jueves, 22 de enero de 2015

EL ÉXITO SIEMPRE TIENE UN PRELUDIO DOLOROSO

Actuación de la cantaora villanovera Mariángeles Martínez Toledado en una de sus intervenciones en TV (Fotografía de Rosa María Canalejo)

Posado de la joven modelo villanovera María José Gallego  

Los últimos decenios vividos en España han estado definidos por un crecimiento exponencial en cotas de bienestar social, crecimiento que si lo comparamos con el bienestar de que gozábamos los jóvenes en los años sesenta, tendríamos que catalogarlo de vertiginoso. Pero como muy bien define Schopenhauer, la riqueza y la salud son estados cuya valoración personal siempre es negativa –las apreciamos cuando las perdemos, y cuando las disfrutamos asumimos su existencia como algo absolutamente natural–. Esa razón puede ser la causa de que, actualmente, una gran cantidad de jóvenes españoles, ayudados en su confusión por los medios de comunicación, piensen que el éxito es fruto del azar y, esperándolo, se mecen en brazos del alcohol, de las drogas o, en el mejor de los casos, en la rutina del aburrimiento; pero los que por razón de edad tenemos experiencia vital sabemos que detrás del éxito, salvo las correspondientes excepciones, hay un montón de sacrificio, estudio, entrenamiento, soledad, lágrimas, decepciones e, inevitablemente, fracasos puntuales llenos de dolor.
Los jóvenes españoles deberían tener muy presente que el estado del bienestar se puede mantener o aumentar, pero la Historia nos enseña que sin esfuerzo, de manera inevitable, el estado del bienestar se esfuma como una pompa de jabón.
Preciosa canción de Jehro con un claro mensaje sobre el camino del éxito.
Texto original de José Del Moral De laVega

domingo, 18 de enero de 2015

UN LUGAR MÁGICO


María José Gallego es una excepcional modelo villanovera que pasea su palmito por pasarelas y portada de revistas de moda.

Al igual que hay excepcionales concentraciones de determinados elemento en lugares concretos, sin que podamos atribuirlo más que al azar, pero sin que podamos ignorarlo, también existen enclaves donde se producen fenómenos humanos con una gran e  inexplicable frecuencia.
Hay un lugar en Andalucía por donde san Eufrasio comenzó la cristianización de España que parece mágico, precisamente un lugar por el que pasaba la vía Apia, según constatan los vasos de Vicarello, y en el cual el profesor Barrionuevo (siglo XVI) situó una de las últimas novelas de caballería que se publicaron en España, el mismo donde el doctor Acuña instaló una de las primeras imprentas, justamente por los años en que Cervantes editaba el Quijote que, por cierto, estuvo también en esa aldea comprando garbanzos y cebada para la Armada.
Su iglesia tuvo la dignidad de priorato, y la patrona (santa Potenciana) era de allí, culto que se le da desde el siglo XIII, siendo su romería, probablemente, la única que  procesiona sobre el Guadalquivir.
Cuando las tropas del emperador Napoleón que habían triunfado en Jena, Marengo, Austerlitz, fueron humilladas en Bailén, las capitulaciones de la rendición se firmaron –¡qué casualidad!– en una casa de ese lugar –Casa de Postas–.  
A finales del siglo XIX, en España se empezó a construir el ferrocarril entre las ciudades más importantes y, como por ensalmo, ese sitio tuvo una estación. En ese tiempo, también, se copiaron los modelos agrícolas que desarrollaban las granjas inglesas, siendo un cortijo de ese lugar –Rincón de san Ildefonso– el que recibiera el título de “finca modelo de España” por el alto nivel de sus innovaciones. Y por el mismo tiempo, un maestro de allí,  por su ejemplar comportamiento, recibió de la Real Academia de la Historia el premio a la Virtud.
¿Acaso no parece increíble que en cinco ocasiones, desde que en España comenzaron las loterías, les haya tocado el primer premio a paisanos de ese sitio?  
Allí  han nacido ingenieros, científicos, profesores, artistas…muy bien considerados por su profesionalidad. Y para que no faltara de nada, una jovencísima cantaora de ese pueblo actuará próximamente en California y otra pasea ahora su palmito por pasarelas y portada de revistas como modelo distinguida.
Ese lugar es Villanueva de la Reina, un pueblecito de poco más de tres mil habitantes situado a orillas del Guadalquivir.
Los descubrimientos de Einstein, Bohm, Putof y otros físicos están sugiriendo la existencia de un campo energético –akásico- que explicaría la existencia de fenómenos donde se conjuga lo espiritual y lo material, y que la ciencia occidental, ignorante de recursos, los ha atribuido al azar.  ¿Podremos comprender entonces las “aparentes” excepcionalidades que surgen en este pueblecito?


María Angeles Martínez Toledano es una jovencísima cantaora de Villanueva que próximamente llevará su arte a California (Foto de Rosa María Canalejo)

Texto original de José Del Moral De la Vega


sábado, 10 de enero de 2015

LA POESÍA DE ANGÉLICA BEATRIZ BACA

Portada del poemario Tarde Azul

La poesía, como la ciencia, suele ser el ámbito propio de las personas con la mente más privilegiada, pero la poesía, a diferencia de la ciencia, carece de normas, y por ello el poeta es, esencialmente, un aventurero, un viajero sumergido en el complejo mundo de las palabras y obsesionado en descubrir ideas bellas con las que sorprendernos.
La editorial culBuks acaba de publicar un poemario de la mexicana Angélica Beatriz Baca Pérez, profesora del prestigioso Instituto Tecnológico de Monterrey, cuyo título es: Tarde Azul
La obra consta de setenta y dos poemas, y en su prólogo ha escrito el escritor mexicano, Felipe Montes, lo siguiente: la poesía de Angélica Beatriz goza de un brillo que convierte en una travesía cada uno de sus versos; Angélica escribe con el alma, Angélica ama lo que escribe.
En la introducción de la obra, José Del Moral ha dicho: no sé yo si cualquiera que lea estos poemas participará de esa emoción que manifiesta Angélica, pero nadie podrá negar la dulzura y calidez de los versos que los componen, tan vivos, que parece estuvieran hechos para abrazar.
Sirva como ejemplo de estos poemas el siguiente:

ME GUSTA

Me gusta cuando me hablas,
y escucho tus latidos y los míos,
y me hago tuya y te haces mío
sin palabras,
como el rayo de sol se hace agua
en la inmensidad del  mar.

Me gusta la dulce confidencia
de tu aliento,
la sombra de tus manos
en las mías
y  el amanecer que nace
con tu voz.

Me gusta deletrear tu nombre
cuando duermes
y comer la fruta de tu boca,
aprender  el camino
de tus huellas en la noche
y decirnos todo,
y guardarnos  nada.

El texto es de José Del Moral. La figura es de Diego Del Moral y Susana Mera. 

sábado, 3 de enero de 2015

REGALO DE REYES, DE VERDAD.

La sonrisa de los niños que acompañan a Josh Groban en su canción “You Raise Me Up” es, realmente, emocionante.

Nuestros sentidos son muy limitados para captar la realidad de absolutamente todo lo que nos rodea, y lo que conocemos es un continuo ejercicio de fe: creemos en la gravedad porque comprobamos sus efectos, pero no la podemos ver, lo mismo sucede con la electricidad, los átomos, etc. Oímos una canción –la sentimos–, y nos emociona, pero ¿cuál es la naturaleza de su energía, y de dónde viene? Aceptar uno u otro origen es un ejercicio de fe.
Es innegable que ahora somos más rápidos, nuestra vida es más larga y vivimos mejor, pero es incuestionable que somos menos eficaces con la energía que utilizamos, arrastramos llenos de dolencias la vida que tenemos de más y hemos cambiado las enfermedades infecciosas por otras psicopáticas y más dolorosas aún. Confundimos el bienestar con el “bienser“, y la consecuencia es que en lugar de felicidad tenemos tristeza o, en el mejor de los casos, aburrimiento –realmente, hemos perdido la esperanza–
Pero hay veces, como cuando contemplamos la sonrisa de un niño que, sin saber muy bien por qué, de lo más hondo, súbitamente, aparece la emoción y, con ella, la esperanza.
Texto original de José Del Moral De la Vega