lunes, 27 de enero de 2014

SOMOS RICOS SIN SABERLO

El atardecer en las dehesas extremeñas del valle de Carrión es un espectáculo grandioso y gratuito que produce una profunda paz en todo aquel que, simplemente, es capaz de detenerse y mirar.


Lo que la civilización actual nos enseña para alcanzar la felicidad es que a ella se llega con la posesión de mercancías, a estas por el éxito, que se alcanza con la eficacia, para lo cual es necesario adquirir capacidades… para las matemáticas, el arte, la ingeniería, las ideas, el deporte. Y en ese afán por ser muy capaz se pierde de vista lo que nos rodea, y no oímos al pájaro que canta cerca de nosotros, ni nos damos cuenta de las florecillas que pisamos, ni sentimos el silencio envolvente del crepúsculo, y uno recuerda aquella parábola bíblica de alguien que, confundido por sus instintos, cambió una enorme herencia por un insignificante plato de lentejas.

Si los maestros enseñaran en sus escuelas a admirar una puesta de sol, a sentir el pálpito de un pajarillo dentro del hueco de nuestra mano, a embriagarse con la fragancia que surge a la orilla de un arroyo…Si desde niños aprendiéramos a disfrutar lo que la naturaleza nos regala a cada instante, es probable que descubriéramos que somos inmensamente ricos, y que es casi nada lo que no tenemos y obstinadamente  queremos poseer.
Fig. y texto originales de José Del Moral De la Vega

miércoles, 15 de enero de 2014

EL ACEITE DE OLIVA, PILAR DE LA SOSTENIBILIDAD DEL MUNDO RURAL

Parajes concretos de Andalucía, como los montes de Vva. de la Reina (Jaén), están produciendo aceites que son la admiración del sector mundial de la restauración,  manjares fundamentales en la sostenibilidad del mundo rural que estamos obligados a catalogar para su justa valoración.


El aceite de oliva, mucho más que un alimento, constituye uno de los elementos con los que se ha edificado la cultura mediterránea. Ungidos con él son bautizados los cristianos cuando entran a su fe, con él son despedidos de la vida en la extremaunción, y el símbolo de la paz es una rama de olivo.

Este aceite ha sido, durante miles de años, sustento de pobres y medicina de enfermos; él fue, hasta el descubrimiento de la electricidad, fuente de iluminación;  con él se han conservado alimentos cuando no se conocía la industria del frío y, gracias a él, sin que tuvieran conocimiento de ello, sus consumidores han tenido la tasa mundial más baja de cardiopatías. 

El olivo es fundamental en el equilibrio agroecológico de la agricultura mediterránea, genera oxígeno, fija dióxido de carbono y evita la erosión del suelo; con sus hojas han ramoneado rebaños y con su madera se han mantenido hasta antes de ayer los hornos de pan de muchos de los pueblos españoles.

El olivar es base de la principal actividad agroalimentaria de Jaén, que ha generado una importantísima riqueza y propiciado el sustento  de millones de personas durante cientos de años. La mejora del cultivo y los sistemas de extracción de aceite al final del pasado siglo ha sido extraordinaria, pero no ha sido igual la mejora de su comercialización ni la tipificación del aceite, existiendo en la actualidad diversos sistemas de producción (diferente densidad de plantación, secano/regadío, distinta recolección…) que tienen influencia en las características del aceite y de lo cual el consumidor no es informado en las etiquetas del producto elaborado.

Actualmente, en las Vegas del Guadiana, Guadalquivir, y en otras zonas del norte de África y Turquía se están implantando miles de hectáreas de olivar de cultivo superintensivo (>1400 pies/ha, >20.000 kg/ha de aceituna) y extraordinariamente mecanizado (recolección en 0,5 ha/h, con un coste aproximado de 150 €/h), sistemas de cultivo con cuyos rendimientos es imposible que los olivares tradicionales (de peana) puedan competir, si solo se valora la producción por su cantidad.

Un fenómeno similar (distintos sistemas de producción no bien descritos al consumidor) ha ocurrido en España en el sector del cerdo ibérico, y ello ha provocado, en  los últimos años, la ruina del mismo, fenómeno que de producirse en Jaén ocasionaría un desastre socioeconómico de proporciones incalculables.


Ha llegado la hora –y son menos cinco– de que todo el sector olivarero, junto al poder político, se sienten y armonicen los distintos sistemas de producción del aceite de oliva con su calidad y comercialización. 
Los olivares tradicionales –de peana le llamaban antiguamente en mi pueblo– con un extraordinario valor agroecológico, no pueden defender su viabilidad si solo se valoran por la cantidad de aceitunas producidas.
  

Figs. y texto originales de José Del Moral De la Vega

sábado, 11 de enero de 2014

Begin to begin



Cuando después de mucho trabajo todo se viene abajo, cuando las esperanzas puestas en algo o alguien no se cumplen, cuando el fruto que se esperaba recoger está vano…es cuando la voluntad tiene que enseñorear el alma y gritar: “begin to begin”. Este vídeo antiguo de esa canción, interpretado magistralmente por Mario Lanza y bailado por la mejor pareja de baile de todos los tiempos, puede ser una buena despedida del día para dejar preparado el de mañana. 
José Del Moral De la Vega

jueves, 2 de enero de 2014

LO QUE HAY DELANTE Y NO SE VE

Impresionante vista de un paisaje de Villanueva de la Reina –aparece enmarcada al fondo–  contemplado desde la mina Salas de Galiarda.

No hace mucho, un grupo de amigos hicimos una excursión para descubrir una mina de interés arqueológico con más de 2000 años de antigüedad –Salas de Galiarda–. Su hallazgo y contemplación fue un extraordinario motivo de alegría, pero lo que no sospechábamos que íbamos a descubrir era un paisaje, inédito para nosotros, del valle existente entre las cordilleras Bética y Penibética.

Durante toda mi vida, desde el mirador del patio de mi casa en Villanueva de la Reina he podido disfrutar del bonito panorama que ofrece el valle del Guadalquivir, pero ahora, observado dicho valle desde el sitio opuesto, lo que se contempla es una vista grandiosa de la misma realidad, espectáculo que produce una profunda emoción que conduce, inexorablemente, a lo reverencial.

La experiencia vivida me lleva de la emoción a la reflexión, y de esta a la física: dos resultados (paisajes) distintos de una misma esencia. Metáfora que parece propia de la física cuántica: tras la multiplicidad de las apariencias subyace la unidad de la realidad, una realidad donde se funden el observador y lo observado.


–¿Producirá, la contemplación de paisajes inmensos y bellísimos, como éste,  la magnificación del alma? ¿Llegará algún día en que el remedio a tantos desequilibrios psíquicos se produzca desde la admiración espiritual de lugares tan grandiosos y encalmados como el que se disfruta desde este lugar?
El placer que produce el turismo naturalista, arqueológico, paisajístico, etc, puede ser muy superior al turismo urbano o playero.
José Del Moral De la Vega