacidad de comunicar emociones inigualable. Al oír la Comparsa, de Lecuona,  uno siente estar en una calle de La Habana, y sentirlo con la misma o mayor intensidad que si estuviera realmente allí.  

Los hechos históricos importantes, al igual que los volcanes o los tsunamis, son fenómenos que casi siempre nos toman por sorpresa. Los últimos han sido la caída del “Muro de Berlín” y la crisis económica mundial. No obstante, estos hechos suelen dar avisos, aunque casi siempre los reconocemos una vez que el fenómeno se ha producido.
Ahora, es muy probable que estemos en la antesala de uno de esos fenómenos de importancia histórica: la transformación del régimen dictatorial cubano en una democracia.
Aparentemente, Cuba es un pequeño país de América con un gran valor estratégico en el pasado, aunque ahora sin importancia; pero el valor de los pueblos no tiene que ver, necesariamente, con su situación o sus riquezas naturales. Lo podemos comprobar con el esplendor de Tombuctú, en Africa; Petra, en Asia; Albarracín, en España. Ciudades que llegaron a cotas altísimas de civilización a pesar de estar situadas en medios de desiertos o eriales, y cuyo éxito está basado en razones antropológicas no siempre bien conocidas.
Cuba es un ejemplo de ello. Enturbiado su paisaje actual por la dictadura que sufren, se nos olvida que en el siglo XVIII, lo que hoy es la zona más desarrollada del mundo, California, era entonces un corral comparado con el nivel socioeconómico de Cuba. Se nos olvida que Cuba tuvo ferrocarril antes que España. Y se nos olvida que Cuba tenía Diputados a Cortes en el Reino de España con el mismo poder que Barcelona o Cuenca, por ejemplo.
No es fácil descubrir el potencial cultural de Cuba, aunque hay un fenómeno que puede dar pistas: en los últimos Juegos olímpicos, competición donde la valoración humana es bastante real, Cuba tuvo más éxito que países como España, Dinamarca, Suiza, Noruega, Canadá, Suecia, etc. ¿Cuál es la almendrilla de ese éxito antropológico del pueblo cubano? Difícil dar con ello, pero es innegable que los cubanos son una magnífica conjunción de americanos, europeos y africanos; y, científicamente, sabemos que el mestizaje es una fuente potentísima de mejora de  cualquier especie biológica­.
Realmente, es muy difícil conocer las variables socioeconómicas o culturales que definen el valor de un pueblo. En el caso de este país, yo me quedo con Lecuona, un cubano cuya música trae recuerdos de las culturas de los tres continentes que originan ese pueblo. Lecuona, uno de los más importantes compositores del pasado siglo  está enterrado en  New York. Seguro que cuando sus restos vuelvan a su isla será señal de que una primavera lujuriante ha comenzado en esa tierra.
Es muy probable que dentro de muy poco, en Cuba comience una etapa de progreso que podría marcar un nuevo compás en el desarrollo de América y el mundo. Los europeos, y sobre todo los españoles, deberíamos estar muy atentos a ese momento.




Esta versión de Siboney, junto a un buen ron, son el pasaporte a un paseo celestial. Solo hay que cerrar los ojos, y…¡a volar!

Texto original de José Del Moral De laVega


domingo, 27 de enero de 2013

El pan (I)



Una hogaza de pan recién horneada es un elemento de placer por su olor, su sabor y su textura; pero las cosas también parecen tener alma –su historia–,  y cuando esta se conoce, los objetos adquieren una dimensión mucho mayor de la aparente. 


Somos, esencialmente, ADN y cultura, de su mano hemos llegado a nuestro actual estado. Mejorar nuestra condición por el camino de la selección genética es un procedimiento impensable por su peligrosidad, solo la cultura parece que nos pueda hacer mejores. Conservarla, analizarla y enriquecerla es el destino del hombre.  Pero la cultura no es otra cosa que un sistema de símbolos de los que están llenas nuestras vidas (en la alimentación, el vestido, el arte, la construcción, la religión, etc.),   y si dejamos de conocerlos, los símbolos se quedan en puro gesto y pierden su valor.

En la actualidad, el hombre es cada vez más ignorante, y no solo por falta de interés o incapacidad de aprender, sino por la inmensa cantidad de conocimientos acumulados desde nuestra adquisición de racionalidad.
Desde los griegos, y hasta no hace mucho, los conocimientos se adquirían en lugares especiales (Academia, Liceo, Escuela, Universidad, etc.), pero con la masificación de los medios de comunicación, el aprendizaje se hace desde cualquier sitio y en cualquier momento, y lo que es más importante, con una presentación tal, que su compresión es relativamente fácil, con lo cual lo que se adquiere tiende a la superficialidad, dejando de lado conocimientos sin los cuales difícilmente se puede comprender lo que somos, de dónde venimos y adónde vamos. Entre esos conocimientos está el pan, un alimento que tomamos todos los días, de vulgar consideración, y cuyo valor en nuestra civilización es más que importante, es fundamental.
Hasta el descubrimiento del trigo, el hombre se desplazaba de un lugar a otro detrás de las fuentes de alimentación, pero en el valle de Mesopotamia, el hombre descubrió que, de manera espontánea, en el suelo nacían plantas con abundantes semillas, gozosas de comer, y que se podían guardar durante meses. Entre esas semillas predominaba  el trigo. A partir de ese momento, el hombre dejó de ser nómada. Algo después, descubrió que el trigo molido y mezclado con agua se convertía en masa que, en poco tiempo, fermentaba y aumentaba de tamaño, y cuando se acercaba al fuego se transformaba en una hogaza de pan. Todo esto ocurría en Abu Hureyra (Siria) en el 9.500 a de C., y los trabajos arqueológicos que nos ha contado el profesor Rowly Conwy, nos han permitido conocer esa etapa fundamental de nuestra civilización.
El gesto de pellizcar una hogaza de pan, llevárselo a la boca y disfrutarlo, es mucho más que un gesto rutinario de alimentación, es un signo que nos permite navegar por el túnel del tiempo si conocemos la carta de navegación que nos enseña la historia del pan.

Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega