domingo, 10 de febrero de 2013

LA PRIMAVERA QUE LLEGA A CUBA


Cuba es un extraordinario ejemplo de mestizaje cultural



La música es un lenguaje difícil de explicar, pero con una capacidad de comunicar emociones inigualable. Al oír la Comparsa, de Lecuona,  uno siente estar en una calle de La Habana, y sentirlo con la misma o mayor intensidad que si estuviera realmente allí.  

Los hechos históricos importantes, al igual que los volcanes o los tsunamis, son fenómenos que casi siempre nos toman por sorpresa. Los últimos han sido la caída del “Muro de Berlín” y la crisis económica mundial. No obstante, estos hechos suelen dar avisos, aunque casi siempre los reconocemos una vez que el fenómeno se ha producido.
Ahora, es muy probable que estemos en la antesala de uno de esos fenómenos de importancia histórica: la transformación del régimen dictatorial cubano en una democracia.
Aparentemente, Cuba es un pequeño país de América con un gran valor estratégico en el pasado, aunque ahora sin importancia; pero el valor de los pueblos no tiene que ver, necesariamente, con su situación o sus riquezas naturales. Lo podemos comprobar con el esplendor de Tombuctú, en Africa; Petra, en Asia; Albarracín, en España. Ciudades que llegaron a cotas altísimas de civilización a pesar de estar situadas en medios de desiertos o eriales, y cuyo éxito está basado en razones antropológicas no siempre bien conocidas.
Cuba es un ejemplo de ello. Enturbiado su paisaje actual por la dictadura que sufren, se nos olvida que en el siglo XVIII, lo que hoy es la zona más desarrollada del mundo, California, era entonces un corral comparado con el nivel socioeconómico de Cuba. Se nos olvida que Cuba tuvo ferrocarril antes que España. Y se nos olvida que Cuba tenía Diputados a Cortes en el Reino de España con el mismo poder que Barcelona o Cuenca, por ejemplo.
No es fácil descubrir el potencial cultural de Cuba, aunque hay un fenómeno que puede dar pistas: en los últimos Juegos olímpicos, competición donde la valoración humana es bastante real, Cuba tuvo más éxito que países como España, Dinamarca, Suiza, Noruega, Canadá, Suecia, etc. ¿Cuál es la almendrilla de ese éxito antropológico del pueblo cubano? Difícil dar con ello, pero es innegable que los cubanos son una magnífica conjunción de americanos, europeos y africanos; y, científicamente, sabemos que el mestizaje es una fuente potentísima de mejora de  cualquier especie biológica­.
Realmente, es muy difícil conocer las variables socioeconómicas o culturales que definen el valor de un pueblo. En el caso de este país, yo me quedo con Lecuona, un cubano cuya música trae recuerdos de las culturas de los tres continentes que originan ese pueblo. Lecuona, uno de los más importantes compositores del pasado siglo  está enterrado en  New York. Seguro que cuando sus restos vuelvan a su isla será señal de que una primavera lujuriante ha comenzado en esa tierra.
Es muy probable que dentro de muy poco, en Cuba comience una etapa de progreso que podría marcar un nuevo compás en el desarrollo de América y el mundo. Los europeos, y sobre todo los españoles, deberíamos estar muy atentos a ese momento.




Esta versión de Siboney, junto a un buen ron, son el pasaporte a un paseo celestial. Solo hay que cerrar los ojos, y…¡a volar!

Texto original de José Del Moral De laVega