miércoles, 31 de octubre de 2018

EN MI PUEBLO SE APARECEN LOS MUERTOS



–¡La Gumersinda habla con los muertos! –era lo que yo oía en mi pueblo cuando era pequeño–. Luego, la física, la química y la biología me hicieron comprender que aquello no debían ser más que fantasías.

El culto a los muertos es el fruto de una necesidad –trascender– que, según los antropólogos, es común a todos los hombres, aunque la necesidad de trascender es diferente para un creyente –lo que trasciende es el espíritu–, que para un materialista –se trasciende mediante obras intelectuales o morales– En el primer caso la trascendencia está ligada la intuición, en el segundo a la razón.

La esperanza, producto de la religión, no ha cambiado, pero la ciencia sí, y la física de Newton es distinta de la física cuántica. Hoy conocemos, con todo rigor científico, que un bloque de plomo no es otra cosa que un conjunto de ondas vibratorias, o que el nivel energético del espacio se ve influido por la conciencia…, principios que ya están siendo aprovechados por la tecnología; por ejemplo, la fabricación de un láser emisor de un rayo que tarda dos segundos y medio en ir a la Luna y volver.

Los cambios en el conocimiento de la conciencia no han sido menores, y hay experiencias científicas realizadas en universidades prestigiosas que postulan que la conciencia no es un producto de nuestro cerebro, sino que utiliza a nuestro cerebro y, cuando mueres, esa conciencia a la que se suman tus experiencias, pasa a una conciencia cuántica, por la cual todos los seres del universo –las personas, los árboles, la mesa, el paragüero…– están interconectados.

Actualmente, la ciencia, de la mano de la física cuántica, nos está desvelando misterios que el hombre, desde los albores de la Civilización, había intuido: La muerte no es más que el paso a otro estado físico, desconocido pero real, al que muchos llamamos arcangélico.

¡Qué curioso, una vez más, lo más primitivo de nosotros –la intuición, que surge del cerebro límbico– coincide con lo más evolucionado –la ciencia, que nace de la corteza cerebral–!

¿Hablaría realmente la Gumersinda con los muertos?

Texto e Imagen de José Del Moral de la Vega

1 comentario:

jfbmurcia dijo...

Si no hablaba, al menos Gumersinda, se entretenía. Saludos.