domingo, 17 de marzo de 2013

VALENCIA, UNA COMUNIDAD FANTÁSTICA


El himno de Valencia es, probablemente, el himno más bonito de las comunidades españolas.

A mis amigos valencianos que son,
como su tierra, fantásticos.
 
Cuando yo era pequeño, en mi pueblo (Vva de la Reina, Jaén) se estrenaban algunas películas de la casa CIFESA antes que en Sevilla, Jaén o Andújar, y muy poca gente conocía la causa de aquel privilegio que enfurecía a los andujeños al tener que venir al cine de mi pueblo si querían verlas. De aquellas películas yo recuerdo muy bien la imagen con la que empezaban –una torre con un sol y unos rayos– y el himno que la acompañaba.
En Villanueva hay una finca en un meandro del Guadalquivir (El Cortijuelo) que durante la primera mitad del pasado siglo fue declarada finca modelo en España y comparada, por sus adelantos en agronomía, a las mejores granjas inglesas. Su dueño era el ingeniero y ministro don José Del Prado y Palacios. Algún tiempo después fue adquirida por la familia valenciana Casanova Bonora, y aquella finca mejoró aún más: se plantaron naranjos, perales, manzanos; tenía granja de vacas lecheras y cebadero de terneros; sembraban cacahuete para alimentación del ganado; fabricaron silos para forraje; se cultivaba lino del cual extraían linaza para una fábrica de pinturas; en las márgenes del río plantaron mimbreras, de las cuales obtenían mimbre para muebles, etc. El Cortijuelo, totalmente mecanizado y bien dirigido, empleaba a cientos de trabajadores de mi pueblo y era uno de los motores de su economía, actividad que era posible por la mentalidad empresarial y calidad humana de la familia Casanova Bonora. Aquellos extraordinarios valencianos también eran dueños de la casa de películas españolas CIFESA, y esa era la razón por la que, en el cine de mi pueblo, se estrenaran películas antes que en Sevilla.
El otro día, un amigo me envió un vídeo sobre el himno de Valencia. Oír esa música es emocionante, pero mucho más para mí, al descubrir que los sones con los cuales comenzaban las películas de CIFESA, que yo veía cuando era niño, correspondían al comienzo del himno de Valencia, un himno que habla de cantos de amor, de paz, de campo… y que comienza: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya”.
La cultura es la palanca en la que se apoya la Humanidad para progresar y los símbolos los que nos informan de la marcha de ese progreso. El himno de Valencia es un magnífico símbolo, su letra y música son una medida de la sensibilidad, creatividad, voluntad y solidaridad del pueblo valenciano, un pueblo que está empeñado en ser líder en Europa y, sin lugar a dudas, y para bien de todos los españoles, lo será.

 
 

Desde los años veinte, en El Cortijuelo, una finca de la familia Casanova Bonora en Vva de la Reina (Jaén), se emplearon las técnicas más avanzadas de agronomía, razón por la cual fue declarada finca modelo en España. La imagen corresponde a un ensilado mecanizado de forraje para alimentación del ganado de la explotación.

Texto e imagen de José Del Moral De la Vega

domingo, 10 de marzo de 2013

Cómo acabar con la plaga del Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis L.) de los frutales

 
Los adultos del Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) se alimentan mordisqueando los brotes de las partes altas de los frutales.

Los frutales de hueso en España tienen una producción valorada en más de 1.100 millones de euros y una considerable importancia social debido a la gran cantidad de mano de obra que interviene en su producción y comercialización. Riqueza que se encuentra seriamente amenazada por la plaga del Gusano cabezudo, un coleóptero cuyo adulto se alimenta de los brotes de los árboles, mientras que sus larvas viven en las raíces de los frutales, actividad que llega a producir la muerte de los árboles parasitados.  
El control de esta plaga se hace aplicando fitosanitarios específicos (imidacloprid es un eficaz producto contra el Gusano cabezudo) en el periodo de máxima actividad del insecto, fenómeno que, España, suele ocurrir en  los meses de julio y agosto.
En investigaciones realizadas en Extremadura (España) se ha descubierto que en los días soleados y encalmados de final de invierno y principios de primavera, con los árboles sin protección foliar, los adultos invernantes suben a la parte alta de los frutales con la finalidad de solearse y mordisquear los brotes, momento idóneo para realizar un tratamiento, ya que los coleópteros  serán fácilmente impactados por el insecticida.



Investigadores españoles han desarrollado estudios sobre la forma de controlar las plagas de este insecto y el  Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, del Reino de España,  ha editado una pequeña monografía con las conclusiones obtenidas.

Texto y figuras originales de José Del Moral De la Vega