domingo, 24 de noviembre de 2013

LA AGRONOMÍA, PRINCIPIO Y BASE DE LA CIVILIZACIÓN


Imagen que cualquiera podría atribuir a Asturias, Galicia, etc, aunque en realidad es un paisaje de Extremadura durante este otoño, extraordinariamente seco. Esta dehesa es el fruto de un proyecto realizado hace treinta años por el ingeniero Francisco Domínguez, todo un ejemplo de la acción agronómica que sirve para conservar el medio, generar riqueza, crear puestos de trabajo y permitir la sostenibilidad del mundo rural.


Las necesidades comunes al género humano que nos desveló Maslow, desde la supervivencia a la trascendencia, las ha alcanzado el hombre mediante la razón, los sentidos y la voluntad, facultades con las cuales ha creado, entre otras herramientas, la ciencia y la técnica.
La agronomía es la tecnología que marcó el comienzo de lo que somos desde hace 11.500 años en la cuenca del Eufrates. Su estructura está fabricada con principios científicos del campo de la biología, la química, la física y las matemáticas. Sin ella el hombre estaría en el paleolítico, y aunque en su desarrollo se han cometido errores, como en cualquier otro ámbito de la civilización, no se puede dudar de su papel fundamental para el progreso.
Actualmente, existen grupos de opinión que, basándose en esos errores, pretenden desautorizar a la agronomía, presentándola como generadora de todos los males de la civilización (cáncer, contaminación ambiental, inductora del cambio climático, extirpadora de especies, etc.), por lo cual proponen una serie de técnicas basadas en hipótesis sin contrastar científicamente que, de ser aplicadas, solo conducirían, en el mejor de los casos, a una significativa disminución de la producción de alimentos.
La dehesa arbolada es un ejemplo de la acción de la agronomía sobre el medio, al manejar científicamente la energía radiante, el suelo, las especies vegetales, el ganado y la maquinaria, y cuyo resultado, en esencia, es: conservación y equilibrio de las especies autóctonas,  incremento de fotosintetatos y mejora del suelo.
Se puede –se debe– criticar el desarrollo de la agronomía, como cualquier producto científico; pero negar su valor y pretender sustituirla por fantasías sin contrastar es, cuando menos, además de un peligro para la humanidad, un insulto a los que desde Columela se han dedicado a ella inspirados en el rigor de la ciencia.



El profesor Borlaug, premio nobel  y doctor honoris causa por numerosas universidades, ha conseguido, merced a la agronomía, que países como China, India, Pakistan, etc., hayan pasado de soportar hambrunas y ser importadores de trigo, a producir lo necesario e incluso exportar a otras naciones.

Texto e imagen original de José Del Moral De la Vega

sábado, 9 de noviembre de 2013

EL ÚLTIMO VIAJE DE UN ARISTÓCRATA ESPAÑOL


José Luis Pinillos, un intelectual que forma parte del catálogo de sabios españoles (Imagen bajada de INTERNET)

Hace unos días ha muerto el profesor José Luis Pinillos, uno de los pilares de la intelectualidad española. A finales de los sesenta del pasado siglo publicó “La mente humana”, una obra de la que se han impreso más de un millón de ejemplares y, gracias a la cual, muchos comprendimos la evolución del cerebro humano y la génesis de la cultura. Su publicación más conocida, libro de texto para estudiantes de psicología de medio mundo, es  “Principios de psicología”; pero su obra “El corazón del laberinto” ha sido, para mí,  el tratado en el que he aprendido la complicada evolución de las ideas a lo largo de la historia.

José Luís Pinillos pertenecía a esa clase de aristócratas españoles de la que también formaron parte Ramón y Cajal, Antonio Machado, Emilio García Gómez, Julián Marías, María Zambrano, etc. ¿Valoraremos algún día como catastrófica la desaparición de un intelectual de esta categoría?

Yo he pasado muchas horas a solas con las ideas del maestro, y en los márgenes de sus libros tengo anotaciones donde le hago preguntas, discuto, le alabo…Al conocer su fallecimiento he vivido un poco ese sentimiento que produce la orfandad, pero, sobre todo, he sentido una profunda y rabiosa tristeza al comparar el tiempo que ha dado la prensa a esta muerte y el que ha dado a la de Manolo Escobar, y no es que se pueda responsabilizar de ello a la prensa, ni menospreciar al cantante, el hecho es aún peor, porque si algún medio de comunicación hubiese presentado un buen reportaje sobre el profesor Pinillos, probablemente no lo hubiese visto casi nadie.

La muerte de este gran hombre no ha merecido la atención de las grandes cadenas de TV, el suceso solo ha sido recogido en revistas de escasa tirada y en blogs de sus discípulos, y es que José Luis Pinillos ha emprendido su último viaje como todos aquellos aristócratas de verdad que tan poéticamente describía Machado:  “…Y cuando llegue el día del último viaje/ y esté al partir la nave que nunca ha de tornar/ me encontraréis a bordo, ligero de equipaje/ casi desnudo, como los hijos de la mar”

 
Texto original de José Del Moral De la Vega