sábado, 27 de febrero de 2016

EL CAMINO A LA FELICIDAD PASA POR EL SILENCIO


Cuando joven, el hombre se afana tras objetivos lejanos, músculos y sentidos son entrenados para alcanzar pequeños logros y grandes satisfacciones, sucesión de éxitos que lo distraen de sí mismo. Pero en el hombre, esas reiteradas voluntades no tienen siempre correlación con las capacidades. A partir de un momento, los músculos se reducen, la vista difumina los objetos, los sonidos son ruidos, el calor y el frío se parecen, lo que antes era próximo y fácil se vuelve lejano y difícil, y la tristeza enseñorea el alma.
 “No corras. Ve despacio/ que donde tienes que ir/ es a ti mismo…” –dice Juan Ramón Jiménez. Y cuando esto se ha aprendido y llega el momento en que se afloja el músculo y los sentidos desaparecen, el alma se va reduciendo a un punto oscuro y silencioso del cual los místicos afirman que surge la luz verdadera, el encuentro con uno mismo y la ansiada plenitud.
–Pablo d´Ors ha escrito la obrita “Biografía del silencio”,  una linternica que nos puede servir para encandilar la vida.

Imagen y texto de José Del Moral De la Vega.

3 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Hola, mi querido José. ¡Qué bien escribes! Voy a buscar esa obra de Pablo d'Ors. En verdad que con el paso del tiempo es una realidad que la vida la concebimos diferente, y afirmaría, sin miedo a equivocarme, que en todo su esplendor.

Un beso.

P.D. ¿Conoces la araucaria?

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Oh! Cuánto tiempo sin entrar al blog.
No conozco la Araucaria.
Un beso

BEATRIZ dijo...

La felicidad pasa por el silencio, que maravillosa línea, encapsula travesías del recogimiento, la vida y el sonido se convierte en alegría.

Saludos José.