sábado, 31 de mayo de 2014

EL PODER INMENSO DE LA MODA

Por los años treinta, el tenis era un deporte de las élites ingleses puesto de moda entre la aristocracia y acaudalados españoles. Y aunque parezca increíble, aquella moda llegó a un pueblecito rural de Andalucía (Vva. de la Reina), en el cual los jóvenes jugaban al tenis por aquellos años.

Sabemos que la moda es el seguimiento de una parte importante de la población respecto a la forma de vestir, de divertirse, del tipo de deporte que se practica, etc.,  pero si queremos conocer cuál es la génesis psicológica, fisiológica, antropológica, etc., de la moda, lo que generalmente encontramos son divagaciones.
La moda tiene su origen, como casi todo lo emocional, en el paleocerebro, y sin que sepamos muy bien por qué, nos excita poderosamente. De repente, sin necesidad de convencimiento, nos fascina una música, un tipo de sombrero, una bebida, una forma de andar, etc.
Lord Byron es todo un ejemplo del poder de la moda. Este poeta rico y romántico, extraordinariamente atento con las mujeres y apasionadamente deseado por ellas, constituía el paradigma del europeo elegante en el siglo XIX, y como era un poco cojo y llevaba bastón, todos los hombres elegantes de su época simulaban que eran un poco cojos y usaban bastón –¡increíble, el poder de la moda!–.
Este encantamiento cotidiano no solo afecta a lo trivial –y eso es lo preocupante– sino también a los aspectos más importantes de nuestra vida personal y social: el tipo de política, la religión en que nos apoyamos, la forma de convivencia de la pareja, el sentimiento nacionalista, etc., cuestiones que por su trascendencia nos debieran exigir un gran esfuerzo para situarnos ante ellas, no solo con motivaciones emocionales, sino con razones.  

En la primera mitad del siglo XX, la solución a los terribles problemas sociales de los europeos se planteó desde la extrema izquierda y la extrema derecha, propuestas cuyo “encontronazo” condujo a una catástrofe. Actualmente, esas propuestas acaban de aparecer en Europa, y pudiera ocurrir que esas alternativas se aceptaran por efecto de la novedad. Ahora se está poniendo de moda la música de cabaret que predominaba en los ambientes nazis europeos, y el gusto por esa música, en coincidencia con la aparición de brotes políticos extremistas, pudiera ser más que una anécdota.  

José Del Moral De la Vega

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