miércoles, 23 de abril de 2014

LA RESURRECCION

La procesión del Resucitado de mi pueblo no requiere de ensayos y la imagen es llevada en andas, espontáneamente, por jóvenes.

La Semana Santa no se podría entender sin la Resurrección, el triunfo del amor sobre el mal, y el pueblo, que aparentemente no sabe de teología, de filosofía, ni de metafísica… intuye acertadamente el valor de ese momento y lo escenifica magistralmente.
En mi pueblo, la procesión del Resucitado no lo organiza ninguna cofradía y cuando esta se pone en marcha lo hace sin orden alguno, evidenciándose que es la alegría lo único importante de ese momento.


En el flamenco se produce algo que no logra ni el gregoriano, ni el jazz, ni la ópera o cualquier otra forma de canto. En el flamenco, de manera espontánea, el grito se transforma en música. Enrique Morente, al cantar este Gloria, nos llena de una espiritualidad con la que se siente una fe sencilla que emociona, la fe del pueblo. 
Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega

domingo, 13 de abril de 2014

LA SEMANA SANTA EN ESPAÑA

La luz, el colorido, los sonidos…decoran el inmenso teatro de la Semana Santa, en cuyo escenario los intérpretes participan desde un punto de vista sagrado o profano sin estorbarse  o inquirirse, en sintonía con el mensaje de profundo respeto que predica Jesús, al que se conmemora. (Soldados romanos de Vva. de la Reina)

La Semana Santa en España es, probablemente, la manifestación cultural de un pueblo –el español– más compleja y auténtica del mundo –sí, del mundo–. Sastras, bordadores, carpinteros, costureras, sochantres, escultores, periodistas, campaneros, cereros, floristas, tenderos, poetas, sacristanes, electricistas, soldados romanos, cantaoras, doradores, músicos, curas, fotógrafos, cantantes, costaleros, monaguillos, cineastas, anderas, nazarenos … participan alrededor de la conmemoración de los últimos momentos de la vida de Jesús, una figura que para todos es, como mínimo, la más auténtica personificación de la verdad que ha conocido la Humanidad.
Para algunos, esta fiesta tendrá un sentido religioso, para otros será, solo, un fenómeno cultural, pero todos, incluidos los simplemente espectadores, participan en ella con un profundo respeto, sentimiento recibido de los mayores con tanta o más fidelidad que se hereda el ADN.

La Semana Santa es un buen momento para reflexionar sobre el amor a la naturaleza, sentimiento que exhibe Jesús a lo largo de su vida.

Imágenes y texto originales de José Del Moral De la Vega

miércoles, 9 de abril de 2014

CAMPESINOS

Cuadrilla de aceituneros en Vva de la Reina (1960)

En muchos escenarios representa el hombre su obra: El gran teatro del mundo. El más apropiado, el campo. No necesita bambalinas ni efectos especiales. Ni académicos saberes los artistas… Sencillez y sensibilidad les sobra para contemplar admirados, boquiabiertos, el vuelo de un águila o el de una mariposa.
¡Ah, los hombres del campo…! ¿Qué son? ¿De qué están hechos? Por sus andanzas, dependencia, amores y desamores con la tierra, de tierra parecen estar hechos. Por la hebra que los sostiene, resecos, duros, macizos ¿no serán un sarmiento, un tronco humanizado?
¿Un encino sin otra fronda que dos ramas de acero hechas para trabajar y abrazar?
Más allá del sol, el viento y las lluvias ¿qué buriles lo esculpieron? Ni un gramo de grasa le dejaron. Un manojo de músculos y nervios montado sobre un espíritu irrompible. Una bestia divinizada es, que vive el drama de la tierra en lucha y amor permanentes, tensos.
Suyos son por conquista el cielo y la tierra, el lenguaje de las bestias y de las plantas. Ellos le dictan su calendario. Y, por bien entenderlo, espiando el tiempo ha de vivir. En ellos tiene su universidad. Tal vez sea analfabeto. Pero de corrida sabe leer el gran libro: la Naturaleza. Dividido en cuatro partes. Y a cada una de las cuatro les rebusca y halla duende para vivirlas con gozo y provecho.
No sabe álgebra. Pero sabe que en el campo hay que vivir en disposición de siembra y trabajo permanente. Y sabe que, a la hora de arrojar la semilla, ha de predominar la esperanza sobre el riesgo.
Una enciclopedia es. Sabe cuándo el níscalo es más sabroso y acoge menos arena. Y que, si al ajo no lo siembras por San Martín, será escaso y ruin. Predice la lluvia en el pelo de las bestias, en el vuelo de las aves y en el ritmo de la ringlera de las hormigas.
Y persuadido está de que la lidia con la tierra es lucha y amor.

Imagen y texto del libro Voces del Campo (Jesús Burgos, J.M. Berzosa, J. Del Moral)