jueves, 15 de agosto de 2013

EL DEPORTE, MUCHO MÁS QUE EJERCICIO


La nadadora catalana Mireia Belmonte debería ser todo un ejemplo para los jóvenes españoles.


El deporte es una actividad con múltiples beneficios físicos y psíquicos, particulares y sociales y por ello, desde los griegos, es considerado pieza fundamental de nuestra civilización; pero su enorme interés social genera otro económico y…el dinero todo lo corrompe.
En la actualidad, el futbol es una muestra de ello. Sus posibles consecuencias pedagógicas de cara a la juventud: compañerismo, esfuerzo, respeto por las reglas, etc. son muchas veces transformadas justo en todo lo contrario y el mensaje que le llega a los jóvenes es: lo importante es marcar goles aunque sea a costa de individualismo, drogadicción, trampa…, porque eso te conducirá a la gloria y la riqueza. Los seguidores de los equipos se comportan, más que como amantes del fútbol, como fanáticos de su club y los jugadores son comprados y vendidos de uno a otro equipo como mercenarios,  sin otra finalidad que el dinero. Para rematar el espectáculo, una gran parte de la prensa crea y exalta un chismoseo indecente sobre entrenadores, jugadores, lujo, novias, amantes… en su interés de vender,  aunque sea basura.

No hace mucho se ha celebrado en Cataluña un Campeonato Mundial de natación donde los participantes españoles han  tenido una destacada actuación, y en los cuales Mireia Belmonte ha ganado tres medallas y ha batido dos récords del mundo (800 y 400 libres en piscina corta). A pesar de su triunfo, de que este es el resultado de una gran disciplina y esfuerzo, de que tiene que pagarse de su bolsillo los gastos de participación en los campeonatos, de que su recompensa económica es nula, etc.,  Mireia se lamenta de que su triunfo ha tenido en el público menos repercusión que el teñido de pelo del futbolista del Real Madrid, Sergio Ramos.
Es posible que las consecuencias de este fenómeno sean extraordinariamente negativas: muchos padres españoles animarán a sus hijos a ser un futbolista famoso, aunque sea un indecente, antes que una deportista sacrificada, pero feliz, como Mireia.

¿Tendrá esto algo que ver, aunque sea remotamente, con la crisis socioeconómica que padecemos en España?